Mis películas recomendadas

Tras la lista con mis libros favoritos, voy a seguir con mis películas preferidas. No pretende ser una lista con las mejores películas de todos los tiempos, sino aquellas que de alguna forma me han sorprendido en su momento, algunas de las cuales puede que no conozcáis. Un decálogo de nueve películas.

Personalmente soy una persona que ve muy poco cine. Soy muy crítico y exigente y prefiero no ver nada a ver una película que sólo es bastante buena. Con las series de televisión me sucede algo parecido. Hasta la aclamada Breaking Bad se me hacía un poco lenta, predecible y pesada. Ser de gustos exquisitos es una maldición que, afortunadamente, no arrastro en casi ningún otro aspecto de mi vida.


Fight Club (1999) 8.8/10 en IMDB.
Esta es la décima película más popular del ranking IMDB así que imagino que todo el mundo la ha visto. Basada en una novela de Chuck Palahniuk de bastante éxito, apenas si consiguió una nominación secundaria a los Oscar, pero el tiempo la ha convertido en una película de culto.

Recuerdo que vi Fight Club en un campamento. Tras estar trabajando toda la mañana y haber dormido bastante poco, ante la inminente siesta apareció el plan alternativo de ver la película. Nunca saltarse una siesta fue tan provechoso. La cinta me causó una impresión que pocas después han conseguido.
La primera mitad de la película es extraordinaria, pero hacia el final la historia decae. Siendo uno de los que se leyó el libro también, es muy interesante ver la primera parte de la película y continuar leyendo el tramo final, pues el ritmo del libro es justo el opuesto, yendo de menos a más.

Película contrapuesta: Matrix (1999). Matrix me parece una gran película, que da para ser vista más de una vez, pero que al mismo tiempo no me pareció nada sorprendente, aparte de por los efectos especiales.


Crash (1996) 6.4/10 en IMDB.
Tras una película Top 10, nos vamos a una que directamente tiene una nota bastante baja. Con la escasa salvaguarda del famoso director, David Cronenberg, estamos ante la típica película de estilo europeo, con demasiado sexo para ser estrenada en Estados Unidos. El argumento es bastante desquiciado, pero para muchos no es más que una película de softcore (porno suave, muy popular en los noventa) con demasiadas pretensiones.

La película tiene un ritmo casi onírico, en gran parte marcado por la excelente banda sonora. Las actuaciones son extraordinarias, las escenas de sexo, en sí mismas, no son un aliciente – salvo una de las finales. Puede decirse que Crash consigue plasmar el lado oscuro del sexo, sin caer en una sucesión de perversiones ya por todos conocidas. Lo que hay en el sexo más allá del placer físico, el animal o el lado emocional.

Crash es la típica película que me gusta mucho y que sin embargo no parece nada especial a nadie de los que se la recomiendo. De ahí su bajísimo 6.4. Pero es lo que la hace aún más especial.

Película contrapuesta: The Duke of Burgundy (2014).
Ante el aluvión de estrenos, esta obra quizás haya pasado algo inadvertida, pero también es una muy buena. No tiene la magia de la anterior, pero es una gran película sobre sexo, más erótica y menos profunda.

En general creo que una parte de mi generación se crió con el género híbrido de los thrillers eróticos, capitaneados por Instinto Básico (1992) – que por cierto tiene una buenísima banda sonora. Eran películas de intriga sustentadas con unas tensiones sexuales de medio pelo y escenas en que uno se imaginaba más de lo que veía. Al igual que con Internet, pienso que es una verdadera suerte haber nacido en ese territorio intermedio, lejos de las bruscas revistas pornográficas de nuestros padres y distanciados del porno a la carta de nuestros hijos. Me siento un afortunado por haber podido dar mi primer beso antes de haber visto un bukake en HD.


Un long dimanche de fiançailles (Largo domingo de noviazgo) (2004) 7.7 en IMDB.

La siguiente película que grabó el director de Amelie, también con la misma protagonista femenina. La mezcla de historia de amor, película bélica y thriller, es sencillamente genial. Al contrario de con los antes citados thrillers eróticos, que solían ser malos thrillers y peores películas eróticas, en este caso el autor deja una muy buena marca en cada uno de los géneros. La película es tierna, divertida e inteligente.

Mi generación también se crió con Amelie y muchos de los jóvenes de ahora se habrán acercado a ella años después. Pues si os gustó Amelie, esta otra quizás, como a mi, os guste aún más.

Película contrapuesta: Amelie (2001).
Todo se ha dicho y escrito ya sobre esta película, que también es una de mis favoritas. Para mi lo curioso es que, por extrañas coincidencias de la vida, la he visto tres veces en tres idiomas distintos, siempre con subtítulos: francés, alemán e inglés.

No soy un fanático de los subtítulos, sobre todo las comedias a veces pierden algo si no están traducidas. Opino que el principal defecto de las películas traducidas es la poca variedad de voces, especialmente entre los personajes secundarios. Los que se dedican al doblaje suelen tener voces demasiado perfectas y uniformes, haciendo las conversaciones poco realistas.


Being John Malkovich (1999) 7.8 en IMDB.
Recuerdo perfectamente cuando me enseñaron esta película. Un amigo me la recomendó, aunque no enfervorecidamente. Era una tarde de Semana Santa, al día siguiente me volvía a Madrid. Me dijo que no le importaba volver a verla de nuevo, que seguramente me gustaría. No estaba muy convencido, pero la acabamos viendo juntos. Me pareció en su momento, y es algo que no ha cambiado 15 años después, la película más complicada y genial que he visto jamás. Tiene un nivel de dificultad narrativa altísimo, sin caer en la pedantería o la complejidad inabarcable. Es una película divertida, brillante, sorprendente, cerrada sin fisuras. Cuando terminé de verla me quedé con la sensación de vivir en un mundo totalmente diferente. No solo es la película que más me ha gustado, es la película que más me ha sorprendido jamás.

Película contrapuesta: Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004) 8.3 en IMDB.
También bajo guión del mismo autor de la anterior, Charlie Kaufman, esta película es también brillante, pero con un trasfondo más romántico que la hizo aún más popular que su predecesora. A partir de aquí, sin embargo, el guionista empezaría un declive narrativo. Primero con su demasiado complicada Synecdoche, New York y luego yendo en picado con Anomalisa. Algo muy común en todas las artes, uno espera que su artista favorito siga haciendo lo que a uno tanto le gusta pero sin embargo éste tiene otro plan: evolucionar. En este caso, el escritor ha evolucionado tanto, se ha centrado tanto en sus contradicciones, que se ha olvidado de todo lo demás, a veces más importante: ser divertido, crear intriga.


Zero Effect (1998) 7.0 en IMDB.
De nuevo una película con una nota muy baja. Un género mixto, thriller y comedia. No es un guión brillante pero la historia tiene algo que te mantiene pegado a la pantalla. En lugar de ser un thriller moderno, donde se crea un misterio y 20 minutos antes del final te das cuenta de que hay un giro inesperado, para que 10 minutos antes del final otro giro vuelva a sorprenderte, aquí estamos ante una forma más original de sorpresa: empieza con un misterio, pero conforme evoluciona la película te vas interesando más por otro misterio, para terminar manteniéndote más atento a la posible historia de amor.

Como indicaba al principio, tengo gustos muy exigentes, pero si hay algo que me gusta de una película – y que casi todas las de esta lista tienen en común – es el ritmo. Me dan igual las malas actuaciones o los efectos especiales de medio pelo. Esta película tiene un ritmo pausado pero muy adecuado, jamás aburre y no se sostiene a base de trucos de guión. En muchas películas suele sobrar media hora. Esta se creó con material para hacer una mini serie.


Donnie Darko (2001) 8.1 en IMDB.
A mitad de camino entre un thriller y una película de ciencia ficción, ambientada como la típica película de instituto americano. Es otro clásico con una nota altísima por muchas razones.

De nuevo estamos ante una película en la que destaca sobre todo el ritmo. Comienza como una película de suspense y luego salta totalmente a una típica película romántica de institutos, para más tarde recordarnos que sigue habiendo algo sin explicar. La historia en sí misma no tiene ni pies ni cabeza y sólo se hace grande por la forma en que es expresada. Como muchas de las anteriores, no es para todo el mundo.

Película contrapuesta: Brick (2005) 7.4 en IMDB.

Una brillante idea: mezclar una película de institutos con el típico thriller. Recuerda, y mucho, a Donnie Darko por su extraña mezcla de estilos. Aquí vemos a personajes que están a medio hacer, intentando resolver un crimen. Si bien esta película no creo que aguante un segundo visionado, sí que tiene algo que la hace muy original y sorprendente.


Frequency (2000) 7.4 en IMDB.
Un thriller con algo de ciencia ficción, al menos tenía que recalcar una película con viajes en el tiempo. Puede que esta película esté muy superada hoy en día, pero qué duda cabe que es porque las hijas han aprendido mucho de esta cinta.

Recuerdo que la primera vez que la vi era en un viaje en AVE. No se sabe muy bien por qué, pero en los trenes siempre suelen emitir películas mediocres, muy blandas y “para público familiar”, así que empecé a ver esta con muy pocas expectativas. Sin embargo también recuerdo cómo me quedé solo sentado viendo el final mientras todo el mundo ya estaba en el andén con las maletas bajadas. Muchas veces lo que cuenta más es el estado de ánimo con el que se ve una película. Las bajas expectativas, totalmente desbordadas, hacen que tenga a esta como una de mis favoritas. También pienso que el haber visto una película en un lugar público multiplica las sensaciones.


Dawn of the Planet of the Apes (El amanecer del planeta de los simios) (2014) 7.6 en IMDB.

Las películas sobre “El planeta de los simios” son una reedición de una saga que se creó en 1968. Sin tener el éxito comercial de otras franquicias, esta ha tenido un éxito de público bastante aceptable y para 2017 se tiene que estrenar la tercera película de la serie.

Un amigo mío me había recomendado la anterior, “El origen del planeta de los simios” que es de 2011, pero la historia de los monos inteligentes luchando contra los hombres me parecía una analogía mil veces contada de otras formas, con distintos buenos y malos. Ignoré su consejo, para que tres años más tarde, me volviera a recomendar esta otra película, El amanecer del planeta de los simios. Como persona razonable que soy, volví a ignorar su recomendación.

Una de mis manías para el cine es que no me gustan los personajes que no son humanos. La saga Star Trek, con gente de orejas puntiagudas, el mono peludo o los robots de Star Wars, los personajes con cabeza de cono, películas en las que el protagonista es un perro…ese tipo de actores tienen todo mi rechazo a priori.

Tiempo más tarde, volví a hablar con él para preguntarle por posibles sugerencias de películas. Me empezó a enumerar una larga lista, y todas las había visto ya. Al final, me volvió a preguntar, ¿Viste la del planeta de los simios? Le dije que no y, sabiendo de mi reticencia, me dijo que le diera una oportunidad, al menos a la segunda parte.

Con tan bajas expectativas, acabé viendo las 2 horas 10 minutos sin pestañear. Una buena señal de si te gusta una película es si no has mirado cuánto le queda ni una sola vez. El Amanecer del planeta de los simios es una película espectacular. Y tras la bizarra forma en que la vi, os sugiero el orden cambiado: ver primero la segunda parte y luego la primera (que es también excelente).

No estamos ante un clásico del cine, ni algo que vaya a pasar a la historia, pero si ante una película con garantía 100% de que va a gustar, algo muy poco frecuente hoy en día. En contraposición con muchas de las señaladas más arriba, que son muy personales, esta es incuestionable.

Película contrapuesta
: Star Wars: Episodio VII 8.1 en IMDB
Aclamadas y con millones de fans, especialmente entre la gente de mi generación, las películas de Star Wars me despiertan total indiferencia. He visto las tres primeras, la cuarta y la sexta. Los efectos especiales perfectos, la complejidad de los mundos, no me aportan nada. Se supone que tiene una historia profunda, pero es más previsible y sencilla que el mito de Edipo, que es del siglo V a.C.
Algo parecido me ocurre con las películas de Harry Potter (no he visto ninguna) o las de El Señor de los Anillos (he visto la primera).
Por favor no comentéis para convencerme de que son buenas películas, es algo obvio, pero sólo quiero mencionar que no son para mi.


Exit Through the Gift Shop (2010) 8.0 en IMDB
Un documental muy interesante pero con giros propios de un thriller que, además, tiene partes de realidad y de ficción que no son fáciles de distinguir. La película dirigida por Banksy es un gran documental sobre el mundo del arte urbano, pero también es una historia con un personaje sorprendente. Que siete años después todavía no se sepa si es un falso documental o uno auténtico, dice mucho de la calidad de la obra.

Película contrapuesta: Hoop Dreams (1994) 8.3 en IMDB.

Un documental sobre la trayectoria de dos chicos muy prometedores en su camino hacia convertirse en jugadores de la NBA. Cuando ves esa película te das cuenta del esfuerzo y milagro que es convertirse en deportista profesional. Para ser profesor de matemáticas de instituto sólo hay que hacer una cosa: estudiar, y aún no demasiado. Para trabajar de cajera de supermercado, algo menos. Sin embargo, son profesiones que tienen tendencia a decir cosas como “he trabajado muy duro para conseguir esto y ese gana X millones por darle patadas a un balón”.

Esta película habla sobre el lado menos dorado del mundo del deporte: lo complicado que es conseguir llegar a la cima, a pesar de tener el talento y el esfuerzo. El entorno, la competición de otros que intentan lo mismo que tú, los problemas familiares o las lesiones, acechan a cada uno de los aspirantes. Una carrera hasta la élite sólo se puede conseguir con talento, trabajo incansable y suerte.

La simultánea

La idea de dar una partida simultánea de ajedrez (simultánea, para mayor brevedad) en el colegio de mi sobrino no fue, desde luego mía. Sus padres insistían, y aunque me negué en varias ocasiones, acabé cediendo. Sabía que lo hacían por presumir. En un mundo en que cualquier niño normal tiene todos los juguetes de la televisión, y en un tiempo en que esforzarse para conseguir algo está hasta mal visto, la única forma de mostrar que se es más que los demás es mediante muestras de estatus, tan taimadas como sea posible.

Mi idea de ser el tío austero que en lugar de avasallar con regalos lo hace con enseñanzas, había fracasado hacía años. Realmente no creo que fuera una idea, sino más un deseo. Con el tiempo, abandoné toda esperanza hasta de que mi nombre fuera recordado. La simultánea era una buena oportunidad de hacer algo bueno por mi sobrino de una vez por todas.

Se suponía que estaría todo organizado y yo sólo tendría que jugar contra algunos niños. Perder un par de horas de trabajo, poco más. Sin embargo me acabé complicando un poco mediando para que el colegio consiguiera los tableros de ajedrez de la Federación. Pero he de reconocer que la dirección del colegio era bastante competente.

Para los hombres que no tenemos hijos, el mundo de los niños es un territorio totalmente vedado. A priori somos violadores y pederastas. Estuve saliendo unos meses con una chica que tenía una hija. Cuando la niña quería invitar a alguna amiga suya, tenía que pedir permiso a los padres, y la habitual respuesta era la negativa. Al fin y al cabo, no me conocían lo suficiente, y no podían dejar a su hija con un desconocido.

No era algo que me importara lo más mínimo, pero siempre me hacía sonreír conseguir una nueva negativa. El proceso era complejo y protocolario. La niña quería que su amiga viniera a algún sitio. Se lo preguntaba a la madre y ésta a mi. Tras conseguir el primer aprobado, la cuestión era elevada a la familia de la amiga.

La amiguita hablaba con su madre, que teóricamente lo consultaba con el padre. Luego llegaba la madre y explicaba que por ella no era problema, pero no así por el padre, que era algo desconfiado. La moción no pasaba la segunda cámara y la amiguita se quedaba llorando, mientras que nosotros nos podíamos marchar con un problema menos del que ocuparnos.

La situación era aún peor para el padre de la niña. Cuando era él quien tenía a su hija, ninguna de sus amigas iba tan siquiera a su casa. Un hombre solo, aunque sea un buen padre, siempre es peligroso.

Supongo que si se hubiera cumplido la ley al 100%, tendría que haber solicitado algún tipo de documento policial para dar la simultánea en el colegio. Nunca se sabe si alguien está, o ha estado en el registro de delincuentes sexuales. Pero me imagino que con lo complicado que resultó conseguir todos los tableros de ajedrez, la dirección no prestó mucha atención.

Así, llegué el día indicado y me encontré que la biblioteca estaba totalmente preparada. Las sillas, las mesas, el espacio para pasar, sólo hacía falta poner las piezas, sentar a los niños, y empezar a jugar. Me presentaron a la plana mayor del colegio, directores, jefe de estudios, la responsable de la biblioteca. La escuela estaba llena de mujeres. Dos tercios del profesorado en España son mujeres y un 95% de los estudiantes de magisterio son también mujeres. Una forma más de opresión por parte de los hombres, que por el contrario se aglomeran en los consejos de dirección de empresas del IBEX35.

Cuando llegaron los niños, me sorprendió su comportamiento ejemplar. Nunca olvidaré una simultánea que di en mi barrio, hacía décadas. Muchos de los niños eran de familias desestructuradas y tenían el típico comportamiento agresivo e incontrolado de los hijos de delincuentes, que tan bien retratan en The Wire. Casi ninguno fue capaz de terminar las partidas sin lanzar las piezas o directamente pelear con los compañeros de mesa. Aquello acabó mal.

Pero en el colegio de mi sobrino, todos los niños tenían unos modales británicos. Los profesores preguntaron quiénes querían jugar. Se apuntaron unos cuantos, suficientes como para llenar las mesas y que quedaran algunos a la espera. Luego llegaría otra clase más, lo que aumentaría la cola de espera. Mi sobrino y sus compañeros aparecían en ese segundo turno. La directora me explicó que entregarían tres premios a los mejores jugadores, aquellos que yo seleccionara.

Tras explicar el proceso de la simultánea a los niños, comenzaron las partidas. Para mi sorpresa, uno de los chicos, tan desorientado como los demás, desató la tormenta perfecta, hizo las dos peores jugadas posibles y se dejó el jaque mate del loco. Como no conozco a los niños de ahora, me guié por los criterios pandilleros, de mis tiempos de escolar. Para salvar de semejante ridículo a ese chico, le expliqué que perdía y que pusiera rápida y discretamente las piezas de nuevo, para empezar otra partida.

Estaba claro que en esa tanda de chicos no había ni uno solo que tuviera la más mínima idea. Vencerles a todos era trivial, mi única preocupación era cómo elegir a los tres ganadores de las medallas. Conforme los niños iban perdiendo, se iban marchando y sentando otros. Quizás uno había empezado muy mal, pero luego demostraba unas habilidades defensivas bastante dignas. En una partida de ajedrez, no juega mejor el que aguanta más tiempo, sino el que supone un desafío mayor.

Ya casi había terminado con todos los chicos de la primera ronda y elegí a uno de ellos un tanto por descarte. No era el tuerto en el país de los ciegos, era el ciego con mejores gafas de sol. Como curiosidad, el chico del mate del loco, que había tenido una segunda oportunidad, fue uno de los que más tiempo estuvo jugando. Lo cual no quiere decir que fuera de los mejores, ni mucho menos.

Llegaban los chicos del segundo turno y me quedaba la duda, ¿Entregar un segundo premio entre estos, o guardarlo para los siguientes? Había una chica que jugaba tan mal como los demás, pero que al menos mostró una cualidad que no tuvo ningún otro, ni de ese turno ni del siguiente: tener un par de huevos. Mientras todos los chicos se dedicaban a mover las piezas casi al azar, esa chica tuvo la osadía de plantar un par de amenazas. Triviales, pero intentos de hacer daño al fin y al cabo.

Ninguno de los niños sabía algo más que mover las piezas, así que a través de su forma de jugar, trasmitían un poco de su personalidad. Estaban los nerviosos, que se comportaban como si estuviesen ante una celebridad. Había otros que pensaban muchísimo, sin conseguir nada de tan aparente esfuerzo. Otros se dedicaban a dar consejos a los tableros de los lados, para luego jugar cualquier cosa en su partida. Muchos niños optan, por instinto, por jugar posiciones simétricas, casi siempre empezando con los peones de las esquinas (la peor estrategia posible). Pero algunos sorprendían con ideas relativamente potables. Sólo la chica mencionada antes intentó algún tipo de agresión y por ello se ganó todo mi respeto. Traté de recordarla como posible candidata a premio, pero en cuanto perdió, se marchó sin que pudiera indicársela a la directora del colegio.

Luego llegaron los niños mayores, entre los que estaba mi sobrino. Eran todos igual de malos, incluido él, que sin embargo sí había tenido alguna lección mía en el pasado. Su juego fue nefasto, lo cual me evitó cualquier atisbo de duda sobre si darle un premio a él o no. Uno de sus compañeros sabía jugar aperturas, lo cual fue toda una sorpresa, pero tras unas pocas jugadas, una vez se acabó lo que sabía de memoria, se desmoronó como un castillo de naipes.

Poco a poco se fueron marchando todos los niños. Me quedaban dos premios por repartir y sólo uno de ellos estaba claro. La simultánea comenzó con 15 niños, e iba moviéndome de tablero en tablero, para volver al inicial tras haber jugado en los otros 14. Conforme se iban eliminado tableros, mi vuelta era cada vez más pequeña, hasta que llega el momento mágico, muy fotogénico, en que el simultaneador se enfrenta a un único niño. Se acabó el pasear por la sala. Se toma una silla, y pasa a ser un encuentro de verdad, uno contra uno.

De pequeño fui ese niño que se quedó en la rueda final de la simultánea. Jugaba contra un tipo con aspecto de profesor de colegio de curas. Era una competición que organizaba El Corte Inglés. Al comenzar las partidas, el maestro sabía que yo era el hueso a roer y dedicó el tiempo suficiente a reflexionar contra mi como para llegar a ese final con una posición ganada. Me molestó mucho perder esa partida y lo tome como un aliciente para que no volviera a ocurrir en el futuro. Pocos años después, ganaría a ese maestro – que no era maestro de ajedrez, sino profesor de universidad – en una partida de torneo. Y también acabaría probando la satisfacción de estar del otro lado en esa misma competición del Corte Inglés, siendo ahora yo uno de los simultaneadores.

Así, en esta simultánea del colegio de mi sobrino, sólo quedaba un chico. Estaba totalmente perdido, con una pieza de menos, pero le permití disfrutar de la experiencia. Él sería uno de los ganadores de los tres premios, y el tercer premio acabaría en manos del chico que al menos sabía jugar las aperturas. Por instinto, me hubiera gustado más habérselo concedido a la chica, pero había desaparecido y estaba claro que mostró más actitud que capacidad de jugar bien.

Tras liquidar al último chico, que pudo presentar la imagen de último superviviente a todos sus compañeros, tuve una conversación de café con la directora. Era una profesora de raza, no sé si tenía tres o cuatro hijos. Disfrutaba con su trabajo y había demostrado una total competencia en la organización.

Le expliqué que para mi había sido un alivio que mi sobrino jugara tan mal, pues ni de lejos había aspirado a alguno de los premios. No le expliqué lo de la chica que se quedó sin medalla, porque con tanto niño, ya ni recordaba si era rubia o morena y mi criterio de selección podía parecer un poco irracional – que lo era. La directora me comentó que el chico que llegó hasta el final, el único ganador incuestionable de una de las medallas, era el hijo del subdirector. Por ser su hijo, y para evitar suspicacias, nunca podía ganar nada en el colegio. Era uno de los mejore estudiantes, pero estaba vetado de todas las competiciones escolares. El premio al experimento de ciencia, que había ganado mi sobrino y que se entregaría en la misma gala, quizás tuvo que haber sido para el hijo del subdirector, que vivía en una continua frustración. Tuvo que venir una persona de fuera, aparentemente imparcial, para que ese pobre genio tuviera su primer reconocimiento público.

Mis libros recomendados

A lo largo de los años he recomendado unos cuantos libros, casi todos en la misma categoría de ‘Libros‘. Como he mencionado a veces, solo suelo mencionar lo que me ha gustado mucho, ni hago resúmenes de todo lo que he leído ni tan siquiera de todo lo que me ha gustado.

No obstante, no estaría de más tener un resumen con mis principales recomendaciones, como referencia y para aquellos que no quieran pasar el suplicio de tener que leer artículos antiguos. Voy a evitar un ranking de peor a mejor, o por categorías. Deliberadamente la lista será tan caótica como sea posible: un decálogo de doce puntos.

La lista es tan personal que no se parece a ningún ranking de los mejores libros que hayáis visto jamás.


Trampa 22, de Joseph Heller.
Año de publicación: 1961.
Temática: Humor.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: En su momento me pareció super divertido, algo que rara vez se consigue en una novela americana. Es muy entretenido e ingenioso. Además tiene mensaje anti belicista, lo cual siempre es un factor progresista a tener en cuenta.
Es un libro sencillo: sólo tienes que leer los dos primeros capítulos y el resto del libro es todo igual. Si te encanta de salida bien, si no, no te va a gustar más conforme evolucione la trama.


Ishmael, de Daniel Quinn.
Año de publicación: 1992.
Temática: Novela filosófica.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro:

Aunque admite numerosas críticas se trata de una obra extraordinaria por lo pulido del material, la originalidad de principio a fin – tanto de la temática como de la forma de desarrollarla – y sobre todo porque es un libro que se atreve a entrar donde otros se limitan a merodear.


Ensayos, de Michel de Montaigne.
Año de publicación: 1533.
Temática: Es como un blog personal, pero del siglo XVI, filosofía, vida privada y ética expresada en términos sencillos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo (la parte final).
Qué hace especial a ese libro: Es el libro que me llevaría a una isla desierta. Se puede leer una y otra vez, de principio a fin o por capítulos salteados. Tiene la profundidad de un libro clásico, el ingenio de un superdotado con la frescura de un aficionado. El estilo recuerda mucho al de Cervantes en El Quijote. El contenido de los Ensayos de Montaigne me parece mucho más profundo y ameno, pero claro, es que El Quijote, solo por la estructura de la novela, ya es insuperable. Montaigne es el típico genio que deliberadamente trata de pasar desapercibido, y aún así, no lo consigue.
El lema de este blog está extraído de los Ensayos.


Manual del Aventurero, de Rüdiger Nehberg.
Año de publicación: 1984.
Temática: Manual de supervivencia.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Es uno de los primeros libros de supervivencia que se publicaron. Tiene un cierto encanto retro. Ahora que la supervivencia está tan de moda, este libro la trata de una forma totalmente diferente: menos tecnológica y preparacionista y más centrada en los problemas a que te puedes enfrentar en la naturaleza y cómo resolverlos sin apenas recursos. Es muy divertido y tiene algunas frases míticas.
Es un libro de mi generación, popular hace muchísimos años pero ahora totalmente superado por otros autores con más medios, no obstante este libro tiene la magia del que escribe sobre algo de lo que no se había escrito antes, basándose en experiencias propias, sin apenas bibliografía.


Padre rico, padre pobre, de Robert T. Kiyosaki
Año de publicación: 1997.
Temática: Autoayuda, temática económica.
Qué hace especial a ese libro: Los libros de autoayuda suelen ser infames, te hacen sentir bien mientras los lees, como si estuvieras experimentando los beneficios que prometen, pero al terminarlos, te sientes vacío y no se produce ninguno de los cambios prometidos. En ese sentido, este libro quizás no sea muy diferente. Para mi sin embargo, por haberlo leído en un momento específico de mi vida, y en una situación económica determinada, me sirvió para aclarar conceptos que estaban en mi cabeza pero a los que no había conseguido dar forma. Gracias a ese libro me he salvado de ser una víctima más de la burbuja inmobiliaria – lo cual no deja de ser curioso teniendo en cuenta que el libro sugiere las inversiones inmobiliarias como el camino hacia la riqueza.

Lo que me quedó grabado de este libro es que la lectura generalizada de cómo debe gestionar uno su economía – y por extensión su vida – no solo es equivocada, sino que resulta en la mayoría de los casos nociva. En muchas ocasiones lo que es bueno para el bien común, no lo es para ti. Por ejemplo, que te hagas emprendedor, des de alta una empresa, alquiles un local, contrates a empleados, compres mobiliario, y publicidad, para luego perderlo todo una vez la empresa quiebre (lo cual sucede en más de las tres cuartas partes de los casos), es muy bueno para la sociedad, que se habrá quedado con gran parte de todo tu dinero, pues los impuestos se cobran primero, y podrá construir escuelas y hospitales con tu dinero. Pero algo me dice que no es bueno para ti.


Ficciones, de Jorge Luis Borges.
Año de publicación: 1944.
Temática: Cuentos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Algunos de los relatos de Borges son quizás las únicas obras de arte hechas por el hombre que son absolutamente perfectas. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius es un relato tan fascinante, original y complejo, que parece escrito por alguien de otro planeta. Al terminarlo, sientes como si estuvieras drogado. Toda la ciencia ficción de los siglos XX y XXI está en eterna deuda con el camino que abrió Borges.
Nota: La poesía de Borges es un mundo totalmente diferente al de sus relatos, tiene un público devoto pero yo no figuro entre ellos.


Vidas Paralelas, de Plutarco
Año de publicación: 117.
Temática: Biografía.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Las biografías de Plutarco son quizás el libro más influyente de la Historia, sólo después de la Biblia. Shakespeare lo copió (y mejoró) hasta la nausea. Gran parte del interés por la antigua Grecia y Roma se sostiene en lo contado por Plutarco y es una referencia histórica fundamental. Sus libros son los pilares sobre los que se ha construido todo después.
A veces son aburridos, a veces intrascendentes. Están plagados de datos erróneos, a veces deliberadamente inventados, pero en muchas ocasiones mostrando que los antiguos tenían un muy interesante concepto de la realidad que incluía sucesos fantásticos.

En el mundo actual, que ensalza a personajes como Steve Jobs o Elon Musk, es muy saludable leer la vida de Julio César para poner cada cosa en su sitio y darse cuenta de cómo la gente de hace 20 siglos estaba hecha de otra pasta. Con los años, y tantas películas de viajes en el tiempo, he llegado a la teoría de que si hoy Julio César viajara al siglo XXI, se adaptaría hasta el punto de convertirse en una persona notable. Mientras que si Steve Jobs viajara al siglo I a.C., posiblemente moriría en menos de 24 horas.

Las historias de Grecia y Roma, contadas de primera mano, muestran un mundo brutal y trastornado pero también con una energía y vida que hacen de nuestro tiempo una época aburrida. ¿El mayor espectáculo del siglo XXI? Quizás las películas de “El señor de los Anillos” en un cine con 3D. ¿En la Antigua Roma? En el 46 a.C, en el circo Romano, con un aforo similar al del Santiago Bernabeu, mostrar una jirafa, que era un animal jamás visto por los romanos. Sólo traer la jirafa desde África habría costado tanto como construir el Santiago Bernabeu hoy en día. Y a pesar de ello Julio César permitió que fuera destrozada por los leones en una batalla perdida, como muestra de máximo poder: me puedo permitir traer al animal más fascinante del mundo y aún así matarla en unos minutos. Y que esa solo fuera una parte del espectáculo, lleno de combates, muerte y sorpresas.


Corrección, de Thomas Bernhard.
Año de publicación: 1975.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un a priori libro aridísimo. No sólo tiene un único capítulo, sino que sólo está compuesto de un párrafo y en la primera página sólo hay un punto y seguido. El libro no tiene ni un sólo punto y aparte. Lo que podría tratarse de un experimento estilístico de un autor pretencioso, en el caso de Bernhard se trata de su estructura mental. Considerando que el libro está escrito en alemán, donde los verbos no se mencionan hasta el final de las frases, los españoles debemos sentirnos agraciados.

Pero como digo, es un libro árido sólo en apariencia. La continua repetición, las frases larguísimas, recuerdan mucho a la forma obsesiva en que a veces pensamos. Si se conecta con la forma de escribir del autor, su estilo resulta hipnótico y adictivo. En la novela no pasa nada: te introduce en la trastornada visión del mundo del protagonista, y sus obsesiones enfermizas. La desquiciada primera frase, de más de 300 palabras – y que no lo es más que las siguientes – te muestra que no estás ante un libro habitual. Personalmente me he leído casi todos sus libros y algunos, como este, más de una vez.

Bernhard es un autor que provoca asco o admiración. Y nada en medio. Algunos me maldeciréis por la sugerencia, otros me ofreceréis la mano de vuestra primogénita por el consejo.


Trópico de Capricornio, de Henry Miller.
Año de publicación: 1938.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro, el nombre del blog es un homenaje a este libro.
Qué hace especial a ese libro: Puede decirse que es mi libro favorito, lo he leído más de siete veces, aunque la última hace más de 10 años. El libro es una secuela del más famoso, Trópico de Cáncer, libro prohibido por su alto contenido sexual durante muchos años. Objetivamente es un libro que no tiene nada especial, no pasará a la Historia, no ha tenido nunca mucho éxito. Pero con el tiempo, el libro ha pasado a ser una parte importante de mi.

Para mi es contradictorio decir que es mi libro favorito y, al mismo tiempo, no creo que lo disfrutara volviéndolo a leer – cosa que no diría, por ejemplo de El Quijote o los Ensayos de Montaigne. Eso sí, lo he leído tantas veces que he conseguido saltar la barrera de mi pésima memoria y tenerlo siempre presente.


Empresas Y Tribulaciones De Maqroll El Gaviero, de Álvaro Mutis.
Año de publicación: 1993.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Al contrario que “Trópico de Capricornio”, que podría decirse que es una novela para post adolescentes que tratan de entender un mundo lleno de contradicciones, siempre mirando hacia adelante, las novelas sobre Maqroll tienen un aire de “libro para viejos” que hacen una reflexión sobre lo vivido. Sus libros están llenos de nostalgia, serenidad y búsqueda de la magia en un mundo del que uno ya está irrecuperablemente desengañado.


Early Retirement Extreme, de Jacob Lund Fisker.
Año de publicación: 2010.
Temática: Autoayuda financiera.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Aunque el libro se supone que es una guía para conseguir jubilarse antes de los 40-50 años, en realidad es un libro que aborda la cultura financiera desde un punto de vista inusual. Si bien el libro antes señalado de “Padre Rico, Padre Pobre”, trata de ilustrarnos en el camino hacia el enriquecimiento, este realiza una aproximación más modesta, hacia la subsistencia con pocos medios. El primero podría ser un libro “de derechas” y este uno “de izquierdas” pero liberado de las obsesiones progresistas.

El libro trata de orientar sobre cómo podemos simplificar nuestra vida para ser más felices. Cómo muchos de los costes necesarios para ser felices son en realidad puro consumismo (el coche nuevo, la casa grande, el Netflix, comer en el restaurante Michelin). El autor se hace grande eligiendo su propio camino mental, alejado de sectarismos. No busca un mundo más primitivo, ni propone cambios que sólo funcionan si los toma la sociedad en su conjunto. Te da una serie de ideas para que tengas una vida más sencilla y para que pongas el foco en lo realmente interesante. Podría decirse que es como una economía con buena relación calidad/precio.

Personalmente creo que si adoptamos un modo de vida de persona acomodada en los años 70, podemos ser felices, aún teniendo ingresos de pobre del siglo XXI. En aquella época la gente tenía casa propia, pero no dos cuartos de baño, hidromasaje, trastero y plaza de garaje. Tenían coche pero no uno que aparca solo y que no emite gases contaminantes. La gente comía fuera, pero no a diario.


Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.
Año de publicación: 1981.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un libro recomendado hasta la nausea, del mismo modo que Cien años de soledad, del mismo autor. Este es mucho más intenso y maduro, en apenas 100 páginas crea una historia, cuyo desenlace está ya desvelado hasta en el título, pero que crea una sensación de intriga continua.

Si bien muchos de los libros arriba mencionados pueden ser controvertidos, amados por algunos y odiados por otros, García Márquez es como un Ángel de Victoria Secret: puedes adorarlo o envidiarlo, pero nada más.

Economía colaborativa

Se ha sugerido, por ejemplo, que un gran desarrollo de las industrias de servicios puede dar trabajo a los seres humanos. Así, la gente pasaría su tiempo limpiándose los zapatos unos a otros, llevándose unos a otros en taxi, haciéndose artesanía, esperando en la mesa de otros, etc.

Casi todas las citas acertadas sobre cómo será el futuro, de escritores de ciencia ficción y científicos, están totalmente sacadas de contexto. Dos párrafos más abajo de aquel en el que se vaticinaba la creación de Internet, o de los móviles, o los selfies, hay uno donde se mencionan coches voladores, relaciones sexuales con extraterrestres y un mundo sin guerras.

La cita inicial es, sin embargo, totalmente coherente y acertada con el resto del libro al que pertenece. Se trata de La sociedad industrial y su futuro, obra escrita en 1995 donde claramente se expone lo que ahora se denomina como “Economía Colaborativa“.

Lo malo de ese libro es que es más conocido como “Manifiesto Unabomber”, la obra de Theodore Kaczynski – un asesino en serie.

El autor estaba loco pero es un libro muy cuerdo e interesante. Inquietamente acertado en su visión del futuro hacia el que se encaminaba el mundo por la excesiva tecnificación.

Muchos expertos hablan sobre las bondades de la economía colaborativa desde su tribuna. O desde la aparente posición de autoridad que da el haberla usado en algunas ocasiones. ¿Quién no ha alquilado nunca un apartamento con Airbnb? ¿O viajado en coche con Blablacar? ¿O usado un taxi de Uber?

Hay sin embargo una gran diferencia en mirar esta economía colaborativa sólo del lado del consumidor. Estamos hablando de servicios entre personas. Al otro lado no hay una enorme corporación despiadada por la que uno no debe sentir la más mínima solidaridad. De lo que no se suele hablar cuando se habla de Economía Colaborativa, es de que a veces el proveedor de servicios no está ganando casi nada.

Una importante salvedad en este tipo de Economía es mencionar que hay muchos servicios que se realizan sin un verdadero interés económico – o sexual. La mayoría de la gente que aloja usando Couchsurfing o gran parte de los que comparten coche con Blablacar lo hacen simplemente por ayudar a otras personas y porque ayudando a otros, te ayudas a ti mismo.

Pero luego está la verdadera economía entre particulares, cuyos máximos exponentes son Uber – taxi entre particulares – y Airbnb – alquiler de apartamentos.

Hace unos meses leí un artículo muy interesante sobre Uber. Buscándolo he encontrado esta nota, que es un grotesco inciso, pero interesante.

En el otoño de 1969 la Policía de Montreal fue a la huelga durante 16 horas. Montreal era y sigue siendo una ciudad de primer nivel en un país considerado uno de los más estables y legales del mundo. ¿Y qué pasó durante esa huelga? El caos. Hubo tantos robos de bancos a plena luz del día, que virtualmente todas las oficinas bancarias tuvieron que cerrar. Los saqueadores arrasaron el centro de Montreal, rompiendo escaparates. Lo más chocante de todo fue una disputa que existía desde hacía tiempo entre los taxistas de la ciudad y un servicio de alquiler de vehículos llamado Murray Hill Limousine Service, sobre el derecho a recoger pasajeros del aeropuerto. Aprovechando la huelga, ambas compañías recurrieron a la violencia, como si de dos facciones rivales en la Europa Medieval se tratasen. Los taxistas cargaron contra las oficinas de Murray Hill con bombas de gasolina. Los guardas de seguridad de Murray Hill dispararon contra ellos. Los taxistas prendieron fuego a un autobús y lo estrellaron en llamas contra las puertas cerradas del garaje de Murray Hill. Pero estamos hablando de Canadá, en cuanto la policía volvió al trabajo, el orden se restauró totalmente.

Volviendo al artículo sobre Uber, un periodista decidió hacerse taxista de Uber ante la escasez de testimonios de primera mano que expusieran cómo es esta Economía Colaborativa desde el asiento del piloto.

Dicho artículo no tiene desperdicio y en él el autor expone los grandes males de intentar ganarse la vida – o una parte de ella – conduciendo. La experiencia se refiere a Philadelphia, en los Estados Unidos. Está claro que en un país menos desarrollado los números sólo pueden ser…peores.

a) Sueldo mínimo. Cuando se hace balance de lo que se ha cobrado por hora, y se quitan las comisiones y gastos del vehículo – ignorando gastos genéricos pero elevados como el seguro del vehículo o los gastos de limpieza – se llega a un sueldo similar a trabajar en un McDonald’s. Pero sin Seguridad Social.
b) Es por ello que la inmensa mayoría de las personas que se dedican a llevar estos taxis acaban siendo inmigrantes.
c) Obsesivo control por parte de Uber. Si no tomas suficientes pasajeros, si tardas demasiado, si no te valoran elevadamente, la calidad del servicio empeora progresivamente. Los mejores conductores reciben los mejores pasajeros mientras que los peores – o simplemente los que lo hagan de forma menos profesional, aunque solo sea por dedicar a ello pocas horas – tendrán las carreras que nadie quiere hacer. Esto se traduce en un enorme estrés ante cada aspecto del trabajo, al conocer que todo está siendo monitorizado y valorado.
d) Dependencia de las valoraciones. Al tratarse de un servicio social, las valoraciones son fundamentales para todos los aspectos. Eso lleva a una escalada de calidad del servicio que es excelente para los viajeros, pero simplemente insostenible. Aparte de cobrar menos que en un Burguer King, tienes que hacer más que un taxista normal: tienes que tener periódicos, cargadores de móvil, refrescos gratis, caramelos. Todo sirve para garantizar el 5/5, en un mundo en que un 4,5 no es suficiente.
e) Experiencias bizarras. Es inevitable que, al realizar cualquier trabajo de este tipo, te tropieces con gente extraña. Los taxis los usan personas que están drogadas, que huelen mal, que ligan agresivamente con la conductora. Y lo peor de todo es que esa gente, también te vota.

El resumen del periodista era el que se encuentra en numerosos foros de conductores:

Mi consejo es que busques un trabajo mejor. No te cargues tu coche y malgastes tu tiempo con este trabajucho. Esto no lleva a ninguna parte y está quemando a los conductores.

Vivimos en un mundo complicado. Basta tomar un taxi en Rusia para entender que Uber es un negocio con mucho sentido. Pero un taxi en Estambul te hace cuestionarlo – Uber en Turquía es más caro que un taxi convencional, que además no tiene riesgos ni engaños. Paradójicamente en la Economía Colaborativa de las personas es sólo una gran multinacional la que gana mucho dinero, mientras que los empleados a veces hasta lo pierden.

Aprovechando que tengo un apartamento decidí probar el otro lado de la barrera de la Economía Colaborativa con Airbnb. Como todo en la vida lo hice por múltiples razones, una de ellas poder escribir este artículo.

Decidí alquilar una habitación que tengo en mi casa y en la que a veces alojo – gratis – a gente mediante Couchsurfing. ¿Por qué no ganar algo de dinero?

Preparé mi anuncio con el detalle de alguien que lleva años publicando artículos con gancho en Internet. Por supuesto que podría hacer mejores fotos, escribir descripciones más atractivas y venderme mejor, pero puedo garantizaros que mi anuncio era muy bueno.

Llegaba sin embargo el amargo momento de fijar un precio por la noche en esa habitación. Airbnb sugiere implacablemente un precio de 12 euros por noche. Unas cuantas búsquedas en zonas similares, para apartamentos de características similares te muestra que efectivamente, ese es el precio de mercado. Hasta el grotesco punto de que 11 euros por noche llevaron a que tuviera mi primera reserva en cuestión de minutos y que a 14 euros la noche, nadie quiso realizar una reserva durante semanas.

Ahora bien, el precio de Airbnb es tan bajo – en la habitación pueden dormir dos personas que se quieran razonablemente – que es menos de la mitad de lo que cuesta un albergue, con la ventaja añadida de que tienes una habitación privada y un cuarto de baño que, aunque compartido, no recuerda a un cuartel militar.

La primera noche como anfitrión de Airbnb recibí a dos chicas de Filipinas que, probablemente, eran de la burguesía del país. Es divertido el mundo colaborativo porque a menudo el proveedor del servicio tiene menos dinero que el prestatario. Aunque las chicas habían pagado 11 euros en total por la habitación, estaba claro que ellas tenían bastante más dinero que yo – que tampoco estoy nada mal.

La situación no me suponía ningún trastorno porque he alojado a cientos de miles de personas – aproximadamente – con Couchsurfing, pero había definitivamente algo diferente. No se trataba de una relación despreocupada entre desconocidos a los que les falta un tornillo. Notabas la distancia de dos personas que esperan profesionalidad en su servicio.

Pocas veces puedes tener mejor suerte que la que tuvieron ellas. Habían alquilado otro lugar pero luego tuvieron un cambio de planes y decidieron volar a mi ciudad una noche antes. Ese otro alojamiento no tenía disponibilidad para esa noche pero justo se pusieron a buscar una alternativa en el mismo instante en que yo publicaba mi anuncio. Mi casa estaba a escasos 10 metros de la otra vivienda y yo la estaba alquilando básicamente por curiosidad.

Cuando se marcharon tocó la rutina de cambiar las sábanas – un lujo que te puedes permitir obviar con los invitados de Couchsurfing – y quitar pelos del baño. Es cierto que había ganado 11 euros sin salir de casa. Y que si lo hiciera cada día del año podría tener una especie de alquiler de habitación por 350 euros – caro para su valor de mercado, pero jamás compensado por el trabajo que eso lleva.

Luego alojé a otras cuatro personas más. Nunca fue una experiencia que me gustase o que percibiera como remotamente rentable. Además, fui subiendo gradualmente el precio – lo máximo que pude conseguir fue 16 euros la noche para dos personas – y notabas que esas personas lo percibían como un valor justo. Al fin y al cabo en el mercado había alternativas de calidad similar al mismo precio.

Incluso con un anuncio sin ánimo de lucro y un precio que tuve que ocultar a mis amigos de Facebook, había gente que te escribía con propuestas raras buscando mayores descuentos.

Leyendo y preguntando sobre el otro lado uno se da cuenta de que efectivamente, hay una forma de vida posible simplemente en el hecho de usar tu casa alquilando habitaciones. Eso ha existido desde los tiempos de Franco y es sólo ahora mucho más fácil de organizar. Si tienes una casa grande, con tres habitaciones que son susceptibles de ser llamadas dormitorios, puedes tener algo parecido a un modo de vida si vives en una ciudad muy turística. Es una especie de albergue de tamaño reducido – incluso algunos se anuncian como tal en Tripadvisor! Pero qué duda cabe que es un negocio trapero, sin garantías para ninguna de las partes. Es ridículo que una gran empresa tenga que cumplir extensísimos reglamentos de todo tipo, hasta en la calidad de las sábanas que ofrecen sus camas, mientras que en mi casa puedo alojar a cuatro belgas en una misma cama que no pienso lavar hasta que sea domingo. Si a alguien le desaparece algo de su habitación, no hay cobertura legal de ningún tipo. Y el seguro de Airbnb en estas situaciones será digno del Club de la Comedia.

También he probado Blablacar, pero sólo del lado del pasajero. La Economía Colaborativa es tan favorable al consumidor que cuesta pensar en volver a la “economía normal”. Un conductor de Blablacar me recogió casi en la puerta de casa. Y hubiera esperado unos minutos si yo hubiera llegado tarde. Me dejó en la puerta del hotel en mi destino, evitando tener que hacer trasbordos que ni siquiera el tren me hubiera evitado. Pararon cuando me apetecía ir al baño. Al consumir un servicio de este tipo, puedes conseguir un trato incluso superior a si viajaras con un familiar.

Haber probado todos estos servicios desde ambos lados me llevan a la conclusión de que uno debe usarlos tanto como sea posible, porque básicamente son prestaciones a precio de saldo. En muchos casos el prestador de los mismos no está ganando nada, pero con una enorme sonrisa a la caza de sus soñadas cinco estrellas.

A pesar de que el anterior párrafo hubiera sido un elegante final, hay que mencionar que, como todo negocio, puede usarse con inteligencia para obtener mucho provecho si se pesca en río revuelto. A nadie le hace daño tener un perfil creado en Airbnb o Blablacar y conseguir alguna review alta a precio de saldo. Esto luego puede ser aprovechado para anomalías en la oferta y demanda. ¿La final de la Champions League, un concierto de los Rollings, un festival multitudinario, Eurovisión, un Mobile Congress se celebran en tu ciudad? Puedes ganar una pequeña fortuna alquilando tu casa mientras duermes en el coche. Momentos como los trágicos atentados en Bruselas llevan a picos de demanda de vehículos para ir a otras ciudades a cualquier precio.

En resumen, mi visión es que la Economía Colaborativa es parte de nuestra vida. Algo de que aprovecharse como consumidor pero que entender los abusos a que expone al proveedor del servicio. Y que como todo, puede ser usado con cierta mano izquierda para ganar algo de dinero extra en determinadas situaciones. La próxima vez que veas a un conductor de Blablacar o la persona que te recibe en Airbnb, imagínatelo por unos segundos con la sonrisa falsa, la gorra y el inevitable olor a fritanga de McDonald’s.

El buzón

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Cuando aún no había comprado mi casa, el vendedor ya me hablaba de que no tenía la llave del buzón. Conforme se iba cerrando el trato, el destino de la llave era cada vez más incierto. Solo pasada la firma de la compraventa, se confirmó que jamás la conseguiría.

Me tocó reventar el buzón y buscar una cerradura compatible. No fue tarea sencilla, al tratarse de un modelo antiguo de buzones.

El buzón tenía correspondencia de varios meses, más de un año con toda seguridad. Entre el aluvión de publicidad de Carrefour, Media Markt, Telepizza aparecían cartas de bancos, documentos de la Seguridad Social y de Hacienda que más o menos iban dibujando una historia de los habitantes anteriores de la casa.

Al parecer había una persona empadronada en mi vivienda que actualmente vive en Marruecos pero sigue percibiendo algún subsidio social. Todo un clásico. Y una estudiante a la que enviaron el carné de conducir, y con la que tuve que quedar a través de Facebook para entregárselo. Y una familia cuyo exangüe saldo en la cuenta del Santander palidecía ante las notificaciones de comisiones: por tener la cuenta, por tener poco saldo, por recibir correo diciendo que se cobraban comisiones.

Tras tan desigual lectura, decidí que tiraría todas las cartas que llegaran a partir de ese momento. La rutina era sencilla: bajar a mirar el correo cuando tuviera que salir por cualquier motivo. Tirar las cartas al contenedor y hacer lo que tuviera planeado.

Un día sin embargo me di cuenta de que, a la misma distancia que el contenedor de la basura y también de paso, tenía un buzón. Como amante de lo bizarro no pude evitar la tentación de tirar un par de cartas en el buzón.

Para mi sorpresa, sin embargo, las cartas volvieron a mi buzón a los pocos días. Y digo sorpresa porque suponía que esas cartas, con franqueo pagado, supondrán un coste que ni el emisor ni Correos querrán tener que hacer frente en más de una ocasión.

Irremediablemente me vi forzado a echar las cartas de nuevo en el buzón de Correos. Esta vez camuflado como un activista contra las empresas del IBEX-35. El sobrecoste de tener que tramitar esa carta de nuevo tendría que ser pagado o bien por el banco o entidad de turno, o por Correos. En ambos casos dos enormes corporaciones que no tienen paridad en su Consejo de Administración. La realidad es que lo hice porque me costaba lo mismo que tirarlas a la basura: nada.

Así comenzaría un círculo vicioso entre Correos y yo. Las cartas iban y venían durante semanas hasta que ellos se hartaban e incluían un matasellos especial o yo me cansaba de hacer el idiota y las tiraba a la basura. Pero en la mayoría de los casos, las cartas podían cumplir más de 10 reenvíos sin que su destino de ser leídas se cumpliera.

Con semejante desatino, pude comprobar cómo el servicio de envío de cartas – con toda la razón del mundo – se ha ido convirtiendo en uno de las pocas prestaciones que han empeorado con la aparición de Internet. El envío de cartas se ha reducido dramáticamente – es razonable pensar que tenga que desaparecer. Y con ello los tiempos de entrega se han disparado. Antes recibías una carta de cualquier punto de España en menos de dos días. Ahora una carta local, enviada desde enfrente de mi casa, puede tardar 10 días en volver a llegar a mi buzón.

Con delirios de grandeza empiezo a pensar que mi esfuerzo para destruir al Banco de Santander es, al mismo tiempo, una labor solidaria, manteniendo la función de Correos, que al menos deberá mantener una sucursal para dar servicio a este bucle analógico.

Descripciones de Decathlon

Decathlon es una gran superficie especializada en productos deportivos. El concepto existía desde hacía décadas, pero la idea de hacerlo con marcas blancas y productos baratos fue revolucionaria, y un triunfo total. Está presente en casi todas las grandes ciudades españolas. A pesar de vender ropa deportiva, algo que llama la atención de estas tiendas es el bajo nivel de forma física de su cliente medio, muchas veces uno tiene la sensación de estar en un supermercado Walmart norteamericano.

Una de las cosas que más me llama la atención son las descripciones con que acompaña sus productos. Tienen unas puntualizaciones totalmente personales, con un mucho de irracionalidad, que la diferencian de cualquier otra tienda.

Concebido para hombres que se encuentran en la playa o cerca de una superficie de agua y practican el baño o los paseos con tiempo cálido.

Concebido para la práctica ocasional y la iniciación al voley playa. Balón de voley playa, ligero y de materia agradable, ideal para los principiantes.

Concebido para la práctica del ciclismo y el running con tiempo soleado.

Concebido para absorber las vibraciones y disminuir las rozaduras durante la práctica ocasional con tiempo fresco.

Las puntualizaciones meticulosas – redactadas a mitad de camino entre un abogado, un matemático y un comercial – especificando que ese producto es sólo si eres “un manta”, pero que para un rato, hace el habido. Las descripciones de los productos de agua son, desde luego, las mejores. Para personas que están en una piscina, o fuera de ella pero cerca, y están mojadas, o secas, o a punto de mojarse, o de que las mojen, o de mojar a alguien.

Algunos productos, se acotan hasta lo delirante, tratando de decirte bien claro que si haces deporte más de una vez en semana, te compres el más caro.

Concebido para la práctica OCASIONAL de FÚTBOL (1 entrenamiento a la semana). Ideal para los calentamientos y entrenamientos.

Desde luego que mi favorito es el primero citado, sobre un modesto bañador. Pero si conocéis algún caso flagrante, por favor indicadlo en comentarios.

En mi opinión, los productos “el más barato” de Decathlon, son siempre de una relación calidad-precio excelente, y casi siempre la mejor opción posible.

Concebido para deportistas OCASIONALES que quieren un reloj de agujas para consultar la hora durante la práctica deportiva.


Concebido para PESCADORES
PRINCIPIANTES que buscan una caja para asticots.

Concebido para JUGADORES EN ENTRENAMIENTO o en COMPETICIÓN en terreno mullido y resbaladizo.

Concebido para proteger los genitales de los practicantes masculinos de deportes de combate.

Preguntas de difícil respuesta

Hoy en día con Internet casi cualquier pregunta puede ser relativamente sencilla de responder:

Un oso camina 10 pasos al norte, 10 pasos al sur y 10 pasos al oeste ¿De qué color es el oso?

Si se quiere establecer un juego en el que las respuestas no estén “al alcance de internet” hay que encontrar preguntas más elaboradas, más abiertas. En algunos casos se pueden suscitar debates interesantes. Os propongo tres. Por favor, evitad centraros en lo improbable de los escenarios presentados.

1) El médico sin estudios.

Me fascina el estatus de los bomberos en España. Son el otro extremo de la balanza ocupada por los taxistas. Pocas profesiones tienen mayor reconocimiento social, a la par que dificultad para acceder al puesto, cuando en realidad se trata de una profesión “mediocre” en casi cualquier otro lugar del mundo. En España es más fácil ser médico que bombero.

Ahora bien, si por casualidad una persona consiguiera una plaza de bombero, sin haberse preparado para nada las oposiciones, no sería tan difícil que se consiguiera adaptar al trabajo, y con el tiempo lo desempeñara correctamente. No hay que hacer 100 dominadas con un brazo o correr los 1.500 en menos de 3 minutos 30 segundos para apagar fuegos.

El escenario es el siguiente: Has conseguido un título de médico en el mercado negro. ¿Cómo podrías aprovechar al máximo ese título de la mejor forma posible, sin poner en peligro la salud – de casi nadie, si sólo tienes conocimientos médicos “de lo que has visto en la tele”?

Una respuesta sencilla sería hacer cualquier oposición para la que sólo exijan un título universitario. Gracias a ser médico, se consiguen puntos extra o simplemente la opción de participar. Pero hay que pensar en algo más ambicioso, tal vez exista una especialidad donde puedas “tirar de Google”. En mi opinión médico es la carrera donde es más difícil sacar partido a un título falso – sin correr grandes riesgos para los demás. Y como bonus, otra pregunta.

¿Cuál es la carrera en que sería más complicado sacar partido de un título falso? Posibles respuestas: profesor de idiomas, músico de orquesta.

2) Las llaves.

Vives en el centro de la ciudad. Te vas de vacaciones de Semana Santa y justo quieren venir a tu casa unos amigos en esa fecha. Necesitas dejarles las llaves, pero no quieres dárselas a un vecino o amigo. No hay tiempo de enviarlas por correo. ¿Cómo les dejarías las llaves para que fuera casi seguro que las podrían encontrar sin problemas? En este escenario los amigos que vienen a tu casa no conocen la ciudad, no han estado antes.

Se me ocurre enterrar las llaves en una maceta que no esté al lado de la casa – hay que evitar que alguien se las lleve. Es complicado dar indicaciones precisas de una maceta. El sistema “debajo del felpudo” es demasiado arriesgado, cualquiera podría encontrarlas. No es trivial esconder algo tan pequeño como las llaves en un sitio al que hipotéticamente podría llegar cualquiera. ¿Qué se te ocurre?

3) El móvil de Bill Gates.

Esta pregunta la plantee en Quora con un resultado patético. El escenario es el siguiente: Te encuentras en el tren con una de las personas más importantes del mundo económico mundial, pongamos Bill Gates. Por un despiste, se levanta al cuarto de baño y deja su teléfono móvil desbloqueado en el asiento. Volverá en 45 segundos, porque no se lava las manos tras ir al baño ¿Cómo podrías sacar el máximo provecho personal de la situación, sin llevarte el móvil, dejando la ética en casa e ignorando si perjudicas a Bill Gates?

El objetivo es pensar qué partido podría sacarse de un teléfono móvil de última generación. Simplemente poder copiar el número de Bill ya es algo de gran valor. O el de su mujer. O el de algún ex-presidente de los Estados Unidos. Tal vez podrías incluir tu teléfono en la agenda con un nombre falso (por ejemplo “Director de Recursos Humanos en Microsoft”) Y conseguir algún que otro chanchullo lucrativo. O revisar la cartera de acciones de Bill Gates – valiosísima información privilegiada. También podrías llamar a su mujer y decir “su marido se ha dejado el teléfono aquí”. No estaría de más que Bill Gates te debiera un favor. No sé si la opción de instalar un programa espía puede ser viable o dada por válida.

Todas estas propuestas pueden conseguir un puñado de miles de dólares, pero me cuesta creer que uno no podría hacerse rico simplemente con tener el teléfono móvil de Bill Gates durante un minuto.

Podéis responder a estas preguntas en los comentarios. Recordad que aunque los escenarios sean estrafalarios, lo ideal sería dar respuestas lo más inteligentes posibles.

Novena Sinfonía de Schnittke

Alfred Schnittke compuso algunas obras breves en 1997 y también una Novena Sinfonía; su partitura era prácticamente ilegible porque el compositor escribía con gran dificultad con su mano izquierda [arrastraba numerosas enfermedades y estuvo clínicamente muerto en varias ocasiones]. La Novena Sinfonía se estrenó el 19 de junio de 1998 en Moscú, en una versión descifrada – por no decir también que arreglada – por Gennadi Rozhdestvensky, quien la dirigió en su estreno. Después de escuchar una grabación de la actuación, Schnittke indicó que rechazaba dicha versión de su obra.

Schnittke murió en Hamburgo en 1998. Después de su muerte, otros trabajaron para descifrar dicha partitura. Nikolai Korndorf murió antes de poder completar la tarea, que fue continuada y completada por Alexander Raskatov. En la versión de Raskatov, los tres movimientos para orquesta de la sinfonía de Schnittke pueden ser seguidos por una obra coral en el cuarto, una obra propia de Raskatov, Nunc Dimittis (in memoriam Alfred Schnittke). Esta versión fue estrenada en Dresden, Alemania, el 16 de junio de 2007. Andrei Boreyko también tiene una [tercera] versión de la sinfonía.

Fascinante la locura de esta sinfonía que tiene tres versiones, y que posiblemente no tengan nada que ver entre sí. Alexander Raskatov, al incluir una obra suya en el cuarto movimiento, demuestra tener más cara que espalda. Es un movimiento ingenioso, como el del compositor que incluyó “Plutón” en Los Planetas” de Gustav Holst.

Esta sinfonía se une a tantas otras malogradas en la famosa maldición de la Novena Sinfonía.

Creatividad y trabajo

Sé que es patético pegar un texto tal cual sin siquiera traducirlo. Por eso pido disculpas. Pero está en Quora, que no es enlazable sin estar registrado – o puede que no permanentemente – y me ha parecido de mucho interés, es una pena que se pierda pasado un tiempo. Coincido con lo que dice el autor al 100%. La creatividad no está en el trabajo que haces (ser músico vs ser fontanero) sino en cómo lo haces. Un músico que siempre toque las Cuatro Estaciones tiene menos creatividad que la señora de la limpieza del Metro.

Why is it difficult for creative people to find satisfying jobs?

Creativity is widely regarded as a valuable skill in the workplace. But in my observations, most self-described “creative” people (artists, designers, writers, musicians, actors, etc.) have trouble finding jobs that satisfy their creative needs and also pay a living wage.

It’s simple. Because people with ‘creativity’ or at least, who think themselves creative, have this idea subconsciously drilled into them from a young age that only a select number of professions are ‘creative’ – actors, writers, fashion designers, artists, musicians, writers, designers etc. This leads them to join the above-mentioned professions in droves. It also convinces people who join the ‘drone’ professions believe that they aren’t/don’t need to be creative.

I am no exception. I am one of these ‘self-described’ creative people. In the past I have been an artist, musician, graphic designer and even acted in a couple of plays. These days I write a lot, love playing the guitar, my design skills are rusty but I try to take some time out to sketch, and I despise acting and theatre now. There’s nothing wrong with having any of these skills or pursuing them passionately- however, this superficial conception that areas like these are the ‘only’ way to be creative is devastatingly misleading.

All professions benefit from creativity- but all of them are not equally ‘easy’ to be creative in. I’m working hard on improving my technical skills right now- and it’s going to take a lot of study and learning from others before I’m at a stage I can do something original on a regular basis.

(Now I’m going to get flamed and downvoted by people I don’t give a shit about- for what I say next- too bad: keep living in your little bubble)

Firstly- the professions people typically associate with creativity are saturated. Too many people trying to prove that they are the most creative individuals out there in the world. A lot of it is from hedonism, really.

They are the easiest way to be creative.

The barrier to entry is low- you don’t need much of an education to get into any of these fields. This makes people think that education and creativity are anti-thetical.

They are not analytical or mathematical. Once again, it leads to this ridiculous notion that scientific or mathematical skill is somehow detrimental to creativity- leading to such individuals to reject careers in say- Engineering, Science or Business.

Now, there’s a hint of truth to these stereotypes- a Scientist/Engineer/Manager works under a lot of constraints laid upon him by the laws of nature or economics. You can get by in some of the ‘normal’ professions by not doing anything creative at all.

People in the ‘superficially creative’ professions seem to have fewer barriers to work with, or this seems to be true. Not only this: people from these professions- actors, musicians etc, seem to get a lot more attention and lionization from society in general.

The creativity of people from other fields is ignored. The outcomes of their creativity can potentially have far, far greater reach and ramifications than even the greatest of the ‘artists’ and ‘musicians’- and the world needs more creative people making an impact in professions deemed ‘uncreative’ than they need artists. Beethoven was amazing, but if I were to measure his impact on the world it would be negligible compared to some unknown Indian pharma CEO pumping out cheap drugs for Africa. The latter’s ‘creativity’ was in exploiting a situation and setting up efficient supply chains.

The kind of creativity these professions demand is not easy (more flame material here). It requires a tremendous amount of knowledge and understanding of often extremely complex material before it can translate to creativity.

Look at your computer. Unless you have advanced degrees in electrical engineering and computer science: you have no freaking idea how it works.

Some guy built it though. Lots of guys- in fact. They visualized everything from the flow of electrons to the storage of information microscopically to the way in which you interact with the machine. That level of creativity: that is fucking incredible, and exceptionally rare.

Every time I hear Picasso or Monet or Jackson Pollock mentioned as some kind of paragon of creative thought process across all fields- I feel like socking someone in the jaw right there.

Every single component of your computer- from the rechargeable battery to the LCD display, signal modulation that lets you use wifi and communicate wirelessly, the millions of tiny transistors, the processing unit that computers and displays graphics- is a greater achievement of human creative spirit than anything Monet and Pollock did- and it’s about damn time that we start understanding that creativity is not about drawing or singing.

It’s a way of looking at things with a fresh perspective. Anything. Even business, or medicine or engineering which are seen to be for ‘geeks/nerds/preps’.
These professions can often become quite mechanical, yes, but that’s why they need creative thinkers who are willing to take on the challenge.

It’s easy to be creative if you’re an actor or musician. Anyone with a mediocre skillset can claim to be superficially ‘creative’ in this sense and be acknowledged as such by society. Art and music and writing give me a lot of peace of mind, and keep me mentally stimulated and receptive to new ideas. I have created some great art, I have composed songs that I am in love with.

But I would have to be a masturbatory fool to think that this was somehow ‘more creative’ than the people who created Quora, Google, Microsoft or Amazon- or any of the hundreds of startups trying to solve problems in ways that I could never have even thought of.

It’s hard to be creative if you’re an engineer or businessman or mathematician or a system builder of any sort- you have deadlines and constraints to meet. You won’t get any respect, your creativity will neither be understood nor appreciated by the general public. Your creativity needs to survive and then thrive even after 2 or 3 decades of social conditioning that tries to turn you into a drone- of having people trying to convince you that that what you’re doing is menial, mechanical, mediocre, generic, or just generally incomprehensible.

That is rare, and that is why it is valuable.

Curiosidades sobre las Olimpiadas

Me encanta escribir sobre temas totalmente fuera de temporada. La inmensa mayoría de estas curiosidades son del libro How to Watch the Olympics: Scores and laws, heroes and zeros – an instant initiation to every sport. Muchas de ellas nos retrotraen a unos tiempos en que se podían realizar proezas.

La Olimpiada de 1956 en Melbourne fue la única que se celebró en dos países diferentes. Suecia(!) fue el otro país. Allí se desarrollaron, seis meses antes, todas las pruebas de equitación. Dos explicaciones posibles: la primera, que el costo de embarcar los caballos tan lejos resultaba prohibitivo. La otra, la ley australiana de importación de animales imponía unos plazos y costes totalmente inasumibles por los competidores.


El principal objetivo de los Juegos Olímpicos antiguos era la búsqueda de la Inmortalidad. Y esto no fue del todo una ilusión, pues atletas como Leonidas de Rodas, que ganó las tres carreras que se celebraban en la Olimpiada (algo así como los 100 metros, los 400 y los 1.500), durante cuatro juegos consecutivos (de 164 a.c. a 152 a.c.) son recordados hoy en día.


En el 2011 todos los récords del mundo vigentes, para pruebas de carreras que se celebran en las Olimpiadas, los han establecido deportistas de origen africano y afroamericano. Negros.


Un deporte que ya no figura en las Olimpiadas son las carreras de cross. Esto es debido a que la organizada en París 1924 fue un auténtico desastre. Aunque la distancia era de 10.000 metros, el día de la competición coincidió con uno de los más calurosos del año en Francia, con temperaturas de 40ºC. Unido a esto, el extraño detalle de que los corredores tenían que cruzar al lado de una central térmica que emitía gases venenosos, el resultado fue nefasto. Los corredores que llegaron, lo hicieron mareados y desorientados. El ganador, tardó dos minutos en cruzar los últimos 30 metros. Y eso porque el público le insistió para que volviera a la pista, pues parecía no entender lo que estaba sucediendo. Sólo terminaron la carrera 15 de los 38 participantes. La Cruz Roja tardó horas en recoger a todos los corredores tirados por el camino.


Lanzamiento de disco es el único deporte en que las mujeres tienen mejores marcas que los hombres. El récord femenino está en 76.80 m, el masculino en 74.08 m. La causa es que el disco que lanzan los hombres pesa dos kilos, el de las mujeres sólo uno.


El lanzamiento de martillo es una de las competiciones más peligrosas del atletismo. Si el deportista lanza el martillo antes de tiempo, puede chocar con violencia contra la estructura de protección y hasta echarla abajo. Si le da a una persona, puede matarla.


Las mujeres tuvieron prohibido el participar en carreras de más de 200 metros durante 32 años. La razón argumentada era que, al finalizar la carrera, daban un espectáculo lamentable, con muestras de agotamiento físico. Es lo menos que puede esperarse de un deportista que se está esforzando, aunque por aquel entonces no se pensaba así.
Las mujeres no pudieron participar en el maratón hasta 1984. Por aquel entonces, el récord de maratón femenino ya era superior al mejor tiempo masculino de antes de la II Guerra Mundial.


Tras ganar el oro en los 5.000 y 10.000 metros de Helsinki 1952, Emil Zatopek decidió correr en la maratón, una distancia que no había corrido nunca en su vida. Ganó con una ventaja de dos minutos y medio sobre el segundo.


Alfred Adolf “Al” Oerter, Jr es uno de los desconocidos deportistas que deberían ser más recordados que Phelps. Ganó el oro en lanzamiento de disco en Melbourne 1956 y Roma 1960. Llegó a Tokio 1964 en condiciones penosas. Con un brazo desagarrado y vendado, y una lesión de espalda que le obligaba a llevar un collar ortopédico.

Los médicos le recomiendan que no compita, pero él no hace caso. Con el collar ortopédico y el brazo vendado, calma sus dolores metido en una especie de féretro, enterrado en hielo. Ante el asombro general, consigue récord olímpico en la calificación (60,54). En la final manda el checo Ludvik Danek, mientras Oerter, que no se tiene en pie, decide jugarse el todo por el todo en el quinto ensayo, se quita el aparato ortopédico y con dolores inmensos lanza el disco a 61,00, nuevo récord olímpico, y nueva medalla de oro, ganada en unas condiciones en que sólo un superhombre puede hacerlo.

Luego ganó una cuarta medalla de oro consecutiva en México 1968, algo que nadie volvería a conseguir jamás en atletismo, pero eso ya queda en casi una anécdota.


Paavo Nurmi ganó en París 1924 las medalla de oro en los 1.500, marcando un nuevo récord mundial. Descansó durante 26 minutos y participó en los 5.000, donde volvió a ganar.


El juego de la soga fue olímpico de 1900 a 1920. Su retirada fue debida, principalmente, a las enormes polémicas en los enfrentamientos entre ingleses y americanos, por usar zapatos ilegales, con más agarre al suelo.
Aunque este deporte suena a “no es un deporte” o pachanga para dirimir una disputa de un bar, era quizás la competición más luchada de todas las olimpiadas iniciales.

Grotesco el nombre en español de la Federación Internacional de este deporte: Federación Internacional de Tira y Afloja.


Londres organizó los Juegos de 1908, siendo estos juegos los primeros que se organizaron con algo de seriedad. El Estadio Olímpico se construyó desde cero, recogiendo fondos. Por apenas 220.000 libras se construyó un estadio con aforo para 68.000 espectadores. Hoy en día, por ese mismo dinero no se puede comprar un estudio en una zona céntrica de Londres.


El Barón de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos, insistió en que se celebraran, junto a las competiciones deportivas, pruebas artísticas. Esta bizarra inclusión sólo sería retirada en 1952, y por considerar a los artistas como profesionales. El propio Barón de Coubertin ganó una medalla de oro en poesía por un poema suyo – Oda al deporte- que presentó bajo seudónimo.


El polo es uno de los grandes deportes ausentes en las Olimpiadas. En este caso la culpa la tiene Argentina, que apenas si permite competencia. El polo fue deporte olímpico hasta Berlín 1936, donde 75.000 personas vieron la final, Argentina-Gran Bretaña, que acabó con un apabullante 11-0.


La repesca en deportes de lucha tiene uno de los sistemas más justos para obtener el bronce. Se realiza un cuadro de eliminatorias, hasta obtener los dos finalistas, que consiguen oro y plata. El bronce se disputa entre los que han perdido contra los dos finalistas, entendiendo que el que perdió contra el ganador en semifinales no ha demostrado ser mejor que el que lo hizo en octavos de final. Estos luchadores se dividen en dos grupos “los perdedores contra el oro” se van enfrentando en eliminatorias sucesivas (el que lo hizo en 32avos de final se enfrenta al que lo hizo en 16avos, y el ganador lucha contra el eliminado en octavos, hasta llegar al semifinalista. Se reparten dos medallas de bronce.


Lejos de los interminables torneos de fútbol, cada campeonato de lucha de un determinado peso tiene lugar en un solo día. El ganador tiene que competir sin apenas descansos, por lo que se entiende que los encuentros más emocionantes e intensos no tienen por qué reservarse a la final.


En los años 30 y 40, las mayores potencias mundiales de halterofilia eran Egipto y Estados Unidos.


El ganador del primer Ironman (triatlón extremo) fue Gordon Haller, en un tiempo de 11 horas 47 minutos. Tras la prueba de natación fue a un hotel a ducharse, antes de continuar con la prueba de ciclismo.


Las Olimpiadas de Saint Louis, en 1904, fueron quizás las peores de la historia. Y ante todo, las menos internacionales, pocos deportistas europeos se desplazaron para participar. No obstante Alemania fue capaz de presentar un equipo de waterpolo, que se encontró con que las reglas y el material con que participaban los americanos era muy diferente – y peor. Al final decidieron no competir con esas condiciones.

La prueba se celebró en un lago infectado de bacterias. Cuatro de los jugadores del equipo ganador de Estados Unidos murieron en el trascurso de un año de tifus.


El tercer set del dobles mixto de la Olimpiada se decide al tie-break, pero un “super tie-break” de 10 puntos en lugar de los habituales 7.


China es una abusadora potencia en ping-pong mundial, en una de las ascensiones deportivas más sorprendentes que se conocen. En 1953 se inscribió en la Asociación Internacional de ping-pong (ITTF) para conseguir el primer campeonato del mundo ya en 1959, seis años después. Desde entonces han ganado casi todos los mundiales y olimpiadas.


Fred Perry, el mejor jugador de tenis de los años 30, fue Campeón del Mundo de ping-pong en 1929.


Una de las deportistas más versátiles de la historia fue la americana Mildred Ella “Babe” Didrikson Zaharias, ganadora de Medallas Olímpicas en Los Angeles 1932, en lanzamiento de jabalina, salto de altura y 80 metros vallas. Pero lo sorprendente es que pasaría a la historia como la mejor jugadora de golf de todos los tiempos.


Mientras que en las primeras olimpiadas se abrieron debates sobre la distancia más exacta para recordar la hazaña de Maratón, que si es la distancia de Atenas a Maratón, que si un metro más o menos, la que acabaría convirtiéndose en distancia “oficial” acabó siendo la elegida para la Olimpiada de 1908 de Londres: La distancia del castillo de Windsor al estadio olímpico.


La primera olimpiada de los tiempos modernos (Atenas, 1896) tuvo entre sus participantes a muchos turistas. Si hubieran participado los mejores deportistas de la época, Inglaterra habría arrasado, obteniendo tal vez el 90% de las medallas. A muchos de sus mejores deportistas no se les aviso o no se les permitió tomar parte en las competiciones. John P. Boland, un profesor universitario de visita en Atenas fue convencido para que participara en las pruebas de tenis, obteniendo el oro en la prueba individual y la de dobles (siendo su pareja un deportista alemán).


Otro de los grandes ausentes de las Olimpiadas es el béisbol. Aunque ha tenido una aparición fugaz, sin la participación de Estados Unidos, la competición sería una pantomima. Pero al mismo tiempo, Estados Unidos no sigue las estrictas normas anti-doping que exige el comité olímpico. Esa desavenencia es el principal obstáculo para este deporte.


El tenis es quizás el deporte olímpico con menos ganadores ilustres. Uno de sus más sorprendentes laureados fue Jay Gould II, nieto del acaudalado empresario ferroviario americano. Es como si la hija de Amancio Ortega consiguiera una medalla de oro.
El casi desconocido jugador chileno Nicolás Massú (nunca pasó de ser el 9º jugador del mundo) venció en la prueba individual de 2004. La medalla de bronce de ese año fue para otro tenista chileno, Fernando González, que junto a Massú ganó el dobles masculino. Dos tenistas desconocidos, que no ganaron nunca ningún otro torneo importante, tienen el mejor palmarés olímpico masculino de los últimos años.


Medallas con mérito: Ivar Johansson, un luchador sueco, venció en la prueba de peso medio de la olimpiada de 1932. Tras terminar la competición se metió en la sauna para perder 5 kilos de peso y poder participar en la prueba de pesos welter al día siguiente, competición que también ganó.


Los combates de lucha olímpica se deciden a los puntos, en un periodo determinado. Pero en la antigüedad estos combates eran hasta el final. Llegando al punto de que la semifinal de los pesos medios de 1932, entre Martin Klein y Alfred Asikainen fue un combate brutal, al aire libre, de más de once horas y media. Maritn Klein, el vencedor, totalmente agotado, se retiró de la competición, permitiendo a su rival ganar una medalla de oro por incomparecencia rival, otro caso único en la historia olímpica.


En las competiciones de lucha hay un protocolo estricto con el pelo de la cara. Sólo está permitido un afeitado perfecto o tener una barba de varios meses. Nada de las malas pintas habituales de los jugadores de baloncesto, con barbas de tres y cuatro días. Otra regla curiosa de ese deporte es que no está permitido nada con la intención de torturar al adversario. Cuando un deporte tiene este tipo de reglas, te das cuenta de que no es una mariconada como el ajedrez.


El pentatlón moderno es un deporte inventado para las olimpiadas y al principio gestionado por el COI. El General Patton hizo un quinto puesto en 1912, y su peor resultado fue, paradójicamente, en la parte de tiro. El general alegó que una de sus balas atravesó justo un agujero de otra bala anterior, por lo que no se contabilizó como acierto. Le echó mucha cara.

Lo rayante de este deporte, entre muchas cosas, está en que la prueba de equitación se hace con un caballo que se sortea entre los participantes. Te toca realizar una prueba con un animal que no conoces, ni te conoce a ti, y que puede ser mejor o peor. Un año a un finlandés le tocó un caballo cojo, se lo sortearon de nuevo y coincidió que le tocó el mejor caballo de doma del país. La parte de equitación es tan azarosa, que se dan enormes vuelcos en la clasificación.

El ganador de Londres 2012, David Svoboda, era ya el favorito en las olimpiadas de 2008, donde sin embargo acabó el 29º, debido a un pésimo resultado en equitación.

Los primeros dopings reconocidos se dieron en pentatlón, la gente tomaba tranquilizantes (valium) para la prueba de tiro. El método antidoping fue auténticamente low cost: colocar la prueba de tiro minutos detrás de la carrera, para que lo bueno contra los nervios fuera negativo para el correr.


Uno de los pocos casos de trampas tecnológicas en la historia del deporte se dieron en la prueba de esgrima del pentatlón por parte de Boris Onishchenko. Este deportista que ya había conseguido varias medallas olímpicas, se las ingenió para crear un dispositivo que “hacía pitar” el aparato que detecta el contacto de la espada con el cuerpo del deportista, consiguiendo puntos inmerecidamente. Fue descubierto en las pruebas de 1976, tras numerosas reclamaciones por parte de sus rivales de que algo no estaba bien con su equipamiento. La manipulación de la espada era tan sutil que toda la delegación rusa quedaba en tela de juicio. El deportista pudo seguir compitiendo con otra espada hasta que se decidió su descalificación. Sus resultados seguían siendo excelentes, no dejaba de ser un tres veces campeón del mundo y triple medallista olímpico.

Su descalificación final le llevó a un acelerado descenso a los infiernos que convierten la reciente historia de Lance Armstrong en un cuento para niños. Tuvo que ser sacado de la villa olímpica porque los miembros del equipo de voleibol ruso amenazaron con matarlo si se lo encontraban. Tuvo que presentarse ante el presidente ruso para dar explicaciones en persona, sufrió una severísima multa, perdió todas sus medallas y reconocimientos, para acabar trabajando de taxista en Kiev. Quizás el taxi no fue el último de sus castigos, aunque sí el último que se conoce.

Fuentes:
How to Watch the Olympics: Scores and laws, heroes and zeros – an instant initiation to every sport

The Little-Known History of How the Modern Olympics Got Their Start

Athletes spill details on dirty secrets in the Olympic Village