Power for Youth

Me envía ING un enlace a una página que han creado para Unicef, «Lo que de verdad pensamos«. Se trata de un vídeo donde se le pregunta a gente de todo el mundo, ¿Qué piensan de los adolescentes?. Tras recoger sus opiniones negativas al respecto – que los adolescentes son egoístas, inconstantes, insolidarios, incapaces de completar nada, hedonistas – se muestran casos concretos donde jóvenes brillan en ciencia, deporte, arte o solidaridad.

Tras ver dichos casos que contradicen las opiniones expresadas por esas personas anónimas, se les vuelve a pedir que opinen, esta vez dándose cuenta de cuán equivocados estaban.

Se trata del típico vídeo buen rollero que te saca una sonrisa. Pero que es una enorme tomadura de pelo a poco que uno deje de lado la parte emocional.

Cuando se nos pregunta por los adolescentes, los jóvenes, las mujeres, los negros, los rusos, los minusválidos, cualquier colectivo, se espera que demos una opinión general sobre un individuo promedio. Y así hacen las personas que salen al comienzo del vídeo. Y su definición, no es del todo desacertada. Sin embargo, mostrando los casos extremos y excepcionales se trata de desmontar un razonamiento mediante emociones.

El mismo caso hubiera sido si, en lugar de mostrar jóvenes prodigios, hubieran recurrido a jóvenes violadores, asesinos múltiples, locos peligrosos – que los hay entre los adolescentes. En este caso, nos hubiéramos sospechado que estamos ante una preocupante pieza de propaganda radical. El joven promedio no es tan terrible como tratan de mostrarnos.

Personalmente me preocupa un poco la deriva creciente hacia contenidos sin ninguna lógica pero con mensaje positivista. Una tergiversación positivista no deja de ser una manipulación. Peligrosa por cuanto nos aleja de la realidad, mostrándonos un mundo ideal que, simplemente, no es así.

Un aspecto interesante de los adolescentes presentados en dicha promoción es que aunque todos son indudablemente grandes ejemplos, no se tratan de los mejores en su categoría, sino de aquellos que tienen más repercusión mediática en redes sociales.

Me centraré en Luke Harmon-Vellotti, que tiene página web para fans y patrocinadores, uno de los chicos mencionados en la promoción. Es un «ajedrecista, tres veces campeón nacional de Estados Unidos». Lo de los campeones nacionales siempre me ha puesto de los nervios. ¿Sabías que el Villareal ganó la liga de fútbol 2014/2015? No, no fue el Barcelona. Eso sí, estoy hablando de la categoría juvenil. ¿Qué mérito extraordinario tiene que un adolescente gane el Campeonato Nacional para adolescentes? ¡Sólo un adolescente puede ganarlo!

El problema es que hay docenas de ejemplos de jugadores jóvenes con carreras más espectaculares. Irán tiene a un chico de 12 años que ya es más fuerte que Vellotti. De China, mejor ni hablar.

Para más inri, ¡Vellotti es ya un jugador de ajedrez retirado!

vellotti

Otro caso del que seguramente se podría hablar mucho es el de Alyssa Carson que «aspira a ser el primer humano en llegar a Marte». Teniendo en cuenta que la NASA no tiene nada claro que esté dispuesta a enviar una misión a este planeta, y que aún así está muy por ver que no se le adelantara otro país. Pero al tratarse de una joven, no se tiene por qué destruir ilusiones. Según se lee entre líneas en las noticias que hablan de Alyssa, hay sospechas razonables de que ni siquiera pueda llegar a ser una astronauta. Es una más dentro de tantos aspirantes.

En resumen, las historias de buen rollo que cada vez nos invaden más, una y otra vez nos recuerdan aquella frase de «no dejes que la verdad te arruine una buena historia». Nunca antes la verdad había sido menos importante que en estos tiempos de superficialidad y «me gusta».

Inmigrantes

Durante las últimas semanas se ha incrementado masivamente el número de inmigrantes ilegales que entran en Europa. Gran parte de ellos provienen de Siria, un país destrozado por complicados conflictos internos y externos que van más allá de una guerra civil.

En muchos países europeos se ha planteado el debate de si debe acogerse a toda esa población y, en caso de que sí, cómo debe hacerse. Se han discutido cuotas y se ha hablado de países solidarios e insolidarios.

El debate que se ha puesto sobre la mesa me parece absolutamente fuera de toda sentido común. Se ha producido una crisis humanitaria sin precedentes y los periodistas se han encontrado con mucho interés por parte de la opinión pública. El mismo interés que pueden ocasionar asesinatos de niños, casos de maltrato o escándalos financieros. Los periodistas detectan que a la gente le interesa y hablan más sobre el tema, la gente, bombardeada por la información, adopta una postura más firme en torno a este problema y se produce un círculo virtuoso o vicioso, según se mire.

La postura inicial de España en este problema ha sido la de siempre: no queremos inmigrantes ni en pintura. Poner todo tipo de trabas para que puedan quedarse legalmente, facilitar todo tipo de mapas donde se indique claramente dónde está Francia y en qué dirección se va hacia Alemania.

El gobierno no adopta esta estrategia porque sí. Ni exclusivamente porque sea un gobierno de derechas. Simplemente hace lo que cree que la gente, o al menos sus potenciales votantes, quiere. Es por ello que se han encontrado con una necesidad de cambiar de rumbo bastante paradójica. Ahora la gente quiere otra cosa.

¿De verdad quiere la mayoría que se acojan a todos los sirios que sea posible? En mi opinión es un caso más de borreguismo provocado por los medios de comunicación. Este tipo de espejismos se provocan por la continua polarización de todos los temas que se tratan en la televisión. O blanco o negro. O Cataluña o España. O derechas o izquierdas. A favor de los toros o en contra. Solidario o insolidario.

La mayoría de la población española es solidaria – ojo, sólo en este mediático asunto – por ceguera económica. A diferencia de otros países, en España los gastos indirectos nunca nos han preocupado demasiado, porque la gente está acostumbrada a ignorar que todo gasto del país está siendo sufragado por sus bolsillos. Si sube el IVA del pan un céntimo, se puede desatar una nueva Guerra Civil, pero si se grava con un impuesto ecológico de 5 céntimos por kilo de trigo a los productores, a la gente le dará absolutamente igual.

Así, la solidaridad que se espera con los refugiados sirios es – salvo los casos de personas que realmente se han implicado a nivel personal, a veces hasta ofreciendo espacio en sus propias casas – una solidaridad que se espera que ejerza el gobierno sin preocuparse de los gastos o problemas que pueda acarrear.

Recuerda la postura de un niño pequeño que ve un perro en la calle y quiere adoptarlo. Son los padres los que ven los problemas, los gastos y sobre todo la certidumbre de que ese niño, cuando pase un tiempo, se olvidará del perro.

La superficialidad del debate sobre los refugiados sirios lleva al punto de que todo lo que escriba aquí será reducido a ‘un artículo donde se compara a los sirios con perros’.

Uno de los aspectos más miserables de la crisis humanitaria Siria es la omisión del resto de crisis simplemente ‘porque los niños sirios se parecen a nuestros niños’. Del África subsahariana han estado llegando miles de personas todos los años y la opinión pública mayoritaria siempre ha sido el rechazo. Vidas miserables de venta infructuosa en el top-manta, alejados de la realidad social. Siempre solos o con otros compañeros de sus países de origen, las opciones de integración para los subsaharianos han sido, en gran parte, inexistentes. No hay mayor miseria que el aislamiento social al que se les somete y las vidas perpendiculares al mundo de riqueza donde se encuentran. Muchos pasan de un mundo sin oportunidades para nadie a un mundo sin oportunidades…para ellos.

También se habla de que los emigrantes sirios son clases medias, muchos con estudios universitarios, muchos saben idiomas. Se supone que por ello será fácil integrarlos. La realidad es que España es un país que estaba lleno de jóvenes de clases medias con estudios universitarios e idiomas que se tuvieron que marchar del país. Se va a producir la delirante situación de acoger a algunas decenas de miles de sirios tras haber tenido que dejar marchar a cientos de miles de españoles.

¿Cuántas profesiones de refugiados sirios son compatibles? Desde luego que los médicos y enfermeros pueden trabajar inmediatamente en nuestro país. Pero, ¿De qué nos sirven policías, funcionarios, traductores, comerciales, profesores o fruteros? El verdadero drama de España es que no hay trabajo para casi nadie, si entra más gente, que además tiene el hándicap del idioma, la cultura y la falta de contactos, ¿Cómo se van a poder integrar?

A mi no me preocupa tanto si España debe o no acoger refugiados sirios como el hecho de pensar que no estamos en condiciones de acoger a nadie. Y la misma gente que se queja de la falta de perspectivas profesionales para sus hijos, pide que se acojan a más personas sin siquiera considerar que son más bocas que alimentar, que tendrán que buscar trabajo, alquilar pisos y, si se hace como parece que la gente pide, eso se tendrá que pagar de nuestros impuestos, al menos al principio.

Un problema real que han vivido muchos países de Europa – y no España – es el haber acogido muchos inmigrantes de países musulmanes sin control. Luego se han encontrado con guetos que han crecido hasta dimensiones preocupantes. Hay barrios enteros de Berlín donde sólo viven turcos. 1.500 franceses se han ido a combatir apoyando al Estado Islámico. Un cuarto de la población de Bruselas es musulmana. Normalmente se habla en términos multiculturales de forma positiva. Pero aquí estamos hablando de casos de no integración, de mundos aislados dentro de un país. Que una mujer no pueda caminar tranquila por ciertas calles de Bruselas si no lleva pañuelo no es preocupante, sino lo siguiente.

¿Es la población Siria fácil de integrar? Según con quiénes se los compare. De nuevo se ha entrado en la descalificación a cualquier argumento negativo, diciendo que hablar de que entre los refugiados tiene que haber posibles integristas es de una total xenofobia. Pero sí, claro que los habrá y por supuesto que no hay que pasarse de guays, dando palmaditas en el hombro.

Lo que no se puede hacer es denegar sistemáticamente el acceso a argentinos, peruanos, ecuatorianos, colombianos, que se integrarían en España en un abrir y cerrar de ojos y luego aceptar sin pestañear a todos los sirios simplemente porque salgan en televisión.

No tengo una postura definida en este conflicto, a pesar de las críticas. Me parece demasiado complicado. Lo que me indigna verdaderamente es la superficialidad rozando la infantilidad con que se juzgan todos los problemas. Porque este es el país donde se supone que, tras tantos años viviendo en él, debería estar integrado.

Más sobre Google

He estado actualizando el artículo sobre «los que pudieron comprar a Google y fueron tan ciegos como para no hacerlo«. Una de las cosas más desesperantes de los blogs es dejar opiniones equivocadas o incompletas, a pesar de que pasado un tiempo se conoce mejor la realidad. Si se puede corregir, se debe mejorar.

Básicamente es incluir una referencia al libro que leí recientemente, In The Plex: How Google Thinks, Works, and Shapes Our Lives. Estamos en el año 2011 y un libro ofrece información mucho más veraz y válida que ninguna página de Internet, sobre Google, del que se ha dicho y escrito todo.

De ese libro, que a veces resulta muy servil, destacaría sobre todo el capítulo de «Google y China». Una narración sobre cómo fue el desembarco de Google en el complicado mercado chino y cómo fue su salida. No es un periodista que haya investigado por su cuenta. Ha estado hablando con todas las personas importantes que tuvieron algo que ver con esa operación de Google, sobre todo los dos fundadores.

Luego he tenido la oportunidad de leer algún extracto de artículo sobre la salida de Google de China, por supuestos expertos en el tema, y te das cuenta de que han leído parte del artículo de la Wikipedia y las notas de prensa de periódicos, lo que les da una visión tan superficial como desacertada sobre la realidad.

Quien esté interesado en ese capítulo, puede buscar el libro por muchos medios. Y no tengo problema en enviárselo por correo a quien me lo pida.

De la presencia de Google en China y su lucha feroz contra Baidu, el buscador chino, destaca el sorprendente hecho de que Baidu no es un clon de Google. La «genial» idea de crear un buscador basado en links no fue específica de Larry Page (y Sergey Brin siempre en segundo plano) sino que la tuvieron otras dos personas de forma independiente.

Robin Li, el fundador de Baidu, consiguió una patente en Estados Unidos en 1996, sobre RankDex, su sistema de valorar páginas de acuerdo a los enlaces. La primera versión de Google, muy verde, es de agosto de 1996. La patente indica que el desarrollo es muy anterior a la obtención de la misma.

Básicamente se puede decir que Google no inventó el sistema de enlaces, simplemente fue el que se hizo más famoso por él. Y si por el verdadero inventor del teléfono hay una lucha feroz, ¿Por que no reconocer sin más que fue Li quien inventó el PageRank, cuando hay todo tipo de pruebas al respecto?

Li tardó mucho tiempo en aplicar su invención a un producto comercial, y ahí se ve que fue el éxito de Google el que le empujaría a crear un buscador para China.

Cuando Google mostró sus primeras versiones de buscador chino, sus resultados eran claramente peores que los de Baidu. Además llama la atención que era especialmente torpe a la hora de mostrar información reciente.

De lo más interesante de la presencia de Google en China es ver cómo se comportaba la empresa en su papel de «segundones» y lo bien que se estaban adaptando, llegando a acercarse poco a poco al puesto de Baidu, pero sin nunca conseguirlo.

La forma en que Google abandonó el país fue exageradamente histriónica, tratando de ganar puntos y mejorar su imagen de «Don’t Be evil«, cuando era una decisión que ya estaba tomada.

Casi nadie, y el libro tampoco, se ha preocupado de narrar el drama de los ingenieros de Google en China, que se embarcaron en un proyecto complejísimo, y cuando estaban cercanos al éxito, fueron despedidos de la noche a la mañana por una decisión tomada desde Estados Unidos y de la que se enteraron por la prensa.

El libro en general es recomendable para los que quieran aprender de la historia de Internet. Te das cuenta de que mucho de lo que has leído de páginas supuestamente fiables es muy superficial. Internet cada vez es menos información y más plantar pepinos virtuales en una granja de Facebook.

How to

Uno de los How to (Cómo hacer) más extraños que hayas visto en tu vida, pero que en su momento (1939) tuvo considerable interés público: Cómo ponerse una máscara anti-gas cuando tienes barba.

[…]Cuatro rulos, que pueden comprarse comprarse en cualquier tienda. Se enrolla la barba en ellos y se colocan debajo de la mandíbula. Entonces la máscara anti-gas se coloca con normalidad, cubriendo también la barba y queda herméticamente cerrada. Este descubrimiento ha sido la forma de mantener la magnífica barba de mi esposo, y os lo envío en la esperanza de que pueda salvar la de otros.

PEGGY POLLARD.

Mi deuda con Michael

Cuando estudiaba en el instituto, los profesores de educación física siempre se caracterizaban por lo poco habitual de su método de enseñanza.

En el primer curso, me tocó un pirado de la indiaca, que es un deporte inventado por los indios americanos, parecido al badmington pero sin raquetas. Nos pasábamos horas y horas jugando a un juego del que aún hoy en día apenas si hay información en Internet.

En el segundo curso fue el tiempo del voleibol. Y fue algo tan desorganizado – pues coincidieron enfermedades del profesor, puentes, huelgas de profesores y de alumnos – que se llegó al punto de que sólo se vieron aspectos teóricos del voleibol, sin llegar jamás a jugar un partido.

En el tercer año le llegó el turno a las coreografías deportivas. ¿Por qué no jugar fútbol o lanzar el balón medicinal? Todo tenía que ser experimental, novedoso y poco masculino.

La nota final de curso la daba una coreografía que había que realizar ante todos los demás. Aquello sería grabado, para mayor escarnio (hoy se graba todo, estoy hablando de la época de los chandals con franjas blancas o rojas en los laterales).

La clase se dividió en grupos, de la típica forma improvisada en que al final queda un grupo de «sobrados», los que nadie ha querido o que no han sabido incluirse en un grupo. Yo estaba allí.

Éramos cinco chicos, y también eramos el único grupo sin chicas, lo cual convertía cualquier coreografía en algo aún menos estético. Teníamos por delante un montón de meses para crear una coreografía: un baile con música, en el que debíamos incluir algunas piruetas de pacotilla (volteretas, hacer el pino y chorradas por el estilo).

Desde un principio quedó claro que el resultado sería malo. Que tendríamos la peor coreografía de toda la clase. Que aprobaríamos, porque todo el mundo aprueba la Educación Física, pero que tendríamos que arrastrarnos por el fango.

Las primeras impresiones demostraron que ritmo, lo que se dice ritmo, no teníamos ninguno. Pero afortunadamente había un DJ de salón que entendía algo de música y con ello le daba como para plantear retazos de algunos bailes vistos en videoclips musicales.

Este chico fue nuestro gurú en la elección musical y en todo lo relacionado con la coreografía. El resto nos dejábamos llevar como zombies. Tras un par de meses, teníamos una coreografía. Era minimalista, en el sentido de que cumplía los requisitos mínimos para ser aceptada por los profesores. Sabíamos que estábamos en el límite entre la basura y lo muy básico.

Pasaba el tiempo y se veía a otros grupos muy mentalizados, ensayando mucho, mejorando pasos de baile, practicando ejercicios más elásticos y sorprendentes. Aquello tenía calidad de coreografía de pedanía, no nos engañemos, pero comparado con lo que haría mi grupo, era un nivel extraplanetario.

Mi grupo lo formábamos buenos estudiantes. No todos eran empollones, pero sí la típica gente que pasa de curso sin problema. Nos resultaba incómodo bailar, bailar rodeado de chicos y encima éramos lentos aprendiendo los pasos de baile. Eso resultaba frustrante, porque estábamos acostumbrados a aprenderlo todo con facilidad.

Lo peor quizás era la sensación de asco hacia los otros. Veías bailar a los demás y pensabas «vaya panda de perdedores», pero luego te dabas cuenta de que tú incluso empeorabas el resultado medio del grupo. Sabías que los otros pensarían «menudo peso muerto nos hemos llevado».

Fue una de las experiencias más negativas del instituto. Tuvimos que practicar mucho para intentar dar el pego, para aprobar por rigor y seriedad en el trabajo, que no por cumplir unos mínimos.

Al final, la batuta la llevaba el DJ aficionado, que era el mayor interesado en que la música y el baile por el orquestados salieran lo mejor posible. Sin embargo, en las últimas semanas, uno de los chicos (que no era yo, que en esta historia no fui sino un convidado de piedra) empezó a pensar que, dentro de nuestras debilidades, teníamos algo que no tenían los demás.

Un día llegó a la reunión para ensayar con una cinta que había grabado de la radio. Era un trozo de la Sinfonía Fantástica de Berlioz. Nadie lo sabía, ni él y el nombre era lo de menos. El caso es que le pareció una música lúgubre, como una marcha fúnebre, que podría combinarse muy bien con la coreografía que habíamos preparado.

Desde luego, había fumado algo. Pero como no teníamos nada que perder, y lo que decía cada vez tenía más fundamento, le dejamos decidir. Estuvimos cerca de seis meses con una coreografía chorra, y prácticamente la semana antes de empezar, le dimos la vuelta a todo.

Llegó el día de la representación. Sabíamos que, como todo lo malo, pasaría. Fueron desfilando los grupos: eran tan buenos como habíamos visto antes, y con chicas todo sale mucho mejor. Realmente estaban a otro nivel y nuestro grupo, no cabía la menor duda, era el peor con diferencia.

Sin embargo, cuando el profesor puso la cinta de nuestra música, nosotros nos quedamos todos quietos. Eso era una gran novedad respecto al resto de coreografías, que empezaban con una música frenética y un baile acorde. La gente se miraba un poco extrañada y poco a poco se oían los acordes lejanos de la música de Berlioz.

De la puerta del gimnasio, caraterizado como Drácula, salió uno de los miembros de mi equipo. Iba andando lentamente mientras nosotros seguíamos totalmente inmóviles. Llevaba algo en brazos, como simbolizando un ataud. Se acercaba lentamente (serían unos tres minutos largos de música clásica) y claro, el público no entendía nada de nada.

Cuando llegó donde estábamos nosotros, como estatuas, se interrumpió la música. Soltó los trastos que tenía, sonando como un golpe, y de repente empezó la coreografía con la música que teníamos ensayada desde hacía meses.

El resultado fue espectacular, de algo que habría resultado risible, conseguimos que la gente, por unos momentos, se entusiasmara. Hacia el final, quedaba la sensación de cutrez, pero un poco del regusto del buen comienzo.

Salimos de aquello con un notable, que no dejaba de ser la nota más baja, pero al menos no en solitario. Fue un enorme triunfo personal para cada uno de nosotros. Y para mi ese chico que tuvo la idea de Berlioz, ganó muchísimos puntos como persona.

Ahora que ha muerto Michael Jackson, casi veinte años después de esta batallita, me he dado cuenta de que la idea de Berlioz, de la introducción sin baile, es suya (o de su coreógrafo, igual me da). Muchos de los vídeos musicales de Jackson, algunos de los más famosos como Thriller, funcionan de esta forma. Una pequeña historieta, y luego un baile que tiene alguna relación con la introducción.

Sin embargo era algo que pocos artistas copiaban. Me imagino que porque encarecía el producto y porque las cadenas de televisión querían vídeos cortos. De alguna forma, consciente o no, este chico captó la idea. O simplemente la desarrolló de forma autónoma. Y gracias a ella, a lanzar una cortina de humo al principio del baile, conseguimos no hacer el ridículo. O no demasiado.

Todo gracias a Michael Jackson, o al Michael de nuestro grupo, que era aún más genial, porque no tenía ni idea de música. Gracias.

Trevor Jones

Seguramente no conozcas al compositor de bandas sonoras Trevor Jones.

No deja de ser un segundón. No es John Williams. No es Jerry Goldsmith. No es Bernard Herrmann. No es Maurice Jarre. ¿Pero por qué no es un compositor de su talla?

A veces el ser un segundón o un primera espada es algo que depende del puro azar. Uno suele conocer los casos de éxito que convierten a la Cenicienta en princesa, pero no los opuestos, en que no llega esa oportunidad y por qué.

Trevor Jones tiene -o tuvo- desde luego, todas las cualidades necesarias para haber pasado a la historia como uno de los compositores de bandas sonoras más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, la mala suerte – o lo que es lo mismo, la incompetencia de otros – se interpuso en su camino hacia la gloria.

Como cualquier otro compositor, se inició con películas de poca monta, escalando lentamente posiciones y mejorando su imagen como compositor. Su primera película importante sería Excalibur (1981), con la famosa banda sonora que incluía temas de Carmina Burana y música de óperas de Wagner.

Y al igual que sucede en cualquier empleo, se obtiene la posibilidad de un ascenso, se demuestra las habilidades y uno se dedica a consolidar lo conseguido. La gran oportunidad para Trevor Jones llegaría en 1992.

El último de los mohicanos (The Last of the Mohicans), una película de 1992, basada en una famosa (y poco rigurosa) novela del siglo XIX, para la que se requirieron los servicios de Trevor Jones.

Aunque la épica de los indios buenos era interesante, y la película fue todo un éxito, hasta el más desconocedor de cine la recuerda por una única cosa: su banda sonora.

Trevor Jones hizo un trabajo magnífico, tan bueno que sólo con su música, fue capaz de dar vida a una película que en otro caso habría resultado floja. Lo que seguro que no conoces son las condiciones de trabajo del compositor.

El director, Michael Mann, le sugirió que compusiera una banda sonora con música electrónica (la moda de la época y aquello en lo que más estaba trabajando el compositor; Por eso le eligió). Y acorde a los requisitos, Trevor Jones le compuso una banda sonora con música electrónica (los abominables sintetizadores).

Pero pasado un tiempo, Michael Mann cambió de opinión: una música para orquesta sonaría mucho mejor en una película épica como The Last of the Mohicans. Con lo que Trevor Jones tuvo que rehacer la banda sonora por completo.

Pero eso no fue todo. La película era muy larga y hubo que ir cortando y cortando el metraje. Y con él, la banda sonora. A Trevor Jones le tocó ir reeditando una y otra vez la banda sonora, cada vez con menos tiempo y con mayor presión. Y me imagino que con más mala gana.

Los tiempos se acortaron tanto que el compositor no daba abasto y se vio obligado a recurrir a los servicios de otro compositor, Randy Edelman (el compositor de la música de Mc Gyver) para que le ayudara en algunos arreglos menores.

Al recurrir a otro compositor, la banda sonora ya queda automáticamente excluida de la candidatura de los Oscars. Y eso fue lo que ocurrió. Para colmo de sufrimiento de Trevor Jones, la música se hizo tan famosa que no sólo potenció toda la película, sino que ayudó a que la película lograse el Oscar al mejor sonido.

Es decir, compuso una de las pocas buenas películas que se sostienen en una banda sonora extraordinaria y no sólo no pudo optar a un premio justo, sino que hubo rumores de que se le despidió por no ser capaz de terminar la banda sonora a tiempo.

Qué duda cabe que como gran compositor que es, siguió recibiendo buenos trabajos, nunca encargos extraordinarios. No es lo mismo un compositor con Oscar, que uno nominado a los Oscars que otro que nunca lo ha sido.

En 1998 compuso la banda sonora de Dark City (la fallida precursora del concepto Matrix). Otra banda sonora excelente, pero insuficiente para levantar una película menospreciada en su tiempo.

Sea este mi tributo a Trevor Jones, un compositor infravalorado, que ya nunca llegará a nada. Pero que pudo ser uno de los más grandes. Y que si no me equivoco, no ha recibido ni una sola nominación a los Oscars.

William Lawrence Bragg

William Lawrence Bragg es la persona que ha ganó el Premio Nobel siendo más joven, con tan solo 25 años.
Ganó el Nobel de Física, compartido con su padre, por sus pioneras investigaciones de estructuras cristalinas empleando rayos X .
Los Premios Nobel más jóvenes de la Historia han sido todos de física:
premios_nobel_jovenes.png
Así visto, parece como si fuera el premio Nobel más fácil de conseguir.

Cambiazo de hora

Mientras nuestros cuerpos se recuperan aún del reciente cambio de hora, podemos sentir un enorme alivio al pensar que una hora no es nada. Y es que en la Historia han existido radicales ajustes de hora, como el cambio al Calendario Gregoriano en que hubo un salto de 11 días.
Esa modificación fue tan traumática que sólo fue asumida de forma gradual por los distintos países, tardándose siglos en llegar a un equilibrio universal.
Pero tan recientemente como el 21 de agosto de 1993, los habitantes de la isla Kwajalein, en el archipiélago de las Marshall, sufrieron uno de esos pocos cambios de hora absolutamente radicales. En este caso, se da la curiosa circunstancia de que las Islas Marshall se encuentran justo sobre la línea de cambio de día. Y el condicionante de que la isla de Kwajalein no compartía no horario sino día con el resto del archipiélago (al preferir el horario de los Estados Unidos por ser base militar de ese país).
Así, Kwajalein tenía un día de diferencia con el resto de las islas. Y ese 21 de agosto de 1993 se realizó el cambio al horario estándar del archipiélago. Con el traumático resultado de perder un ¡Sábado entero!
Como cuenta este artículo del New York Times, los habitantes de esta isla se acostaron un viernes y se levantaron un domingo.
Via: Zonas horarias, en la Wikipedia.

Parábola de los talentos

Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Continúa leyendo Parábola de los talentos

Los riesgos de la energia eolica

Hace unas semanas la revista alemana Spiegel publicaba en su número 34 del año 2007 un artículo sobre los problemas prácticos con que se enfrentaba la energía eólica (Unerwartete Kräfte, cuesta 0,50€ el verlo). Una traducción al español bastante aceptable puede leerse en esta página (Los Peligros de la Energía Eólica).

En general, la energía eólica es un gran avance para la Humanidad. Lo que no es cierto es lo que se dice sobre su rentabilidad. Aquel emprendedor que se plantee participar en un proyecto de parque eólico debe saber que las rentabilidades que le van a prometer son bastante engañosas, por no decir una auténtica tomadura de pelo.

unerwartete-krafte-c.jpg
No hay negocios garantizados y este es uno más de tantos. Se invierte mucho capital para recuperar la inversión y entrar en beneficios al cabo de diez o quince años. Pero nadie puede asegurarte que los molinos vayan a durar tanto tiempo.

El artículo de Spiegel se centra en la situación en Alemania, muy representativa por cuanto es el país con mayor volumen de producción eólica del mundo. En la anterior legislatura se hizo notar el paso por el gobierno del partido de los Verdes, que promovió todo tipo de medidas que facilitaran el desarrollo de estas tecnologías.

Cerca de la casa de una amiga en el norte de Alemania tienen algunos parques importantes. A muchos podrá parecerles una molestia menor la sombra de las aspas del molino en la distancia. Durante las horas en que el sol pasa cruzando molinos de viento se produce una especie de eclipse parpadeante. Primero se ve la luz perfectamente y un segundo después el sol queda tapado por un aspa, para a continuación volver la luz, así durante bastante tiempo. El efecto discotequero es bastante molesto, y a mi amiga no le queda sino resignarse.

Pensaba que todos los problemas terminaban ahí, o con algunos pájaros que de vez en cuando mueren a causa de los potentes motores. Pero la lista de inconvenientes, de los que no se habla por tratarse de una energía cool, es bastante extensa.

  • Los mayores problemas son de ámbito tecnológico. Las empresas fabricantes simplemente no dan abasto. Tienen pedidos pendientes durante varios años y el ritmo de producción no da para más. Esto es muy positivo para los fabricantes de parques eólicos. Pero tremendamente negativo para aquellos que deseen comprarlos.El problema más sorprendente es el tamaño del molino. Digamos que consta de dos partes, la base y las aspas junto a la turbina. La base es una pieza maciza que no puede ensamblarse, así que debe transportarse entera. Los molinos pueden medir hasta 100 metros con lo que nos encontramos con algo casi imposible de transportar. No se pueden hacer bases de molino más largas porque sería imposible llevarlas por carretera, así que nos encontramos con una limitación en el crecimiento de los molinos.Con el tiempo, se ha ido optando por hacer más y más largas las aspas del molino, para optimizar el rendimiento. Esto provoca problemas físicos, por cuanto la base tiene que soportar un peso considerable y las aspas, al ser tan grandes, tienen problemas de estabilidad.
  • En los prototipos de molino todo funciona a la perfección, pero la experiencia ha demostrado que el comportamiento de los molinos es siempre inesperado. Las fuerzas a que deben someterse las aspas y las turbinas son superiores a las que se esperaba en un principio. El viento cambia de dirección y de fuerza en formas imprevisibles. Y como no estaba previsto, se producen roturas.
  • A veces se rompen los molinos. No hay ni un caso ni dos sino muchos más. Si se rompen las aspas mientras están girando los fragmentos más pequeños que se desprendan pueden llegar a cientos de metros e incluso algunos kilómetros de distancia. Aunque los molinos están alejados de las viviendas y las carreteras, siempre estarán cerca de lugares poblados y de carreteras que pueden tener coches en circulación. Todavía no se han producido accidentes importantes pero pueden ocurrir en un futuro. Y el responsable será el dueño del parque eólico.
  • unerwartete-krafte-a.png

  • También los molinos se pueden quemar. Al estar a tanta altura, los bomberos no pueden hacer nada, porque las escaleras no llegan tan alto – otra cosa es ver qué podrían hacer, a casi 100 metros de altura en un fuego eléctrico y con un viento que no pone las cosas más fáciles.
  • Se han producido suficientes accidentes y averías como para que las aseguradoras entiendan que los parques eólicos son un producto de alto riesgo. Tras perder mucho dinero pagando compensaciones se han vuelto muy severas. Los seguros obligatorios son mucho más caros y obligan a mayores revisiones y al reemplazo de alguna de las piezas más susceptibles de averías, pero también más caras. Todo esto menoscaba la rentabilidad enormemente. En algunos casos la aseguradora podría no aceptar cubrir los riesgos de un molino que tenga demasiados años de funcionamiento, por lo que aunque los fabricantes prometan que el molino durará 20 años por lo menos, si no se puede tener en uso más allá del tiempo que las aseguradoras estén dispuestas a aceptar, de nada servirá esa supuesta duración.
  • unerwartete-krafte-b.png

  • A pesar de ser productos altamente tecnificados, la calidad deja mucho que desear. Encuestas realizadas entre compradores de parques eólicos arrojan una imagen de muy poca satisfacción entre los clientes. En general, el mayor problema son las reparaciones y el mantenimiento. Como no paran de fabricar y de vender, apenas si tienen tiempo o se preocupan con las reparaciones, aun cuando las cubra el periodo de garantía. El tiempo de espera hasta que te arreglen la avería puede ser de más de seis meses. Esos seis meses que tienes el molino averiado es tiempo en que no estás produciendo energía y por lo tanto no estás recuperando tu inversión.
  • Elegir dónde montar un parque eólico no es fácil. Cerca de buenas carreteras pero alejado de grandes poblaciones. En lugares donde haya mucho viento y que sea fácil conectar el suministro al resto de la red eléctrica. Las mejores ubicaciones ya están escogidas y quien trate de construir uno nuevo debe buscar mucho dónde colocar sus molinos. Hacerlo en un lugar sin demasiado viento provocará que el molino no sea tan rentable. Si está demasiado cerca de un pueblo, cualquier accidente por pequeño que sea puede desembocar en un cierre forzoso del molino, lo que aniquilaría toda perspectiva de rentabilidad.
  • La idea de situar los molinos en el mar, aunque con mucho futuro, es actualmente una quimera. Todos los intentos hasta el momento han sido sonoros fracasos. Dinamarca tuvo que desmantelar un parque eólico completo hace pocos años porque las turbinas no eran capaces de soportar vientos tan fuertes. También se han producido fracasos en el Reino Unido. Con tan ilustres precedentes, hay que ser muy valiente para intentarlo en otro lugar.
  • A efectos del beneficio a largo plazo no hay que olvidar que se trata de una fuente de energía subvencionada. Esto quiere decir que el gobierno favorece con impuestos bajos y ayudas la producción de energías renovables. Pero es de esperar que a medio plazo estos beneficios vayan disminuyendo lo que se traducirá en que tendrá que ser vendida a precios más y más bajos conforme vaya pasando el tiempo.
  • Un problema sorprendente es la variabilidad del viento. Cuando no sopla, el molino no produce electricidad. Cuando sopla con fuerza, como en las tormentas, produce unas cantidades de energía muy superiores a las que se pensaba en el laboratorio. Estas potencias son tan fuertes que el molino no es capaz de aprovechar toda la energía por riesgo de sobrecalentamiento y avería por lo que tiene que desaprovechar la mayoría. Si se pudiera aprovechar toda, la rentabilidad aumentaría drásticamente.
    Actualmente se está trabajando en este sentido. Un proyecto interesante (página en alemán) propone almacenar ese aire «sobrante» bajo tierra, aprovechando bolsas de aire subterráneas como las que se obtienen de las minas de gas ya extintas. Ese aire se podría procesar por separado generando mucho mayor beneficio.
  • Se está investigando menos de lo que se debería. Pero es lógico: si produces Seats 600 y la gente te los quita de las manos, ¿Para qué empezar a investigar en los Seats Ibiza? Pero aún así, se avanza. Los molinos de hace diez años son mucho menos eficientes que los actuales, se rompen más y durarán menos años. Como con la compra de un ordenador, hacer una compra a 20 ó 30 años (para obtener rentabilidad) de un producto que está en continua evolución, supone un enorme riesgo económico.

En los comentarios a la traducción al artículo de Spiegel los hooligans de las energías renovables atacan con fiereza. Todo tiene que ser o bueno o malo. El petróleo es malo, ganar dinero con él es sucio. Las energías renovables son sanas, baratas y hasta rentables.

Para mí lo ideal sería que los inversores siguieran cayendo como moscas atrapadas en la miel de los cantos de sirena que recorren los medios de comunicación. Ellos son los pardillos que pagan el pato de un mundo mejor. Poca gente está ganando dinero comprando parques eólicos. Estamos ganando todos los demás. Me molesta que engañen a la gente valiente que arriesga su dinero y por eso publico esto. Los que escriben en los foros las maravillas de estas nuevas energías no estarían dispuestos a pagar un 20% más por su recibo de la luz si les garantizaran que iba a ser «energía verde».

Queremos un mundo mejor, pero que se esfuercen los demás, que no me cueste a mi el dinero.
Como resumen, los parques eólicos tienen algunos riesgos económicos que merece la pena conocer de fuentes imparciales y fiables. Y esta no es una de ellas.

La bucólica primera fotografía la he tomado de la Wikipedia y es libre.

Las otras dos son del artículo de Spiegel que posee los derechos de autor, yo sólo las he expuesto a modo orientativo.