Muerte por asfixia

Una noticia que cada cierto tiempo salpica los noticiarios es la de la muerte de una persona, más o menos famosa, en una práctica masturbatoria conjugada con una asfixia parcial. La Wikipedia le da el romántico nombre de “asfixia autoerótica“.

El caso más conocido, sin lugar a dudas, es el de David Carradine, pero continuamente aparecen casos de personalidades públicas que sucumben ante tan arriesgada práctica.

No tiene sentido siquiera considerar si bajo los efectos de estas asfixias aumenta la sensación erótica. El riesgo es simplemente demasiado elevado. Si la restricción del aire se realiza apretando el cuello, como en un ahorcamiento, las consecuencias son totalmente imprevisibles. El cuerpo tiene una reacción automática ante la presión sobre la vena carótida, limitando el oxígeno que accede al cerebro y restringiendo el ritmo del corazón. Es demasiado fácil que se produzcan daños cerebrales irreversibles o la muerte. Si pierdes la conciencia en plena asfixia, no podrás hacer nada para recuperar el flujo del oxígeno y aunque pudieras tal vez sea ya demasiado tarde.

En España murieron durante el año 2010, 71 mujeres víctimas de violencia machista o doméstica (crímenes pasionales en el pasado). En Estados Unidos mueren entre 250 y 1.000 personas en prácticas de asfixia “lúdica” (muertes accidentales). Si ponderamos estas tan indeterminadas como cuestionables cifras al tamaño de España, estaríamos hablando de que en España morirían entre 40 y 160 personas cada año por estas macabras prácticas.

De estas muertes por asfixia hay que realizar una división en dos grupos. Está por un lado la práctica autoerótica, realizada casi siempre en solitario. Y por otro, una terrible sucesión de muertes que se producen en juegos entre adolescentes, alentados por la leyenda urbana (y nunca mejor aplicado el término) de que en los primeros momentos de la ausencia de oxígeno se produce una especie de “colocón”.

No es mi intención revolcarme en los lodazales de estas prácticas ni atraer visitas que dan muy mal fario. Me llama la atención de todas estas muertes el hecho de que siempre se las relaciona con el suicidio. Y esta asfixia es la antítesis del suicidio simulado. El suicidio simulado es aquel en el que se quiere aparentar que se va a morir pero lo importante es llamar la atención. El caso clásico es la despechada mujer que se atiborra a pastillas y tras tragar la última descuelga el teléfono de las emergencias o de su desatento marido. En estos casos la víctima no quiere morir, y normalmente no lo hace, pero se deja llevar por una extraña parafernalia mental que le lleva a seguir tan tortuoso camino.

En las asfixias autoeróticas o causadas por “amigos” sucede diametralmente lo contrario. La persona se acerca a la muerte mucho más de lo que cree y bajo ningún concepto querría llegar a ella. Su mayor interés es que aquello no trascienda y nadie sepa de tan bizarra práctica.

Pero tanto en un caso como en el otro, si se llega a un desenlace fatal, la víctima está muy cerca de ser identificada con un suicida. En el primer caso, siempre se considerará que se trataba de un suicidio. Y es que el suicidio simulado sólo puede ser ficticio si este no llega a su aparente fin. Una persona que se tome una sobredosis de pastillas, llame a todos los números de atención, deje la puerta de casa abierta, llame a los vecinos y pida un taxi para ir a un centro de salud, y aún así muera, es considerada una suicida y recibe el correspondiente tratamiento legal.

Las asfixias autoeróticas son tan vergonzosas que lo habitual es que la familia de la víctima trate de disimular las pistas que pudieran llevar a dar un veredicto forense acertado. Si el muerto aparece colgado, desnudo, con pornografía, su dolida y arrepentida madre se encargaría de vestirlo, ocultar la literatura y darle una vestidura decente – como tanto preocupaba al protagonista de la novela de Delibes.

Ahora bien, ¿Hasta qué punto es esto legal? No deja de estar interponiéndose en la investigación de una muerte, de forma deliberada. Casi con toda seguridad el forense dará un veredicto erróneo. Y qué importa si ya está muerto y no va a haber asesinos.

Lo más curioso de todo el tema es que parece que sólo mueren con esta práctica personas famosas. Y es que aparece uno de los tabús del suicidio: los seguros. Normalmente ningún seguro pagaría cantidad alguna por una muerte voluntaria. Pero una muerte accidental, eso ya es otra cosa. Los pobres diablos de más imaginación que vida sexual poco pueden dejar, más que un recuerdo no demasiado malo a los familiares que les sobrevivan. Pero las celebridades tienen mucho dinero y un suicidio impide cobrar algunas primas interesantes. Así, cuando lo más normal es que se taparan las vergüenzas de los famosos y se airearan las de los pobres diablos, en este caso suele suceder totalmente lo contrario. También hay otro punto a tener en cuenta y es la necesidad de justificar que no se ha producido un asesinato. A un desconocido, no lo quiere matar nadie, pero ante una persona de posición, hay que dar alguna explicación extra.

Del mismo modo que los medios de comunicación tienen un pacto de silencio – más o menos razonable – sobre el suicidio, sobre estas muertes tienen una actitud de absoluta glotonería. Que demuestra hasta qué punto es necesario dicho pacto, o de lo contrario la crueldad y el morbo se apoderarían de las televisiones hasta límites que aún no conocemos. ¿Quién no supo de la muerte de David Carradine por televisión? Sin embargo se produce un daño enorme al dejar caer aquello de la práctica autoerótica. Porque muchos se preguntarán, ¿Si el marido de una supermodelo se entretenía haciendo esas cosas, qué límites del placer no se traspasarán con ello? Se despierta la curiosidad de personas con muy pocas luces. Y es que el tratamiento de estas noticias es como el de algo muy conocido que “ahí está” y que de vez en cuando se muere uno por ello.

El juego de las parcelas de interés también se muestra en estas muertes. Los psiquiatras prefieren pensar en las 1.000 muertes anuales, tratando de crear especialidades nuevas, muertes que acercar a su corral.

El tratamiento que da uno de los expertos a este tipo de prácticas de asfixia por placer, a parte de la medicación con antidepresivos, es realmente brutal:

Personalmente he empleado anti-andrógenos y, en un caso, la castración.

Más sobre todo esto.

PIN

Los delitos de guante blanco son cada vez más fáciles gracias a las nuevas tecnologías. O más bien diría que, gracias a los avances tecnológicos, resulta mucho más fácil conseguir los mismos botines que en el pasado, sin tener que realizar ninguna acción violenta.

Un delito de guante blanco no tiene una condena más leve o causa menos daños que uno violento. Psicológicamente nos suelen causar un rechazo menor, aunque también desagrada la aparente cobardía del criminal que no entra en un cara a cara con la víctima.

Hace unos días detuvieron a Kawser Ali, un ladrón especializados en gimnasios. Y más que en gimnasios, en los de una cadena en concreto: Virgin Active(que también tiene presencia en España).

Más que un ladrón profesional, Kawser Ali se dio cuenta de algo bastante evidente. Los sistemas de seguridad por combinación numérica son ridículos. Y en esos gimnasios se congregaban dos puntos decisivos: las taquillas tienen seguridad por combinación y los clientes suelen tener bastante dinero.

El modus operandi del delincuente es bastante trivial, al alcance de cualquiera. Simplemente asistía al gimnasio como un socio más y en el rato que pasaba en los vestuarios podía ver fácilmente la combinación que los clientes introducían.

Es un riesgo con el que hoy en día todos estamos en peligro. Cuando introducimos el PIN para realizar una compra, algo que se ha convertido en rutinario por ser un requisito en todas las transacciones, no prestamos la menor atención al entorno que nos rodea y casi cualquiera puede ver nuestro número. Había costado conseguir que la gente tuviera cuidado en los cajeros automáticos, pero con los nuevos chips de seguridad, se ha perdido por completo una medida de seguridad básica.

En los gimnasios uno tiene la guardia aún más baja. Se dejan todas las pertenencias: móvil, llaves de casa y el coche, cartera, pendientes de un número de cuatro cifras que cualquiera te ha podido ver introducir.

Así, Kawser Ali robaba con una facilidad trivial. Y lo mejor de todo viene luego. La ubicuidad de los mismos sistemas de seguridad provoca que, al conocer el código de acceso a la taquilla, en muchos otros casos se sepan ya el código PIN de la tarjeta de crédito y el código PIN del teléfono móvil. Y si se tiene una casa de fantasía, también se puede saber el código de acceso o de la alarma.

De esta forma, este criminal más ingenioso que inteligente, conseguía botines cuantiosos. Aparte de los relojes de lujo, móviles, coches y carteras de sus clientes, en más de una ocasión pudo extraer efectivo de los cajeros al saber el PIN de la tarjeta de crédito.

Detenido sin ningún glamour policial, al seguir la policía la pista de las llamadas realizadas con uno de los móviles robados, llama la atención la sentencia judicial, que le condena a dos años de prisión. En ella, la jueza resalta que se aprovechó de la debilidad de la naturaleza humana que lleva a usar el mismo pin para diversos sistemas. Según se extrae de la sentencia, el aprovecharse de esta miseria en que todos caemos, es un agravante importante.

Jeopardy

Jonathan Schaeffer (nacido en 1957) es el investigador detrás de Chinook, un desconocido programa informático responsable de uno de los hitos de la programación: el primer programa informático capaz de “ganar” al campeón del mundo de damas, Marion Tinsley, en 1994.

Era la primera victoria de un ordenador en un juego lo suficientemente complejo para no ser “cálculo puro”. Los juegos en que el número de posibilidades son finitas – casi todos los conocidos – son juegos deterministas, en que a priori una máquina de potencia lo suficientemente poderosa podría determinar las posibilidades de victoria y elegir siempre la mejor opción posible.

El número de jugadas posibles en las damas es mucho menor que en el ajedrez, pero aún así en los años 90 la capacidad de cálculo de los ordenadores era lo suficientemente limitada como para que el programa Chinook marcase un hito importante en la inteligencia de las máquinas.

Aunque la repercusión de este logro fue mucho menor que la victoria de Deep Blue sobre Kasparov, reflexionando un poco creo que hay quizás mucho más mérito en el trabajo de Jonathan Schaeffer tratando de resolver el juego de damas. Por un lado es un trabajo mucho más ingrato, al no aspirar al aplauso de la Humanidad. Todo lo más esperar aparecer en algunos noticieros pequeños y alguna que otra referencia científica. Por otro lado, el equipo de Schaeffer se encontró con la dificultad del juego de damas donde las diferencias entre los jugadores son abismales.

Si escribiera un programa de ajedrez, podría contar con por lo menos 200 jugadores en todo el planeta que me podrían asesorar, con un margen de error mínimo, indicándome si ese programa sería capaz de ganar o no al mejor jugador de ajedrez del mundo.

Pero con las damas no sucedía lo mismo. El mejor jugador del mundo, Marion Tinsley, era tan superior a todos los demás, que dejó de participar en el campeonato del mundo durante diecisiete años porque no tenía rivales. Ganó el campeonato del mundo de damas durante los periodos 1955–1958 y 1975–1991. Y en el hiato de enmedio ¡No participó! Tinsley fue el mejor jugador del mundo durante 36 años. Solo perdió cinco partidas en sus 45 años de carrera. Un récord insuperable en cualquier otra disciplina competitiva.

La única forma de demostrar que el juego de damas era lo suficientemente bueno era ganando a Tinsley. Por mucho que programaran sus autores, no tenían otro jugador tan bueno como para valorar la calidad del programa. Aunque ganase al segundo jugador del mundo por un resultado abultado, eso no quería decir nada, pues también Tinsley lo hacía.

Pero a diferencia del campeón del mundo de ajedrez, que sólo se mostró dispuesto a competir contra Deep Blue por muchísimo dinero, Tinsley había pasado toda su vida frustrado al ser el mejor jugador de un juego en que no tenía rivales. Este campeón del mundo de damas estuvo dispuesto a jugar un match contra la máquina, que había vencido en el campeonato de los Estados Unidos, lo que teóricamente le daba el derecho a jugar por el campeonato del mundo – cosa que la Federación no permitió.

Justo en el ocaso de la carrera de Tinsley el equipo de Jonathan Schaeffer tenía un programa lo suficientemente competitivo. En 1992 consiguieron organizar un match – Campeonato del Mundo extraoficial – contra Marion Tinsley en el que la máquina perdió 4-2 – los encuentros de damas están abarrotados de partidas que acaban en tablas y no se cuentan. Las dos victorias contra Tinsley son todo un récord, recordar el récord del campeón que sólo había perdido cinco partidas en toda su carrera anterior.

Dos años después, en 1994, el ordenador estaba preparado para la revancha. Cuando Tinsley y Chinook iniciaron este match del hombre contra la máquina sucedió la tragedia: el campeón humano, que se había retirado del juego y sólo competía por mostrar si la máquina era lo suficientemente buena, tuvo que abandonar el encuentro cuando sólo se llevaban seis empates disputados. Le habían diagnosticado un cáncer de páncreas del que moriría pocos meses después.

El encuentro quedó empatado pero para la gente de Schaeffer eso no podía ser un empate. Porque a partir de ahí podrían ganar a todos los jugadores del mundo, siempre, pero no por ello tendrían la seguridad de que la máquina era lo suficientemente buena. Había que ganar al mejor jugador de todos los tiempos.

Ese encuentro, suspendido por motivos de salud, cuenta como victoria de la máquina, una agria victoria por abandono del rival. El match fue retomado al año siguiente, 1995, por el campeón del mundo de damas oficial, que perdió contra Chinook por un resultado de 1-0 y 31 empates.

A partir de ese momento el equipo de Schaeffer anunció que dejaría de competir, algo que ya no tenía sentido, y se limitaría a resolver el juego de damas. Resolver el juego de damas es algo tan ambicioso como garantizar el resultado de la partida antes del comienzo. Como era de esperar, el resultado de una partida de damas perfecta es el de empate. Pero ningún jugador humano puede garantizar ese empate. Muchos años después, doce años para ser exactos, en 2007, pudieron terminar el desarrollo de un programa que nunca pudiera perder a las damas.

En el camino, Deep Blue había vencido en 1997 a Kasparov, con enorme revuelo de medios de comunicación. Los investigadores canadienses dirigidos por Schaeffer seguían en su tarea ingrata y casi infinita de resolver el aparentemente sencillo juego de damas. Dieciocho años volcados en resolver un juego al que nadie juega, al que nadie aprecia y sin poder jamás demostrar que es el mejor jugador de todos los tiempos.

La resolución de juegos ha llegado al límite con el anuncio – de menor repercusión aún que las victorias de Chinook – de que IBM tenía un programa capaz de vencer a los mejores jugadores de Jeopardy, un popular programa de preguntas y respuestas en Estados Unidos. Estamos hablando de un programa que puede responder a la pregunta “¿Cual es la obra más popular del poeta más popular de Inglaterra que tiene lugar en Italia?” o a la de “¿Cuál es el nombre de la menor de edad que testificó en el juicio contra un primer ministro europeo?”.

Para llegar a responder a esas preguntas un ordenador tiene que tener una capacidad de comprensión del lenguaje extraordinaria y eso es un hallazgo que supera de largo a la televisiva derrota de Kasparov contra Deep Blue o la presentación del penoso traductor de Android. Es un paso de gigante en la hipotética posibilidad de que escribas en un cuadro de texto “¿Cuál es la hipoteca que más me conviene, siendo como soy un gañán?” y que el programa te responda con una sugerencia concreta y acertada “La de Caja Caminos” – todo lleno de publicidad a los lados, se sobreentiende.

Fuentes: Gonzalo S. me envió por correo la apasionante figura de Tinsley. Muchas gracias.
Seth Roberts, por el enlace al vídeo sobre la máquina que responde al Jeopardy.

Freemium

Cuánto daño ha hecho a Internet la historia del disco In Rainbows del grupo Radiohead. La banda británica decidió lanzar el disco en Internet y en lugar de venderlo que cada cual pagara por él lo que considerara justo, incluso nada si no quería.

En su momento se movieron muchas cifras de ingresos en torno a esta iniciativa que provocó un inusitado volumen de descargas y especulaciones sobre beneficios de récord. Sin embargo la página de la Wikipedia, en la que uno no cree cuando no le gusta lo que dice, habla de que no hay cifras oficiales sobre el dinero ingresado por la banda y de que se realizó como estrategia comercial para disparar las ventas del formato físico, como así acabó sucediendo.

Para muchos gurús de batín y ADSL de oferta con compromiso de permanencia este caso se presenta en la portada de su carta magna de métodos para revitalizar la industria musical. Se supone que la gente es honrada, dispuesta a donar su dinero por causas que les emocionan.

Sin embargo no deja de ser una excepción que, sin cifras fiables de ningún tipo, se usa como si fuera una norma, algo que otros pueden replicar y que si no lo están consiguiendo es porque algo estarán haciendo mal.

Esto causa mucha desazón en personas que tratan de ganarse la vida en el difícil mundo de Internet. Se supone que regalando tu producto puedes ganar mucho dinero si lo vendes también a otros con algún valor añadido (el llamado modelo freemium). Pero luego muchos se dan cuenta de que la gente no quiere pagar nada si hay algo gratuito, aunque no sea ni remotamente tan bueno.

Los mismos que critican a los que quieren cobrar al estilo antiguo, condenan la actitud de los periódicos que quieren regalar sus editoriales a todo el mundo y algún contenido algo mejor a los que quieran pagar (que luego no son casi nadie).

Sobre la actitud de la gente ante la opción de no pagar, y para que pueda ser usado como contraejemplo del caso Radiohead, transcribo un párrafo de un libro de Bill Bryson:

Una vez hablando con el vicario de la Iglesia de la Universidad de St Mary the Virgin en Oxford – la parroquia más visitada de todo Inglaterra – este me comentó que de los 300.000 visitantes que recibe cada año se consiguen recaudar unas 8.000 libras de las urnas para donativos.

Es decir, que el visitante promedio que acude a una iglesia del siglo XIV, de motu proprio, interesado en verla por dentro, decide pagar 2.6 céntimos de libra, lo que cuesta una bolsa del DIA%.

Lecturas interesantes, de Facebook a cómo hacer deporte

Algunas lecturas interesantes:

  • Cómo se fundó Facebook. La historia es bastante sórdida pues demuestra muy malas artes por parte del ahora aclamado Mark Zuckerberg. Básicamente acordó con otra gente hacer una aplicación parecida y al final hizo Facebook mientras a los otros los tenía parados y engañados diciendo que estaba muy liado y no le estaba dando tiempo a avanzar. Fue como si Pepsi le hubiera encargado a Coca-cola que fabricara su producto. Sólo que Pepsi no sabía que Coca-cola estaba a punto de sacar un refresco similar.
  • Una extensa entrevista a Javier Marias donde habla de todo un poco, un extracto:

    -¿Usted sigue sin email ni móvil?
    -Sí. Me niego a utilizar móvil, tengo uno solamente para los viajes, pero el número lo tienen mis hermanos y tres personas más. Me parece una forma de esclavismo: estar localizable permanentemente, que no haya ratos de silencio, en los que nadie sepa dónde está uno, caminando por la calle, mirando las musarañas, en el cine. No ser localizable me parece normal, una manera de descansar. La prueba de que el móvil es una herramienta de esclavización es que son las empresas los que se los ponen a sus trabajadores.

  • Matamoras, en Pennsylvania, Estados Unidos. La pesadilla de un pueblo planificado donde todas las calles tienen como nombre letras o números, salvo por la Delaware Drive y la Pennsylvania Avenue. Ver en Google Maps donde parece que hay más calles con nombre que esas dos.

    Demasiada planificación y tecnificación no lleva necesariamente al progreso. Vivir en la esquina de la avenida L con la calle 9 es demasiado abstracto para la mente humana. El artículo anterior detalla la brillantez con la que sin embargo se planificó la estructura de las calles de Nueva York (otra ciudad planificada pero bien).

  • Google Buzz, algo de lo que todo el mundo ya habló y ya nadie habla, plantea que la privacidad está dejando de ser una opción en Internet. Si en Internet tratas de mantener tus elecciones, tu nombre y tus datos de incógnito empieza a verse como algo raro y se está tratando de vender que es casi negativo.

    Las empresas no quieren privacidad porque esas páginas no pueden tener publicidad y ellas viven de eso. Pero lo triste es ver como en más y más sitios los gurús comulgan con eso y tratan de avisar: si no me das tu nombre y apellidos no eres de fiar.

  • Cómo hacer deporte. La forma en que lo entiende Nassim Nicholas Taleb. Una lectura muy buena y reveladora, ¿Tiene sentido hacer deporte de la forma planificada en que lo hacemos hoy en día?

    Es curioso que lo que él dice es lo mismo que defendía el “pirado” de Rüdiger Nehberg hace ya casi 30 años.

Héroe sin medalla

En el siglo XXI para ser un héroe lo único necesario es que te mueras. Me resultan tristes las medallas a personas que simplemente tuvieron la mala suerte de estar en Haiti en el momento del terremoto. Es un gesto, pero desvirtúa el valor de las acciones que consiguen ese galardón con verdadera valentía y esfuerzo.

Esas medallas me temo que van por convenio, y es triste que en el convenio colectivo de tu sector se rijan los criterios para obtener medallas. O tal vez sea justo hacerlo así pero pierde todo atisbo de romanticismo del héroe clásico.

El mal sabor de boca se me quitó al conocer la historia de un héroe de verdad: Aron Ralston.

Ya el nombre es bueno: Aaron es uno de mis nombres favoritos porque es en sí mismo una lucha alfabética por ser el primero.

Aron era un campista que se fue a la parte del Gran Cañón de Utah y en esas estaba cuando se encontró con un desprendimiento de rocas que acabó con su mano atrapada bajo un pedrusco de casi 400 kilos.

Sin opciones de pedir ayuda, se encontraba en un paraje lo suficientemente remoto como para que no pasara nadie por allí en cinco días.

Al borde de la deshidratación y enfilando la muerte, Aron hizo lo que cualquiera de nosotros habría hecho en su lugar: se fracturó los huesos del brazo, y a continuación se amputó la mano atrapada con una de esas diabólicamente ineficaces navajas multiusos que todo lo hacen mal, especialmente cortar. Y así, con su mano de menos, casi muerto de sed – del hambre no se habla cuando la sed también está ahí – se arrastró hasta su coche, que pudo conducir hasta un lugar civilizado donde consiguió encontrar ayuda y sobrevivir.

Cierto que no era español, y que no murió, pero pensar que ese hombre no tiene medalla y tantos otros sí, es algo que no ayuda a dormir mejor. La historia de Aron Ralston está narrada en un libro escrito por él, aunque creo que el resumen que he hecho es motivo suficiente como para que no queráis comprarlo.

En la amputación, sentí cada uno de los cortes. Duele cuando te fracturas el hueso, y desde luego duele cuando te cortas el nervio. Pero cortar tejido muscular no es tan terrible.

También es curiosa su opinión sobre la navaja multiusos. Lejos de las legendarias de la Armada Suiza, de la suya dijo: “era una de esas que te regalan cuando compras una linterna de 12€”. Imaginaos la calidad del aparato.

La verdad es que el libro, pensándolo bien, tiene que ser una lectura demencial – y recomendable. Pues se centrará en la narración de un hombre que intenta durante cinco días destruir una piedra que le tiene atrapado. El incidente de cortarse la mano es casi anecdótico y justificado por Aron con aquello de que la mano ya estaba muerta.

En cualquier caso la película sobre su incidente ya se está rodando y se llamará “127 horas”.

Fuente: Wikipedia.

Marmolillo Awards 2009

Como todos los finales de año, se han entregado los Marmolillo Awards.

La ceremonia, marcada por la austeridad de los tiempos que corren, se inició con un discurso en el que uno de los ponentes señaló la siguiente anécdota curiosa:

El tirar una moneda para obtener un resultado es uno de los mecanismos más frecuentes para decidir un ganador en caso de empate. Usamos monedas para elegir que película ver, para decidir el orden de saque en un importante encuentro deportivo, para decidir las tareas de casa, o incluso el nombre de las ciudades. Pero parece ser que el lanzamiento de una moneda no es algo tan aleatorio como se cree. Un estudio de 2007 mostró que una moneda lanzada con fuerza hacia arriba tiende a caer, al menos en un 51 por ciento de las veces, del lado en que estaba originalmente.

Aunque hubo quien pensó que este dato curioso tenía algo de ironía sobre la entrega de los premios, hay que aclarar que no es así. Todos los premios se eligen bajo una gran meditación, que dura muchos meses. Y suelen resolverse por unanimidad. Pasemos a ver a los ganadores de este año.

Música.

Ganador 2009: Philip Glass: Corvo Branco. Grabación pirata de la premiere en Lisboa.

El encontrar Corvo Branco a finales de año, tras una búsqueda incesante desde que tengo internet, creo que es un mérito suficiente como para otorgar la estatuilla a esta ópera que he oído una y otra vez sin cansarme. Es una pieza totalmente underground puesto que no se ha editado en disco, sólo se puede conseguir por las vías habituales de los que nos negamos a pagar por la cultura salvo que tenga un precio justo o sea el precio que me de la gana a mí o sea prácticamente cero o como en este caso exactamente cero.

Literatura.

Ganador 2009: David Stevenson: 1914-1918 The History of The First World War.

Casi todos los libros que leo vienen de Amazon, en gran medida porque me gusta leer cosas muy concretas y específicas y en castellano hay una oferta mucho más limitada. También porque los americanos o ingleses se esfuerzan más al escribir un libro, a sabiendas de que pueden ganar dinero si escriben un buen libro. En castellano, sólo se puede conseguir si se hace un libro popular.

Este 2009 fue el año en que por primera vez compré libros en Amazon que no me gustaron, algunos directamente no los terminaré de leer. Suelo ser muy selectivo al escogerlos, a veces diría que excesivamente. Lo pienso durante meses antes de decidir una compra.

Esta historia de la Primera Guerra Mundial la encontré sin embargo en la FNAC de Callao en Madrid. Estaba ojeando los libros y me encontré con este. Tenía ya en Amazon otra historia de la Guerra, mucho mejor valorada que la de Stevenson. La ojeé un poco y la dejé en el estante.

Volví a la semana y me tropecé de nuevo con el libro. Ya había leído las reseñas en Amazon y comprobado que no era el que quería, pero que tampoco estaba nada mal. Entonces lo que hice fue el criterio aleatorio: abrir el libro por una página al azar, por el centro del libro y empezar a leerla.

Salió la página 322 que trataba sobre las dificultades con que tuvieron que enfrentarse los ingleses ante la guerra submarina de los alemanes. Me pareció fascinante todo lo que se contaba. Luego conforme leí el libro reconocí ese pasaje y lo cierto es que fue una afortunada casualidad, pues es uno de los más interesantes del libro.

En general es un libro impecable: interesante, no demasiado pesado ni denso, entrando en detalles humanos más que en descripciones de campos de batalla. Muy bien documentado y sin entrar en anécdotas poco creíbles. Sobre todo lo que luego amplié información encontré que lo que David Stevenson había indicado era el material de primera calidad.

Mientras lo leía hubo un momento en que perdí el norte y llegué a disfrutarlo como una novela, en la que los buenos son los alemanes, que merecen ganar la guerra y que sin embargo la van a perder porque era imposible vencer a todos los demás países. Creo que su mayor mérito es ese: atreverse a narrar una historia sin pasarse de listo. Sin encontrar premoniciones a lo que luego acabaría ocurriendo, sin tomar demasiada información del futuro para explicar el pasado.

Stevenson es capaz de abstraerse, de no ver presagios de victoria y de derrota donde no los había. Se limita a narrar sucesivamente los escenarios y la situación real que se percibía en cada momento.

Un punto inusual de su libro es la extensa sección (aproximadamente un tercio del libro) dedicada a lo que ocurrió después de que terminara la guerra y las consecuencias de esta en el tiempo. Normalmente se suelen terminar los libros sobre etapas de la historia, o las biografías, de forma un tanto abrupta. Esto era, se acabó y con ello el libro. Pero este libro se recrea en analizar la torpeza con que se gestiono el armisticio, las consecuencias de tener que pagar subsidios a tantos soldados y heridos, el concepto de “tumba del soldado desconocido”, el apasionante debate sobre la cuestión de la culpabilidad de la guerra y muchos otros detalles importantes que no se suelen tratar en estos libros de historia.

Al final del libro te sientes feliz de vivir en un mundo en el que se dan las condiciones para que una persona pueda escribir un libro así.

Internet & Blogs.

Ganador 2009: Malcolm Gladwell. Lo que no escribió en su libro Outliers.

2009 fue el año en que Malcolm Gladwell publicó su libro Outliers. Es el primer libro que he audioleído. Es una experiencia extraña pero también interesante. El libro en sí mismo me pareció correcto. Pero lo que me ha resultado extraordinario es ver cuánto material investigó el autor, material que fue desechando hasta el punto de no mencionarlo siquiera en el libro.

Como periodista, cuando algo no le sirve para el propósito del libro, le da forma y escribe con eso un artículo. Con Internet, es posible seguir la pista a muchos de esos textos. He leído un montón de estos artículos y luego, tras ver que trataban sobre asuntos que no aparecían en el libro, me ha llamado la atención la seriedad y la calidad de su trabajo.

Gladwell ha investigado el asunto tan profundamente que ha sido capaz de realizar un montón de indicaciones interesantes. Pero de cara a vender bien el libro ha tenido que ir resumiendo, descartando, ignorando material que él mismo consideraba muy valioso.

De ese reguero de artículos que hablan sobre la educación, el éxito en los deportes, la enseñanza, el talento, casi nada ha llegado hasta su libro, por estar obligado a restringirse.

Cuando comparas esto con repugnante material copiado y pegado que se publica cada día, sientes aprecio por el escritor. Todo lo malo que pueda tener ese libro es por su deseo de hacer digerible un material densísimo que sólo él ha sido capaz de tragar. Te das cuenta de que por cada página que ha publicado ha leído por lo menos diez estudios o libros de otras personas.

Su artículo sobre el equipo de baloncesto femenino, Cómo David gana a Goliat, es una de las mejores lecturas que encontré en el 2009 en Internet.

Software y pamplinas 2.0

Ganador 2009: Modem 3G Simyo.
El hecho de que nacieran las conexiones 3G prepago (módem que va por redes de móviles), para poder conectarte a Internet cuando estás de vacaciones, sin andar mendigando redes Wifi (que nunca funcionan) o tener que pagar a precio de oro el mirar cuatro cosas en un cibercafé. Gracias a mi módem libre (no confundir con gratis) de Simyo, la vida ha sido más maravillosa.

Para este tipo de cosas creo que es básico que el producto sea libre, porque las economías de pobre de ahorrarse 30 euros porque se compra con otra compañía pero a la que te atas de por vida, no me parecen una buena idea.

Persona del año

Ganador 2009: El premio ha quedado desierto

Insomina Prize

Ganador 2009: Graham Parker

El Insomnia prize, dentro de los Marmolillo Awards, premia a:

Aquella persona o personas que, por su trabajo o forma de vida hayan ayudado a hacer del nuestro un mundo más complicado, incierto e inquietante.

Graham Parker saltaba a las noticias en todo el mundo por un hecho anodino: resolver el cubo de Rubik. Obviamente, algo inusual tuvo que concurrir para obtener fama por algo que casi cualquiera puede conseguir a poco que se informe.

Lo sorprendente de su caso, y lo que le hace merecedor de este premio Insomnia es que tardó 26 años en completar el cubo de Rubik. La mayoría de los medios expresaron la noticia en su vis ridícula, mostrando el absurdo de la lucha de un hombre medio por conseguir algo tan sencillo.

Sin embargo a mi me admiraron la dedicación, constancia y capacidad de superación que demostró esta persona anónima con una acción tan trivial, demostrando que se puede sorprender y maravillar al mundo entero con un gesto tan anodino.

La mayoría de las personas que se rieron de Graham Parker jamás sospecharán el placer tan extraordinario que es enfrentarse a algo que está justo en el límite de tus fuerzas. Sólo nos maravillamos ante ejemplos grandilocuentes, pero esta proeza tan a pequeña escala me cautivó.

Cine

El secreto de sus ojos. Dirigida por Juan José Campanella

Tengo una entrada en borrador que se titula “No veo cine”. Realmente ya no me apetece ver películas. No voy a decir aquello de “es que no hacen buenas películas”. Simplemente es que no va conmigo. Me he estado contando y creo que en todo el año habré visto unas doce películas, aparte de la parte final de la temporada de Lost. Y a duras penas.

El secreto de sus ojos la vi en el cine, la única película que he visto en todo el año. Y me pareció una película extraordinaria, sacando petróleo de una novela que no ha de ser tan buena. Me convenció la reseña de Álvaro Pedraz y le agradezco que me haya ayudado a reconciliarme con el cine.

El estilo de historia y forma de contarla es muy parecido al de Un long dimanche de fiançailles que creo que está destinada a ser mi película favorita. En esta última la historia es mucho mejor, mientras que en El secreto de sus ojos las interpretaciones son muy superiores.

Series y televisión

Ganador 2009: Lost.
Casi por incomparecencia de rivales, pero al mismo tiempo de forma incontestable e indudable.

Best comment in blog

Ganador 2009: En mi entrada sobre caballos de carreras:

quiero saber el arbol genealogico de un caballo pura sangre llamado IMPACIENTE DON, por favor necesitaria una respuesta a la brevedad. Muchas gracias

Esto es lo que alimentamos con el “todo gratis” de Internet. A pie de calle hay gente que tiene la impresión de que detrás de esto hay gente con mucho tiempo libre. Y a la mayor brevedad.

Pues bien, te diré que el caballo que mencionas parece ser más desconocido que la descendencia de Rocinante.

Además de esta consulta, destacar al que vio la imagen de un perro en lo alto de la página y me propuso aparearlo con uno suyo (usando directamente el formulario de contacto) o la chica que me pidió presupuesto para una despedida de soltera.

La metacarta nigeriana

Esta mañana me había llegado al correo un mensaje de alerta de una tal Elena. La pobre por lo visto lo había perdido todo estando en Londres y necesitaba que le enviara dinero urgentemente.

Había varias cosas que no concordaban. Por un lado que no la recordaba de nada. Tuve que buscar en mi lista de correos para ver que era una persona que me escribió una vez hace cuatro años. Es raro que ante un problema así recurriera a mí, una persona tan poco próxima.

Otro aspecto extraño es que tanto ella como yo somos españoles, por lo que me sorprendía su presencia en Londres y que me escribiera el correo electrónico en inglés.

También era raro que no tuviera dinero para hablar por teléfono pero que no tuviera problemas para hacerlo por Internet.

Lo que más raro me parecía de todo es que había visto en Internet una historia similar ocurrida a otra persona. Le habían robado su contraseña de correo y se habían hecho pasar por él. Toman toda la lista de contactos y le mandan un correo a todos pidiendo dinero en nombre de la persona afectada.

Me imagino que cuando la persona sea de habla inglesa hay alguna probabilidad de éxito. Es una pena que ante algo así no tengas más remedio que renunciar a la cuenta de correo. Muchos gigas y megas y chorradas para gente que usa Iphone pero no parece que haya competencia por ofrecer cuentas de correo más o menos seguras. No tengo conocimiento de una compañía que ofrezca opciones de recuperación de correo ante un problema así. Y llegar a una tarjeta de coordenadas, como hacen los bancos con algo de seguridad, suena a ciencia ficción.

Le seguí un rato la cuerda al estafador al otro lado. Primero me aseguré de mostrarle mi solvencia e interés en ayudarle. Desde el primer momento la rebauticé con otro nombre (Esther en vez de Elena), para que quedara claro que aquello era un sinsentido. Yo escribiendo “Hola Esther” y él firmando “Un saludo, Elena”.

Luego le dije que le enviaría el dinero, pero que me tendría que pagar posteriormente y no sería con dinero. Ante todo aceptaba esperando mi transferencia de MoneyGram. Luego le dije que si con 10€ tendría suficiente y ya me comentó que para eso no le compensaba pasar a recogerlo. En eso se quedó la conversación.

Buscando información para continuar con la absurda correspondencia, encontré un timo realmente original que por lo visto están empleando los autores de cartas nigerianas.

El timo es en sí mismo un metatimo. Una vez le han sacado los cuartos a una persona de forma exagerada, hasta que ésta se ha dado cuenta de que ha sido estafada y engañada, retoman la correspondencia pero con otra identidad.

En este caso se hacen pasar por policías que están investigando fraudes de cartas nigerianas. Afirman haber detenido al estafador anterior y que ahora necesitan de testigos y pruebas para denunciarlos. Pues bien, con este sistema son capaces de desarrollar nuevas armas para volver a lo mismo: ir a esa pobre persona y volverle a sacar dinero con lo mismo pero argumentando que es para el proceso de la detención de los estafadores.

Les cuentan ahora el cuento de que según el proceso judicial puede recuperar parte del dinero estafado. Y partiendo de ahí las dos partes vuelven a estar en el mismo punto: el uno contando una historia fantasiosa y el otro creyendo que hay personas en Nigeria muy interesadas en devolver el dinero a extranjeros. Al fin y al cabo ahora van sobre seguro porque tienen a una persona crédula que ya pasó por eso mismo. Esta vez vuelve a engañarse como si nada.

No me sorprende que como dicen en esta fuente a veces llevan a sus víctimas al suicidio.

Si quieres bajarte plantillas falsas de envío de dinero con MoneyGram, esta es tu página.

Raymond Schindler

Caruso

El diecisiete de abril de 1906 llegó a la ciudad de San Francisco Enrico Caruso, el eminente tenor italiano, a dar una serie de representaciones de la ópera Carmen en el Tivoli Opera House.

La extraordinaria y sin par voz de Caruso llenaría por primera vez la ópera de la ciudad de San Francisco. En su papel de Don José, lo habitual es que brillara y dejase un registro musical extraordinario. Sin embargo, como circunstancia curiosa, al día siguiente ninguno de los periódicos hablaría sobre su histórica representación.

A las 5:13 del dieciocho de abril de 1906 se produjo un fortísimo terremoto en la ciudad de San Francisco, de aproximadamente 8 grados en la escala de Richter. La primera sacudida duró unos 20 segundos. Luego llegaron otros tantos segundos de calma. Y un segundo temblor de más de cuarenta segundos, que destruyeron prácticamente todos los edificios de la ciudad y en los subsiguientes desastres acabaría provocando la muerte a más de 3.000 personas.

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Era un escenario apocalíptico: Las personas medio dormidas y mal vestidas trataban de salir de sus casas, buscaban refugio a cielo abierto. Entre ellos estaba Enrico Caruso, que abandonó su hotel con el escueto equipaje de una enmarcada fotografía autografiada por el presidente Theodore Roosevelt, valioso tesoro para el cantante.

Con todo el aire saturado de polvo, Caruso temió que su portentosa voz de tenor habría resultado dañada. Y para probarla, de entre los gritos de los ciudadanos de San Francisco emergería su estentórea y extraordinariamente única voz. Quizás nunca cantó Caruso con tanta devoción, comprobando que no sufrió daños en su don vocal, y creando al mismo tiempo una imagen terrorífica pero de extraordinaria belleza.

Schindler

Caruso abandonaría San Francisco, no sin antes prometer – y posteriormente cumplir – que jamás volvería a poner un pie en la ciudad. Al mismo tiempo, justo el día después del terremoto, llegaría Raymond Schindler. Schindler había abandonado la costa este americana y encaminado sus pasos hacia California – con la modesta intención de buscar una vida mejor, al calor de la fiebre del oro. Había llegado sin nada y con esperanzas de un nuevo comienzo, se encontró que, en su primer día en la ciudad, las cosas no estaban ni mucho menos propicias para esperar grandes progresos.

Pero los caminos del Señor son inescrutables. El de Raymond Schindler hacia la que sería la profesión, en que no sólo se haría famoso sino que brillaría, comenzó a recorrerse ese mismo día. Si bien el terremoto causó daños terribles, eso no fue nada comparado con los posteriores incendios, que devastaron lo poco que quedó en pie. Durante tres días la ciudad ardió en cincuenta y tres focos diferentes, algunos de ellos incontrolables. Fallaban las comunicaciones y no había suministro de agua corriente. El jefe de bomberos había muerto en el terremoto y la ciudad, inmersa en el caos, tardó mucho en recuperar algo parecido a la normalidad.

Obviamente a los pocos días del suceso, había trabajo abundante para los albañiles, carpinteros y constructores. En apenas tres años se construirían 20.000 nuevos edificios.

Pero otro gremio que tendría que trabajar incesantemente sería el de los agentes de seguros. No hay seguro que cubra los daños por terremotos, pero sí ante incendios. Y el volumen de personas afectadas era extraordinario, sobre todo si tenemos en cuenta que en muchos casos, damnificados por el terremoto trataban de enmascarar las perdidas sufridas mediante fuegos provocados a sus propiedades. Distinguir los afectados de los que trataban de obtener algo de todo lo que habían perdido, mediante un fraude, fue el trabajo durante de meses de los agentes de seguros. Entre ellos encontraría Raymond Schindler un puesto de trabajo.

La atención a los detalles, el tesón, la capacidad de observación, hicieron que en poco tiempo Raymond consiguiera un puesto importante entre los peritos de la aseguradora.

Su habilidad investigadora llamaba la atención y pronto trabajó en una comisión encargada de investigar prácticas corruptas en el gobierno de San Francisco. La investigación llegó a buen puerto y poco después Schidler recibiría una oferta para capitanear la delegación en Nueva York de una agencia de detectives. A los dos años, Schindler fundaba su propia agencia de detectives.

Sus mayores atributos como detective eran su enorme creatividad y su maniática meticulosidad en el trabajo. No pasó a la historia como el mayor detective de la historia – seguramente hoy sea la primera vez que sabes de él. Pero su labor en la investigación del asesinato de la niña de diez años Mary Smith es probablemente el trabajo detectivesco más extraordinario jamás realizado, al margen de los casos de ficción.

Smith

Un día de 1911 la pequeña Mary Smith, de diez años de edad, fue como cada mañana a su escuela en Asbury Park, New Jersey. Pero jamás volvería a casa. Su cuerpo apareció a los pocos días. Había sido golpeada en la cabeza con un objeto pesado. La habían violado y la asfixiaron con sus propias medias. En la escena del crimen no se encontraron huellas dactilares, ni pistas, ni el arma del crimen. Nada.

Los vecinos pronto encontraron en Thomas Williams a un sospechoso sólido: era negro, un borracho y una persona problemática. Carecía de más coartada que su descripción del día:

me bebí una botella de whisky y sólo recuerdo que me quedé dormido.

Thomas Williams tuvo suerte de ser arrestado, porque la multitud clamaba justicia popular y estuvo a punto de tomársela por su mano.

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Sin embargo el sheriff Clarence Hatrick no lo veía nada claro y decidió contratar los servicios del ya entonces famoso detective Raymond Schindler.

Schindler investigó meticulosamente a cada uno de los vecinos de la familia Smith, sin descartar a ningún posible sospechoso. Tras obtener abundante información, sólo encontró un posible candidato: Frank Heidemann.

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Una criada también fue investigada como sospechosa policial, pero sin apenas fundamento.

Heidemann sólo tenía un margen de sospecha: era alemán y apenas si llevaba dos años en Estados Unidos. Con esa información, en su habitual meticulosidad, Schindler pidió informes al gobierno alemán y pronto supo que había sido arrestado – aunque posteriormente liberado – por abusos a menores. En cuanto fue liberado, hizo la maleta y se marchó a los Estados Unidos.

El sospechoso del público, el borracho Thomas Williams, no escapó a las investigaciones del detective, que optó por enviar a uno de sus colaboradores a la cárcel, para que le acompañara en la celda, como otro criminal más. Durante el tiempo en que este detective estuvo en prisión, vigilando de cerca a Williams y hablando con él, llegó a la conclusión de que debía ser inocente.

Sin más que el alemán Frank Heidemann como sospechoso, y con el único dato tangible de sus antecedentes en Alemania, Raymond Schindler cercaría al presunto asesino de una manera propia del más maniático de los psicópatas.

Neumeister

Heidemann vivía en una edificio alquilado, y su casero tenía un perro bastante grande. Schindler quería sacar al criminal que había dentro de Heidemann, que no ofrecía ninguna pista sobre su vinculación con el asesinato. Una noche tras otra, los detectives de Schindler se encargarían de tirarle piedras al perro, para que se pasase la noche ladrando sin parar. Schindler había tenido la inspiración de la novela de Sherlock Holmes El sabueso de los Baskerville, aunque obviamente lo que hizo no tiene nada que ver con lo tratado en la narración. Esperaba ver al delincuente roto por la falta de descanso, y que quizás cometiera algún otro crimen, aunque solo fuera matar al perro.

Pero Heidemann era un hombre paciente, que prefirió mudarse y marcharse a Nueva York, antes que aguantar o hacer algún daño al animal. A pesar de la muestra de entereza, Schindler no se amilanó y lanzó a sus colaboradores en su búsqueda. Una vez localizado, usó a uno de ellos: Carl R. Neumeister, de origen alemán.

Neumeister se dedicó a frecuentar los mismos lugares que Heidemann, pero sin acercarse a él, siempre distante. Hasta que un día el sospechoso vio que Neumeister tenía un periódico en alemán y surgió una conversación entre ambos. Neumeister se hizo pasar por una persona adinerada, que tenía dinero heredado y que no necesitaba trabajar para vivir. El objetivo, un tanto arriesgado, era que se hicieran amigos y que con el tiempo Heidemann confesase algo que pudiera servir de prueba condenatoria, o que se sintiera tentado de asesinar a su nuevo amigo para robarle.

A sugerencia de Heidemann, los dos alemanes se hicieron amigos íntimos, pero Neumeister nunca oyó ninguna confesión por parte de su compatriota.

Tratando de provocarle por métodos psicológicos un tanto burdos, Schindler buscó la película (muda) más terrorífica que pudo encontrar: una cinta francesa en que una niña es perseguida por un pervertido sexual y tiene que luchar por salvar su vida. Schindler consiguió que un teatro aceptara emitir la cinta en una sesión especial, a la que casualmente accederían los dos amigos alemanes, Heidemann y Neumeister, tras cenar juntos y pasar casualmente por el teatro.

En mitad de la película Heidemann dijo que no soportaba la película, y se marchó a su habitación, pero no dijo nada al respecto. Desde luego, no era la forma de obtener una confesión instantánea.

Pero Schindler era incansable y no tuvo suficiente con eso. Consiguió que un editor amigo suyo publicara en un periódico alemán una crónica sobre el asesinato de Asbury Park, mencionando de pasada el nombre de Heidemann. Esto facilitó que Neumeister pudiera sacar el tema a conversación, señalando la curiosa coincidencia del apellido. Aunque Heidemann reconoció que se trataba de él, y que había abandonado la ciudad porque le resultaba horrible lo que había sucedido allí. Y de nuevo, Schindler se encontró en el punto de partida, sin nada sólido contra Heidemann.

El último intento fue el más elaborado de todos e incluyó a un nuevo actor. Neumeister propuso a su amigo dar un paseo en coche, y así lo hicieron. Cuando estaban en mitad del campo, Neumeister indicó que parecía que se le había pinchado una rueda al coche. Bajaron a echar un vistazo y entonces llegó un tipo malencarado que pidió que le llevaran en el coche.

Neumeister se negó y entonces el individuo sacó una navaja. Asustado, Neumeister – el infiltrado de Schindler – disparó un tiro al delincuente, dejándolo muerto en el suelo. Los dos amigos alemanes escaparon de la escena del crimen impostado a toda velocidad.

Al día siguiente, la ficción en torno a la figura de Heidemann continuó. Los periódicos reflejaron el asesinato en una nota redactada por Schindler y sus secuaces. Neumeister se mostró muy nervioso y asustado, temeroso de ser descubierto en su ficticio asesinato por la policía. Heidemann mostró su fidelidad afirmando rotundamente que él le ayudaría en lo que fuera necesario para que no le descubrieran, y que él nunca diría nada.

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Una de las detalladas notas de Neumeister a Schindler

Al final el suceso clave fue un falso billete de barco hacia Alemania, colocado al descuido en un bolsillo de Neumeister, esperando que fuera descubierto por Heidemann. Este se enfadó al saber que el hasta entonces su mejor amigo trataba de marcharse del país sin decirle nada y, sobre todo, dejándolo atrás. Neumeister se defendió indicando que Heidemann conocía algo inconfesable de él y que siempre temería que pudiera denunciarlo en Alemania. Heidemann insistió en que jamás haría algo así, ante lo que Neumeister no se mostró conforme.

Finalmente, Heidemann cometió un error. Tras meses de paciente investigación, le sugirió a su amigo que, tal vez si él tuviera algo tan importante que ocultar como Neumeister, estaría seguro de que jamás le traicionaría. Neumeister, el detective infiltrado, se mostró dubitativo, esperando que Heidemann hablase. Hasta que finalmente reconoció que él también había cometido un asesinato: el de la niña Mary Smith.

Con la confesión obtenida, el resto fue fácil: Neumeister dejó un aviso a Schindler que se apostó junto a una nutrida delegación de policía de Asbury Park, en la habitación contigua a la de los dos amigos alemanes. Y entonces, Neumeister pidió a su compañero que se explayara en detalles sobre su asesinato, mientras que los policías y el encantado Schindler podían oír escondidos en la otra habitación.

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Con tan nutrido grupo de testigos, Heidemann fue finalmente detenido y acusado de asesinato. El juez no tuvo piedad de él y lo mandó a la silla eléctrica, donde acabaría sus días.

Fuente: People’s Almanac Presents the Twentieth Century (libro). La narración de este suceso es de Gary Kinder y la he seguido casi de principio a fin. Es la mejor y más interesante descripción al respecto.

No hay mucha información sobre el tema en Internet:
Un totalmente desconocido documental del 2001
Una página que trata de vender el relato detallado del asesinato y posterior investigación.
Aquí han copiado la narración íntegra de Gary Kinder, la fuente de la historia.
Las capturas de periódicos son del New York Times y enlazan a la página de cada una de ellas, donde se puede observar el resto de la noticia.

Nombres de niño y de niña

La proporción entre niños nacidos y niñas nacidas es de aproximadamente 105 niños por cada 100 niñas (los valores fluctúan entre 103 niños y 107 niños). Esto es un 4.76% más de niños que de niñas.

Sin embargo, sobre un estudio (propio) en una base de datos extensísima de distintos nombres de bebé (unos 75.000 nombres de todo el mundo usando diferentes fuentes) he podido comprobar que la diferencia nominal es mucho menor.

Hay casi tantos nombres de niños como nombres de niñas, decantándose un poco a favor de los chicos (un 2.63% más de nombres de niño que de niña).

Fuentes: Las listas de nombres han sido obtenidas de las páginas que se dedican a eso.

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