Angola

Angola consiguió su independencia en 1975. Participó en el Campeonato Africano de Baloncesto por primera vez en 1980, quedando penúltima de su grupo (habiendo dos grupos en total). En 1981 volvería a participar, quedando última de su grupo (otros dos grupos en total).
En 1983, en su tercera participación, conseguiría el segundo puesto, con su primera clasificación para un mundial. Desde entonces siempre ha quedado entre los tres primeros clasificados del Campeonato Africano de Baloncesto. Desde 1989 hasta 2013 ha ganado 11 de los 13 Campeonatos Africanos de Baloncesto.

Angola es un clásico en las competiciones mundiales de baloncesto. Nunca ganará nada, pero siempre será un equipo molesto.

Ejercicio físico

Ejercicio (físico) es una actividad realizada a propósito que estimula el cuerpo de forma que provoca una adaptación positiva de los niveles de salud y condición física.

Cualquier actividad física no puede ser considerada ejercicio físico, puesto que algunas de estas actividades pueden ocasionar un perjuicio para la salud. Así, correr o practicar jogging no pueden considerarse ejercicio físico. Esto puede molestar a muchos, especialmente aquellos que corren, pero la cruda realidad para aquellos que deciden correr como forma de ejercicio es que están corriendo un grave riesgo. Estudios científicos han documentado que cada año un 60 por ciento de los corredores se lesionan, con una media de una lesión por cada cien horas de práctica.

El daño causado por correr se manifestará a menudo tras un periodo de 15 ó 20 años de práctica de dicha actividad, así, cuando un corredor que haya empezado su práctica digamos con 20 años, cuando alcance la edad de 40 ó 50 años no podrá subir un largo tramo de escaleras sin dolor de rodillas; o experimentará dificultades para levantar sus brazos por encima de la cabeza a causa de los osteofitos (espolón oseo) que se habrán formado en la articulación del hombro; o no podrán girar o tumbarse adecuadamente por el dolor crónico de lumbago.

Traducido casi literalmente del libro Body by Science.

El libro también alerta de otro deporte, el tenis, causante de numerosas lesiones crónicas. No deja de ser llamativo que el ejercicio físico con más seguidores entre los aficionados, es al mismo tiempo, el peor.

Curiosidades sobre las Olimpiadas

Me encanta escribir sobre temas totalmente fuera de temporada. La inmensa mayoría de estas curiosidades son del libro How to Watch the Olympics: Scores and laws, heroes and zeros – an instant initiation to every sport. Muchas de ellas nos retrotraen a unos tiempos en que se podían realizar proezas.

La Olimpiada de 1956 en Melbourne fue la única que se celebró en dos países diferentes. Suecia(!) fue el otro país. Allí se desarrollaron, seis meses antes, todas las pruebas de equitación. Dos explicaciones posibles: la primera, que el costo de embarcar los caballos tan lejos resultaba prohibitivo. La otra, la ley australiana de importación de animales imponía unos plazos y costes totalmente inasumibles por los competidores.


El principal objetivo de los Juegos Olímpicos antiguos era la búsqueda de la Inmortalidad. Y esto no fue del todo una ilusión, pues atletas como Leonidas de Rodas, que ganó las tres carreras que se celebraban en la Olimpiada (algo así como los 100 metros, los 400 y los 1.500), durante cuatro juegos consecutivos (de 164 a.c. a 152 a.c.) son recordados hoy en día.


En el 2011 todos los récords del mundo vigentes, para pruebas de carreras que se celebran en las Olimpiadas, los han establecido deportistas de origen africano y afroamericano. Negros.


Un deporte que ya no figura en las Olimpiadas son las carreras de cross. Esto es debido a que la organizada en París 1924 fue un auténtico desastre. Aunque la distancia era de 10.000 metros, el día de la competición coincidió con uno de los más calurosos del año en Francia, con temperaturas de 40ºC. Unido a esto, el extraño detalle de que los corredores tenían que cruzar al lado de una central térmica que emitía gases venenosos, el resultado fue nefasto. Los corredores que llegaron, lo hicieron mareados y desorientados. El ganador, tardó dos minutos en cruzar los últimos 30 metros. Y eso porque el público le insistió para que volviera a la pista, pues parecía no entender lo que estaba sucediendo. Sólo terminaron la carrera 15 de los 38 participantes. La Cruz Roja tardó horas en recoger a todos los corredores tirados por el camino.


Lanzamiento de disco es el único deporte en que las mujeres tienen mejores marcas que los hombres. El récord femenino está en 76.80 m, el masculino en 74.08 m. La causa es que el disco que lanzan los hombres pesa dos kilos, el de las mujeres sólo uno.


El lanzamiento de martillo es una de las competiciones más peligrosas del atletismo. Si el deportista lanza el martillo antes de tiempo, puede chocar con violencia contra la estructura de protección y hasta echarla abajo. Si le da a una persona, puede matarla.


Las mujeres tuvieron prohibido el participar en carreras de más de 200 metros durante 32 años. La razón argumentada era que, al finalizar la carrera, daban un espectáculo lamentable, con muestras de agotamiento físico. Es lo menos que puede esperarse de un deportista que se está esforzando, aunque por aquel entonces no se pensaba así.
Las mujeres no pudieron participar en el maratón hasta 1984. Por aquel entonces, el récord de maratón femenino ya era superior al mejor tiempo masculino de antes de la II Guerra Mundial.


Tras ganar el oro en los 5.000 y 10.000 metros de Helsinki 1952, Emil Zatopek decidió correr en la maratón, una distancia que no había corrido nunca en su vida. Ganó con una ventaja de dos minutos y medio sobre el segundo.


Alfred Adolf «Al» Oerter, Jr es uno de los desconocidos deportistas que deberían ser más recordados que Phelps. Ganó el oro en lanzamiento de disco en Melbourne 1956 y Roma 1960. Llegó a Tokio 1964 en condiciones penosas. Con un brazo desagarrado y vendado, y una lesión de espalda que le obligaba a llevar un collar ortopédico.

Los médicos le recomiendan que no compita, pero él no hace caso. Con el collar ortopédico y el brazo vendado, calma sus dolores metido en una especie de féretro, enterrado en hielo. Ante el asombro general, consigue récord olímpico en la calificación (60,54). En la final manda el checo Ludvik Danek, mientras Oerter, que no se tiene en pie, decide jugarse el todo por el todo en el quinto ensayo, se quita el aparato ortopédico y con dolores inmensos lanza el disco a 61,00, nuevo récord olímpico, y nueva medalla de oro, ganada en unas condiciones en que sólo un superhombre puede hacerlo.

Luego ganó una cuarta medalla de oro consecutiva en México 1968, algo que nadie volvería a conseguir jamás en atletismo, pero eso ya queda en casi una anécdota.


Paavo Nurmi ganó en París 1924 las medalla de oro en los 1.500, marcando un nuevo récord mundial. Descansó durante 26 minutos y participó en los 5.000, donde volvió a ganar.


El juego de la soga fue olímpico de 1900 a 1920. Su retirada fue debida, principalmente, a las enormes polémicas en los enfrentamientos entre ingleses y americanos, por usar zapatos ilegales, con más agarre al suelo.
Aunque este deporte suena a «no es un deporte» o pachanga para dirimir una disputa de un bar, era quizás la competición más luchada de todas las olimpiadas iniciales.

Grotesco el nombre en español de la Federación Internacional de este deporte: Federación Internacional de Tira y Afloja.


Londres organizó los Juegos de 1908, siendo estos juegos los primeros que se organizaron con algo de seriedad. El Estadio Olímpico se construyó desde cero, recogiendo fondos. Por apenas 220.000 libras se construyó un estadio con aforo para 68.000 espectadores. Hoy en día, por ese mismo dinero no se puede comprar un estudio en una zona céntrica de Londres.


El Barón de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos, insistió en que se celebraran, junto a las competiciones deportivas, pruebas artísticas. Esta bizarra inclusión sólo sería retirada en 1952, y por considerar a los artistas como profesionales. El propio Barón de Coubertin ganó una medalla de oro en poesía por un poema suyo – Oda al deporte- que presentó bajo seudónimo.


El polo es uno de los grandes deportes ausentes en las Olimpiadas. En este caso la culpa la tiene Argentina, que apenas si permite competencia. El polo fue deporte olímpico hasta Berlín 1936, donde 75.000 personas vieron la final, Argentina-Gran Bretaña, que acabó con un apabullante 11-0.


La repesca en deportes de lucha tiene uno de los sistemas más justos para obtener el bronce. Se realiza un cuadro de eliminatorias, hasta obtener los dos finalistas, que consiguen oro y plata. El bronce se disputa entre los que han perdido contra los dos finalistas, entendiendo que el que perdió contra el ganador en semifinales no ha demostrado ser mejor que el que lo hizo en octavos de final. Estos luchadores se dividen en dos grupos «los perdedores contra el oro» se van enfrentando en eliminatorias sucesivas (el que lo hizo en 32avos de final se enfrenta al que lo hizo en 16avos, y el ganador lucha contra el eliminado en octavos, hasta llegar al semifinalista. Se reparten dos medallas de bronce.


Lejos de los interminables torneos de fútbol, cada campeonato de lucha de un determinado peso tiene lugar en un solo día. El ganador tiene que competir sin apenas descansos, por lo que se entiende que los encuentros más emocionantes e intensos no tienen por qué reservarse a la final.


En los años 30 y 40, las mayores potencias mundiales de halterofilia eran Egipto y Estados Unidos.


El ganador del primer Ironman (triatlón extremo) fue Gordon Haller, en un tiempo de 11 horas 47 minutos. Tras la prueba de natación fue a un hotel a ducharse, antes de continuar con la prueba de ciclismo.


Las Olimpiadas de Saint Louis, en 1904, fueron quizás las peores de la historia. Y ante todo, las menos internacionales, pocos deportistas europeos se desplazaron para participar. No obstante Alemania fue capaz de presentar un equipo de waterpolo, que se encontró con que las reglas y el material con que participaban los americanos era muy diferente – y peor. Al final decidieron no competir con esas condiciones.

La prueba se celebró en un lago infectado de bacterias. Cuatro de los jugadores del equipo ganador de Estados Unidos murieron en el trascurso de un año de tifus.


El tercer set del dobles mixto de la Olimpiada se decide al tie-break, pero un «super tie-break» de 10 puntos en lugar de los habituales 7.


China es una abusadora potencia en ping-pong mundial, en una de las ascensiones deportivas más sorprendentes que se conocen. En 1953 se inscribió en la Asociación Internacional de ping-pong (ITTF) para conseguir el primer campeonato del mundo ya en 1959, seis años después. Desde entonces han ganado casi todos los mundiales y olimpiadas.


Fred Perry, el mejor jugador de tenis de los años 30, fue Campeón del Mundo de ping-pong en 1929.


Una de las deportistas más versátiles de la historia fue la americana Mildred Ella «Babe» Didrikson Zaharias, ganadora de Medallas Olímpicas en Los Angeles 1932, en lanzamiento de jabalina, salto de altura y 80 metros vallas. Pero lo sorprendente es que pasaría a la historia como la mejor jugadora de golf de todos los tiempos.


Mientras que en las primeras olimpiadas se abrieron debates sobre la distancia más exacta para recordar la hazaña de Maratón, que si es la distancia de Atenas a Maratón, que si un metro más o menos, la que acabaría convirtiéndose en distancia «oficial» acabó siendo la elegida para la Olimpiada de 1908 de Londres: La distancia del castillo de Windsor al estadio olímpico.


La primera olimpiada de los tiempos modernos (Atenas, 1896) tuvo entre sus participantes a muchos turistas. Si hubieran participado los mejores deportistas de la época, Inglaterra habría arrasado, obteniendo tal vez el 90% de las medallas. A muchos de sus mejores deportistas no se les aviso o no se les permitió tomar parte en las competiciones. John P. Boland, un profesor universitario de visita en Atenas fue convencido para que participara en las pruebas de tenis, obteniendo el oro en la prueba individual y la de dobles (siendo su pareja un deportista alemán).


Otro de los grandes ausentes de las Olimpiadas es el béisbol. Aunque ha tenido una aparición fugaz, sin la participación de Estados Unidos, la competición sería una pantomima. Pero al mismo tiempo, Estados Unidos no sigue las estrictas normas anti-doping que exige el comité olímpico. Esa desavenencia es el principal obstáculo para este deporte.


El tenis es quizás el deporte olímpico con menos ganadores ilustres. Uno de sus más sorprendentes laureados fue Jay Gould II, nieto del acaudalado empresario ferroviario americano. Es como si la hija de Amancio Ortega consiguiera una medalla de oro.
El casi desconocido jugador chileno Nicolás Massú (nunca pasó de ser el 9º jugador del mundo) venció en la prueba individual de 2004. La medalla de bronce de ese año fue para otro tenista chileno, Fernando González, que junto a Massú ganó el dobles masculino. Dos tenistas desconocidos, que no ganaron nunca ningún otro torneo importante, tienen el mejor palmarés olímpico masculino de los últimos años.


Medallas con mérito: Ivar Johansson, un luchador sueco, venció en la prueba de peso medio de la olimpiada de 1932. Tras terminar la competición se metió en la sauna para perder 5 kilos de peso y poder participar en la prueba de pesos welter al día siguiente, competición que también ganó.


Los combates de lucha olímpica se deciden a los puntos, en un periodo determinado. Pero en la antigüedad estos combates eran hasta el final. Llegando al punto de que la semifinal de los pesos medios de 1932, entre Martin Klein y Alfred Asikainen fue un combate brutal, al aire libre, de más de once horas y media. Maritn Klein, el vencedor, totalmente agotado, se retiró de la competición, permitiendo a su rival ganar una medalla de oro por incomparecencia rival, otro caso único en la historia olímpica.


En las competiciones de lucha hay un protocolo estricto con el pelo de la cara. Sólo está permitido un afeitado perfecto o tener una barba de varios meses. Nada de las malas pintas habituales de los jugadores de baloncesto, con barbas de tres y cuatro días. Otra regla curiosa de ese deporte es que no está permitido nada con la intención de torturar al adversario. Cuando un deporte tiene este tipo de reglas, te das cuenta de que no es una mariconada como el ajedrez.


El pentatlón moderno es un deporte inventado para las olimpiadas y al principio gestionado por el COI. El General Patton hizo un quinto puesto en 1912, y su peor resultado fue, paradójicamente, en la parte de tiro. El general alegó que una de sus balas atravesó justo un agujero de otra bala anterior, por lo que no se contabilizó como acierto. Le echó mucha cara.

Lo rayante de este deporte, entre muchas cosas, está en que la prueba de equitación se hace con un caballo que se sortea entre los participantes. Te toca realizar una prueba con un animal que no conoces, ni te conoce a ti, y que puede ser mejor o peor. Un año a un finlandés le tocó un caballo cojo, se lo sortearon de nuevo y coincidió que le tocó el mejor caballo de doma del país. La parte de equitación es tan azarosa, que se dan enormes vuelcos en la clasificación.

El ganador de Londres 2012, David Svoboda, era ya el favorito en las olimpiadas de 2008, donde sin embargo acabó el 29º, debido a un pésimo resultado en equitación.

Los primeros dopings reconocidos se dieron en pentatlón, la gente tomaba tranquilizantes (valium) para la prueba de tiro. El método antidoping fue auténticamente low cost: colocar la prueba de tiro minutos detrás de la carrera, para que lo bueno contra los nervios fuera negativo para el correr.


Uno de los pocos casos de trampas tecnológicas en la historia del deporte se dieron en la prueba de esgrima del pentatlón por parte de Boris Onishchenko. Este deportista que ya había conseguido varias medallas olímpicas, se las ingenió para crear un dispositivo que «hacía pitar» el aparato que detecta el contacto de la espada con el cuerpo del deportista, consiguiendo puntos inmerecidamente. Fue descubierto en las pruebas de 1976, tras numerosas reclamaciones por parte de sus rivales de que algo no estaba bien con su equipamiento. La manipulación de la espada era tan sutil que toda la delegación rusa quedaba en tela de juicio. El deportista pudo seguir compitiendo con otra espada hasta que se decidió su descalificación. Sus resultados seguían siendo excelentes, no dejaba de ser un tres veces campeón del mundo y triple medallista olímpico.

Su descalificación final le llevó a un acelerado descenso a los infiernos que convierten la reciente historia de Lance Armstrong en un cuento para niños. Tuvo que ser sacado de la villa olímpica porque los miembros del equipo de voleibol ruso amenazaron con matarlo si se lo encontraban. Tuvo que presentarse ante el presidente ruso para dar explicaciones en persona, sufrió una severísima multa, perdió todas sus medallas y reconocimientos, para acabar trabajando de taxista en Kiev. Quizás el taxi no fue el último de sus castigos, aunque sí el último que se conoce.

Fuentes:
How to Watch the Olympics: Scores and laws, heroes and zeros – an instant initiation to every sport

The Little-Known History of How the Modern Olympics Got Their Start

Athletes spill details on dirty secrets in the Olympic Village

Lotería de penaltis


Siempre que hay tandas de penaltis para decidir el vencedor de un encuentro de fútbol, se oye a varios de los jugadores que dicen que los penaltis «son una lotería».

Con esto tratan de decir que el resultado es del todo impredecible. A mi sin embargo me sorprende un poco el ver cómo muchos equipos se dejan llevar a los penaltis con cierta inercia, nos encanta dejar que algo se decida por azar, en lugar de por nuestro esfuerzo (que puede ser vano).

Si a un equipo lo eliminan en los penaltis, no importa que el resultado haya sido prácticamente aleatorio. Los periodistas tienen argumentos suficientes para justificar su derrota y la consiguiente victoria del rival.

Lo más triste de los penaltis es lo injusta de la memoria de los aficionados, que simplifican el resultado de la tanda de penaltis a lo que hiciera el último jugador que falló.

Así, en las Semifinales de la Champions League de 2012, el Bayern Munich venció al Real Madrid en la tanda de penaltis. Del Real Madrid, fallaron tres jugadores su lanzamiento: Cristiano Ronaldo (considerado por algunos como el mejor lanzador de penaltis del mundo), Kaká y Sergio Ramos. Pero todo el peso de la derrota se centra en el último fallo del último lanzador. Hasta el punto de que he tenido que consultar internet para saber quién había fallado el segundo disparo del Real Madrid (Kaká). Mientras que de Sergio Ramos se hicieron todo tipo de bromas y descalificaciones.

Igualmente, el portero nunca es el culpable de la derrota. Pero sí el artífice de la victoria. Es igual de injusto. Si el portero alemán, en el anterior ejemplo, paró tres penaltis, y el español sólo dos. ¿No es la derrota, en gran parte, culpa de tener «peor» portero?

Pero hay una gran verdad detrás de que las tandas de penaltis son una lotería. De hecho, el momento más importante es el que no se suele ver: el del sorteo. Se lanza una moneda antes de empezar, según el equipo que gane, puede elegir entre ser el primero, o el segundo en disparar. Pues bien, está demostrado estadísticamente (PDF del estudio completo) que el que empieza disparando tiene un 60% de probabilidades de ganar, que son muchas más que su rival.

Aún sin saber esto, casi todos los deportistas profesionales prefieren empezar disparando, para presionar a los rivales. Aún sin saber que matemáticamente es una ventaja, psicológicamente ya lo entienden, acertadamente, como ventajoso.

Así, los aficionados del Real Madrid, o de la Selección Española, cuando felicitan a su portero por la actuación en los penaltis, deberían entender que gran parte del mérito de su éxito se debe no tanto a las meritorias paradas. Sino a su habilidad como capitán en el anodino arte del cara o cruz.

Partidos de fútbol amañados

Uno de los artículos más impresionantes que he leído en los últimos meses es este de ESPN, «todo el mundo está actuando» sobre los amaños en partidos de fútbol.

El artículo pasa por encima sobre los escándalos más conocidos, como los amaños en la liga italiana con equipos conocidos. Se centra en escándalos mucho menos famosos, pero no por ello menos rentables. Destaca que detrás de gran parte de los principales chanchullos que se han realizado recientemente están mafias chinas, organizadas desde Singapur (en China tienen tantos problemas para interferir directamente en los asuntos occidentales como los occidentales para entender el chino).

Y es que en las apuestas deportivas, lo importante no es que el encuentro sea conocido, sino que se pueda apostar por algo muy rentable. Y es mucho más fácil arreglar un partido menor, que tergiversar un partido que ven millones de personas con jugadores que ganan fortunas.

La historia es muy interesante, pues narra los casos más llamativos de esta organización criminal. Destaca el caso del Rovaniemen Palloseura, un equipo de la primera división finlandesa. Tratándose de un país de primer orden, de un equipo modesto, dentro de una liga semiprofesional, los amaños eran totalmente invisibles y podían prolongarse en el tiempo. Llegó a ser algo tan rentable para la organización que decidieron comprar el club, algo que no consiguieron llevar a cabo por desarreglos con los intermediarios.

Sorprendentemente, los partidos más fáciles de amañar son los que implican a equipos nacionales. Obviamente comprar a la selección de Brasil, o la inglesa, puede ser muy complicado o imposible. Pero el mundo está lleno de países, muchos de ellos menores. La mayoría de las federaciones nacionales están quebradas y dispuestas a jugar cualquier partido por una pequeña cantidad de dinero. Estos partidos son totalmente independientes de la Federación Internacional de Fútbol, por mucho que sorprenda. Y en algunos casos, están organizados directamente por los que se proponen amañar los partidos.

Así, se dan casos sorprendentes, como el de Bulgaria vs Estonia y Letonia vs Bolivia. Dos partidos amistosos celebrados en Turquía, sin apenas público. Organizados por esta asociación criminal, ellos se encargaban de todo, hasta de seleccionar a los árbitros. Pasan desapercibidos entre un extenso calendario mundial. Las apuestas llevan a ganar dinero, nunca fortunas. En este caso el amaño fue demasiado burdo. Bulgaria y Estonia empataron a dos, con los cuatro goles de penalti. En uno de ellos, el jugador falló el penalti y el árbitro ordenó repetirlo. El otro partido, celebrado el mismo día y también en Turquía, Bolivia venció a Letonia por 2-1, siendo todos los goles de nuevo de penalti.

Tuvo que ser demasiado obvio para que alguien se diera cuenta. Decenas de manipulaciones más sutiles ocurren continuamente. Pero lo maravilloso del asunto es que la modificación de la realidad llega a niveles inauditos. Hasta el punto de que se celebran amistosos a los que van actores. Como en el caso de Bahreim-Togo, en el que los jugadores de Togo no tenían forma física suficiente como para terminar el partido.

Es un punto de manipulación extraordinario, fruto amargo de la globalización. Las casas de apuestas se enteran de que se celebra un amistoso, ponen sus cuotas, y esperan a ver los resultados. Lo que ellos nunca pueden saber es el transfondo de ese partido, quién lo organiza, por qué lo hace. Quién paga a las federaciones. Quien contrata a los actores.

El espectáculo más increíble, casi novelístico, lo supuso el amistoso sub 21 entre Turkmenistan y Maldivas. Dos selecciones ignotas, y encima en categoría sub21. La maravilla de las maravillas fue que en este caso el partido fue una ficción, ni siquiera tuvo lugar. Las federaciones se enteraron muy a posteriori y, claro está, hicieron preguntas. La sutileza en el delito, en el engaño, es excepcional. Crear la expectativa de un partido, sobornar a periodistas locales, enviar los resultados a donde hay que enviarlos para que las casas de apuestas incluyan el partido. Y luego apostar modestamente, con muchos usuarios diferentes.

Ganar al casino con el Black Jack

Un tema recurrente en la página es el juego. Me gustan las historias de los que consiguen ser más listos que todos los demás y ganar dinero donde todos el resto lo pierde.

Una historia muy interesante, bien narrada y bastante inusual es la de Don Johnson, un jugador que consiguió ganar unos cinco millones de dólares de media a tres casinos de Atlantic City jugando al Black Jack.

Uno espera la típica historia de matemáticos y contadores de cartas, o de un estafador con un programa para Iphone, pero no, su historia es la mucho más simple e interesante.

La forma en que este jugador consiguió romper la banca a estos tres casinos requiere conocer el negocio de los casinos de Atlantic City, que, a pesar de mover mucho dinero, se encuentran en una continua pérdida de ingresos y beneficios. En gran parte no es más que por la liberalización del juego. Cada vez hay más alternativas para jugar. No solo internet, sino más estados que crean interesantes complejos de casinos. Aumenta la oferta, todo el mundo gana un poco menos.

Así, los casinos están peleando de forma muy agresiva por los clientes. Y una de las principales fuentes de ingresos no es la típica ama de casa con sobrepeso y un cubo de palomitas lleno de monedas que echar en la tragaperras. Bueno, la verdad es que sí, esa es la principal fuente de ingresos y beneficios de los casinos, pero es una vía en la que poco más se puede hacer. A los gurús del marketing les gusta más apuntar a otro grupo de clientes que mueve mucho dinero: los grandes jugadores (high rollers). Y digo grandes no porque jueguen muy bien, sino porque tienen alto poder adquisitivo, apuestan grandes cantidades de dinero. Y cuando pierden, pierden mucho.

Estos casinos compiten entre sí por atraer a este tipo de clientes de élite, capaces de perder cientos de miles de dólares en una noche sin que sea ningún drama para sus vidas. Y aquí aparece un mundo totalmente diferente, donde se intenta atraer a los clientes con beneficios de todo tipo: suites de lujo, vuelos privados de ida y vuelta al casino, limusinas, champán, mujeres. Todo gratis para estos clientes privilegiados.

Como en toda escalada de lujos, como con las ofertas de móviles, llega un momento en que se está regalando tanto, que casi no se está compensando lo ganado con el juego. Pero en los casinos se tira mucho de matemáticas, y las cuentas salen.

Así, Don Johnson es uno de estos grandes jugadores. No es un matemático frustrado y muerto de hambre. Es el presidente de una compañía bastante grande, relacionada con el juego. Un tipo con mucho dinero y aficionado a estas lides, alguien que ha perdido mucho dinero en ocasiones anteriores, viajando invitado por el casino.

Pero a diferencia de muchos de los que disfrutan jugando, sin importar el resultado, Don Johnson es un gran jugador. En el black jack no basta con serlo, porque las reglas del juego son tales que, aún contando cartas y con un ordenador y tiempo por delante, la banca tiene cierta ventaja, aunque solo sea de un 51% contra un 49%, suficiente para que, en el largo plazo, siempre acabe ganando más partidas y más dinero. Este avispado jugador no cae en la miseria estadística de rapiñar decimales gracias a contar cartas .En el black jack de Estados Unidos se suelen usar seis barajas y se pueden aproximar estadísticamente las probabilidades considerando las cartas que ya han salido. Con tantas cartas, los cálculos mejoran los aciertos mínimamente. Don Johnson no cae en eso, él simplemente conoce la mejor estrategia ante cada situación. No es tan difícil, basta con memorizar una serie de cartas.

Por ejemplo, si tú tienes 12 puntos y la banca muestra un 10, tu estrategia óptima siempre va a ser pedir otra carta. Si tú tienes 20 puntos y la banca muestra un 9, lo mejor es que te plantes. Hay unas pocas docenas de combinaciones y es cuestión de recordarlas y aplicarlas a rajatabla. No hay corazonadas, ni hay emoción de ludópata. Es tan mecánico como el juego de la oca.

Así, Don Johnson conoce esta tabla de secuencias y las aplica en el juego normal. Con ellas sabe que, en el largo plazo, siempre acabará perdiendo dinero. Pero como gran jugador, los casinos no se limitan a ofrecerle champán y comida gratis. Las ofertas llegan a ser mucho más complejas e interesantes, por ejemplo uno de los casinos le ofrecía, igual que a tantos otros clientes, un 20% de descuento sobre pérdidas a partir del medio millón de dólares. La típica oferta trampa que sólo se produce cuando pierdes, es decir, que si pierdes 400.000 dólares, pues los has perdido y te vas a casa. Pero si pierdes 500.000, el casino te devuelve 100.000, un 20% de lo perdido. Si es que son así de majos.

El caso es que este inteligente jugador notaba la tensión y las ofertas agresivas entre los distintos casinos. Y llegó a un punto aún más interesante: negoció las reglas del juego.

Tanto el casino como él realizaron sus simulaciones y cálculos. Las reglas que propuso Don Johnson, hasta donde el artículo llega, fueron las siguientes:

  • Jugar con seis barajas, mezcladas manualmente.
  • El derecho a doblar la jugada hasta cuatro veces de una vez (cuando salen dos cartas iguales seguidas).
  • «Soft 17» (17 suave). El derecho del jugador a que ante un as y un seis, el as pueda contar tanto como 1 como 11. Mientras que para el casino el as siempre contara como 11.

Esta última regla demuestra hasta qué punto se estaba negociando con tiralíneas. Según los cálculos, la situación quedaba ajustada a un 50,125% a favor del casino frente a un 49,875% para el jugador.

Don Johnson lo tuvo todo en cuenta. La limusina, las reglas favorables (lo que más) pero también el 20% de descuento en caso de pérdidas superiores a 500.000 dólares. No es un cálculo fácil de establecer, pero parece que las condiciones finales eran favorables al jugador, porque en el largo plazo el casino había perdido parte de su ínfima ventaja, dando al jugador ese 20% de margen inferior.

Así, se tenía que sentar sobre la mesa con un millón de dólares, jugando manos de hasta 100.000 dólares por apuesta (números delirantes comparados con los máximos habituales de los casinos). En el peor de los casos, arriesgaba 800.000 dólares. Para los beneficios, no había límite, más allá del tamaño de la banca.

Jugando bien, en la sala VIP, sin trampas, ni grupos de amigos conchabados, simplemente negociando las matemáticas antes de empezar, Don Johnson ganó en una noche unos seis millones de dólares del casino Tropicana. Días después marchó al Casino Borgata, con quien había negociado condiciones de juego similares, ganando unos cinco millones. Finalmente se llevó unos cuatro millones del Casino Caesars.

Y no hubo revuelo ni prohibiciones para que volviera al casino. Simplemente la gente del departamento de marketing se había excedido en sus funciones. Don Johnson volvió a casa con mucho más dinero del que suele ganar por su trabajo y pasó automáticamente a ser conocido como «el mejor jugador de black jack del mundo». Recibiendo invitaciones de todo tipo por parte de celebridades, que querían sentarse a jugar al black jack con él.

En resumen, una interesante forma de ganar en los casinos, sin trampas, sin genios. Como lo habría hecho Steve Jobs.

Formato de baloncesto

El baloncesto en España ya no tiene ninguna esperanza de pelear por el puesto de honor del fútbol. En casi todos los países del mundo ocurre más o menos lo mismo (sí, hay grandes excepciones). Pero ahora que se está jugando el Eurobasket – campeonato europeo de baloncesto masculino – me dan ganas de protestar e indicar que el formato de competición de estas competiciones es sencillamente penoso.

Sólo se explica desde el punto de vista económico. El baloncesto tiene tirón suficiente para que los partidos de los equipos nacionales se retrasmitan en las televisiones y alguna gente los vea. Las entradas de los estadios se venden con cierta facilidad y se hacen buenas taquillas. Los aficionados tienen siempre mono de partidos, cuantos más mejor. Pero de cara a popularizar el juego, elegir estas formas de torneo causa un gran daño a largo plazo. Es como el turismo de vuelo barato, botellón y noche de empalme sin hotel. Da dinero ahora, pero te lo quita del futuro.

En el Eurobasket, y también en el Mundial de baloncesto, la competición tiene el preámbulo de un montón de partidos amistosos, al menos por parte de España. Estos amistosos realmente no tienen ni pies ni cabeza. En este torneo España ha disputado ocho encuentros. Casi todos repitiendo rival (dos contra Australia, dos contra Eslovenia, dos contra Lituania).

Habrá equipos en el mundo, la mayoría de los buenos son europeos, dos de los mejores americanos. Pero España tiene que jugar contra equipos europeos, como preparación al europeo. Tal vez porque selecciones como China o Canadá no están interesadas en prepararse para una competición que no tienen. Pero el hecho de que España se enfrente a la favorita del europeo – siendo el equipo español el otro gran aspirante al título – es algo que escapa a toda búsqueda de espectáculo. Los dos mejores equipos, o dos de ellos, se enfrentan en dos fechas de la misma semana, quince días antes de empezar la competición. Eslovenia es otro de los equipos contra los que es muy probable que haya que pelear en la fase de eliminatorias. Pero no hay problema, se organizan dos partidos previos.

Si desde el punto de vista español estos preparativos me parecen cuestionables, para los otros equipos quizás lo sean aún más. La necesidad que tiene Francia de perder contra España antes de un torneo donde, a priori, todo son expectativas.

Lo malo del baloncesto es que todo esto viene ocurriendo desde hace un par de décadas. En fútbol es impensable que haya un España-Argentina dos semanas antes del Mundial. Eso condiciona toda la competición, muchos equipos dejan de sentirse favoritos.

Y si los amistosos no me cuadran, la fórmula del Eurobasket es propia de deporte aficionado, donde algunos torneos te garantizan un número mínimo de encuentros. Que todo el mundo juegue los máximos partidos posibles. Que haya muchos partidos.

Hay 24 equipos clasificados para la fase final del europeo, casi la mitad de los países de Europa. En el torneo de fútbol europeo sólo participan 16 equipos. Estos equipos se reparten en cuatro grupos, de seis equipos cada uno. Esta fase preliminar se eliminan a los tres peores equipos de cada grupo.

En la segunda fase, de grupos, se mezclan los componentes de pares de grupos. Los tres mejores del A, con los tres mejores del B, forman un nuevo grupo, en el que se mantienen los resultados de la fase anterior. Sólo quedan enfrentarse los equipos del A con los del B. De esta fase sólo se descartan a dos equipos por grupo. Pasan cuatro, dos se quedan. De nuevo lo difícil es no clasificarse. Así, en cierto modo, es como si el torneo formase tres grupos de dieciséis equipos, se jugase una especie de liga, de todos contra todos, y se clasificasen los cuatro mejores. El dividir el proceso en dos pasos evita que el número de rondas sea ya exagerado.

Luego, ya por fin, llegan las eliminatorias, con los ocho mejores equipos, desde la fase de cuartos de final. El formato verdaderamente emocionante. Todavía tiene el punto desagradable de que se lucha por los puestos del quinto al octavo. Te eliminan en cuartos de final pero todavía tienes derecho a jugar un par de partidos.

El problema principal es, en mi opinión, que si no estás muy metido en el baloncesto, sino que simplemente te gusta un poco, esta forma organizativa desincentiva por completo el que quieras ver los partidos. A mi me asquea el fútbol pero me encanta ver los partidos de la selección – ojo, no los amistosos – porque sé que son épicos, parte de la historia. Una semifinal de fútbol de España contra Alemania, se gane o se pierda, es algo que se recuerda siempre. Pero, ¿Otro España-Lituania? Sabes que han jugado hace quince días dos partidos, ahora otro. En semifinales, tal vez alguno más. La intrascendencia del resultado de un partido es exasperante. El no saber exactamente cuánto queda para terminar, si es un partido más o el gran partido, eso pierde mucho para el deporte. Hay una parte del público – tal vez tan pequeña que no merezca la pena tenerla en cuenta – que es capaz de ver una final de hockey sobre patines femenino si se le sabe explicar que ese partido es histórico y decisivo. Ese tipo de público se siente frustrado con las competiciones nacionales de baloncesto, por esos formatos tan poco competitivos.

Me parece que el baloncesto es un deporte excelente pero con competiciones aburridas y mal pensadas.

Copa América

La Copa América de fútbol es una competición futbolística en que toman parte los equipos asociados en la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol). Esta asociación es una de las seis en que la FIFA divide el planeta. A pesar de agrupar a algunos de los mejores equipos del mundo, esta confederación es la que menos equipos tiene, con sólo diez miembros. Incluso la Oceania Football Confederation tiene un asociado más.

Al tener un número tan bajo de afiliados, y ser este tan poco agraciado, todos los equipos que forman parte de la asociación pueden participar en ella y aún así hay que invitar a dos equipos que no forman parte de ella – habitualmente México, Costa Rica o Estados Unidos. Incluso Japón ha tomado parte en la Copa América. Así, al menos hipotéticamente, cualquier equipo del mundo podría participar en la misma, e incluso ganarla.

La confederación de Oceanía daría para muchos mayores quebraderos de cabeza, de no ser porque la mayoría de sus federaciones afiliadas no tiene al fútbol entre los deportes mayoritarios. Con once miembros, cualquier división en grupos resulta muy problemática. Australia, el país oceánico por excelencia, no forma parte de esta asociación, sino de la asiática, con lo que destruye cualquier posibilidad de encontrar el mágico número de doce.

Afortunadamente estos países no organizan una competición similar a la Copa América. Lo más parecido es el torneo clasificatorio para el Campeonato del Mundo, para el que el formato es marcadamente injusto.

En la competición del año 2010, los diez peores equipos formaron dos grupos de cinco equipos, que posteriormente seleccionaron a los dos mejores de cada grupo. Estos se enfrentaron entre sí, determinando los cuatro primeros puestos.

De estos puestos, se escogieron a los tres primeros (!), se incluyó a Nueva Zelanda y a partir de ahí se realizó una liga, de la que el ganador sería el vencedor del torneo. En mi vida he visto sistema de organización más poco justo y favorecedor del equipo favorito. Nueva Caledonia y Fidji, segundo y tercero clasificados, tuvieron que enfrentarse entre sí hasta en cuatro ocasiones.

Estas costumbres oceánicas, de organizar los torneos de cualquier manera, ya existían en la época de Australia. Con doce equipos, el número perfecto, volvían a su formato ortopédico de diez equipos, en que se obtenían a los dos o cuatro mejores y luego estos tenían que jugar contra Nueva Zelanda y Australia, que llegaban en la segunda fase.

Fuentes: Wikipedia

Bjørnar Håkensmoen

Mañana comienzan los Juegos Olímpicos de Invierno 2010 en Vancouver (Canadá). A un compañero que es muy aficionado a los deportes le preguntaba qué habría digno de ver y se encogió de hombros. Los deportes de invierno son un misterio en nuestras latitudes (y a los socios de América les resulta casi tan extraño o aún más, las medallas olímpicas de invierno obtenidas en el hemisferio sur se pueden contar con los dedos de una mano, en sentido literal).

Gran parte de la culpa de ese desconocimiento se debe a que históricamente los juegos de invierno han estado pésimamente gestionados. Eran el hermano pobre del olimpismo y la simple enumeración de catástrofes y desaciertos daría para rellenar un buen blog durante algunos años.

Como en otras ocasiones mi reacción ha sido la siguiente: no tengo ni idea de los juegos olímpicos de invierno y empiezan muy pronto. Algo tengo que aprender al respecto.

La entrada de la Wikipedia sobre los Juegos es una de esas ante las que me quito el sombrero. La historia contada de forma entretenida, con datos y con sustancia. A menudo critico a esta enciclopedia porque veo que se aleja de este estándar tan elevado.

Si en las olimpiadas de verano hay una alternancia entre Europa y el resto del mundo, en las de invierno es entre Norteamérica…y los Alpes.

localizacion-olimpiadas

Asusta ver cómo tantas y tantas olimpiadas se han celebrado en un palmo de terreno. Pero es que lo peor de todo es que más de una olimpiada se ha celebrado repitiendo sede. Y no porque París tuviera su olimpiada en 1900 y pasados 50 años ya tuviera derecho a otra. Sino porque es que pasaban pocos años y la sede reciente era la única en condiciones de preparar otra, con lo que se repitió casi de seguido la sede de algunas olimpiadas:

1928: St. Moritz, Suiza
1948: St. Moritz, Suiza

1932: Lake Placid, United States
1980: Lake Placid, United States

1964: Innsbruck, Austria
1976: Innsbruck, Austria

1944: Cortina d’Ampezzo, Italia (no se llegó a celebrar)
1956: Cortina d’Ampezzo, Italia

Incluso se ha dado el desagradable incidente de que para unas olimpiadas se echó atrás el país organizador y hubo que encontrar un suplente de última hora, es lo que ocurrió con las olimpiadas de 1940. Sapporo, Japón sería el organizador, pero por la invasión de China previa a la II Guerra Mundial, se le quitó la sede. Luego se ofreció St. Moritz, Suiza (la de las olimpiadas de 1928) pero por problemas de última hora se echaron atrás. Alemania se ofreció como sede suplente y bueno, luego pasó lo que todos conocemos y no hubo olimpiadas.

Lo sorprendente de este asunto es que St. Moritz tuvo unas olimpiadas, rechazó otras y aún así pudo organizar unos segundos juegos poco tiempo después. Las cosas de los Juegos de Invierno. Siempre han estado al margen, las competiciones las han seguido pocos países, aunque éstos con enorme interés. Estas son olimpiadas para rusos, fineses, suecos, noruegos, daneses, suizos, checos, franceses, italianos, canadienses y estadounidenses. Un grupo más pequeño que el de los seguidores de la Copa África.

Pero una élite económica y cultural, no es lo mismo un anuncio para el público de Gabón que para los suecos. Las olimpiadas de invierno son el Apple de los deportes. Selectos hasta decir basta. O pijos como decimos en España de los que son estirados, ricos y educados en exceso.

Esto crea una nueva barrera que nos aleja de estos deportes: no los entendemos. Y encima los practican personas que lo hacen por gusto, no por necesidad, como tantos deportistas africanos que parecen correr por evadir el hambre de sus países de origen.

Desde luego que algunas competiciones resultarán apasionantes. El hockey sobre hielo, que es un deporte que hay que respetar, aún cuando uno no lo conozca, las carreras de esquí parecen sencillas, pues van deslizándose. Pero en el esquí de fondo el consumo de calorías y de oxígeno por parte de los deportista no tiene equivalente en otros deportes. La remontada del esquiador noruego es impresionante (hacia la mitad de este video) tenéis que pensar que esa persona está en ese momento consumiendo mucha más energía que un sprinter de ciclismo.

Los primeros juegos mostraban la candidez de algunas sedes que aspiran a la organización cuando no pueden garantizar la presencia de nieve. En los juegos de St. Moritz de 1928 la ceremonia de inauguración tuvo lugar bajo una ventisca. Los 10.000 metros tuvieron que suspenderse por el mal tiempo. Pero poco después la carrera de 50 kilómetros de esquí de fondo terminó a 25ºC y casi sin nieve sobre la que deslizarse.

De los juegos olímpicos de invierno de 1984 es la memorable y emotiva coreografía de Jayne Torvill y Christopher Dean con la coreografía del Bolero de Ravel y con una argucia legal de por medio (la historia nº8 de esta lista). O el milagro sobre hielo de 1980, del que alguna vez habrá que escribir.

A mi sin embargo hay una historia que me ha emocionado y es algo realmente difícil en los tiempos que corren. Normalmente se piensan en proezas y hazañas de olimpismo y se piensa en grandes perdedores, como el nadador africano que luchó por hacerse un largo en los Juegos de Sydney en el 2000.

La historia de la que os hablo sucedió en los juegos anteriores, los del 2006 de Turín. En uno de los nuevos deportes presentados ese año: la carrera femenina de esquí de fondo de relevos.

En esta carrera dos corredoras se relevan para recorrer una distancia de unos tres kilómetros. En las pruebas clasificatorias los mejores tiempos los consiguió el equipo de Noruega. Pero en la final la corredora canadiense Sara Renner se destacó ya en la salida, liderando la prueba desde el principio.

Sin embargo un infortunio provocó que se le rompiera uno de los bastones en que se apoya al esquiar. Con un único bastón estaba acabada, y tres corredoras la adelantaron. Fue entonces cuando apareció el entrenador femenino de Noruega, Bjørnar Håkensmoen. Que justo estaba a su altura cuando esto ocurrió. Sin pensarlo se acercó a ellla y le dio uno de sus bastones a la corredora que, desconcertada, empezó a esquiar como una enferma.

Los bastones de hombre son 12 centímetros más largos que los de mujer, por lo que Sara Renner tuvo que seguir en la carrera con ese handicap. Aún así pudo completar la prueba y entregar el relevo a su compañera con una desventaja no demasiado grande sobre las competidoras. Beckie Scott tomó el relevo y consiguió la proeza de obtener la medalla de plata para Canadá.

Lo impresionante del asunto es que el equipo de Noruega quedó cuarto por culpa de la ayuda de su entrenador a una rival.

Bjørnar Håkensmoen
Bjørnar Håkensmoen

Y esto es deporte en estado puro. No es sólo ganar ni tener que conseguir una medalla para que te den una beca deportiva y luego vivir como entrenador el resto de tu vida. Es lo bello de la gente forrada que se comporta como cree que es justo, no por el interés.

Sorprende que algo así no haya trascendido apenas en países como España. Es un acto que pasó desapercibido por completo porque es paradójico. Aquí a uno le dan un golpe en la cabeza y se convierte en un héroe. Pero ayudar a un extranjero y perjudicar a tus alumnas es algo raro, no es limpio, no es claro, no nos sirve.

La historia sin embargo tuvo otra lectura en Canadá. Una verdadera histeria hacia un gesto tan noble. Un periódico de Quebec, Le Journal de Montréal, abrió la edición con un enorme TAKK en portada. Takk es gracias en noruego.

La gente se volvió loca con la gratitud hacia el país entero. Se decía que todo canadiense estaba obligado a invitar a bebida a los noruegos que se encontrara en un bar. La embajada noruega se encontró inundada de cartas y correos de felicitación. El descerebrado empresario Michael Page envió 7.400 latas de jarabe de arce como extraña forma de agradecimiento.

Håkensmoen pasaría a ser el invitado de honor que dirigiera el desfile de la Calgary Stampede, en Canadá. Un noruego homenajeado en la remota Calgary y ovacionado con gritos de «Thanks for the Pole» (gracias por el bastón).

Realmente el suyo fue un gesto noble de los que engrandecen el mundo del deporte y los que realmente dignifican la verdadera competición: sin dopajes, sin tecnología, sin ventajas arbitrales. Aquel rollo manido del Altius, Citius, Fortius.

Fuentes:
Casi toda la información viene del artículo de la Wikipedia sobre los Juegos Olímpicos de Invierno.
Para saber un poco más de Bjørnar Håkensmoen y Sara Renner están los enlaces que he ido señalando por el artículo.
Para los que lleguen desde Google sí, Sara Renner ha posado desnuda para una revista pero no, aquí no están las fotografías. Si es difícil encontrar el video de su carrera, imaginad las fotografías.
Si alguno de vosotros encuentra el video, le agradecería que lo indicara en los comentarios para completar el artículo. TAKK.

Parada en boxes

Desde luego que la historia de Jules Goux es muy diferente de la de Fernando Alonso.

jules_goux

Jules Goux (1885-1965) fue un piloto de carreras francés, el primer europeo que ganó las 500 millas de Indianápolis.

Las 500 millas de Indianápolis comenzaron a correrse en 1911. Ese año ganó Ray Harroun. Su coche planteaba el novedoso invento del retrovisor, que inventó como método rudimentario para saber cuándo se le acercaba un coche con intenciones de adelantarle.

Dos años después, en 1913, Jules Goux ganaría la legendaria carrera. La peculiaridad de su victoria -para crédito o descrédito según se mire – se aprecia en sus paradas en boxes.

Después de cinco vueltas, Jules Goux lideraba la carrera. En la vuelta 15 tuvo que parar a cambiar el neumático delantero derecho. Fue entonces cuando le pidió a la gente de su equipo (Peugeot) un poco de vino fresco, pues el día era muy caluroso y el coche no disponía de ningún sistema de refrigeración.

Le abrieron una botella de champán a la que le dió un par de tragos largos. Entre él y el mecánico se la terminaron.

La siguiente vez que paró se subió dos botellas de champán al coche. Cuando llevaban ya 200 millas, volvió a subir otra botella de champán. Su última parada fue a las 310 millas, donde se volvió a beber otra botella de champán.

La cantidad estimada de vino que ingirió Jules Goux durante la carrera fue de 2.8 litros. Es algo impensable hoy en día y menos en un deportista de élite y menos en el que resultaría ganador de la carrera.

Hay que puntualizar mucho toda esta información. Por un lado se exageró la cantidad por parte del equipo del corredor – para aumentar la leyenda – y por parte de las autoridades para fomentar leyes restrictivas en el consumo de alcohol. Luego de las botellas no se sabe si las bebía o simplemente se enjuagaba la boca y las usaba para refrescarse. Esta versión del refresco me parece un tanto floja.

Lo que sí que se argumenta a menudo es que las botellas no eran del tamaño normal sino unas botellas menores, de la mitad del tamaño habitual. De nada servía entrevistar al corredor pues era bastante dado a dar respuestas cambiantes a lo largo del tiempo.

Pero ahí está la leyenda del piloto francés. Hay que entender que tres litros de vino en una carrera que duraba unas seis horas no es demasiado, ni siquiera habría dado positivo en un estricto test de alcoholemia actual.

Fuente: Foro de Autosport.
Vía: People’s Almanac Presents the Twentieth Century: History with the Boring Bits Left Out. Es un libro.