La vida en la cárcel

Uno de los libros más antiguos que tenía en mi lista de deseos de Amazon era el titulado “Tu vas a ir a la cárcel” (You Are Going To Prison). Nunca lo llegué a comprar por el prohibitivo precio (45$, sin versión electrónica).

Hace unos días, revisando la lista en busca de libros que se hayan empezado a editar en versión electrónica, decidí buscar libros relacionados con este: no puede ser la única guía que exista sobre lo que a uno le espera en la cárcel. Y fue cuando di con “Dentro: La vida tras los barrotes en Estados Unidos”Inside: Life Behind Bars in America. Con buenas opiniones y buen precio, decidí comprarlo.

El libro trata sobre eso: cómo es la vida real en una cárcel de Estados Unidos, desde el punto de vista del prisionero. Está contado desde dentro de la cárcel por alguien que pasó 25 años encerrado por un delito de tráfico de drogas que sí había cometido. Michael G. Santos entró en prisión con 21 años y una condena de 45 años que consiguió reducir a los 25 años antes citados.

No es que el libro me parezca interesante o muy bueno. Es que se trata probablemente del mejor libro de no ficción que he leído en mi vida y desde luego el que más es disfrutado en muchos años.

El autor continuamente tiene que excusarse, como ha sido un traficante de drogas y un preso se asume que todo lo que cuenta tiene una parte de mentira, aparte de que se ve obligado a cambiar las historias para evitar incriminar a los implicados que conoció de primerísima mano. A pesar de tener que reafirmar que lo que está contando es cierto una y otra vez, al margen de que ese libro se ha tenido que escribir parcialmente en cuadernos, es una narrativa de gran calidad literaria. El estilo no desmerece del idolatrado Malcolm Gladwell, a veces un poco pasional al narrar situaciones realmente espeluznantes.

Cuando piensas que Michael G. Santos se convirtió en escritor no por vocación, sino porque no le dejaban hacer ninguna de las otras actividades en las que se mostró interesado (desde la cárcel consiguió una carrera universitaria, luego un doctorado, pasó a interesarse por la bolsa, ganando una fortuna en la burbuja punto com, todo esto rodeado de criminales peligrosísimos y continuos ajusticiamientos internos) se te quitan todas las ganas de escribir hasta en Twitter.

Si te gustan las películas carcelarias, este libro te fascinará. Aprenderás un montón. Y te portarás mucho mejor. No dejéis que la tentación de leer un resumen os arruine una gran lectura. Pero si os da igual, seguid leyendo:

El libro comienza con el dato de que de la población actual de Estados Unidos, se estima que 20 millones de personas pasarán por la cárcel. Es un dato escalofriante, que muestra que es un texto con un público potencial alto.

El autor hace un recorrido por su vida en prisión, pero tratando de ser exhaustivo utilizando comentarios de amigos de la cárcel para aquellas experiencias más extremas que sólo pudo conocer de oídas.

Uno de los detalles que más llaman la atención es la diferencia entre las cárceles. En muchas películas vemos cómo los fiscales negocian no ya la condena, sino la prisión a la que irá el acusado. Y es que hay una enorme diferencia entre prisiones de máxima, media, baja y mínima seguridad, incluso entre aquellas estatales y las federales (las estatales son mucho más tranquilas). Y por encima de todas, las supermax, prisiones delirantes donde la mayoría de los presos sólo tienen un objetivo en mente: matar y hacer daño. Un tipo de cárcel donde Hannibal Lecter encontraría personajes de su talla.

Todo el mundo siente la tensión, la posibilidad constante de violencia letal.

La vida en prisiones de máxima seguridad tampoco es un juego de niños. Muchos prisioneros van a todas partes con un arma casera, por lo que pudiera pasar. Uno de los trucos para esconder este tipo de artilugios, es hacerlo en las zonas comunes de la prisión. Son lugares que se registran con menos regularidad y que, en caso de ser descubiertas, no arrastrarían ninguna sanción al dueño del arma.

Las descripciones del armamento más común son muy interesantes, en parte se alejan de lo que uno suele ver en las películas.

Por encima de todo el autor, que quiere mostrar la falta de cualquier valor educativo en el sistema penitenciario, muestra el dolor a que se enfrenta una persona que se arrepiente de lo que ha hecho y está dispuesta a cambiar. En la prisión la máxima prioridad es la seguridad de los carceleros, que evitan cualquier tipo de actividad – aunque sea formativa – con tal de limitar el contacto con el mundo exterior al mínimo. Para Michael Santos la cárcel sólo queda como un sitio donde perder:

La mayoría de mis 20, todos mis 30 y casi todos mis 40 (años).

Además, dentro de la prisión se destruye cualquier preconcepción social con que uno ingresara.

Mientras que en la calle suelen ser las personas más educadas las que alcanzan los puestos de mayor estatus social, en la cárcel impera un conjunto de valores totalmente diferente. Los convictos por dirigir grandes cárteles de droga y los que tienen contactos con el crimen organizado son la élite.

Para muchas mentes pervertidas de la prisión, la capacidad de infligir miedo es una cualidad por encima de todas las demás.

En la cárcel tu reputación lo es todo. No puedes permitir bajo ningún concepto tener una mala imagen o tendrás que atravesar un auténtico infierno en vida.

En las prisiones de alta seguridad, si alguien llega a ser conocido por ser un soplón, nunca podrá redimirse ante los ojos de la incapaz de perdonar población reclusa. Caerá en el ostracismo. No le dejarán sentarse en el comedor, usar el área recreativa, ver la televisión. Un hombre así no encontrará la tranquilidad en ninguna parte.

En las prisiones de máxima seguridad la violencia es constante.

No pasaba casi ninguna semana sin que se oyera a los guardas correr para ayudar a un hombre que estaba siendo apuñalado o apaleado.

No es lugar para blanquitos. Las historias de violaciones son peores a como se ven en las películas. Puede suceder que el violador sea incluso tu compañero de celda. Ante una situación así, la única opción es estar preparado para luchar hasta la muerte. Los problemas no se pueden evitar y acudir a los carceleros puede generar todo un nuevo abanico de problemas. Pero las dificultades pueden ser muy diferentes, también puedes ser extorsionado en la cárcel: ser obligado a entregar una determinada cantidad de dinero cada mes a determinados presos.

Pero si algo me ha sorprendido del libro es la posibilidad de tener sexo con mujeres dentro de la cárcel. Los guardas de prisiones son de ambos sexos y en algunos casos acceden a tener relaciones con prisioneros. Muchas veces es por el dinero – una mujer de físico descuidado consigue cobrar tanto como una actriz porno de primera fila en la calle. Otras veces por habilidades seductivas de los prisioneros: los chicos malos siempre son populares, en la cárcel suelen estar los más malos de todos. La carrera profesional de una mujer que se acueste con un preso termina abruptamente, incluso se arriesga a pasar al otro lado de las rejas. Pero entre los carceleros siempre hay gente mal pagada y con poca educación. La línea que les separa de los prisioneros a veces es mínima. Conseguir corromperlos suele ser relativamente sencillo.

El libro muestra un aspecto que poco se ve en las películas: la economía de las prisiones es diferente a la del mundo exterior. En la cárcel todo es posible, pero a precios hasta 10 veces superiores a los de la calle. Es por ello que, al ser un mercado relativamente grande, las posibilidades de grandes beneficios son importantes. En la cárcel hay drogas, tabaco, alcohol, suplementos nutricionales, hormonas y prostitutas. Casi todo el mundo necesita algo y se ve obligado a pagar el precio de mercado. En determinados casos presos importantes dentro de la jerarquía carcelaria son los que mantienen a sus familias en el exterior. Incluso algunos ganan más dinero estando en prisión que cuando estaban fuera de ella.

Los presos que tienen un modo de vida legal, con trabajos dentro de la cárcel y sueldos ridículos (0.8 euro la hora) consiguen ahorrar en muchos casos más que personas libres, al no tener apenas gastos y poder economizar durante décadas, como verdaderas hormigas. Un preso detenido durante décadas puede salir con ahorros conseguidos honradamente de más de 5.000 euros.

En la lucha por la rehabilitación, muchos presos se encuentran con todo tipo de dificultades para aprender una profesión o realizar estudios. En muchos casos uno debe elegir entre una prisión de mínima seguridad – donde desaparecen muchos problemas – o poder continuar formándose para su futura rehabilitación. Un traslado de cárcel puede significar que no se te permita completar una carrera universitaria.

El autor se vio obligado a buscar una ocupación alternativa para matar las largas horas de confinamiento, tras encontrar problemas para continuar sus estudios en prisión. Probó con los mercados de valores con cierto éxito, hasta el punto de declarar ingreso de más de 150.000 dólares en un determinado año. Todo esto contándole por carta a su hermana qué comprar y qué vender. Y también tuvo que dejar esta actividad porque le fue prohibida por las autoridades carcelarias.

El libro te traslada a un mundo caótico y brutal. Te dan ganas de portarte bien y alejarte de cualquier problema. Incluso de desear la cárcel a cualquiera, aunque sea familia real.

Pederasta simpático

lata
No será la primera vez que se escriba aquí sobre los pederastas. Y nunca para defenderlos.

El pederasta
El mito de Lewis Carroll

Cuando uno se imagina a un pederasta, se hace la idea de un tipo gordito, calvo, con cara de pervertido, desaseado, incapaz de relacionarse con la normalidad. Gran parte de esta imagen se debe a lo que vemos en televisión: detenciones de sacerdotes, fotos de recién arrestados, etc. Además que entendemos que alguien con gustos tan depravados tiene por fuerza que ser un desecho de la sociedad. Algo así como que si fuera guapo, se acostaría con mujeres, pero como es un guiñapo humano, ha creado una deplorable filiación sexual.

Así, si eres un responsable padre de familia, harías bien en mantener a tus hijos alejados de tipos con pinta de ingeniero de sistemas, de los que no se conoce pareja, desaliñados. Aunque con eso los alejarás de algunas malas influencias, nada más.

La realidad, que no cuentan en televisión, es que si te gustan las mujeres, tienes a tu disposición una exagerada proporción de la población mundial. Y que si en bar le dices a alguna al oído que quieres metérsela por detrás, te podrías llevar un guantazo, pero compensado de sobra por las risas que te puedes echar con los amigos. Si eres un hombre al que le gustan los hombres tienes que tener más cuidado, tienes que tantear el terreno, sondear al tipo que te atrae. Desde luego, tienes que ser mucho más sutil, moverte mejor en la ambigüedad hasta que quede claro que ese tipo se mueve en la misma onda.

Pero un pederasta, tiene que ser capaz de hacer surf mientras escribe un SMS. Porque al tener una tendencia sexual tan aborrecible, en cuanto alguien se entere de ello, corre el riesgo de ser desplazado por la sociedad entera, ser detenido o incluso linchado. Me imagino que entre los pederastas se habrá ido creando una especie de selección natural. Los que llevan más tiempo siéndolo y más lejos están dispuestos a llevar a cabo sus fechorías son individuos que han hilado tan fino, han sabido disimular sus verdaderas intenciones tan bien, que, lejos de la imagen de marginados, son personas con una habilidad y vida social muy superior a la media. En algunos casos, auténticos líderes.

Porque debe ser tan duro ser un pederasta que los que los son suelen ser personas que, al margen de sus intolerables acciones, figuran entre las mejores del entorno en que se mueven. Y esta es una verdad difícil de digerir.

En España hay un caso bastante famoso, Santiago del Valle, asesino de una niña pequeña en un caso muy mediático. Este es un caso que parece justificar la imagen habitual de la prensa, un tipo con una minusvalía psíquica.

Ahora bien, uno analiza sus acciones, y se da cuenta de que es uno de los retrasados mentales más inteligentes del mundo. En primer lugar, por conseguir una pensión de minusvalía psíquica, pero que al ser juzgado no se encuentre ningún trastorno mental que pueda servir como eximente. Seguramente haya sido capaz de mantener su pensión, a pesar del nuevo análisis. Se casa con una mujer de cierto retraso mental que, le sirve como coartada de persona normal, al tiempo que es capaz de convertirla en su mayor aliada a la hora de conseguir víctimas. Estando en prisión, se le ocurre la idea de apadrinar una niña a través de una ONG, y luego intenta puentear a la organización intermediaria para conseguir acceso directo a ella.
Esta claro que es una persona despreciable, pero no hay que negarle mérito y capacidad.

Porque para ser un buen criminal, hay que tener buenas habilidades, al margen de que estas se empleen para el mal. Por eso nos resultan tan simpáticos los ladrones de películas como Ocean’s Eleven. Porque son buenos, salvo que usan lo que saben, para el mal.

Otro caso famoso en España es el de Torres Baena, el mayor caso de pederastia de la historia del país. Fue capaz de cometer sus delitos a lo largo de más de 20 años, con al menos 61 víctimas conocidas. Si no te dijera el crimen, te resultaría interesante. En el momento que lo sabes, le deseas una muerte lenta y dolorosa. Este criminal había sido Campeón de España de Karate y presidente de la Federación Canaria de Karate, aparte de regentar un importante gimnasio que desarrollaba esta disciplina. Una de las personas más importantes del Karate en España, casi nada.

Torres Baena es horrible, sí, pero también capaz de implicar a su mujer durante años, divorciarse de ella, que ella no diga nada de nada, volverse a casar, volver a implicar a su nueva mujer, y hasta al hermano de esta, también durante muchos años, mientras la mayoría de vosotros no sois capaces de convencer a vuestra esposa de lo que se pone en televisión por la noche.

Ahora nos vamos al famoso pederasta indultado en Marruecos, Daniel Galván Viña. Espía, profesor universitario, hablando múltiples idiomas. Se traslada a Marruecos, porque:

¿Por qué viniste aquí a abusar de niños marroquíes? Porque no cuestan caro y todo se consigue con dinero.

Una habilidad mercantil ausente en numerosos ex-directivos de banco españoles. Este caso horroriza, como tantos otros, pero de nuevo nos muestra que el criminal no es un marginado, suele encontrarse entre las personas mejor situadas socialmente dentro de su entorno.

Fuente: In plain view, Malcom Gladwell. Léete el artículo que es realmente bueno.

PIN

Los delitos de guante blanco son cada vez más fáciles gracias a las nuevas tecnologías. O más bien diría que, gracias a los avances tecnológicos, resulta mucho más fácil conseguir los mismos botines que en el pasado, sin tener que realizar ninguna acción violenta.

Un delito de guante blanco no tiene una condena más leve o causa menos daños que uno violento. Psicológicamente nos suelen causar un rechazo menor, aunque también desagrada la aparente cobardía del criminal que no entra en un cara a cara con la víctima.

Hace unos días detuvieron a Kawser Ali, un ladrón especializados en gimnasios. Y más que en gimnasios, en los de una cadena en concreto: Virgin Active(que también tiene presencia en España).

Más que un ladrón profesional, Kawser Ali se dio cuenta de algo bastante evidente. Los sistemas de seguridad por combinación numérica son ridículos. Y en esos gimnasios se congregaban dos puntos decisivos: las taquillas tienen seguridad por combinación y los clientes suelen tener bastante dinero.

El modus operandi del delincuente es bastante trivial, al alcance de cualquiera. Simplemente asistía al gimnasio como un socio más y en el rato que pasaba en los vestuarios podía ver fácilmente la combinación que los clientes introducían.

Es un riesgo con el que hoy en día todos estamos en peligro. Cuando introducimos el PIN para realizar una compra, algo que se ha convertido en rutinario por ser un requisito en todas las transacciones, no prestamos la menor atención al entorno que nos rodea y casi cualquiera puede ver nuestro número. Había costado conseguir que la gente tuviera cuidado en los cajeros automáticos, pero con los nuevos chips de seguridad, se ha perdido por completo una medida de seguridad básica.

En los gimnasios uno tiene la guardia aún más baja. Se dejan todas las pertenencias: móvil, llaves de casa y el coche, cartera, pendientes de un número de cuatro cifras que cualquiera te ha podido ver introducir.

Así, Kawser Ali robaba con una facilidad trivial. Y lo mejor de todo viene luego. La ubicuidad de los mismos sistemas de seguridad provoca que, al conocer el código de acceso a la taquilla, en muchos otros casos se sepan ya el código PIN de la tarjeta de crédito y el código PIN del teléfono móvil. Y si se tiene una casa de fantasía, también se puede saber el código de acceso o de la alarma.

De esta forma, este criminal más ingenioso que inteligente, conseguía botines cuantiosos. Aparte de los relojes de lujo, móviles, coches y carteras de sus clientes, en más de una ocasión pudo extraer efectivo de los cajeros al saber el PIN de la tarjeta de crédito.

Detenido sin ningún glamour policial, al seguir la policía la pista de las llamadas realizadas con uno de los móviles robados, llama la atención la sentencia judicial, que le condena a dos años de prisión. En ella, la jueza resalta que se aprovechó de la debilidad de la naturaleza humana que lleva a usar el mismo pin para diversos sistemas. Según se extrae de la sentencia, el aprovecharse de esta miseria en que todos caemos, es un agravante importante.

El reparto de Adsense

El libro In the Plex revela el secreto más controvertido de Google Adsense: ¿Por qué Google no desvelaba el porcentaje de reparto al que llegaba con los dueños de las páginas? (Google Adsense es un programa compartido entre Google y los dueños de páginas; Google muestra los anuncios y los webmasters obtienen parte de los ingresos de publicidad).

Desde Mayo de 2010 se conoce que el porcentaje era de un 68% para los dueños de la página y un 32% para Google. De impuestos, mejor ni hablar.

Según Gokul Rajaram, la idea inicial era realizar un reparto a partes iguales- Google se quedaría con la mitad y quien mostraba los anuncios con el resto. Pero Sergey Brin pensó que un reparto así era demasiado beneficioso para Google. La idea era que el programa durase mucho tiempo, y si Google mostraba a las claras que estaba quedándose con la mitad del dinero, un competidor podría abaratar los precios ofreciendo un 80 o incluso un 90 por ciento del dinero al editor.[…]Entonces Susan Wojcicki tuvo la idea que podría parecer extraña: ¿Qué pasa si no revelamos el porcentaje de reparto al que llegamos con los editores? De esa forma Google nunca tendría que preocuparse de un competidor que anunciara mejores repartos.

El libro narra posteriormente cómo mucha gente en Google, desde sus fundadores a Gokul Rajaram, estaban muy incómodos con la idea de no mostrar claramente el acuerdo al que llegaban con los editores. Pero la idea fue puesta en práctica, con notable éxito y controversia. Durante toda la duración del programa Google Adsense el reparto se ha mantenido constante.

Susan Wojcicki es la cuñada de Sergey Brin, empleada en Google y la que originalmente alquiló su garaje para que se establecieran las oficinas de esta compañía.

Dinero falso

En Estados Unidos, y probablemente muchos otros países, está prohibido fotocopiar dinero, incluso aunque no se pretenda comprar algo o engañar a alguien con él.

Si haces una fotocopia de un billete, tiene que ser al menos un cincuenta por ciento más grande que el real o un 25 por ciento más pequeño. Si lo imprimes en color, sólo está permitido hacerlo por uno de los lados.

El crimen perfecto en el siglo XXI

La imagen casi romántica del crimen perfecto ha ido cambiando mucho a lo largo de la historia. El concepto de crimen perfecto tiene implícita la idea de que es casi imposible realizar un delito sin dejar algún tipo de rastro, de pista que delate al delincuente.

Desde los tiempos ficticios de Sherlock Holmes, el uso de la ciencia en los métodos de detección policiales ha servido para que las posibilidades de salir de un lugar del crimen sin dejar nada atrás sean mínimas.

Muchas de las pruebas suelen ser biológicas: ADN, huellas dactilares, restos de sangre, semen, cabellos o pólvora. Pero a los criminales de hoy en día parece que se les olvida por completo las tecnológicas, que normalmente tienen un peso específico muy superior.

Esto se debe, en mi opinión, a que en gran parte están inspirados por la literatura y el cine. Pero no son conscientes de que estos medios, como ya he indicado en alguna ocasión, se sienten incómodos tratando los tiempos actuales. Algo de bueno tiene que no se sepa escribir sobre la verdadera tecnología que permite detener a más delincuentes.

El caso del asesinato presuntamente perpetrado por María Ángeles Molina Fernández, que pronto será juzgado, es uno de los ejemplos más claros que existe.

La periodista realizó un excelente trabajo narrativo y afirmó que el suyo fue “uno de los asesinatos más meticulosamente planificados jamás”. Sin embargo, no deja de ser una narración al estilo antiguo, de novela más en blanco y negro que negra. Las semejanzas de su historia nos remiten incluso a Borges y a su relato Emma Zunz.

Si quieres entender el resto del texto tendrás que leer previamente la narración de cómo fue el asesinato y la posterior investigación. No voy a copiar ni a resumir un texto tan logrado.

María Ángeles hizo un trabajo extraordinario en el ámbito de lo biológico. Ni una huella dactilar, coartada, la genialidad del semen de dos extraños. Todo muy bien hecho…para el siglo XX.

De salida se puso en el punto de mira con las llamadas por teléfono. Si matan a una persona un determinado día, cualquiera que le hubiera llamado en los días previos se convierte en un importante sospechoso. Se le rastrean las llamadas previas y los lugares desde donde se realizaron (algo que muchos no parecen darse cuenta que se registra también, mostrado constantemente como prueba en los juicios que nos ofrecen los medios de comunicación). Sólo con haber realizado una llamada telefónica a la víctima ya se corren grandes riesgos. En eso María Ángeles fue una pardilla.

Errores con las llamadas telefónicas también sirvieron para inculpar a los asesinos del director del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona, Félix Martínez Touriño, en este caso fue un empleado suyo que sabía que pronto sería despedido.

Otro error de bulto es el de las cámaras de vídeo. Son omnipresentes y se nos olvida que esas imágenes pueden servir para todo tipo de detecciones y posteriormente como pruebas inculpatorias. Tras la llamada, María Ángeles se convirtió en sujeto de investigación. Con las imágenes en vídeo, en la principal sospechosa.

No son estos los únicos métodos que sirven para, con trivialidad, descubrir crímenes. Búsquedas en Google o simple tráfico por determinadas páginas en las vísperas de un delito. Las cámaras de televisión que están constantemente monitorizando matrículas, lo que permite ubicar cualquier coche con una determinada ruta. No es sólo cuestión de huellas dactilares.

Me imagino que estos errores tecnológicos serán tan frecuentes, que pueden servir incluso como coartada. Si desde tu móvil se realizó una llamada en el momento del crimen, y esta llamada te sitúa a muchos kilómetros de distancia del lugar de los hechos, serás inmediatamente exculpado y liberado de cualquier sospecha.

Una forma muy ingeniosa de inculpar a otro sería la de cambiarle el teléfono a este cabeza de turco por otro del mismo modelo pero que parezca averiado. Mientras trata de solucionar el problema con la compañía telefónica, el delincuente puede realizar llamadas inculpatorias y si luego fuera capaz de devolver ese teléfono, la jugada resultaría perfecta.

Qué duda cabe que esto resulta mucho menos romántico que los anticuados crímenes perfectos. Pero es como está el mundo ahora. Así que si quieres escribir sobre estos delitos, pon primero a la electrónica y después a la biología. Y que lo más parecido a un crimen perfecto ha de situar al delincuente incluso fuera del círculo de los sospechosos.

No soy una ONG

La gestión de los burdeles se realiza a través de sociedades como Camagran Proyectos e Inversiones S. L. (cuyo fin social es el “servicio de cafés y bares”), o Dance & Music of the World S. L. (dedicada a las “empresas de espectáculos”). Miguel Arufe es administrador de ambas, que acumulan numerosas sanciones administrativas impagadas y expedientes municipales sin resolver. Arufe, aparentemente, quiso darle a su labor un barniz filantrópico. La fachada del burdel de la calle del Gasómetro lució hasta el pasado verano la placa de una ONG: Andando sin Fronteras. Nunca llegó a registrarse como asociación por defectos de forma, pero una portavoz de la Generalitat confirma que se intentó inscribir como tal. La ONG pretendía dedicarse, entre otras cosas, a “impulsar las relaciones internacionales entre miembros y asociaciones afines“. Una nómina falsa de Andando sin Fronteras sirvió de aval a Arufe para alquilar el piso que funciona como prostíbulo en la calle Gobernador González.

Impagable lo de “impulsar las relaciones internacionales”.

Servicio secreto eficaz

Una de las muestras más llamativas de la efectividad del servicio secreto británico durante la Primera Guerra Mundial fue la detección del mensaje enviado desde Berlín al embajador alemán en México, el 16 de enero de 1917. El descubrimiento de este mensaje sirvió para demostrar a los americanos las malas artes de los alemanes y fue un empujón muy importante para que Estados Unidos se unieran al bando aliado.

Arthur Zimmermann (el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores alemán) envió un telegrama el 16 de enero a su embajador en Washington, Count Bernstorff, para que este lo reenviara al embajador en México D.F., Heinrich von Eckardt. En este telegrama se le indicaba que si los Estados Unidos entraban en guerra contra Alemania, estaba autorizado para negociar con el gobierno de México el que se uniera al bando alemán. Como compensación, Alemania le ayudaría a reconquistar los terrenos del sur de Estados Unidos, perdidos tras la nefasta guerra contra Texas.

Además podría sugerir al presidente mexicano Venustiano Carranza el que este tratase de convencer a Japón de que se uniera en su bando. Por aquel entonces Japón era un bando aliado y México y Estados Unidos países neutrales (aunque Estados Unidos se estaba haciendo de oro apoyando económicamente al bando aliado).

Este mensaje de alianza condicionada era realmente comprometedor, porque los alemanes tenían muy buenas palabras delante del presidente Wilson y siempre defendían que si sus barcos sufrían daños era casi sin querer. Descubrir esta preparación para la guerra les dejaba en evidencia absoluta.

Pues bien, el mensaje salió de Berlín por tres vías – para garantizar que llegara a Washington. Estaban codificados mediante un código que empleaba el servicio diplomático alemán.

  • La primera vía fue un mensaje por radio enviado a una estación receptora en Long Island. Los americanos habían permitido la existencia de esta emisora, como muestra de su aparente buena relación con Alemania.
  • La segunda vía fue a través de Suecia, otro país neutral entre comillas. Los alemanes les pasaban los mensajes y ellos los telegrafiaban a Estados Unidos, mediante el cable submarino que une ambos continentes.
  • La tercera vía fue una línea, también a través del cable submarino, mediante la que se comunicaban los gobiernos alemán (desde la embajada americana en Berlín) y americano (hasta el Ministerio de Asuntos Exteriores). Esta línea se había creado especialmente para permitir las comunicaciones en la negociación fallida de una paz en Europa.

Los ingleses conocían el código secreto con el que se comunicaban los alemanes porque habían obtenido un libro de códigos de un agente alemán detenido en Irán. Pero es que además interceptaron el mensaje por las tres vías de comunicación alemanas.

En gran parte este éxito se debía a que tenían “pinchado” el cable submarino que conectaba Europa con Estados Unidos. Y esto era algo que el resto de países no conocían, ni siquiera los aliados – de circunstancias – como Italia y Francia.

Rizando el rizo, un agente secreto fue capaz de robar una copia del mensaje ya recibido en México. Es decir: se enviaron tres mensajes y los ingleses fueron capaces de capturarlos hasta cuatro veces. Este último fue el que se empleó para informar a los americanos de las intrigas que Alemania estaba preparando a sus espaldas.

Ni siquiera tuvieron que explicar que tenían los códigos alemanes, o el cable intercontinental en continuo seguimiento, ni las emisiones de radio bajo férreo control. Tenían un sistema secreto tan perfecto, que podían detectar una misma comunicación en varias etapas de la cadena de comunicaciones.

Fuente: 1914-1918 de David Stevenson (es un libro).

El robo de obras de arte

El robo de arte se cuenta según Interpol entre los delitos más lucrativos, junto con el narcotráfico y el tráfico de personas.

De los delitos contra obras de arte se sabe más bien poco, si acaso la manida frase que he citado más arriba. Por eso me decidí a leer un libro sobre el tema, y ahora voy a destrozarlo por completo, resumiendo todo lo que tiene de interesante para quitaros las pocas ganas de leerlo que pudierais tener.
Para vuestra tranquilidad no está traducido al español y probablemente nunca lo estará, por cuanto no ha sido un gran éxito de ventas: Stolen Masterpiece Tracker, escrito por Thomas McShane y Dary Matera.
Os recomiendo su lectura. Si no, seguid leyendo esto.

Continúa leyendo El robo de obras de arte

La economía de la caballa

Las películas americanas insisten en mostrarnos que la economía carcelaria se mueve por paquetes de cigarrillos. Sin embargo, desde el año 2004 en que se prohibió fumar en las cárceles estadounidenses, la economía del tabaco ha desaparecido.
El típico personaje que es capaz de conseguir cualquier cosa a cambio de unos cuantos cigarrillos o las apuestas clandestinas, tuvieron que encontrar un sustituto. Al final el dinero es una necesidad y hasta en un lugar tan poco edificante como las cárceles, surge de forma natural.
El sustituto ha sido bastante extraño: La lata de conservas de caballa. Bueno, no es precisamente una lata (porque no es de metal, dado el riesgo que conllevaría en un lugar tan peligroso) y tampoco el pez es caballa, sino verdel, un pez muy parecido.
La situación es la siguiente: en la cárcel no se puede tener dinero, puesto que está prohibido. La única solución está en que los familiares o amigos desde el exterior compren bienes a los prisioneros. Antes compraban tabaco pero ahora está siendo el verdel envasado el que acapara las compras.
Esto de por sí es curioso, pero más si tenemos en cuenta que nadie compra conservas de verdel fuera de las cárceles, salvo en la India donde es relativamente popular. Los fabricantes se han visto sorprendidos (y encantados) ante tan extraño cliente: el sistema penitenciario. Hay una enorme demanda de este pescado en las cárceles, pero fuera de ellas las ventas son marginales. En las cárceles se vende mucho más que conservas más populares, como el atún.
Y el hecho de que tampoco en las cárceles se suela consumir mucho. La gente consigue la lata y la utiliza como moneda de cambio, pero son pocos los que deciden abrirla para comer el contenido. El valor residual del producto desaparece, se ha convertido en una moneda más.
Esta suerte de caballa no es desde luego la única moneda posible. Cada cárcel tiene su propia economía pero es la del verdel la más popular de todas. En otros lugares se usan sellos como unidad de intercambio. Hay también donde la lata popular es la de atún. La conserva de verdel triunfa precisamente porque nadie se plantea comerla. Y porque su precio tiene una contrapartida casi exacta en un 1$, lo que facilita mucho las transacciones. Una ironía del destino es que en la cárcel texana de “El Atún” se use como moneda la lata de verdel en lugar de la de atún.
La conserva de verdel tiene sus propios problemas como moneda. Por un lado ocupa mucho más espacio que un billete, con lo que para una persona muy rica supone un verdadero problema el almacenaje de tantas latas. Existe hasta la figura de pequeño banco: una persona alquila un espacio en su taquilla para que otra pueda guardan en ella sus latas. Otro problema es la inflación. Cuando un preso tiene próxima su salida se encuentra con decenas de latas de pescado que no tienen valor alguno en el exterior, por lo que trata de deshacerse de ellas, aunque sea a precio de saldo. Esto provoca que los bienes se encarezcan, ante el brusco aumento de liquidez en el sistema (hay más dinero circulando por lo que la gente está dispuesta a pagar más por lo mismo).
Fuente: Uncommonbusiness. Es extraño pero se trata de un blog que se dedica a copiar contenidos íntegros de otras fuentes, sin citarlas. En este caso, la fuente original es este artículo del Wall Street Journal. Sin embargo eso no impide que sea un buen blog pues sabe seleccionar lo mejor de sus fuentes. Otras dos historias aquí expuestas extraídas de él fueron: