Los nórdicos, la gente casi perfecta


The Almost Nearly Perfect People: Behind the Myth of the Scandinavian Utopia, (La Gente Casi Perfecta: tras el Mito de la Utopía Escandinava) es un libro en inglés, publicado en 2015 sobre qué hay de cierto en la idílica vida en Escandinavia que continuamente vemos en los medios de comunicación.

El enamoramiento con Escandinavia se basa en tres pilares: la impecable neutralización de la división de sexos en Suecia, el primer puesto – casi perpetuo – de Dinamarca como el país con la gente más feliz del mundo y el ejemplar sistema educativo de Finlandia, que continuamente se usa como referente mundial. El autor toma un punto de vista muy complicado: hacer de abogado del diablo sin negarse a ver todo lo bueno que tienen esos países, desde la perspectiva de ser un periodista británico que lleva viviendo en Copenhague varias décadas.

Es un libro muy interesante, aunque solo sea por tratar transversalmente un tema del que sólo se suele ver lo blanco o lo negro. Os recomiendo encarecidamente su lectura, llena de datos curiosos. El autor dedica una serie de capítulos a cada país, dejando para el final a Suecia, que es el verdadero plato fuerte. Como el mismo escritor menciona, hay que aclarar qué es nórdico y qué es escandinavo. Técnicamente, Escandinavia no incluye a Finlandia, pero es un país muy similar a los otros, en el que incluso el sueco es un idioma oficial. El libro habla sobre Dinamarca (el que mejor conoce el autor), Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia.

Dinamarca

Quizás los mejores capítulos de todos son los que tratan sobre Dinamarca. Habiendo leído también How to be Danish (Cómo ser danés) puede decirse que sé mucho más de lo que debería sobre ese país.

Dinamarca es famosa por su igualdad. Los salarios, después de impuestos, son muy similares entre todas las profesiones. La gente está mucho más conectada que en otros países. Los grupos de amigos son enormes y se extienden por empleos muy diversos. Una barbacoa de barrio y entre los invitados hay políticos, fontaneros, enfermeros y taxistas que conviven con total normalidad. Esto lleva a veces a una obsesión por el networking. Conocer por el simple hecho de aumentar la red de contactos. Y esto a a su vez lleva a una excesiva superficialidad en las relaciones. En cierto modo los daneses tienen redes de contactos similares a las que nosotros tenemos en Facebook: exageradas, interesadas e inconsecuentes.

Siendo el autor un extranjero que vive en Dinamarca, le cuesta creer como cierto el dato de que sea el país más feliz del mundo. Pero en gran parte es un círculo que se retroalimenta. Dinamarca es todo buen rollo y está mal visto no ser feliz, así que ante una pregunta de encuestador, nadie daría una nota baja. España, por el contrario, es el típico país donde la gente está visiblemente contenta pero se queja continuamente.

Un dato poco conocido sobre Dinamarca: es el país con mayores índices de cáncer del mundo, una terrible estadística que nunca vemos en las noticias porque España casi no aparece en dicho listado.

Dinamarca y sus altísimos salarios – que menguan mucho tras los impuestos – son otro cacareo de nuestros patéticos noticiarios. Un dato que recalca el libro es la deuda privada danesa. Tras haber sufrido una brutal burbuja inmobiliaria, ahora son el país donde la gente está más endeudada del mundo (en proporción a sus ingresos). La deuda per cápita es el doble que la de un español (es decir, si un danés gana 80.000€ al año y un español 20.000€, la deuda del español promedio es de 30.000€ y la del danés de 240.000€).

Otro mito sutil, en un país que ciertamente está lleno de atractivos, es el de su ecologismo. Aunque es a veces obsesivo, suspenden en las estadísticas por una desafortunada razón: la mayor empresa de contenedores de transporte marítimo del mundo, Maersk, es danesa. Esto lleva a que Dinamarca sea el cuarto país más contaminante del mundo, sólo por detrás de tres países del Golfo Pérsico. El transporte marítimo de mercancías es simplemente el factor contaminante más importante de todos, y muy de largo.

Islandia

Islandia es uno de los países menos mencionados cuando se habla del éxito nórdico, por múltiples razones. Tiene una naturaleza única en el mundo, pero no deja de estar físicamente aislado en una Europa muy conectada y con una población tan pequeña que la hace ser casi irrelevante.

Islandia fue devastada por la crisis financiera de 2008 que prácticamente les hizo viajar en el tiempo económicamente unos 30 años atrás. El gobierno decidió hacer un “simpa” de la deuda de los bancos, algo que se ha contado de formas muy peculiares en la prensa española, como ejemplo de gobierno valiente. Es, sin embargo, un proceso que sólo está en el principio. Básicamente el país está tratando de reorganizar su economía como puede. La idea de que todo el mundo viva del sector bancario, que les hizo vivir una prosperidad ficticia durante un par de décadas, les ha llevado a un proceso de reestructuración brutal. Ni siquiera se sabe si ese país volverá a ser significativo en algo – aparte de por sus majestuosos paisajes.

Islandia, con una población de 330.000 habitantes, tiene problemas específicos por la falta de habitantes. Casi todo el mundo tiene dos profesiones o más. Cualquier ‘Talent Show’ de televisión no acaba funcionando por falta de participantes. La prensa es irrisoria y al mismo tiempo, está manipuladísima, controlada por muy pocas personas.

No obstante el libro indica un par de curiosidades que merecen ser resaltadas:

Islandia consiguió su independencia indirectamente gracias a la Alemania Nazi. Islandia era territorio danés. Alemania invadió Dinamarca y los aliados ocuparon Islandia para evitar que fuera tomada. Aprovechando la coyuntura, los islandeses declararon la independencia.

Pero si hay un dato preocupante sobre este país es el hecho de que una parte elevadísima de la población cree en los duendes. Rodeados de volcanes, aguas termales y todo tipo de rarezas naturales, los islandeses están muy acostumbrados a mantener extraña relación con las fuerzas de la Madre Naturaleza. Un estudio del 2007 reveló que un 32% de la población pensaba que la existencia de los duendes era posible, un 16% la consideraba probable, mientras que un 8% la daba por totalmente segura. Esto en un país donde cree en Dios apenas un 45% de la población. Por desquiciado que parezca, cualquier proyecto de envergadura que implique grandes alternaciones en la Naturaleza, debe contar con consultores que opinen si el proyecto es ‘duende friendly’.

Noruega

Este es el país del milagro económico en forma de petróleo. Noruega es uno de los mayores productores de crudo del mundo y además tiene reservas previstas para muchos años. Intentar comparar sus condiciones laborales o sociales con cualquier otro país es un ejercicio infantil, que sin embargo tenemos que ver a menudo en la prensa española.

Un país productor de petróleo tiene una industria equivalente a una impresora de dinero. Se genera un beneficio puro, enorme y casi sin riesgo, que puede distribuirse de muchas formas a toda la sociedad. La mayoría de los países, sin embargo, acaban embriagados por esa economía fácil, que permite todo tipo de errores y abusos. Noruega ha administrado sabiamente gran parte de sus ingresos del petróleo, creando un fondo de inversión nacional. Este fondo es tan grande que posee ya el 1% de todas las empresas cotizadas del mundo y un 2% de todas las europeas.

Noruega siempre se ha caracterizado por ser el país donde no se ha caído en la indolencia de los petrodólares. Pero esto simplemente no es del todo cierto. También Noruega sufre la vida cómoda del petróleo. Casi todos los trabajos que tienen algo incómodo son relegados a extranjeros, principalmente suecos. Los niveles de absentismo laboral son bastante elevados, nadie se esfuerza demasiado. Tampoco los niños, que tienen puntuaciones bastante mediocres en los test comparativos con otros países. Y lo que es peor, su posición no para de bajar en dichos rankings.

Es un país plácido, donde nunca pasa nada. Apenas hay gente en prisión (3.500 personas en total), la tasa de asesinatos es ridículamente baja. Anders Breivik, con un solo atentado, multiplicó por dos la tasa nacional de asesinatos en ese año.

Es cierto que con Noruega cuesta encontrar hasta qué criticar. Son un país muy metido en sí mismo. Los más tímidos de todos los nórdicos – que ya es decir. Un defecto poco conocido: la empresa estatal petrolífera es tan poderosa, que acaba siendo la que dicta las relaciones internacionales del país. Es un lobby más grande que el propio gobierno.

Finlandia.

Finlandia es el paraíso de los estudiantes de primaria. Siempre mencionándose que tiene el mejor sistema educativo del mundo, lo cual es por un lado una exageración: el informe PISA sólo mide la calidad de la enseñanza a los estudiantes de primaria – y las universidades finlandesas no son especialmente buenas, y por otro lado es mentira: es el primer país europeo, o de la Unión Europea, pero Singapur o Hong Kong obtienen los mejores resultados mundiales.

Cuando se trata de entender las causas del éxito educativo finlandés, se suele hablar de profesores muy bien preparados, y aulas con pocos alumnos. El autor del libro apunta a dos razones inesperadas por las que su educación es mucho mejor: tienen muy pocos inmigrantes, y los que hay están repartidos de forma bastante uniforme. Esto fomenta que no haya manzanas podridas que arruinen la media de la clase. Y es que los niños inmigrantes suelen tener problemas en los primeros años en que tienen que adaptarse a un país e idiomas nuevos. La otra causa es quizás la más sorprendente y contraintuitiva: el idioma finlandés es muy fácil.

Una llamativa característica del idioma es que no hay forma futura para los verbos. Es algo que está en cierto modo en la esencia del país. En español tenemos el subjuntivo, una forma verbal no presente en otros idiomas. El subjuntivo “expresa una acción, un proceso o un estado como hipotético, dudoso, posible o deseado”, algo muy relacionado con la forma de ser de España y América latina. Pero para Finlandia, el futuro hipotético no tiene sentido.

Mientras que en inglés o alemán puedes decir “Voy a hacer esto o aquello”, o “Yo habré hecho eso”, un finlandés dice, “¿Cómo puedes confiar en gente que tiene diferentes formas de hablarte del futuro? O lo vas a hacer, y se considera cosa hecha, o no”.

La simplicidad aparente de su idioma se muestra de forma meridiana en los alumnos suecos. Finlandia tiene también el sueco como idioma oficial. Una gran parte de la población lo usa como primera lengua. Sin embargo las escuelas en zonas donde el sueco es el principal idioma obtienen notas mucho más bajas, casi en la media europea, en los estudios de calidad de la enseñanza. El hecho de que el 99% de los niños de las escuelas en finlandés ya hable el idioma, es determinante.

Un curioso estudio inverso, preguntaba a los alumnos si les gustaba su sistema educativo. Los escolares finlandeses, a pesar de tener su famoso sistema, eran los que menos felices estaban a la hora de tener que ir a clase.

Finlandia es un país lleno de rarezas y contradicciones, quizás el más fascinante de todos los países presentados en el libro. La gente habla tan poco que roza lo patológico, especialmente los hombres. Se entregan generosamente al alcoholismo y son de suicidio fácil. Cuando beben, los hombres se vuelven bruscos: sexualmente agresivos y algo violentos. Al mismo tiempo, es el país donde más helados se consumen de toda Europa. Y donde más se baila tango de todo el mundo, por delante incluso de Argentina.

Los finlandeses son personas muy trabajadoras, sufridas y valientes. Tuvieron su propia guerra civil en 1918, pero no han lloriqueado – y espero que tampoco hayan hecho tantas películas – como en España. Se han enfrentado a Rusia y Alemania durante las Guerras Mundiales, mientras el resto de países nórdicos elegía la forma en que bajarse los pantalones. Aún hoy en día ejercen de tapón entre Europa y Rusia, evitando caer en la trampa de Ucrania, con una diplomacia silenciosa, pero con un par de cojones.

Suecia.

Todo el rato el libro está adelantando datos sobre Suecia, el plato fuerte, el más nórdico de todos los países nórdicos. Pero cuando llegan sus propios capítulos, resultan bastante flojos y decepcionantes – el nivel general del libro es muy alto.

Suecia es el país que ha acogido el mantra de la acogida masiva de inmigrantes y que se permite dar lecciones morales al resto de Europa. Una posible causa de esta cruzada es tratar de lavar su imagen internacional. Con la excusa de la neutralidad, miraron para otro lado cuando la Alemania de Hiler invadía Dinamarca y Noruega. También ignoraron a Finlandia, cuando esta era masacrada por Rusia – los finlandeses, aún sabiendo que perderían estrepitosamente, se enfrentaron hasta las últimas consecuencias con Rusia. No estamos hablando de que Suecia ignorara a países vecinos y amigos, estamos hablando de países hermanos que habían sido territorio sueco no hacía mucho tiempo. Además Suecia se lucró sin ningún tipo de escrúpulos en estos tiempos de guerra. El paso de los años no ha hecho sino airear más sus vergüenzas: aparecer en el mapa como neutral no es suficiente.

El mayor problema de Suecia es, sin lugar a dudas, el pensamiento único. Sólo hay una forma de ver las cosas, la disidencia de pensamiento no está permitida. Hay una lectura única ante todos los problemas y los hombres, mujeres, niños y ancianos, son prácticamente idénticos en todo. El Estado suplanta los roles que anteriormente eran desarrollados por la familia.

Suecia tiene una de las economías más sólidas del mundo, bien diversificada, eficiente y productiva. Un ejemplo casi perfecto de cómo deberían hacerse las cosas. Pero no está exenta de grandes problemas. No se permite criticar la política de inmigración – quien piense que no es adecuada, debe ser sin lugar a dudas de extrema derecha.

La incómoda verdad del multiculturalismo sueco es que los inmigrantes y solicitantes de asilo son responsables de una cantidad desproporcionada de los delitos que se cometen en el país, especialmente crímenes violentos, sobre todo violaciones. En el libro “Fishing in Utopia” Andrew Brown escribe: Uno de los tabús que no se pueden mencionar en la sociedad sueca es que las tasas de delitos entre inmigrantes y sus descendientes son de al menos el doble que la población nativa – los inmigrantes cometen más de cuatro veces más asesinatos que los suecos y más de cinco veces más violaciones.

Pero en Suecia, quejarse está mal visto. Durante el parto, las mujeres tratan de gritar lo menos posible, y a menudo suelen preguntar, cuanto han terminado, si se han quejado demasiado. Se muestran muy orgullosas cuando les dicen que no. La gente evita todo tipo de situaciones comprometidas, por triviales que resulten. Subirse en el ascensor con desconocidos, que quizás puedan iniciar una conversación, les trae de cabeza hasta el punto de preferir usar las escaleras.

Suecia tiene la tasa de divorcios más alta del mundo, el mayor número de hogares unipersonales del mundo y es el país donde más ancianos viven solos. Para ellos, uno debe resolver sus propios problemas y sufrirlos en silencio. En Suecia estas estadísticas no se consideran negativas, sino todo lo contrario. No obstante ahora lideran una de las más preocupantes de todas: Suecia, el país donde más se ha luchado por la igualdad, es el país europeo donde se producen más violaciones.

Petróleo en Noruega

De todos es conocido que Noruega es uno de los países más ricos del mundo porque tiene unas enormes reservas de petróleo que, además, administra sabiamente con mentalidad de pobre.

Lo que no es tan conocida es la cronología de cómo se descubrió ese petróleo.

Noruega y Suecia fueron, de 1814 a 1905 una unión de dos países, que entre otras denominaciones tuvo la de United Kingdoms (Reinos Unidos, que no Reino Unido). La unión, que en realidad fue una especie de OPA hostil por parte de Suecia, se había producido de una forma bastante trapera.

Noruega, al comienzo del siglo XIX, era un territorio danés. Dinamarca no se planteaba tomar partido en las Guerras Napoleónicas, pero los ingleses, por si acaso se les pasaba por la cabeza, les atacaron para mermar su flota. Los daneses, como buenos nórdicos, se enfadaron, dijeron que aquello estaba mal. Pero no hicieron nada…hasta que los ingleses les volvieron a atacar. No les quedó más remedio que unirse a las tropas francesas.

Suecia aprovechó el rio revuelto para atacar a Noruega, pero no lo hizo con mucha pericia. Además, se encontró con que Rusia, envuelta en el conflicto, decidió invadir Finlandia, contra lo que poco pudieron hacer los suecos.

Así, al terminar las guerras, Dinamarca, como perdedor, se quedó sin Noruega. Suecia, como derrotado en su guerra particular contra Rusia, se quedó sin Finlandia. Pero como ganador parcial, se sentó a exigir Noruega como compensación. Un extraño intercambio de estampitas en el que Noruega no fue un mero convidado de piedra, pues pasó de ser un territorio danés a un casi igual de Suecia, en una coalición similar a la que ahora une – de momento – a Escocia con Inglaterra.

Estos Reinos Unidos tuvieron unas diferencias en 1905, diferencias que Suecia decidió solucionar proponiendo un referéndum a la Independencia de Noruega, en una historia que recuerda bastante a la del Brexit británico. Quizás no fuera una total sorpresa, pero los noruegos votaron masivamente por la disolución de la Únión, el 99,95% de la gente votó a favor de la independencia (¡Sólo 184 personas votaron en contra!). Un resultado de referéndum más propio de la reelección en una dictadura africana.

¿Por qué contar estas batallitas de la independencia de Noruega? En parte para mostrar que Noruega no deja de ser un país que aún huele a recién pintado. En parte para mostrar que nunca se les ha tenido en serio en los Acuerdos Internacionales.

Pero volvamos al petróleo. El petróleo era conocido desde tiempos inmemoriales, pero no se le consideró un producto valiosísimo hasta mediado el siglo XIX, siendo ya un objetivo buscando en algunas de las conquistas durante las Guerras Mundiales.

Las reservas de Arabia Saudí, las más grandes y conocidas del mundo, no se encontrarían hasta 1938. Puede decirse que gran parte del petróleo estaba por descubrir.

La cronología del petróleo en Noruega es extrañísima.

En 1959 se encuentra un enorme depósito de gas natural en Groningen, Holanda. Hasta entonces se pensaba que en el Mar del Norte no había nada de nada. De ahí nacería la monstruosa (por tamaño) Shell, la empresa más grande del mundo por capitalización bursátil en 2013.

Visto que podía haber más gas en el Mar del Norte, de inmediato se ofrece una empresa a Noruega, para explorar una zona de sus fondos marinos. Los nórdicos tienen dos ideas geniales de inmediato: la primera, que no es bueno que toda la extracción de tu petróleo caiga en las manos de una única empresa – y además, extranjera. Así, en 1963 proclaman una ley que especifica que los recursos en el territorio noruego pertenecen exclusivamente al gobierno (bueno, lo típico de la época, al Rey) y que además sólo el gobierno puede emitir licencias de explotación.

La segunda idea genial que tuvieron desde el gobierno de Oslo, era que había que poner orden en definir cuáles eran sus aguas territoriales. Hasta entonces, las aguas territoriales sólo habían servido para pescar bacalaos. Basta mirar el mapa para darse cuenta de que el vértice inferior de Noruega, está bastante pegado a Dinamarca, pero incluso no muy distante de Inglaterra.

En 1965 se firma un acuerdo que define exactamente dónde están las aguas territoriales de cada país, especialmente entre Dinamarca y Noruega. El trazado, según las páginas oficiales noruegas “estuvo bastado en el principio de equidistancia“. Aunque en el mapa, no se ven las líneas tan rectas como ellos afirman. Pero como se trataba de los noruegos, al igual que con el referéndum de 1905, nadie los tomó muy en serio, o pensaron que pudieran ir con algún tipo de suspicacia.

El caso es que una vez estuvo todo el papeleo firmado, comenzaron las prospecciones en busca de petróleo o gas.
Marzo de 1965: se firma el acuerdo que establece las aguas territoriales al milímetro.
Abril de 1965: se concede la primera licencia para la prospección.
Verano de 1966: se hace la primera perforación.
Navidad de 1967: se descubre el yacimiento Ekofisk, uno de los más grandes del mundo por aquel entonces.

Y sí, todos hemos oído hablar del petróleo noruego pero, ¿Habéis pensado alguna vez dónde está Ekofisk, el origen de la riqueza noruega?

Pues sí, resulta que está justo en la zona que podía haber peleado con uñas y dientes Dinamarca, o hasta el Reino Unido, de haber sabido que era tan valiosa.

Para colmo de recochineo, apenas 4 años después, Dinamarca se encuentra con la crisis del petróleo de 1973, que les convertiría en uno de los mayores perjudicados. Eso sí, en lugar de dedicarse a llorar o publicar chorradas en Facebook, los daneses hicieron lo que mejor saben hacer: mirar hacia adelante y empezaron a prepararse para un mundo con poco petróleo para ellos. De aquellos barros estas bicicletas por todas partes que ahora disfrutan y su apuesta hasta la supremacía mundial en energía eólica.

Mucho tiempo después Noruega encontraría petróleo por muchas otras partes, más al norte y sin ningún tipo de discusión, con reservas que no parecen tener fin. Ahora se encuentra con problemas similares a los del inicio: delimitar sus fronteras en el Ártico, con vecinos no tan amigables. Dinamarca encontró petróleo, no en tanta cantidad pero sí suficiente para ser un país auto sostenible durante muchos años.

Y lo mejor de todo, los noruegos salieron de la Navidad de 1967 no solo ricos sino que además, su imagen internacional de buenazos sigue totalmente intacta.

Rusas

tromso

Hay muchos destinos turísticos que todo el mundo recomienda, como Roma. Otros que tienen opiniones contrapuestas, como Perú o Miami. Pero sólo conozco un país del que nada más que recibí opiniones negativas: Rusia.

La mayoría de las opiniones eran de personas que no habían viajado a Rusia, como suele suceder. Pero aún entre los que sí la habían visitado, la opinión general era que hay muchos otros destinos mejores.

Mi interés por Rusia siempre ha sido muy grande. Destaca sobre todos los demás en tres de mis mayores pasiones: el ajedrez, la música clásica y las mujeres. Por más que me dijeran, no podía ignorar un país asín.

El rechazo a Rusia viene por muchas vías. De un lado, tienen un montón de vecinos que los odian. Las antiguas repúblicas soviéticas, que no son pocas. Antiguos países invadidos por ellos, como Finlandia. Y una larga lista de naciones que tienen conflictos de definición de fronteras con Rusia. Luego el eco del comunismo y un gobierno que actúa con mano muy dura – llamado totalitario o de falsa democracia con demasiada ligereza – hace que resuene como un destino “no democrático”. Lo que importará el sistema de votación a la hora de visitar un lugar.

Otro motivo de queja es el idioma. El uso del inglés no está tan generalizado como en otros países y el ruso es un idioma con un alfabeto algo diferente al occidental. Se presupone mucha corrupción y una policía en la que no se pude confiar.

El hecho de que sea necesario un visado para ir a Rusia, y que no sea barato, es un motivo que echa para atrás a algunos turistas.

Finalmente las personas. He oído que los rusos son agresivos, poco hospitalarios y ante todo personas muy interesadas.

Casi todas las quejas que se puedan aplicar a Rusia son extrapolables a un destino tan recomendado – especialmente para los amantes de novedosas experiencias sexuales – como Tailandia. Es cierto que si le preguntas a una persona aleatoria en la calle por algo en inglés lo más normal es que no te entienda. Pero eso sucede en la misma España.

A pesar de tantas voces en contra, decidí aplicar el sentido común y viajar a Rusia.

La primera dificultad con la que me encontré fue el visado. La solicitud no es trivial, debe realizarse en gran parte online y está llena de exigencias. Desde luego, parece que no quisieran que vengas. Has de justificar cada uno de los hoteles donde pretendes alojarte, incluso dar información sobre tu puesto de trabajo. La sensación general es la de un proceso ofensivo.

Leyendo información en los foros, se explica la causa de que sea así: los requisitos para el visado que tienen los turistas rusos que quieren visitar Europa son aún peores. Rusia se ha limitado a replicar parte de las condiciones que se exigen a sus ciudadanos. Una de las condiciones, totalmente abusivas, es exigir que el solicitante del visado tenga un vuelo de ida y vuelta ya pagado. Si no te conceden el visado, tienes un vuelo pagado que no puedes tomar. Incluso hablan de que un ruso desea visitar a unos amigos – sin alojarse en un hotel – tiene que demostrar la amistad, por ejemplo enseñando fotografías donde estén con esos amigos.

Basta saber eso para relajarse un poco y entender que la postura rusa es perfectamente razonable, igual que la de Brasil cuando represalia que sus turistas sean tratados como potenciales inmigrantes.

El conseguir un visado a Europa es tan incierto, que muchos optan por solicitar un visado para ir a Finlandia – vecino que no pone tantas dificultades y que está en la zona Schengen. Eso explica las extrañas rutas de muchos turistas, que prefieren hacer escala en Finlandia, en lugar de tomar vuelos directos más económicos, para evitar estas molestias.

Para obtener el visado hay que tener bastante humildad. Se nos olvida cómo era el trato con los administrativos del gobierno hace décadas – cuando aquello del ‘Venga usted mañana’ – no se pude llegar avasallando, exigiendo trato prioritario y que perdone cualquier falta. Es otro país, tienen otra forma de hacer las cosas, aunque a veces sea peor que la nuestra. La burocracia rusa es inflexible y en caso de duda, la culpa es tuya.

Tras conseguir el visado no volvería a tener ninguna otra dificultad. Me encontré con un país bien preparado para los extranjeros. Más uso de inglés al presentar la información que en muchas capitales españolas. Respeto por parte de los locales, aún cuando no te entendieran.

La única queja, común en muchos países, es la poca confianza que dan los taxistas, hasta el punto de que tienes que vivir como si no existieran. Es en países como estos donde las famosas aplicaciones de internet, como Uber, tienen un éxito fulgurante. Puedes saber lo que te va a costar una carrera desde A hasta B y encima tendrás a un taxista más o menos honrado. La versión rusa tiene matices locales: no pagas online sino al taxista, pero una tarifa definida. Un servicio así tiene poco sentido en países como España, con tarifas bastante ajustadas y taxistas honrados. En países donde intentar cobrarte más del doble es habitual, incluso a los locales, y donde muchos conductores parecen extras de Prison Break, aplicaciones así tienen que funcionar muy bien.

En lo que a música clásica se refiere, Rusia es una potencia que eclipsa a casi todo occidente. En San Petersburgo, uno de los principales teatros de ópera tiene representaciones diarias de distintas óperas y calidad de primer nivel. Lo que en en Madrid se anuncia cada varios meses como un hito cultural, ahí sucede varias veces a la semana. Que en una misma semana, y en el mismo teatro, puedas ver Madame Butterfly, La Flauta Mágica o Eugenio Oneguin, es tan increíble que pensé que estaba entendiendo mal la información desde Internet. Es como si un teatro diera tres musicales diferentes a la semana – y a la semana siguiente otros tres o cuatro nuevos. Y además, hay otros auditorios donde oír más música de primer nivel, y ballet…

Algo que me gustó – aunque pueda pensar que me perjudicó – es el hecho de que tienen distintas tarifas para extranjeros y locales. Los rusos – o personas que saben hablar en ruso – pagan la mitad por ir a la ópera. O los turistas pagan el doble, según se mire. Me parece una medida muy justa para potenciar la cultura entre los locales. Muchos se llevarían las manos a la cabeza, pero en mi opinión es aún más lógico que dar descuentos a estudiantes.

En el teatro de la ópera me fascinó ver la diferencia con respecto a España. Siempre que he ido a oír música me he encontrado con un público que tiene 20 años más que yo de promedio – lo cual es una locura teniendo en cuenta que no tengo nada de joven. En Rusia me encontré con justicia siendo el viejo del teatro. Muchas parejas jóvenes super arregladas, incluso de amigas, para hartarse de hacerse fotografías y poder alardear en Facebook. Me puede dar envidia que tengan algo mejor que nosotros, pero cuando ves que encima será así por lo menos en los próximos 30 años, te quieres morir ya.

Pero si hay algo que despierte opiniones fantásticas sobre Rusia, son sus mujeres. Perdí la cuenta de personas que me preguntaban si iba a Rusia a casarme con una local. O que tuviera cuidado de que no me acabaran enredando. O personas que asumían que la probabilidad de que no volviera solo eran elevadísimas.

Mi conocimiento sobre mujeres es muy superficial, pero cuando paseas por las calles te das cuenta de que en general las mujeres rusas son muy atractivas. Un país con excelente ADN, pero que además se ha mezclado con los nórdicos, los turcos y los asiáticos sólo puede generar algunas de las mujeres más espectaculares del mundo. Y una variedad de mujeres, sin ser extranjeras, que quizás no tenga ningún otro lugar del planeta – está claro que hablo de las grandes ciudades rusas.

A diferencia del primer mundo, donde hasta la chica más pobre tiene un armario sólo para zapatos, las rusas visten con mucha más limitación. Ropa de peor calidad y que hay que repetir más a menudo. Está claro que esto bien empleado, en lugar de ser un defecto, se convierte en una virtud. Vestuario mucho mejor elegido y versátil, sacando partido a lo que no venden en las tiendas, pero sin enseñar demasiado. Y sorprendentemente con poco perfume.

Desde luego que no todas tienen figura de modelo, pero la calidad media es muy alta. Y lo peor de todo es que, en general, las mujeres rusas suelen tener una muy buena educación. Muchas tienen títulos universitarios y saben varios idiomas. Pero no sólo eso, sino que suelen ser bastante comedidas – no es fácil acostarse con una chica así en la primera noche y no suelen beber hasta perder el sentido los fines de semana.

Es por todo ello que las rusas despiertan un odio ancestral entre las mujeres occidentales. La dificultad para encontrar una buena pareja – en un país donde hay más mujeres que hombres y donde hay tasas altas de pobreza y alcoholismo entre los hombres – ha convertido además a las mujeres rusas en jugadoras activas de las relaciones de pareja. En general – y todo este artículo obliga a peligrosas generalizaciones – son conscientes de que, por encima del amor, lo importante es encontrar a un buen hombre. Todo ese odio se ha canalizado en el único punto débil que parecen tener estas mujeres: son insensibles y muy interesadas en las relaciones de pareja.

De ahí todos los cantos de sirena que me alertaban de los peligros de viajar a un país así. Las rusas siempre han sido una fauna fascinante de los portales para encontrar pareja. De un lado, rusas que viven en su país pero que contactan a hombres por toda la geografía mundial. Por otro, emigradas desde sus países. Aunque está claro que hay estupendos fraudes a la vuelta de la esquina, en general la mujer rusa tiene una actitud proactiva a la hora de encontrar marido. En España, por ejemplo, tiene un halo deshonroso para las mujeres el hecho de buscar pareja. Y son muchas las que en sus perfiles de contacto suelen indicar que “no buscan nada, pero que si surge el amor, bienvenido sea”. Que es como estar en una tienda y decir “no tengo intención de comprar, pero si encuentro algo que me gusta, me lo llevaré”.

Una mujer rusa que viva en España actúa a cara descubierta: quiere un hombre que trabaje, y si gana mucho dinero, mejor. Las españoles incluyen filtros por edad y por altura. Y por supuesto, que no estén calvos. Las rusas a veces se atreven a hablar de un salario mínimo. En mi opinión ambas actitudes son respetables – o carentes de todo respeto.

El miedo a las mujeres rusas, totalmente razonables, está en que su estrategia es ganadora e irrefutable. Luchan por ser atractivas, femeninas, educadas, con buenos modales y hábitos saludables. En occidente hemos elegido la vía de las tetas operadas, las extensiones, la ropa ajustada y el braguetazo con un famoso.

Me recuerda a la comparativa con los estudiantes chinos, que suelen tener curriculums insuperables comparados con los de occidente. En ese caso se trata de decir que “aprenden como robots”. Simplemente trabajan más duro y son mejores. Que cada uno piense lo que quiera para dormir mejor.

Hablando con una chica rusa que había viajado muchas veces a España, me fascinó que para ella el mayor problema que había encontrado en mi país era la dificultad para hacer amigas. Ni una sola amiga para una chica muy sociable – que sin embargo había tenido que suplir con muchos amigos. Como digo, estas mujeres producen verdadero miedo entre las occidentales, nadie las quiere cerca.

Lo peor de todo es que las mujeres rusas son unas románticas patológicas. A pesar de la fama que tienen de interesadas, están locas por enamorarse y tienen ideas de cortejo propias del siglo XIX. Han encontrado la ecuación perfecta: buscan enamorarse de un hombre que les convenga.

Así, entiendo el miedo que despiertan estas mujeres: son un enemigo imbatible a la hora de llevarse a los mejores hombres. No obstante, la mayoría de los occidentales somos como nuestras mujeres esperan. Sin educación, con menos romanticismo que un pop-under en Xvideos.com, siempre luchando por sobrevivir económicamente. Chicas no tengáis miedo, las rusas no nos quieren.

Nota: Las chicas de la fotografía son el equipo olímpico de ajedrez de Rusia 2014. Imaginad si hubiera buscado el equipo de voley o simplemente chicas que no fueran famosas por lo inteligentes que son.

Sudán del Sur

Sudán del Sur fue el último país independizado “de verdad”, tras la habitual guerra civil. Ocupó muchos titulares de periódico hace dos años, con motivo de su independencia. Ahora, no interesa a nadie.

Leí este interesante artículo sobre la vida en semejante país. Creo que es interesante para poner en perspectiva la situación de crisis que vivimos. Algunas citas del artículo:

Sudán del Sur no es una sociedad que se esté recuperando: nunca hubo infraestructuras reales, gobierno, sociedad civil, normas, leyes, con lo que no hay nada que recuperar.

Es un parche de país, inventado como una solución a un problema insoluble de semipermanente estado de guerra, definido por lo que no tiene. No hay tendido eléctrico, ni sistema de correos, casi no hay carreteras, incluso sin asfaltar y sólo unos pocos miles de kilómetros asfaltados, si cuentas cada calle de la capital, Juba.

Hay más pistolas que gente que sepa leer; más campos de refugiados que ciudades; más fácil encontrar nieve que una señal de tráfico.

Las habitaciones de hotel están hechas de contenedores de transporte y todo, desde gasolina hasta arroz, es importado de camiones desde Kenia.

La inflación está por las nubes. Un taxi en Juba cuesta el doble que uno en Nueva York.

Si quieres un encuentro romántico con la antigua África, y no te importan las minas antipersonas, Sudán del Sur es el sitio.

Sólo hay 193 países

Hace poco se publicitó bastante un estudio de la agencia de viajes Edreams con estadísticas curiosas sobre los productos que vendieron en el 2010.

Vuelos Edreams 2010

La presentación es impecable, pero comete un clásico error del que ya se ha escrito aquí: afirman que el año pasado sus clientes volaron a 202 países diferentes.

Lo digo de nuevo. Hay 193 países en el mundo, de acuerdo a las Naciones Unidas – es cierto que según otros criterios puede establecerse un número de países mucho más amplio – luego es imposible viajar a más países de los que hay. El número total de países del mundo es limitado, se mire como se mire, y aunque uno pueda exagerar con las mujeres, los peces o los goles que ha marcado, en países no hay lugar a tanta exageración. Es un número acotado y finito, que en el caso más generoso puede estar en torno a los 250 países. Nunca más.

Como cosa curiosa, en la página de la Wikipedia puede leerse que sólo ha habido un país en la historia de las Naciones Unidas que haya salido de la lista de miembros: Indonesia (hay países que salen de la lista pero por desaparecer como tales, por ejemplo la URSS o Checoslovaquia).

Indonesia no fue expulsado por crímenes, ni por ningún motivo atroz. Simplemente en 1965 el presidente indonesio Sukarno, enfadado con el comportamiento de este organismo internacional en el enfrentamiento entre Indonesia y Malasia por la isla de Borneo (Borneo: una isla ocupada por tres países diferentes, ojito al tema), mandó una carta a la ONU diciendo que se borraban. Pasado un año y medio escribiría un telegrama diciendo que querían volver y aquí no ha pasado nada.

Demonio de Tasmania

El demonio de Tasmania es, evitando las innecesarias e imposibles definiciones técnicas (Sarcophilus harrisii) una especie de perro pequeño que vive en la isla australiana de Tasmania. El género del animal, Sarcophilus, es todo un despropósito pues la Wikipedia dice de él:

Sarcophilus es un género de marsupiales dasiuromorfos de la familia Dasyuridae. Se conocen tres especies, de las cuales sólo una, el diablo de Tasmania, sobrevive en nuestros días.

Es decir, que el animal pertenece a un género del que es el único representante (vivo). Sus compañeros de género sólo se conocen por fósiles del Pleistoceno. En eso se parece al hombre, que carece de otras especies vivas dentro del género Homo.

El demonio de Tasmania es un animal muy especial por varias razones. De un lado es el mayor marsupial (animal con cesto en la tripa) carnívoro que existe. Hasta hace menos de 100 años ocupaba el segundo lugar, tras el tilacino o lobo marsupial, extinto desde 1930. El tilacino tenía la bizarra característica de que también el macho tenía la cesta marsupial. Y digo bizarra porque la empleaba para guardar su aparato reproductor dentro de ella cuando tenía que correr por zonas de vegetación espesa, en una especie de ropa interior natural de máxima calidad.

Aún no hemos terminado con el tilacino pero volvamos al demonio de Tasmania. Es el mayor marsupial carnívoro y un animal que sólo existe en la enorme isla de Tasmania. En los mapas de Australia, Tasmania se percibe insignificante pero es una isla enorme, unas 20 veces más grande que Mallorca. Es decir, se podrían colocar veinte islas como Mallorca dentro de Tasmania. Tasmania está a mitad de camino entre la superficie de Andalucía y la de Aragón. Las cifras están en la Wikipedia (me encanta enlazar a esta página tan absurda como es la de la portada de la Wikipedia).

El demonio de Tasmania también vivió en el territorio continental de Australia y en la isla de Nueva Guinea. Geológicamente estos tres territorios tienen un origen común, aunque esta tercera isla, al escapar al influjo australiano aparece en tierra de nadie, ausente del pensamiento de todos. Nueva Guinea es una isla gigantesca (la segunda más grande del mundo, un 50% más grande que España). La isla de Nueva Guinea está dividida entre Indonesia, la parte que aparece a la izquierda en los mapas, y la independiente Papúa Nueva Guinea a la derecha. La linea de división fronteriza entre estos dos territorios es altamente inquietante pues traza una línea recta salvo por una insignificante e inexplicable protuberancia en el centro de la divisoria. La observación de un mapa de Indonesia puede llevar a la pérdida del juicio a más de uno. Es un país cuya geografía es incapaz de ser abarcada por la mente humana, tiene la superficie de México repartida en más de 17.000 islas, tres de las cuales son enormes pero cuyo territorio no le pertenece por completo a Indonesia (Timor, Nueva Guinea, Borneo).

Sin embargo el demonio de Tasmania se extinguió tanto de la Australia continental como de Nueva Guinea mientras que fue capaz de sobrevivir en Tasmania. La principal teoría al respecto – teoría que no se considera tal sino verdad incuestionable – es que el dingo, el perro salvaje australiano, un animal trasplantado hace unos pocos miles de años desde Asia, acabó con el demonio de Tasmania. Por un lado los dos animales competían por la misma comida. Por otro el dingo podía comerse a los demonios de Tasmania. Ante un enemigo así, no hay quien no sucumba. La suerte del demonio de Tasmania estuvo en que el dingo no llegó hasta la isla donde encontraría su refugio.

La característica más sorprendente del demonio de Tasmania es la fuerza de sus mandíbulas. En proporción a su tamaño, es el mamífero con mandíbulas más fuerte que existe, la fuerza de las suyas es cuatro veces más poderosa que la de un perro. Esto lleva a que sea capaz de comerse a sus víctimas casi por completo, salvo por los huesos más grandes. Qué duda cabe que es un animal idóneo para quien necesite hacer desaparecer un cadáver.

El demonio de Tasmania es un depredador cómodo que también se acostumbra a la vida del carroñero. Aparte de por la despreocupada vida de los animales protegidos – el demonio de Tasmania es una especie protegida – que siempre encuentran alimento ofrecido por los cuidadores, la principal fuente de comida para el demonio de Tasmania son las carreteras: animales atropellados por automóviles son su principal fuente de sustento.

¿Por qué se le llama demonio? Principalmente por su forma de comer. De un lado sus poderosas mandíbulas destructoras, de otro la agresividad que muestra hacia sus congéneres que le molesten mientras está comiendo, emitiendo un gruñido molestísimo y bastante desapacible. Además es un comedor incansable que puede ingerir un tercio de su peso en menos de media hora. Uniendo todo esto a sus costumbres nocturnas, tenemos un ruido que tuvo que causar no pocos miedos a los primeros pobladores occidentales de la isla de Tasmania.

Pocas veces, sin embargo, un sobrenombre a un animal ha causado tanto daño como el del demonio de Tasmania. Los primeros científicos que se tropezaron con él en 1807 le dieron una denominación más amable, Didelphis ursina que quiere decir oso amante de la carne, por su hábito de no estar comiendo otra cosa que carne y de hacerlo constantemente.

Pero con el paso del tiempo el nombre que cuajó fue el de Diabolus ursinus, el oso diabólico. A nivel coloquial estaba bastante extendida la denominación de “la mascota de Belcebú”, que tampoco trasmite las mejores vibraciones.

Lo que parecía un juego de palabras trivial hacia un animal condenado a la extinción tendría consecuencias para los propios colonos de la isla. Para entenderlas hay que remontarse al propio descubrimiento de la isla de Tasmania.

Como ya hemos indicado más arriba, la isla tiene un tamaño gigantesco en términos europeos de superficie. Pero a nivel austral es una isla insignificante comparada con Australia.

Tras el descubrimiento de América el dibujo más o menos acertado de un mapamundi mostraba numerosos territorios prácticamente desconocidos, como la Alaska que pertenecía a España sobre el papel pero que nadie nunca se preocupó de visitar. En gran parte ese desconocimiento lo provocaron España y Portugal con sus sucesivos repartos del mundo por conquistar mediante diversos tratados (de los cuales siempre se recalca el de Tordesillas pero fueron varios de términos más o menos precisos y acatados con rigores variables).

Conquistar territorios siempre ha sido más romántico que económicamente rentable y si además la conquista puede desembocar una guerra con otras potencias de la época, desde luego que se pierden las ganas de ver mundo. El reparto de Tordesillas desincentivaba las conquistas de España y Portugal, que ya sobre el papel eran dueñas de todo. Pero al mismo tiempo del resto de países europeos, dificultando que se potenciara la colonización de los nuevos territorios.

Una de las teorías más difíciles de imaginar, descabelladas y próximas a la verdad de toda la historia de la humanidad es la que sitúa a Portugal descubriendo Australia entre 1521 y 1524. Siempre me han gustado las teorías de la conspiración relativas a la manipulación consciente de la historia en la antigüedad. Pero esta teoría, a la que cada vez se le da más credibilidad, sostiene nada más y nada menos que los portugueses descubrieron Australia, todo un continente. Y que, como estaba en el área de influencia española, por lo que por derecho le debía pertenecer aunque aún no estuviera descubierto, decidieron callarse el descubrimiento para no darles ningún tipo de ventaja.

En favor de esta teoría hay numerosos puntos. El más flagrante de todos es el hecho de que circulaban mapas dibujados en Portugal que incluían gran parte de la costa de Australia. Estos mapas acabaron siendo robados por los ingleses (espionaje industrial a gran escala) y sirvieron de guía al Capitán James Cook para “redescubrir” el continente dos siglos más tarde.

Desde luego que lo más difícil de creer de todo el asunto es que se pudiera mantener un secreto tan grande durante tanto tiempo. Lo que sí que es cierto es que todo el mundo sabía, o se imaginaba viendo los mapas, que en el enorme vacío donde se ubica Australia debía de existir alguna masa terrestre bastante grande, incluso un continente. El nombre de Australia es casi el de ese continente que, en una intuición estadística plenamente acertada, se imaginaba debía andar por ahí.

España buscó durante infructuosas décadas ese continente, en una triste sucesión de fracasos. Hoy en día parece difícil de creer que se pudiera viajar de África a América, pasando por debajo o por encima de Australia y siempre sin tropezársela. Hasta qué punto esto es posible lo demuestra el descubrimiento de la isla de Tasmania en 1642 por Abel Tasman. En este mapa se observa la ruta de este explorador (señalada en rojo) que pasó sin darse cuenta rodeando todo el continente.

Peor fue la suerte de Luis Váez de Torres quien en 1606 a las órdenes de la Casa de Austria pasó por todo el norte de Australia casi por casualidad sin darse cuenta de que estaba bordeando el gigantesco continente. En el mismo mapa he señalado esa parte de su recorrido en negro. Sorprende que ambos navegantes pasaran tan cerca de Australia sin darse cuenta de dónde estaba.

Abel Tasman descubrió la isla de Tasmania y le propuso un nombre en honor a su patrocinador, Anthoonij van Diemen: Anthoonij van Diemenslandt, La Tierra de Anthoonij van Diemen. Para cuando la isla pasó a ser territorio británico y ser colonizada, en 1803, su nombre se había acortado hasta Van Diemen’s Land: La Tierra de Van Diemen.

Ahora bien, la colonización de Australia fue una de las más inusuales de la historia. Cook redescubre el continente y en lugar de tantear con posibles opciones – viajes en busca de algo de valor, intentos de establecer colonias – los ingleses mandaron en el siguiente barco un cargamento de presos. Australia sería una prisión, o expresado más precisamente, una serie de prisiones.

Van Diemen’s Land sería una de dichas cárceles. Aislada de Australia que a su vez estaba totalmente aislada del resto del mundo. No había ninguna posibilidad de escapar, aunque hubo quien lo consiguió.

Con el paso de los años Australia fue adquiriendo una extraña forma híbrida: llegaban colonos (emigrantes) que aprovechaban la mano de obra de los presos para crear una colonia verdadera, como en su momento lo fueran Estados Unidos o Canadá.

Pero las situación de Van Diemen’s Land nunca llegó a ser tan próspera como en el continente. La vida era mucho más dura en la isla y las condiciones de vida de los presos eran de las peores de entre todas las cárceles y circulaban todo tipo de leyendas sobre las atrocidades a las que se les exponía. A pesar de los maltratos, torturas y asesinatos de presos lo que peor fama daría a esta isla sería el hecho constatado de que en una prisión de máxima seguridad donde miles de presos peligrosos se hacinaban sin esperanza alguna de ver una mujer, la práctica de la homosexualidad forzada estaba a la orden del día. Delito abominable, innombrable y asociado siempre con el mismo diablo.

Poco a poco la mala fama de Van Diemen’s Land fue apropiándose hasta del nombre. Si bien la isla se llamaba como el patrocinador de la expedición, muchos lugares de la misma tenían el nombre de su descubridor, Tasman. Poco a poco se acuñó la palabra demonio de Tasmania, pero no solo para aplicarse a los hambrientos animales. De Diemen a Demon (demonio) había una distancia demasiado corta y la isla empezó a llamarse demasiado la isla del Demonio. El gentilicio de Vandemonian dejaba las cosas aún peor.

Esto explica por qué en 1856, cuando se organizó políticamente la isla, se decidió cambiarle el nombre hacia el de Tasmania. Un nombre sin publicidad y que de paso les permitió eliminar muchas bromas fáciles sobre su demonismo. Funcionó.

Muchos os preguntaréis si el demonio de Tasmania es un animal domesticable. Su apariencia dulce puede cautivar el corazón de los amantes de los animales. A pesar de la fiereza ante sus pares, cuando está rodeado de personas no se muestra tan fiero y es uno de los pocos animales que se deja arrancar de la comida sin protestar, cosa que ni siquiera los perros hacen. Las opiniones están muy divididas al respecto, hay quien dice que, criados desde pequeños, se comportan casi como perros. Alguien contaba que tuvo un demonio de Tasmania como mascota durante casi un año, sin que tuviera ningún comportamiento salvaje o extraño. Pero un día, de la noche a la mañana, destrozó el cuero del recibidor de la casa y se marchó de la vivienda, para volver varias semanas después en un estado que desaconsejaba cualquier intento de domesticación. El adjetivo del demonio de Tasmania como mascota es “impredecible”. Y ese es quizás el menos recomendable en una mascota, que puede ser muy peligrosa.

El demonio de Tasmania es especialmente famoso por el personaje de dibujos animados de Looney Tunes de Warner Bross. Con el mote de Taz se representa como un animal impaciente, siempre gruñendo, tosco, torpe y capaz de morder cualquier cosa. Es un personaje complejo dentro del mundo de los dibujos animados porque se le ha presentado tanto en los papeles de héroe como el de villano.

Las cosas se vuelven extrañas cuando pensamos en el personaje de Taz trasladado a una serie que trata sobre los personajes de dibujos animados cuando eran pequeños: Baby Looney Tunes. Las características de Taz se han identificado con un niño que tenga síndrome de Down. Estas asignaciones nunca traen nada bueno y es normal si se quiere cambiar un poco al personaje o se le hace pasar por desventuras poco envidiables surjan voces que protesten al olvidar que no es más que un dibujo animado.

La situación del demonio de Tasmania animado es altamente conflictiva para el gobierno de Australia. El demonio de Tasmania es el símbolo de la isla pero al mismo tiempo la representación del demonio que figura en el imaginario popular es la del dibujo animado. Esto lleva a que el souvenir más típico de Tasmania sea un peluche de Taz, un personaje de la Warner Bross sobre el que el gobierno de Tasmania no tiene ningunos derechos. Es más, tiene que tener mucho cuidado a la hora de emplear el término demonio de Tasmania porque en muchos casos es una marca protegida de la empresa americana. La relación entre la multinacional y la región australiana es del todo viciosa. Los americanos sólo ganan dinero con el personaje en la isla de Australia y no le dan ni un milímetro de facilidades o exenciones a los tasmanos. Estamos encantados de que usen nuestro personaje. Pero que no se olviden de que tienen que pagar por él.

Pero esto no es nada comparado con todo lo que tiene que ver con la extinción del demonio de Tasmania.

Como ya mencioné más arriba, se trata de un animal que ya se ha extinguido en otras regiones (a causa del dingo) y que ha superado riesgos de desaparición enormes. El primer riesgo, el más grave, fue la aparición de occidentales en la isla. Desde principios del siglo XIX la colonización de Tasmania se convirtió en una caza despiadada y sin cuartel a cualquier potencial depredador de la oveja – animal que se crió masivamente en la isla, especialmente a causa de que durante las guerras napoleónicas los ingleses perdieron toda posibilidad de importar lana de ovejas merinas españolas.

Por aquel entonces se trató de eliminar la especie pagando un precio por cada cabeza de demonio de Tasmania. Con este sistema se consiguió hacer disminuir la colonia a cantidades insignificantes, mientras se conseguía extinguir al más grande tilacino, el lobo marsupial. Una mezcla de su facilidad reproductora, lo pequeño de su tamaño, lo austero de su régimen de comidas y sus costumbres nocturnas permitieron que el demonio de Tasmania sobreviviera a la extinción, mientras que muchas otras especies más poderosas desaparecían para siempre, entre ellas la más resistente de todas: el hombre. Antes del siglo XX ya se habían extinguido los aborígenes de Tasmania. Estremecedor pensar que el hombre fue capaz de extinguir toda la población humana autóctona de una isla en apenas cien años, sin que fuera totalmente premeditado o por medio de una guerra. Un perro extinguió al demonio de Tasmania en el continente y el hombre no pudo terminar con el demonio de Tasmania australiano pero sí con su congénere.

Había dicho antes que el demonio de Tasmania encuentra la mayoría de su comida en las carreteras de Tasmania. Esto sin embargo no está exento de riesgos. El animal atropellado que el demonio de Tasmania empieza a comer traslada su destino al depredador, que a menudo acaba también aplastado sobre el pavimento. Por su pequeño tamaño no llega a ser un problema de seguridad para los conductores pero qué duda cabe que la misma industria que da de comer al demonio de Tasmania está acabando con él.

Sin embargo el demonio de Tasmania es un superviviente y ante todo es capaz de salir adelante. Hay un peligro ante el que no consigue sobreponerse: una enfermedad natural, la enfermedad del tumor facial del demonio de Tasmania.

Se trata de un tumor contagioso, algo tan infrecuente que sólo se conocen casos en enfermedades de perros, hamsters sirios y demonios de Tasmania. Como además el cáncer se produce en la cara y los demonios de Tasmania son muy dados al flirtear con el mordisco en las muestras de estatus – peleas por la comida y por conseguir reproducirse – la enfermedad se está trasmitiendo a la velocidad del rayo. Con una diversidad genética insignificante, más de la mitad de los demonios de Tasmania han muerto no a manos de cazadores, ni de conductores, ni de dingos: de una enfermedad natural.

La enfermedad es suficientemente atroz: un tumor que se extiende por toda la cabeza hasta que interfiere con las posibilidades de alimentarse del animal, que muere de inanición.

La lucha contra reloj por salvar al demonio de Tasmania encuentra algunas esperanzas en ejemplares del animal que se han mostrado inmunes a la misma. Si se consigue detectar qué es lo que les protege, o si su descendencia también mantiene esta inmunidad hay una vía para salvar a la especie. Otro camino, más seguro, es el de salvar a la especie – que sólo supo salvarse en la isla de Tasmania – sacándola de la isla. Se ha trasladado una colonia de demonios de Tasmania totalmente libre de la enfermedad a la isla de María, isla deshabitada de 19 kilómetros cuadrados al sureste de Tasmania, en una suerte de destierro forzoso.

El destino del demonio de Tasmania va de la mano del del zorro en Tasmania en una simetría difícil de igualar.

El zorro es uno más de tantos animales que los europeos llevamos a territorios “salvajes” con el simple objetivo de ponerle las cosas más difíciles a la naturaleza. El pobre animal lo ha tenido enormemente difícil para adaptarse a la región. De un lado parte de unas pocas parejas introducidas subrepticiamente en la isla. En pocas generaciones la actitud del hombre hacia el zorro de Tasmania ha cambiado por completo, pasando a entenderlo como un animal intruso al que hay que aniquilar.

El zorro y el demonio de Tasmania son depredadores que luchan por las mismas presas, pero la mayor distribución del segundo pone las cosas al límite de la supervivencia al primero. Al mismo tiempo los zorros tienen puesto precio a sus cabezas, son tantos los esfuerzos del hombre por salvar al demonio de Tasmania como por extinguir al zorro.

La situación del zorro en Tasmania es similar a la del tilacino o lobo marsupial. Ambos están teóricamente extinguidos en la isla de Tasmania pero cada cierto tiempo se produce algún tipo de avistamiento que siembra la duda. En el primer caso sería una noticia sensacional y es por eso que, como los ovnis en otras regiones, el deseo de verlos fomenta todo tipo de especulaciones, fotografías desenfocadas y testimonios dudosos de testigos.

Con el zorro hay una picaresca muy humana. Aunque se le supone extinto en la isla, interesa que no lo esté para que el gobierno de Australia siga enviando fondos para su erradicación, de ahí que aparezcan cadáveres de zorros cada cierto tiempo, en formas muy sospechosas, con la idea de alimentar la idea de que siguen estando ahí fuera.

El ser humano es así de raro. Extingue animales autóctonos. Luego los salva. Luego quiere extinguir animales exportados. Pero finalmente encuentra tantos incentivos para no aniquilarlos del todo que deja al zorro como animal que no existe pero no está extinto. Y al tilacino como animal oficialmente extinto pero que muchos quieren creen que existe. Y en todo esto, el demonio de Tasmania, que se siempre sobrevivirá.

Semana Santa 2011

Aquí siempre se va por delante. Cuando todos están pensando todavía en la Navidad voy a escribir sobre la Semana Santa.

Como todo trabajador improductivo que se precie, ya he echado un vistazo al calendario de festivos del 2011. Este próximo año causará asombro a muchos lo tarde que será la Semana Santa, terminando el Domingo de Resurrección en el remoto 24 de abril.

Para los sevillanos, “que viven de celebración en celebración”, la feria de Abril tendrá que tener lugar íntegramente durante el mes de mayo (del 3 al 8 de mayo). Esto ya está causando problemas y en un afán festivo típicamente andaluz se llegó a hablar de solucionar el problema extendiendo la feria a diez días, para que empezara el 30 de abril y pudiera abarcar el puente del primero de mayo (la noticia es de enero del 2010, el asunto ya esta zanjado: no será así). Antes de recibir críticas de andaluces airados, lanzo a las hordas de malagueños contra la página de la Wikipedia en inglés sobre la Semana Santa en la que se dice que los tronos de Málaga, como los pasos de Sevilla, se llevan apoyados sobre el cuello de los costaleros.

Las azarosas fechas de Semana Santa, pendientes de la luna llena después del equinoccio de primavera, causan el mismo asombro que la nieve en invierno o el calor extremo en verano. Son trivialmente ridículos motivos de conversación. Siempre ocurren, pero al mismo tiempo continuamente llaman la atención.

La Semana Santa puede empezar tan pronto como el 16 de marzo (entendiendo que la semana empieza en el Lunes Santo, con un Domingo de Resurrección el 22 de marzo). Y puede empezar tan tarde como el 19 de abril (con Domingo de Resurrección el 25 de abril). La Semana Santa del 2011 empezará el 18 de abril por lo que aunque será casi extrema no será ni mucho menos lo más tarde que pueda tener lugar la Semana Santa.

La Semana Santa más tardía posible tendrá lugar en el año 2038, ahí tendremos un Lunes Santo el 19 de abril y un domingo de Resurrección el 25 de abril.

La fórmula para calcular la Semana Santa es trivial en apariencia y sin embargo llena de excepciones y variaciones hasta convertirla en casi inabarcable. Sobre todo si tenemos en cuenta que la fórmula se debe aplicar hacia el futuro pero debe ser coherente con los datos históricos del pasado. De nada sirve decir que la Semana Santa en 1614 tuvo que tener el Domingo de Resurrección el 10 de abril si luego por una corrección del calendario y un error de la Iglesia tuvo lugar la semana anterior. El dato correcto es el dato histórico, no el hipotético.

Aplicando la fórmula que propone la Wikipedia no encuentro la posibilidad de que la Semana Santa comience antes del 17 de marzo (teóricamente podría suceder el 16 de marzo). Esta otra Semana Santa, extrema en su prontitud, tendrá lugar en el 2160 y ocurrió tan recientemente como en el pasado 2008, donde no llamó demasiado la atención.

En resumen:
La Semana Santa del 2011 empezará muy tarde, pero no lo más tarde posible. Lo más tarde posible sería un día más y tendrá lugar en el año 2038.

La fórmula para calcular el día del Domingo de Resurrección de cada año, en Excel español es:

=MONEDA((“4/”&A1)/7+RESIDUO(19*RESIDUO(A1;19)-7;30)*14%;)*7-6 (En A1 escribimos el año a calcular y en A2 esta fórmula, dando formato de fecha a la celda correspondiente).

Fórmula que he traducido de la muy extensa y práctica página de la Wikipedia sobre el Computus (cálculo de la fecha de Semana Santa).

El fichero Excel con los próximos años.

Islas Spratly

Territorios disputados por países hay muchos en el mundo. Desde Gibraltar hasta las Islas Malvinas pasando por el mismísimo Polo Norte. De todas las disputas abiertas en el mundo, quizás la más compleja y una de las menos conocidas sea la de las Islas Spratly en el Mar de China.

Las islas no son más que un grupo de más de 750 islas, arrecifes de coral, atolones, bancos arenosos y cayos – algunos de los cuales quedan sumergidos completamente cuando hay marea – que apenas si llegan a los cuatro kilómetros cuadrados de superficie total, menos que la pequeña Isla de Lobos, junto a Fuerteventura.

Sin embargo las islas están muy dispersas. Ocupan una superficie total de 425.000 kilómetros cuadrados.

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Tanto por lo práctico de ampliar las aguas territoriales en torno a dichas islas, como por el valor pesquero de las mismas y la hipotética presencia de gas y petróleo, las islas se hayan inmersas en un complejo conflicto entre siete países: China, Taiwan, Filipinas, Indonesia, Malasia, Brunei y Vietnam.

Las disputas y justificaciones territoriales podrían dar para escribir varios libros. Dentro de las Islas Spratly hay islas ocupadas militarmente por un país y reclamadas por otros, islas desocupadas pero en disputa e islas sobre las que hay algún consenso de propiedad pero que están ocupadas por otro país.

Quienes menos reclaman son Brunei, que sólo aspira a la soberanía de unas cuantas islas que hay frente a su territorio, e Indonesia, que ha visto como el conflicto incluía a sus Islas Natuna, que ni siquiera pertenece al las Islas Spratly pero que sin embargo China ha querido añadir al grupo. Por otro lado China, Taiwan y Vietnam luchan por el conjunto de las islas, reclamando la totalidad de las mismas.

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Al tratarse de islas deshabitadas, salvo por algunos contingentes militares, y dada la extensión del conflicto se llegan a situaciones surrealistas de tratar de demostrar o al menos comportarse como si las islas fueran una parte más del territorio. Hay gobiernos regionales y cada país representa a las islas en sus mapas nacionales.

El mayor de los absurdos es quizás el caso de China que en sus mapas de carreteras de Sinomaps muestra una página dedicada a las Islas Spratly. Las islas no tienen ninguna carretera ni camino pero esto no es impedimento para mostrar un mapa de ellas mostrando esa ausencia de carreteras.

El conflicto latente es una importante herida abierta en el Asia meridional y que puede acabar desembocando en conflictos bélicos de gran transcendencia. Ojalá esta sea la última vez que vuelvas a leer algo sobre las Islas Spratly.

Fuentes:

Nombres disputados

Si llevas algún tiempo leyendo por aquí habrás visto que uno de los temas más frecuentes es el por qué las cosas se llaman de una determinada manera. Y por qué a veces se trata de luchar porque un nombre no se asocie con una definición o directamente no se llegue a adoptar.

En lo que a geografía se refiere, son frecuentes las diferencias por rencillas históricas. Desde el nombre de una calle en honor a un general franquista hasta el nombre de un país entero.

Se entiende que el tener cierto nombre sólo puede ser posible como forma de reconocimiento. Alejandría o América son nombres de lugares en homenaje a personajes que causaron pocas antipatías. Mientras que algunos como Stalingrado o Turkmenbashi lo hacen como honor a antiguos dirigentes absolutistas y saben que sus nombres no permanecerán en el tiempo.

Siempre llega el momento de revisar cuentas, de actualizar la memoria histórica. Es entonces cuando los lugares pierden sus referencias consideradas inadecuadas.

Una excepción notable y de considerable interés son los territorios compartidos. Cuando una región es parte de dos países, que tal vez sean enemigos, a veces existe la imposibilidad de ponerse de acuerdo con los nombres.

Los Pirineos son franceses y españoles (y andorranos y catalanes) pero no sentimos problema alguno en llamarlo de la misma forma, aunque cambie ligeramente por las características propias de cada lengua. Pero esto no sucede entre países que aún no han curado sus heridas de guerra. Veamos algunos ejemplos:

Mar de Japón.

Hay mares como el Mar del Norte que con el tiempo han ido perdiendo referencias geográficas. Hubo un tiempo en que se llamó Mar Alemán. Estas alusiones suelen acabar molestando a los vecinos que comparten las aguas, pues consideran ese mar tan suyo como del dador del topónimo.

En el caso del Mar del Norte, fue cuestión de tiempo que ni siquiera los alemanes llamasen a su mar con el nombre de su país. Pero hay casos en que parece que falta mucho tiempo para llegar a una decisión.

El Mar de Japón es el ejemplo más claro. El mar es compartido entre Japón, Corea y Rusia. Sin embargo recibe el nombre del primer país.

mar-japon

Ni qué decir tiene que los japoneses llaman a ese mar “Mar de Japón”. Los coreanos sin embargo prefieren el nombre de Mar del Este, que llevan usando desde hace 2.000 años.

Para los japoneses la disputa no tiene sentido, puesto que todo el mundo conoce a ese mar con el nombre de Mar de Japón. Pero los coreanos alegan que la prevalencia del nombre del mar se debe al expansionismo japonés, y que el nombre que ellos le han dado desde siempre tiene mucha más antigüedad.

El asunto se llevó a la Comisión de las Naciones Unidas, que acabó archivándolo y decidiendo que no había razones suficientes para cambiarlo por el de Mar del Este. Y ahí quedó la cosa.

Cada país aporta sus mapas históricos en defensa de su nombre, pero los japoneses lo tienen todo bajo control. Incluso en los antiguos mapas europeos ya figura el nombre de Mar de Japon.

mar-japon-este

(Este es uno de los mapas coreanos en defensa de su causa).

Si Corea triunfase, los japoneses tendrían la molestia añadida de tener al oeste de su país al Mar del Este.

Golfo Pérsico.

Un combate titánico al que permanecemos ajenos los Mediterráneos es la lucha entre árabes e iraníes por el topónimo del llamado por nosotros Golfo Pérsico.

Aunque es una región mencionada desde los mismos orígenes de la escritura, el nombre oficial se convirtió en un conflicto semántico a partir de 1960, en que los países árabes decidieron llamarlo Golfo de Arabia.

golfo-de-arabia

En este caso la postura más fuerte es la persa, pues cuando tienes a Ptolomeo de tu parte – que ya lo llamara Golfo Pérsico en sus escritos – no hay nada que hacer.

Pero los árabes son mayoría en torno a dicho golfo y su creciente interés en defender todo lo árabe, les ha llevado a recurrir al novedoso nombre de Golfo de Arabia. También ellos tienen sus mapas antiguos que aportan como prueba.

golfo-persico

La posición iraní es fácil de defender, pero a diferencia del conflicto entre japoneses y coreanos, aquí casi todos los vecinos están de acuerdo en cambiar el nombre.

Es una lucha realmente interesante por lo desigual. Los iraníes tienen todo el peso de la historia y la costa este es suya. Los países árabes tienen la oeste y son muy insistentes en sus reivindicaciones. Hasta ahora no han conseguido atraer hacia su causa a ningún país importante. El Golfo Pérsico es el Golfo Pérsico. Pero los americanos, siempre deseosos de estar en buenas relaciones con los países árabes, tratan de usar el topónimo árabe cuando están en alguno de los países defensores del Golfo de Arabia.

Incluso la Guerra de Golfo tiene un nombre ambiguo, capaz de agradar a todos. Es lo romántico de los americanos, que hasta son capaces de hacer la guerra complaciendo a sus enemigos.

El combate es muy duro en todos los frentes. Los iraníes saben que en estas riñas cualquier concesión puede ser una muestra de debilidad.

Así que incluso el Gobierno iraní llegó a impedir la distribución de un atlas de National Geographic que mostraba el golfo de la discordia con el nombre de Golfo Pérsico y en pequeño una indicación entre paréntesis que decía Golfo de Arabia. National Geographic acabó enmendando el atlas y dejando este dato sólo como una nota aparte.

persian-gulf-onu

También desde internet se potencia la lucha y en su momento se realizó un Google bombing para que las búsquedas en Internet de los términos “golfo de Arabia” arrojaran como primer resultado este:

The Gulf You Are Looking For Does Not Exist. Try Persian Gulf.

The gulf you are looking for is unavailable. No body of water by that name has ever existed. The correct name is Persian Gulf, which always has been, and will always remain, Persian.

La Guerra del Guión.

Uno de los combates toponómicos más virulentos a la par que surrealistas es el que se desencadenó en Checoslovaquia tras la caída del Muro en Noviembre de 1989.

El país se llamaba entonces Czechoslovak Socialist Republic, República Socialista Checoslovaca. Ante el sin sentido del término Socialista, se decidió cambiar el nombre oficial del país. Y entonces, se abrió un extraño debate de enorme interés lingüístico.

Los checos lo tenían fácil, pero no tanto los eslovacos, que querían marcar una distinción en el nombre del país. Querían dejar de ser Czechoslovak para pasar a convertirse en Czech-Slovak (Chequia-Eslovaquia). Y lo que parecía que no era más que una sugerencia, pasó a convertirse en una pequeña guerra.

La reivindicación eslovaca trataba de restablecer la situación existente entre 1918-1920 y entre 1938-1939. Parecía una solicitud poco seria pero los parlamentarios eslovacos no daban su brazo a torcer: querían el guión.

La primera solución de compromiso fue salomónica. Los checos mantenían el nombre del país en su versión del nombre oficial: República Federal Checoslovaca. Y en la versión oficial en eslovaco, aceptaban partirlo: República Federal Checo-Eslovaca. Eso sucedió a finales de Marzo de 1990.

Pero tampoco el nombre gustó. Apenas un mes después, se volvía a debatir el nombre oficial del país. Los eslovacos insistían en que querían el guión y los checos no estaban del todo de acuerdo. Entonces llegó la siguiente sugerencia por parte de los checos: usar los dos nombres separados: República Federal Checo Eslovaca. Este nombre fue aprobado por el parlamento el 20 de abril de 1990.

El acuerdo incluía un apaño no evidente. En la versión original el nombre era Česká a Slovenská Federativní Republika. Ahora bien, según la gramática del checo y del eslovaco, los topónimos como este tendrían que escribirse con la primera de las letras en mayúscula y el resto en minúscula.

De cumplirse lo estrictamente correcto, Chequia quedaría en mayúsculas y Eslovaquia en minúsculas. Para evitar una infinita discusión, se optó por hacer todas las letras mayúsculas, también para Federal y para República.

El conflicto fue incluso más complejo. Pues aunque los medios de comunicación hablaron de “La Guerra del Guión” en realidad la distinción que exigían los eslovacos era más sutil. Existen dos caracteres diferenciados: el guión y la raya.

Para casi todos nosotros, son el mismo signo, el que hay en el teclado debajo de la ñ. En checo existe una distinción pero al igual que en castellano, es más teórica que práctica. Para el idioma eslovaco, sin embargo, los dos caracteres tienen un sentido muy diferente.

Lo que realmente querían los eslovacos no era un guión sino una raya. El guión sirve para distinguir dos términos relacionados, como hispano-americano. La raya establece alguna forma de separación entre ambos.

La discusión duraría poco más, pues al final de las palabras se llegó a las fronteras. Ambos países decidieron escindirse al final de ese mismo año, haciendo efectiva su separación el 1 de enero de 1993.

La Wikipedia tiene una lista de otros casos singulares de conflictos por nombres. Junto con el de Macedonia, ya tratado, creo que estos tres son los más interesantes.

Fuentes:

Renombrado de territorios, en la Wikipedia.
El mar de Japón, conflicto nominal, en la Wikipedia.
Defensa japonesa de su postura en el conflicto.
La disputa del Golfo Pérsico, en la Wikipedia.