Los nórdicos, la gente casi perfecta


The Almost Nearly Perfect People: Behind the Myth of the Scandinavian Utopia, (La Gente Casi Perfecta: tras el Mito de la Utopía Escandinava) es un libro en inglés, publicado en 2015 sobre qué hay de cierto en la idílica vida en Escandinavia que continuamente vemos en los medios de comunicación.

El enamoramiento con Escandinavia se basa en tres pilares: la impecable neutralización de la división de sexos en Suecia, el primer puesto – casi perpetuo – de Dinamarca como el país con la gente más feliz del mundo y el ejemplar sistema educativo de Finlandia, que continuamente se usa como referente mundial. El autor toma un punto de vista muy complicado: hacer de abogado del diablo sin negarse a ver todo lo bueno que tienen esos países, desde la perspectiva de ser un periodista británico que lleva viviendo en Copenhague varias décadas.

Es un libro muy interesante, aunque solo sea por tratar transversalmente un tema del que sólo se suele ver lo blanco o lo negro. Os recomiendo encarecidamente su lectura, llena de datos curiosos. El autor dedica una serie de capítulos a cada país, dejando para el final a Suecia, que es el verdadero plato fuerte. Como el mismo escritor menciona, hay que aclarar qué es nórdico y qué es escandinavo. Técnicamente, Escandinavia no incluye a Finlandia, pero es un país muy similar a los otros, en el que incluso el sueco es un idioma oficial. El libro habla sobre Dinamarca (el que mejor conoce el autor), Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia.

Dinamarca

Quizás los mejores capítulos de todos son los que tratan sobre Dinamarca. Habiendo leído también How to be Danish (Cómo ser danés) puede decirse que sé mucho más de lo que debería sobre ese país.

Dinamarca es famosa por su igualdad. Los salarios, después de impuestos, son muy similares entre todas las profesiones. La gente está mucho más conectada que en otros países. Los grupos de amigos son enormes y se extienden por empleos muy diversos. Una barbacoa de barrio y entre los invitados hay políticos, fontaneros, enfermeros y taxistas que conviven con total normalidad. Esto lleva a veces a una obsesión por el networking. Conocer por el simple hecho de aumentar la red de contactos. Y esto a a su vez lleva a una excesiva superficialidad en las relaciones. En cierto modo los daneses tienen redes de contactos similares a las que nosotros tenemos en Facebook: exageradas, interesadas e inconsecuentes.

Siendo el autor un extranjero que vive en Dinamarca, le cuesta creer como cierto el dato de que sea el país más feliz del mundo. Pero en gran parte es un círculo que se retroalimenta. Dinamarca es todo buen rollo y está mal visto no ser feliz, así que ante una pregunta de encuestador, nadie daría una nota baja. España, por el contrario, es el típico país donde la gente está visiblemente contenta pero se queja continuamente.

Un dato poco conocido sobre Dinamarca: es el país con mayores índices de cáncer del mundo, una terrible estadística que nunca vemos en las noticias porque España casi no aparece en dicho listado.

Dinamarca y sus altísimos salarios – que menguan mucho tras los impuestos – son otro cacareo de nuestros patéticos noticiarios. Un dato que recalca el libro es la deuda privada danesa. Tras haber sufrido una brutal burbuja inmobiliaria, ahora son el país donde la gente está más endeudada del mundo (en proporción a sus ingresos). La deuda per cápita es el doble que la de un español (es decir, si un danés gana 80.000€ al año y un español 20.000€, la deuda del español promedio es de 30.000€ y la del danés de 240.000€).

Otro mito sutil, en un país que ciertamente está lleno de atractivos, es el de su ecologismo. Aunque es a veces obsesivo, suspenden en las estadísticas por una desafortunada razón: la mayor empresa de contenedores de transporte marítimo del mundo, Maersk, es danesa. Esto lleva a que Dinamarca sea el cuarto país más contaminante del mundo, sólo por detrás de tres países del Golfo Pérsico. El transporte marítimo de mercancías es simplemente el factor contaminante más importante de todos, y muy de largo.

Islandia

Islandia es uno de los países menos mencionados cuando se habla del éxito nórdico, por múltiples razones. Tiene una naturaleza única en el mundo, pero no deja de estar físicamente aislado en una Europa muy conectada y con una población tan pequeña que la hace ser casi irrelevante.

Islandia fue devastada por la crisis financiera de 2008 que prácticamente les hizo viajar en el tiempo económicamente unos 30 años atrás. El gobierno decidió hacer un “simpa” de la deuda de los bancos, algo que se ha contado de formas muy peculiares en la prensa española, como ejemplo de gobierno valiente. Es, sin embargo, un proceso que sólo está en el principio. Básicamente el país está tratando de reorganizar su economía como puede. La idea de que todo el mundo viva del sector bancario, que les hizo vivir una prosperidad ficticia durante un par de décadas, les ha llevado a un proceso de reestructuración brutal. Ni siquiera se sabe si ese país volverá a ser significativo en algo – aparte de por sus majestuosos paisajes.

Islandia, con una población de 330.000 habitantes, tiene problemas específicos por la falta de habitantes. Casi todo el mundo tiene dos profesiones o más. Cualquier ‘Talent Show’ de televisión no acaba funcionando por falta de participantes. La prensa es irrisoria y al mismo tiempo, está manipuladísima, controlada por muy pocas personas.

No obstante el libro indica un par de curiosidades que merecen ser resaltadas:

Islandia consiguió su independencia indirectamente gracias a la Alemania Nazi. Islandia era territorio danés. Alemania invadió Dinamarca y los aliados ocuparon Islandia para evitar que fuera tomada. Aprovechando la coyuntura, los islandeses declararon la independencia.

Pero si hay un dato preocupante sobre este país es el hecho de que una parte elevadísima de la población cree en los duendes. Rodeados de volcanes, aguas termales y todo tipo de rarezas naturales, los islandeses están muy acostumbrados a mantener extraña relación con las fuerzas de la Madre Naturaleza. Un estudio del 2007 reveló que un 32% de la población pensaba que la existencia de los duendes era posible, un 16% la consideraba probable, mientras que un 8% la daba por totalmente segura. Esto en un país donde cree en Dios apenas un 45% de la población. Por desquiciado que parezca, cualquier proyecto de envergadura que implique grandes alternaciones en la Naturaleza, debe contar con consultores que opinen si el proyecto es ‘duende friendly’.

Noruega

Este es el país del milagro económico en forma de petróleo. Noruega es uno de los mayores productores de crudo del mundo y además tiene reservas previstas para muchos años. Intentar comparar sus condiciones laborales o sociales con cualquier otro país es un ejercicio infantil, que sin embargo tenemos que ver a menudo en la prensa española.

Un país productor de petróleo tiene una industria equivalente a una impresora de dinero. Se genera un beneficio puro, enorme y casi sin riesgo, que puede distribuirse de muchas formas a toda la sociedad. La mayoría de los países, sin embargo, acaban embriagados por esa economía fácil, que permite todo tipo de errores y abusos. Noruega ha administrado sabiamente gran parte de sus ingresos del petróleo, creando un fondo de inversión nacional. Este fondo es tan grande que posee ya el 1% de todas las empresas cotizadas del mundo y un 2% de todas las europeas.

Noruega siempre se ha caracterizado por ser el país donde no se ha caído en la indolencia de los petrodólares. Pero esto simplemente no es del todo cierto. También Noruega sufre la vida cómoda del petróleo. Casi todos los trabajos que tienen algo incómodo son relegados a extranjeros, principalmente suecos. Los niveles de absentismo laboral son bastante elevados, nadie se esfuerza demasiado. Tampoco los niños, que tienen puntuaciones bastante mediocres en los test comparativos con otros países. Y lo que es peor, su posición no para de bajar en dichos rankings.

Es un país plácido, donde nunca pasa nada. Apenas hay gente en prisión (3.500 personas en total), la tasa de asesinatos es ridículamente baja. Anders Breivik, con un solo atentado, multiplicó por dos la tasa nacional de asesinatos en ese año.

Es cierto que con Noruega cuesta encontrar hasta qué criticar. Son un país muy metido en sí mismo. Los más tímidos de todos los nórdicos – que ya es decir. Un defecto poco conocido: la empresa estatal petrolífera es tan poderosa, que acaba siendo la que dicta las relaciones internacionales del país. Es un lobby más grande que el propio gobierno.

Finlandia.

Finlandia es el paraíso de los estudiantes de primaria. Siempre mencionándose que tiene el mejor sistema educativo del mundo, lo cual es por un lado una exageración: el informe PISA sólo mide la calidad de la enseñanza a los estudiantes de primaria – y las universidades finlandesas no son especialmente buenas, y por otro lado es mentira: es el primer país europeo, o de la Unión Europea, pero Singapur o Hong Kong obtienen los mejores resultados mundiales.

Cuando se trata de entender las causas del éxito educativo finlandés, se suele hablar de profesores muy bien preparados, y aulas con pocos alumnos. El autor del libro apunta a dos razones inesperadas por las que su educación es mucho mejor: tienen muy pocos inmigrantes, y los que hay están repartidos de forma bastante uniforme. Esto fomenta que no haya manzanas podridas que arruinen la media de la clase. Y es que los niños inmigrantes suelen tener problemas en los primeros años en que tienen que adaptarse a un país e idiomas nuevos. La otra causa es quizás la más sorprendente y contraintuitiva: el idioma finlandés es muy fácil.

Una llamativa característica del idioma es que no hay forma futura para los verbos. Es algo que está en cierto modo en la esencia del país. En español tenemos el subjuntivo, una forma verbal no presente en otros idiomas. El subjuntivo “expresa una acción, un proceso o un estado como hipotético, dudoso, posible o deseado”, algo muy relacionado con la forma de ser de España y América latina. Pero para Finlandia, el futuro hipotético no tiene sentido.

Mientras que en inglés o alemán puedes decir “Voy a hacer esto o aquello”, o “Yo habré hecho eso”, un finlandés dice, “¿Cómo puedes confiar en gente que tiene diferentes formas de hablarte del futuro? O lo vas a hacer, y se considera cosa hecha, o no”.

La simplicidad aparente de su idioma se muestra de forma meridiana en los alumnos suecos. Finlandia tiene también el sueco como idioma oficial. Una gran parte de la población lo usa como primera lengua. Sin embargo las escuelas en zonas donde el sueco es el principal idioma obtienen notas mucho más bajas, casi en la media europea, en los estudios de calidad de la enseñanza. El hecho de que el 99% de los niños de las escuelas en finlandés ya hable el idioma, es determinante.

Un curioso estudio inverso, preguntaba a los alumnos si les gustaba su sistema educativo. Los escolares finlandeses, a pesar de tener su famoso sistema, eran los que menos felices estaban a la hora de tener que ir a clase.

Finlandia es un país lleno de rarezas y contradicciones, quizás el más fascinante de todos los países presentados en el libro. La gente habla tan poco que roza lo patológico, especialmente los hombres. Se entregan generosamente al alcoholismo y son de suicidio fácil. Cuando beben, los hombres se vuelven bruscos: sexualmente agresivos y algo violentos. Al mismo tiempo, es el país donde más helados se consumen de toda Europa. Y donde más se baila tango de todo el mundo, por delante incluso de Argentina.

Los finlandeses son personas muy trabajadoras, sufridas y valientes. Tuvieron su propia guerra civil en 1918, pero no han lloriqueado – y espero que tampoco hayan hecho tantas películas – como en España. Se han enfrentado a Rusia y Alemania durante las Guerras Mundiales, mientras el resto de países nórdicos elegía la forma en que bajarse los pantalones. Aún hoy en día ejercen de tapón entre Europa y Rusia, evitando caer en la trampa de Ucrania, con una diplomacia silenciosa, pero con un par de cojones.

Suecia.

Todo el rato el libro está adelantando datos sobre Suecia, el plato fuerte, el más nórdico de todos los países nórdicos. Pero cuando llegan sus propios capítulos, resultan bastante flojos y decepcionantes – el nivel general del libro es muy alto.

Suecia es el país que ha acogido el mantra de la acogida masiva de inmigrantes y que se permite dar lecciones morales al resto de Europa. Una posible causa de esta cruzada es tratar de lavar su imagen internacional. Con la excusa de la neutralidad, miraron para otro lado cuando la Alemania de Hiler invadía Dinamarca y Noruega. También ignoraron a Finlandia, cuando esta era masacrada por Rusia – los finlandeses, aún sabiendo que perderían estrepitosamente, se enfrentaron hasta las últimas consecuencias con Rusia. No estamos hablando de que Suecia ignorara a países vecinos y amigos, estamos hablando de países hermanos que habían sido territorio sueco no hacía mucho tiempo. Además Suecia se lucró sin ningún tipo de escrúpulos en estos tiempos de guerra. El paso de los años no ha hecho sino airear más sus vergüenzas: aparecer en el mapa como neutral no es suficiente.

El mayor problema de Suecia es, sin lugar a dudas, el pensamiento único. Sólo hay una forma de ver las cosas, la disidencia de pensamiento no está permitida. Hay una lectura única ante todos los problemas y los hombres, mujeres, niños y ancianos, son prácticamente idénticos en todo. El Estado suplanta los roles que anteriormente eran desarrollados por la familia.

Suecia tiene una de las economías más sólidas del mundo, bien diversificada, eficiente y productiva. Un ejemplo casi perfecto de cómo deberían hacerse las cosas. Pero no está exenta de grandes problemas. No se permite criticar la política de inmigración – quien piense que no es adecuada, debe ser sin lugar a dudas de extrema derecha.

La incómoda verdad del multiculturalismo sueco es que los inmigrantes y solicitantes de asilo son responsables de una cantidad desproporcionada de los delitos que se cometen en el país, especialmente crímenes violentos, sobre todo violaciones. En el libro “Fishing in Utopia” Andrew Brown escribe: Uno de los tabús que no se pueden mencionar en la sociedad sueca es que las tasas de delitos entre inmigrantes y sus descendientes son de al menos el doble que la población nativa – los inmigrantes cometen más de cuatro veces más asesinatos que los suecos y más de cinco veces más violaciones.

Pero en Suecia, quejarse está mal visto. Durante el parto, las mujeres tratan de gritar lo menos posible, y a menudo suelen preguntar, cuanto han terminado, si se han quejado demasiado. Se muestran muy orgullosas cuando les dicen que no. La gente evita todo tipo de situaciones comprometidas, por triviales que resulten. Subirse en el ascensor con desconocidos, que quizás puedan iniciar una conversación, les trae de cabeza hasta el punto de preferir usar las escaleras.

Suecia tiene la tasa de divorcios más alta del mundo, el mayor número de hogares unipersonales del mundo y es el país donde más ancianos viven solos. Para ellos, uno debe resolver sus propios problemas y sufrirlos en silencio. En Suecia estas estadísticas no se consideran negativas, sino todo lo contrario. No obstante ahora lideran una de las más preocupantes de todas: Suecia, el país donde más se ha luchado por la igualdad, es el país europeo donde se producen más violaciones.

Mis libros recomendados

A lo largo de los años he recomendado unos cuantos libros, casi todos en la misma categoría de ‘Libros‘. Como he mencionado a veces, solo suelo mencionar lo que me ha gustado mucho, ni hago resúmenes de todo lo que he leído ni tan siquiera de todo lo que me ha gustado.

No obstante, no estaría de más tener un resumen con mis principales recomendaciones, como referencia y para aquellos que no quieran pasar el suplicio de tener que leer artículos antiguos. Voy a evitar un ranking de peor a mejor, o por categorías. Deliberadamente la lista será tan caótica como sea posible: un decálogo de doce puntos.

La lista es tan personal que no se parece a ningún ranking de los mejores libros que hayáis visto jamás.


Trampa 22, de Joseph Heller.
Año de publicación: 1961.
Temática: Humor.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: En su momento me pareció super divertido, algo que rara vez se consigue en una novela americana. Es muy entretenido e ingenioso. Además tiene mensaje anti belicista, lo cual siempre es un factor progresista a tener en cuenta.
Es un libro sencillo: sólo tienes que leer los dos primeros capítulos y el resto del libro es todo igual. Si te encanta de salida bien, si no, no te va a gustar más conforme evolucione la trama.


Ishmael, de Daniel Quinn.
Año de publicación: 1992.
Temática: Novela filosófica.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro:

Aunque admite numerosas críticas se trata de una obra extraordinaria por lo pulido del material, la originalidad de principio a fin – tanto de la temática como de la forma de desarrollarla – y sobre todo porque es un libro que se atreve a entrar donde otros se limitan a merodear.


Ensayos, de Michel de Montaigne.
Año de publicación: 1533.
Temática: Es como un blog personal, pero del siglo XVI, filosofía, vida privada y ética expresada en términos sencillos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo (la parte final).
Qué hace especial a ese libro: Es el libro que me llevaría a una isla desierta. Se puede leer una y otra vez, de principio a fin o por capítulos salteados. Tiene la profundidad de un libro clásico, el ingenio de un superdotado con la frescura de un aficionado. El estilo recuerda mucho al de Cervantes en El Quijote. El contenido de los Ensayos de Montaigne me parece mucho más profundo y ameno, pero claro, es que El Quijote, solo por la estructura de la novela, ya es insuperable. Montaigne es el típico genio que deliberadamente trata de pasar desapercibido, y aún así, no lo consigue.
El lema de este blog está extraído de los Ensayos.


Manual del Aventurero, de Rüdiger Nehberg.
Año de publicación: 1984.
Temática: Manual de supervivencia.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Es uno de los primeros libros de supervivencia que se publicaron. Tiene un cierto encanto retro. Ahora que la supervivencia está tan de moda, este libro la trata de una forma totalmente diferente: menos tecnológica y preparacionista y más centrada en los problemas a que te puedes enfrentar en la naturaleza y cómo resolverlos sin apenas recursos. Es muy divertido y tiene algunas frases míticas.
Es un libro de mi generación, popular hace muchísimos años pero ahora totalmente superado por otros autores con más medios, no obstante este libro tiene la magia del que escribe sobre algo de lo que no se había escrito antes, basándose en experiencias propias, sin apenas bibliografía.


Padre rico, padre pobre, de Robert T. Kiyosaki
Año de publicación: 1997.
Temática: Autoayuda, temática económica.
Qué hace especial a ese libro: Los libros de autoayuda suelen ser infames, te hacen sentir bien mientras los lees, como si estuvieras experimentando los beneficios que prometen, pero al terminarlos, te sientes vacío y no se produce ninguno de los cambios prometidos. En ese sentido, este libro quizás no sea muy diferente. Para mi sin embargo, por haberlo leído en un momento específico de mi vida, y en una situación económica determinada, me sirvió para aclarar conceptos que estaban en mi cabeza pero a los que no había conseguido dar forma. Gracias a ese libro me he salvado de ser una víctima más de la burbuja inmobiliaria – lo cual no deja de ser curioso teniendo en cuenta que el libro sugiere las inversiones inmobiliarias como el camino hacia la riqueza.

Lo que me quedó grabado de este libro es que la lectura generalizada de cómo debe gestionar uno su economía – y por extensión su vida – no solo es equivocada, sino que resulta en la mayoría de los casos nociva. En muchas ocasiones lo que es bueno para el bien común, no lo es para ti. Por ejemplo, que te hagas emprendedor, des de alta una empresa, alquiles un local, contrates a empleados, compres mobiliario, y publicidad, para luego perderlo todo una vez la empresa quiebre (lo cual sucede en más de las tres cuartas partes de los casos), es muy bueno para la sociedad, que se habrá quedado con gran parte de todo tu dinero, pues los impuestos se cobran primero, y podrá construir escuelas y hospitales con tu dinero. Pero algo me dice que no es bueno para ti.


Ficciones, de Jorge Luis Borges.
Año de publicación: 1944.
Temática: Cuentos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Algunos de los relatos de Borges son quizás las únicas obras de arte hechas por el hombre que son absolutamente perfectas. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius es un relato tan fascinante, original y complejo, que parece escrito por alguien de otro planeta. Al terminarlo, sientes como si estuvieras drogado. Toda la ciencia ficción de los siglos XX y XXI está en eterna deuda con el camino que abrió Borges.
Nota: La poesía de Borges es un mundo totalmente diferente al de sus relatos, tiene un público devoto pero yo no figuro entre ellos.


Vidas Paralelas, de Plutarco
Año de publicación: 117.
Temática: Biografía.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Las biografías de Plutarco son quizás el libro más influyente de la Historia, sólo después de la Biblia. Shakespeare lo copió (y mejoró) hasta la nausea. Gran parte del interés por la antigua Grecia y Roma se sostiene en lo contado por Plutarco y es una referencia histórica fundamental. Sus libros son los pilares sobre los que se ha construido todo después.
A veces son aburridos, a veces intrascendentes. Están plagados de datos erróneos, a veces deliberadamente inventados, pero en muchas ocasiones mostrando que los antiguos tenían un muy interesante concepto de la realidad que incluía sucesos fantásticos.

En el mundo actual, que ensalza a personajes como Steve Jobs o Elon Musk, es muy saludable leer la vida de Julio César para poner cada cosa en su sitio y darse cuenta de cómo la gente de hace 20 siglos estaba hecha de otra pasta. Con los años, y tantas películas de viajes en el tiempo, he llegado a la teoría de que si hoy Julio César viajara al siglo XXI, se adaptaría hasta el punto de convertirse en una persona notable. Mientras que si Steve Jobs viajara al siglo I a.C., posiblemente moriría en menos de 24 horas.

Las historias de Grecia y Roma, contadas de primera mano, muestran un mundo brutal y trastornado pero también con una energía y vida que hacen de nuestro tiempo una época aburrida. ¿El mayor espectáculo del siglo XXI? Quizás las películas de “El señor de los Anillos” en un cine con 3D. ¿En la Antigua Roma? En el 46 a.C, en el circo Romano, con un aforo similar al del Santiago Bernabeu, mostrar una jirafa, que era un animal jamás visto por los romanos. Sólo traer la jirafa desde África habría costado tanto como construir el Santiago Bernabeu hoy en día. Y a pesar de ello Julio César permitió que fuera destrozada por los leones en una batalla perdida, como muestra de máximo poder: me puedo permitir traer al animal más fascinante del mundo y aún así matarla en unos minutos. Y que esa solo fuera una parte del espectáculo, lleno de combates, muerte y sorpresas.


Corrección, de Thomas Bernhard.
Año de publicación: 1975.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un a priori libro aridísimo. No sólo tiene un único capítulo, sino que sólo está compuesto de un párrafo y en la primera página sólo hay un punto y seguido. El libro no tiene ni un sólo punto y aparte. Lo que podría tratarse de un experimento estilístico de un autor pretencioso, en el caso de Bernhard se trata de su estructura mental. Considerando que el libro está escrito en alemán, donde los verbos no se mencionan hasta el final de las frases, los españoles debemos sentirnos agraciados.

Pero como digo, es un libro árido sólo en apariencia. La continua repetición, las frases larguísimas, recuerdan mucho a la forma obsesiva en que a veces pensamos. Si se conecta con la forma de escribir del autor, su estilo resulta hipnótico y adictivo. En la novela no pasa nada: te introduce en la trastornada visión del mundo del protagonista, y sus obsesiones enfermizas. La desquiciada primera frase, de más de 300 palabras – y que no lo es más que las siguientes – te muestra que no estás ante un libro habitual. Personalmente me he leído casi todos sus libros y algunos, como este, más de una vez.

Bernhard es un autor que provoca asco o admiración. Y nada en medio. Algunos me maldeciréis por la sugerencia, otros me ofreceréis la mano de vuestra primogénita por el consejo.


Trópico de Capricornio, de Henry Miller.
Año de publicación: 1938.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro, el nombre del blog es un homenaje a este libro.
Qué hace especial a ese libro: Puede decirse que es mi libro favorito, lo he leído más de siete veces, aunque la última hace más de 10 años. El libro es una secuela del más famoso, Trópico de Cáncer, libro prohibido por su alto contenido sexual durante muchos años. Objetivamente es un libro que no tiene nada especial, no pasará a la Historia, no ha tenido nunca mucho éxito. Pero con el tiempo, el libro ha pasado a ser una parte importante de mi.

Para mi es contradictorio decir que es mi libro favorito y, al mismo tiempo, no creo que lo disfrutara volviéndolo a leer – cosa que no diría, por ejemplo de El Quijote o los Ensayos de Montaigne. Eso sí, lo he leído tantas veces que he conseguido saltar la barrera de mi pésima memoria y tenerlo siempre presente.


Empresas Y Tribulaciones De Maqroll El Gaviero, de Álvaro Mutis.
Año de publicación: 1993.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Al contrario que “Trópico de Capricornio”, que podría decirse que es una novela para post adolescentes que tratan de entender un mundo lleno de contradicciones, siempre mirando hacia adelante, las novelas sobre Maqroll tienen un aire de “libro para viejos” que hacen una reflexión sobre lo vivido. Sus libros están llenos de nostalgia, serenidad y búsqueda de la magia en un mundo del que uno ya está irrecuperablemente desengañado.


Early Retirement Extreme, de Jacob Lund Fisker.
Año de publicación: 2010.
Temática: Autoayuda financiera.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Aunque el libro se supone que es una guía para conseguir jubilarse antes de los 40-50 años, en realidad es un libro que aborda la cultura financiera desde un punto de vista inusual. Si bien el libro antes señalado de “Padre Rico, Padre Pobre”, trata de ilustrarnos en el camino hacia el enriquecimiento, este realiza una aproximación más modesta, hacia la subsistencia con pocos medios. El primero podría ser un libro “de derechas” y este uno “de izquierdas” pero liberado de las obsesiones progresistas.

El libro trata de orientar sobre cómo podemos simplificar nuestra vida para ser más felices. Cómo muchos de los costes necesarios para ser felices son en realidad puro consumismo (el coche nuevo, la casa grande, el Netflix, comer en el restaurante Michelin). El autor se hace grande eligiendo su propio camino mental, alejado de sectarismos. No busca un mundo más primitivo, ni propone cambios que sólo funcionan si los toma la sociedad en su conjunto. Te da una serie de ideas para que tengas una vida más sencilla y para que pongas el foco en lo realmente interesante. Podría decirse que es como una economía con buena relación calidad/precio.

Personalmente creo que si adoptamos un modo de vida de persona acomodada en los años 70, podemos ser felices, aún teniendo ingresos de pobre del siglo XXI. En aquella época la gente tenía casa propia, pero no dos cuartos de baño, hidromasaje, trastero y plaza de garaje. Tenían coche pero no uno que aparca solo y que no emite gases contaminantes. La gente comía fuera, pero no a diario.


Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.
Año de publicación: 1981.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un libro recomendado hasta la nausea, del mismo modo que Cien años de soledad, del mismo autor. Este es mucho más intenso y maduro, en apenas 100 páginas crea una historia, cuyo desenlace está ya desvelado hasta en el título, pero que crea una sensación de intriga continua.

Si bien muchos de los libros arriba mencionados pueden ser controvertidos, amados por algunos y odiados por otros, García Márquez es como un Ángel de Victoria Secret: puedes adorarlo o envidiarlo, pero nada más.

La vida en la cárcel

Uno de los libros más antiguos que tenía en mi lista de deseos de Amazon era el titulado “Tu vas a ir a la cárcel” (You Are Going To Prison). Nunca lo llegué a comprar por el prohibitivo precio (45$, sin versión electrónica).

Hace unos días, revisando la lista en busca de libros que se hayan empezado a editar en versión electrónica, decidí buscar libros relacionados con este: no puede ser la única guía que exista sobre lo que a uno le espera en la cárcel. Y fue cuando di con “Dentro: La vida tras los barrotes en Estados Unidos”Inside: Life Behind Bars in America. Con buenas opiniones y buen precio, decidí comprarlo.

El libro trata sobre eso: cómo es la vida real en una cárcel de Estados Unidos, desde el punto de vista del prisionero. Está contado desde dentro de la cárcel por alguien que pasó 25 años encerrado por un delito de tráfico de drogas que sí había cometido. Michael G. Santos entró en prisión con 21 años y una condena de 45 años que consiguió reducir a los 25 años antes citados.

No es que el libro me parezca interesante o muy bueno. Es que se trata probablemente del mejor libro de no ficción que he leído en mi vida y desde luego el que más es disfrutado en muchos años.

El autor continuamente tiene que excusarse, como ha sido un traficante de drogas y un preso se asume que todo lo que cuenta tiene una parte de mentira, aparte de que se ve obligado a cambiar las historias para evitar incriminar a los implicados que conoció de primerísima mano. A pesar de tener que reafirmar que lo que está contando es cierto una y otra vez, al margen de que ese libro se ha tenido que escribir parcialmente en cuadernos, es una narrativa de gran calidad literaria. El estilo no desmerece del idolatrado Malcolm Gladwell, a veces un poco pasional al narrar situaciones realmente espeluznantes.

Cuando piensas que Michael G. Santos se convirtió en escritor no por vocación, sino porque no le dejaban hacer ninguna de las otras actividades en las que se mostró interesado (desde la cárcel consiguió una carrera universitaria, luego un doctorado, pasó a interesarse por la bolsa, ganando una fortuna en la burbuja punto com, todo esto rodeado de criminales peligrosísimos y continuos ajusticiamientos internos) se te quitan todas las ganas de escribir hasta en Twitter.

Si te gustan las películas carcelarias, este libro te fascinará. Aprenderás un montón. Y te portarás mucho mejor. No dejéis que la tentación de leer un resumen os arruine una gran lectura. Pero si os da igual, seguid leyendo:

El libro comienza con el dato de que de la población actual de Estados Unidos, se estima que 20 millones de personas pasarán por la cárcel. Es un dato escalofriante, que muestra que es un texto con un público potencial alto.

El autor hace un recorrido por su vida en prisión, pero tratando de ser exhaustivo utilizando comentarios de amigos de la cárcel para aquellas experiencias más extremas que sólo pudo conocer de oídas.

Uno de los detalles que más llaman la atención es la diferencia entre las cárceles. En muchas películas vemos cómo los fiscales negocian no ya la condena, sino la prisión a la que irá el acusado. Y es que hay una enorme diferencia entre prisiones de máxima, media, baja y mínima seguridad, incluso entre aquellas estatales y las federales (las estatales son mucho más tranquilas). Y por encima de todas, las supermax, prisiones delirantes donde la mayoría de los presos sólo tienen un objetivo en mente: matar y hacer daño. Un tipo de cárcel donde Hannibal Lecter encontraría personajes de su talla.

Todo el mundo siente la tensión, la posibilidad constante de violencia letal.

La vida en prisiones de máxima seguridad tampoco es un juego de niños. Muchos prisioneros van a todas partes con un arma casera, por lo que pudiera pasar. Uno de los trucos para esconder este tipo de artilugios, es hacerlo en las zonas comunes de la prisión. Son lugares que se registran con menos regularidad y que, en caso de ser descubiertas, no arrastrarían ninguna sanción al dueño del arma.

Las descripciones del armamento más común son muy interesantes, en parte se alejan de lo que uno suele ver en las películas.

Por encima de todo el autor, que quiere mostrar la falta de cualquier valor educativo en el sistema penitenciario, muestra el dolor a que se enfrenta una persona que se arrepiente de lo que ha hecho y está dispuesta a cambiar. En la prisión la máxima prioridad es la seguridad de los carceleros, que evitan cualquier tipo de actividad – aunque sea formativa – con tal de limitar el contacto con el mundo exterior al mínimo. Para Michael Santos la cárcel sólo queda como un sitio donde perder:

La mayoría de mis 20, todos mis 30 y casi todos mis 40 (años).

Además, dentro de la prisión se destruye cualquier preconcepción social con que uno ingresara.

Mientras que en la calle suelen ser las personas más educadas las que alcanzan los puestos de mayor estatus social, en la cárcel impera un conjunto de valores totalmente diferente. Los convictos por dirigir grandes cárteles de droga y los que tienen contactos con el crimen organizado son la élite.

Para muchas mentes pervertidas de la prisión, la capacidad de infligir miedo es una cualidad por encima de todas las demás.

En la cárcel tu reputación lo es todo. No puedes permitir bajo ningún concepto tener una mala imagen o tendrás que atravesar un auténtico infierno en vida.

En las prisiones de alta seguridad, si alguien llega a ser conocido por ser un soplón, nunca podrá redimirse ante los ojos de la incapaz de perdonar población reclusa. Caerá en el ostracismo. No le dejarán sentarse en el comedor, usar el área recreativa, ver la televisión. Un hombre así no encontrará la tranquilidad en ninguna parte.

En las prisiones de máxima seguridad la violencia es constante.

No pasaba casi ninguna semana sin que se oyera a los guardas correr para ayudar a un hombre que estaba siendo apuñalado o apaleado.

No es lugar para blanquitos. Las historias de violaciones son peores a como se ven en las películas. Puede suceder que el violador sea incluso tu compañero de celda. Ante una situación así, la única opción es estar preparado para luchar hasta la muerte. Los problemas no se pueden evitar y acudir a los carceleros puede generar todo un nuevo abanico de problemas. Pero las dificultades pueden ser muy diferentes, también puedes ser extorsionado en la cárcel: ser obligado a entregar una determinada cantidad de dinero cada mes a determinados presos.

Pero si algo me ha sorprendido del libro es la posibilidad de tener sexo con mujeres dentro de la cárcel. Los guardas de prisiones son de ambos sexos y en algunos casos acceden a tener relaciones con prisioneros. Muchas veces es por el dinero – una mujer de físico descuidado consigue cobrar tanto como una actriz porno de primera fila en la calle. Otras veces por habilidades seductivas de los prisioneros: los chicos malos siempre son populares, en la cárcel suelen estar los más malos de todos. La carrera profesional de una mujer que se acueste con un preso termina abruptamente, incluso se arriesga a pasar al otro lado de las rejas. Pero entre los carceleros siempre hay gente mal pagada y con poca educación. La línea que les separa de los prisioneros a veces es mínima. Conseguir corromperlos suele ser relativamente sencillo.

El libro muestra un aspecto que poco se ve en las películas: la economía de las prisiones es diferente a la del mundo exterior. En la cárcel todo es posible, pero a precios hasta 10 veces superiores a los de la calle. Es por ello que, al ser un mercado relativamente grande, las posibilidades de grandes beneficios son importantes. En la cárcel hay drogas, tabaco, alcohol, suplementos nutricionales, hormonas y prostitutas. Casi todo el mundo necesita algo y se ve obligado a pagar el precio de mercado. En determinados casos presos importantes dentro de la jerarquía carcelaria son los que mantienen a sus familias en el exterior. Incluso algunos ganan más dinero estando en prisión que cuando estaban fuera de ella.

Los presos que tienen un modo de vida legal, con trabajos dentro de la cárcel y sueldos ridículos (0.8 euro la hora) consiguen ahorrar en muchos casos más que personas libres, al no tener apenas gastos y poder economizar durante décadas, como verdaderas hormigas. Un preso detenido durante décadas puede salir con ahorros conseguidos honradamente de más de 5.000 euros.

En la lucha por la rehabilitación, muchos presos se encuentran con todo tipo de dificultades para aprender una profesión o realizar estudios. En muchos casos uno debe elegir entre una prisión de mínima seguridad – donde desaparecen muchos problemas – o poder continuar formándose para su futura rehabilitación. Un traslado de cárcel puede significar que no se te permita completar una carrera universitaria.

El autor se vio obligado a buscar una ocupación alternativa para matar las largas horas de confinamiento, tras encontrar problemas para continuar sus estudios en prisión. Probó con los mercados de valores con cierto éxito, hasta el punto de declarar ingreso de más de 150.000 dólares en un determinado año. Todo esto contándole por carta a su hermana qué comprar y qué vender. Y también tuvo que dejar esta actividad porque le fue prohibida por las autoridades carcelarias.

El libro te traslada a un mundo caótico y brutal. Te dan ganas de portarte bien y alejarte de cualquier problema. Incluso de desear la cárcel a cualquiera, aunque sea familia real.

Ishmael

En España estamos acostumbrados a oír que el Premio Planeta de Literatura es el premio literario de mayor cuantía del mundo. Dada la escasa calidad de algunas de las obras (suelen tratarse de obras menores de autores consagrados) y la falta de rigor en la elección del ganador, se trata de un premio de mínimo prestigio y totalmente desconocido fuera del ámbito del castellano.

La cuantía actual del Planeta es de 601.000 euros (penoso seguir dando premios pensados y traducidos desde las extintas pesetas). Sin embargo en el año 1991 se decidió dar un premio literario de una cuantía equivalente, tal vez superior si actualizamos los importes con el IPC y el tipo de cambio euro-dólar.

En 1991 Ted Turner, el fundador de la CNN decidió crear un premio realmente original: el Turner Tomorrow Fellowship Award. Un premio literario enormemente ambicioso ya que:

  • El vencedor se llevaría la cantidad de 500.000$, una cantidad extraordinaria para la época e incomparable con ningún otro premio literario.
  • El premio se concedería una sóla vez. Nada de premios anuales o bieniales. Un único ganador. Para siempre.
  • Entre el jurado figuraban primeras espadas de la literatura mundial, como Ray Bradbury el autor de “Fahrenheit 451”, entre otras muy famosas novelas, o la escritora sudafricana Nadine Gordimer, premio nobel de Literatura en 1991.
  • No bastaba con escribir un buen libro. El texto tendría que ser una obra de ficción que nunca antes hubiera sido publicada y que ofreciera soluciones creativas y positivas a los problemas globales.

Ni qué decir tiene que al premio se presentaron muchísimas novelas. Resulta curioso que el simple hecho de exigir que la novela tendría que abordar posibles soluciones a los problemas limitaba mucho las opciones de participar. Lo habitual es describir, criticar, denunciar los problemas sociales. Pero de ahí a dar una solución hay un enorme paso.

El ganador fue el hasta entonces desconocido escritor de Nebraska Daniel Quinn. Y lo de escritor también se presupone pues era una persona que nunca antes había publicado un libro.

Su novela Ishmael fue la agraciada con el exuberante premio. Tras la entrega de dicho premio se produjo una verdadera revolución porque para los miembros del jurado la cuantía les resultaba absolutamente desproporcionada ante la altura literaria del autor. Ellos sabían que se entregaría una gran cantidad de dinero en premios, pero no tanto dinero y casi todo al ganador.

Una cosa es laurear a un escritor novel y otra darle un premio enormemente superior a la suma de todos los premios que ellos habían ganado a lo largo de sus exitosas y extensas carreras literarias. Ya he indicado que en el jurado había algún premio Nobel y autores que habían vendido millones de ejemplares.

Sin embargo la obra de Daniel Quinn encajaba a las mil maravillas con el premio. A pesar de ser una obra nunca antes publicada era el trabajo de toda su vida. Había comenzado a trabajar en su redacción en 1977 y había sufrido seis reescrituras, además de la inicial.

Daniel Quinn estuvo trabajando en Ishmael más de catorce años, sin haber publicado ninguna otra obra en todo ese tiempo. Aunque admite numerosas críticas se trata de una obra extraordinaria por lo pulido del material, la originalidad de principio a fin – tanto de la temática como de la forma de desarrollarla – y sobre todo porque es un libro que se atreve a entrar donde otros se limitan a merodear.

El libro tuvo un éxito enorme, en gran parte por la extraordinaria publicidad del premio. A mi me pareció un libro más singular que bueno; La originalidad es una cualidad que siempre escasea.

Me llama la atención sobre él pensar que toda la capacidad creadora de una persona estaba volcada en apenas 200 páginas. Hay escritores prolíficos, escritores que se prodigan tanto en lo bueno como en lo malo. Hay autores que mantienen un buen nivel medio. Pero Daniel Quinn es un escritor que concentró todas sus energías en una gran obra y que fue premiado por ello.

Con posterioridad a la misma escribió otros libros pero todos son continuación o reescrituras de la misma historia que plantea Ishmael.

Más que recomendarlo abiertamente, diría que es un libro que se merece saber que existe. Lo descubrí en metafilter. Pero como nunca acabo de recomendar libros abiertamente, este es una excelente opción como regalo de Navidad.

1984

Nineteen eighty-four (1984) es el título de una de las novelas más famosas de George Orwell.
No he leído la novela, pero sé que George Orwell es un gran escritor y el libro una buena novela. Lo que me parece desmedido es el renombre actual de ese libro. Gran parte de las ideas que se exponen en su novela han acabado ocurriendo o tienen reminiscencias a situaciones actuales, siendo el concurso Big Brother el más claro exponente.
¿Qué sentido tiene que se le de valor a su novela sólo por el hecho de que lo en ella expuesta haya ocurrido, si la idea del autor en ningún momento era la de predecir el futuro?
Cierto es que el libro es bueno en sí, pero los aciertos respecto de lo que ha acabado ocurriendo no lo convierten en mejor libro.
Ese error de mezclar argumentos es muy común es las discusiones. Cuando echaban el programa de Tribunal Popular, en el que quizás dos vecinas se estaban disputando el tinte de la falda de una de ellas – porque la vecina había dejado manchado con lejía el lavabo – era frecuente que después de un intercambio de opiniones desaparecieran la lejía, el lavabo y la falda. La damnificada trataba de mejorar la opinión del juez contándole que la vecina era una pésima cocinera, la otra se defendía argumentando que la de la falda tenía frecuentes discusiones con el marido.
Nada de todo eso tiene que ver con la falda. Así, la calidad de un libro sobre el futuro que no pretendía predecir el futuro no tiene nada que ver con que el futuro haya llegado a ser así. Tampoco es un libro influyente, porque los sucesos ocurrieron independientemente del libro. No deja de ser un buen libro que trata sobre un mundo hipotético.
Similar argumentación puede aplicarse al Juego de Ender, novela que anticipa Internet y los blogs, pero que, al no ser más que una novela de ciencia-ficción, nunca trató de pensar cómo sería el mundo. Y esta sí la he leído.

Manual del aventurero

El gusano es la base de la cadena alimentaria.

La cita proviene del libro Manual del aventurero, de Rüdiger Nehberg. Uno de mis libros favoritos y de lectura recomendada para todo el mundo. No os estoy hablando de un libro para dárselas de culto o para intentar ligar por encima del 130 C.I.. Es uno de esos libros de poca monta, uno de los pocos que trataría de leer alguien que nunca ha leído un libro. Y que sin embargo, es brillante y posiblemente el libro que más ha excedido jamás mis expectativas iniciales.

La idea del libro es contar métodos empleados por el autor para sobrevivir en las condiciones más adversas de la naturaleza. Algunos capítulos, por lo absurdo de las situaciones que presenta, resultan hilarantes: “reeducación forzada y lavado de cerebro”, “La convención de Ginebra”. Otros presentan escenarios que resultan del todo improbables: “sobrevivir en el desierto”, “curarse de picaduras de serpiente”. Pero muchos otros nos ponen ante situaciones que realmente pueden ocurrir y que, voluntariamente, tratamos de pensar que sólo ocurrirán en caso de muy mala suerte: Cómo afrontar una violación, cómo orientarse por el sol, el viento y las estrellas, cómo comportarse en la cárcel. Curaciones de emergencia.

Rüdiger Nehberg es todo un pionero en el área que presenta. Hoy en día los deportes de aventura son tan comunes que ni llaman la atención, pero en su época, puede decirse que él es uno de los inventores de la idea de buscar la aventura por el placer de la misma. En aquel tiempo, el libro era más propio de un pirado. Sin embargo es un grandísimo libro que ha vendido millones de ejemplares y se ha traducido a varios idiomas. Aunque a veces proponga situaciones que te hacen decir “este tipo está loco”, el libro destila sentido común en cada una de sus páginas y hace reflexionar sobre tantas cosas que, aunque no se recordara ni una palabra de sus enseñanzas, la tarea de habernos despertado del mundo en que vivimos bien que habrá merecido la pena.

Rüdiger Nehberg era – el libro es de 1981 – un panadero alemán que, de vez en cuando, planeaba unos viajes de varios meses a regiones realmente inexploradas. Hoy en día vuelca sus esfuerzos en defender a los Yanomani del Amazonas. En su época, los viajes que emprendía eran de verdadero riesgo, algunas veces a lugares peligrosos donde nunca había ido el hombre blanco. Él mismo cuenta que el sentido común es fundamental a la hora de tratar a gentes de otras culturas. Este consejo que da pensando en peligrosos indígenas de África puede servirnos sin embargo si alguna vez tenemos invitados rusos o japoneses.
La parte que más divertida me parece es la de la comida. El autor la entiende como una forma de tomar nutrientes para mantener el cuerpo con vida y se olvida de cualquier tipo de arraigo cultural. Así, propone un plan para acostumbrarse a la naturaleza donde, a veces, no tendremos platos, cubiertos o incluso alimentos que comer. Me encanta su pragmatismo:

Existen tres reglas fundamentales para comer: No comer nada que no apetezca o que de asco. No comer hasta saciarse, sino pararse antes. Masticar todo durante el mayor tiempo posible.

Hasta aquí todo suena estupendo y aplicable a cuando nos inviten a comer a casa de nuestra suegra. Mucho más adelante en el libro nos plantea la realidad de estar sólo en medio de la nada sin tener qué llevarse a la boca.

Lo que el artista de la supervivencia debe aprender a superar es todo tipo de ascos infundados. Con eso me refiero, por ejemplo, al causado por los insectos, pero no a la repugnancia que provoca la carne en estado de descomposición.

Al principio la superación del asco es algo psíquico. Si sentimos asco de una araña, eso significa que no tenemos suficiente hambre. A quien practica el arte de la supervivencia no debe importarle comer gusanos, pulgas de agua, ratas, serpientes, orugas, mosquitos, hormigas, ranas o moscardas gordas y verdes, ni siquiera con el estómago lleno. Durante el entrenamiento hay que ser capaz de limpiar y comerse a un perro atropellado por un coche.

Es preferible no tocar las orugas de colores, pues por lo general son venenosas. Si tienen pelos hay que quitárselos.

Así, a lo largo del libro el autor va narrando sus experiencias en diferentes lugares inhóspitos. Forzado a comer todo tipo de alimentos difíciles, el gusano se le antoja como el manjar del aventurero: tiene muchos nutrientes, no sabe mal, no hay riesgo en comerlo sin cocinar y abunda en la naturaleza.

De todas formas, el autor puede pasarse mucho tiempo sin comer, de hecho lo practicó como forma de entrenamiento hasta ver a dónde podía llegar. Por ello, en determinadas situaciones aconseja que es mejor ayunar. Cuando vas por el desierto “lo normal es que el viaje no dure más que dos o tres días, así que no hay que preocuparse más que por la bebida”. Si atraviesas la selva “el aire es muy húmedo y abunda el oxígeno, no merece la pena perder tiempo en buscar comida”.

Al finalizar el libro me quedaron dos cosas muy claras: la primera que vivimos alejados de nuestra verdadera realidad animal, en un mundo en el que no podríamos sobrevivir en caso de catástrofe. La otra, más positiva, es que es es bastante sencillo sobrevivir. Necesitamos realmente poco para salir adelante y si alguna vez acabamos viviendo en la calle, o en medio del campo, podríamos tener una vida perfectamente sana con los pocos medios que la naturaleza nos brinda.

El autor nos habla de la necesidad de enfrentarnos, con anticipación, a lo inesperado. Dar lo mejor de nosotros mismos antes de que ocurran los problemas y, si estos ocurren, afrontarlos con serenidad. Actos comunes de supervivencia como no viajar en el vagón de cola de un tren o no cerrar los pestillos del coche por dentro cuando viajamos pueden hacer que nos contemos entre los supervivientes a un accidente de tráfico o de tren. Por supuesto estos sucesos son muy infrecuentes, pero no por ello debemos dejarlos de lado y pensar que nunca nos puede tocar a nosotros.

El libro está lleno de trucos que también pueden aplicarse a viajes civilizados con aerolíneas de bajo coste y hoteluchos. Como por ejemplo el capítulo en que nos habla sobre la elección de compañeros de viaje. También cómo deben comportarse las mujeres en los países árabes. O cómo preparar el equipaje antes de partir.

En fin, un compendio de conocimientos útiles, inútiles, originales y siempre instructivos. Un libro que merece tener una segunda vida y este es mi tributo a Rüdiger Nehberg, que tanto me aportó.

Aquí tenéis un video suyo en que explica cómo hacer fuego.
Aquí tenéis a gente que vende el libro en castellano.
Nota: A diferencia de otras páginas en que se recomiendan películas o libros que hayan gustado (o no), hasta la fecha sólo estoy dando recomendaciones sobre la crème de la crème, libros que remarcaría entre los cientos de libros muy buenos que he leído.

El libro de los avaros

Se acerca la Navidad, tiempo de exprimirse el bolsillo pero también de devanarse los sesos buscando regalos medio decentes. El equipo de Pons Asinorum os ofrece una serie de ideas interesantes para regalar a vuestras personas queridas. Esta recomendación en particular va para esos amigos y familiares indeseables que no se conforman con leer lindezas como El Señor de los Anillos o El código Da Vinci. Esos a los que se acaba comprando una biografía de Savonarola y resulta que ya la habían leído.
Mientras España estaba sometida bajo el yugo de los infieles y el más culto de nuestros compatriotas tenía menos educación que un borrico en el rabo, en el mundo islámico florecía una de las culturas más prósperas que quepa imaginar. Allá por los lejanos Iraq e Irán, antes agrupados bajo un mismo reino escribiría Al-Yahiz su desconocido Libro de los avaros.
Estamos hablando de un libro de la mitad del siglo IX, en pleno tiempo fantasma. Aunque para la literatura árabe es tan importante como el Lazarillo de Tormes para la castellana, para los comunes mortales se trata de un obra desconocida. Es un libro del género adab:

Consiste en una prosa miscelánea, sin principio ni fin, cuyo objetivo es instruir y agradar al lector proporcionándole conocimientos y entreteniéndole.

Así contado, parece un buen blog. Es imposible hablar de este libro sin citar a su traductor al cristiano. Sólo existe una edición en castellano, de Serafín Fanjul. Un flipado del árabe, una de esas personas capaces de llevar a cabo una tarea tan titánica como traducir un libro asín aún sabiendo que el número de lectores interesados en él será de un par de miles, tirando muy por alto. Me quito el sombrero ante él.
El libro consta de una muy interesante y extensa introducción, pero en la que han elegido el absurdo de usar la cursiva de principio a fin. Tras leer diez páginas en cursiva, necesitas matar a alguien. En dicha introducción el autor hace una descripición de una sociedad y una época del todo desconocidas para los occidentales. El Islam de antes de Harun-al-Raschid y el Islam de fuera de la piel de toro.
Después viene el propio libro, que no es más que libro, por cuanto el género adab no admite otra categoría. Intercaladas con historias hilarantes se encuentran algunas descripciones soporíferas de recetas inverosímiles de comidas de la época, disertaciones sin pies ni cabeza justificando de forma burda lo injustificable. Si eres una de esas personas enfermas que acaba teniendo el libro entre sus manos, te recomiendo que te las saltes pues no merecen la pena.
La descripción que se da de la época nos acerca a un mundo árabe envidiable. Un respeto por Dios dentro de lo razonable y hasta de lo deseable. Unas gentes amigas de sus amigos – odio esta expresión – educadas, dispuestas a disfrutar de la vida y sin prejuicios ni pájaros en la cabeza. Algo parecido a lo que se respiraba en la antigua Grecia, con sus esclavos, sus mujeres oprimidas pero cierto aire de libertad de la que ya no existe.
Y bueno, unas historias desternillantes, aún para ser de cuando son. Voy a seleccionar un par de ellas, espero que el señor Serafín Fanjul y editores tengan la suficiente visión de mercado para entender que con esto no pretendo quitarle las habichuelas, antes bien, fomentar la compra masiva de una obra tan interesante.
Según el autor, no hay gente más miserable en el mundo que los de la región del Jurasán y en particular los de Merv.

Otros amigos me informaron de que un grupo de jurasaníes compartían una casa y se arreglaron sin alumbrado tanto como fue posible, hasta que hubieron de pagar a escote para el aceite, pero uno se negó a participar entrando en el pago. Así pues, cuando encendían el candil le vendaban los ojos con un pañuelo y de esa guisa quedaba hasta que para dormir apagaban la candela y – una vez hecho esto – le destapaban los ojos.

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