My Flesh and Blood

He visto pocas películas, pero una de las que más me han impresionado jamás ha sido My Flesh and Blood (En Emule).

La película es un documental del 2003 dirigido por Jonathan Karsh. Trata sobre Susan Tom, una mujer anónima de un pueblo de California. Es la típica mujer gorda, con gafas enormes, un poco envejecida, prototipo de americana risible. Sin embargo la vida de Susan Tom es totalmente inusual, pues tiene trece hijos. A partir de aquí, puedes leer partes que te hagan disfrutar menos de la película.

De nuevo nada tan extraordinario. Pero hay que tener en cuenta que once de esos hijos son adoptados.

Esto ya empieza a salirse de lo común. Si para adoptar un niño tienes que esperar varios años, tienes que tener los ingresos de un empresario, los valores de un sacerdote y el pasado de un Presidente de gobierno, ¿Cómo puede una mujer adoptar tantos?

Pues lo excepcional y realmente emotivo de esa película es que los niños que adopta Susan Tom son los que nadie quiere.

Como Anthony, un niño con una enfermedad de la piel, horrible, que además es garantía de que no alcanzará la edad adulta. ¿Quién adoptaría a un niño así?

Como Joe, que tiene fibrosis quística.

Como Katie, que tiene retraso mental.

Como Hannah, que nació sin piernas.

Conforme vas viendo la película, dejas de ver a Susan Tom como una santa, como una persona digna de un Premio Nobel de la Paz, hasta llegar a un punto en el que te das cuenta de que está enferma. Y esto no hace sino convertir la película en más interesante.

La vida en la casa de Susan Tom es intensísima. Casi todos los niños requieren cuidados excepcionales, todos tienen medicación y algunos pueden morir si no la toman. Son unos once niños y casi todos de edades comprendidas entre los cinco y los diez años. Si una casa normal es un zafarrancho con un niño pequeño, no te cuento lo que ocurre cuando tienes once de edades similares.

Según transcurre la película, ves que Susan Tom tiene a los niños como única fuente de ingresos. Obviamente con tantísimas ocupaciones en casa, es imposible tener un empleo. Y Susan Tom está divorciada. El Estado da una aportación económica a las personas que adoptan niños con problemas. Sólo recibe la ayuda de una de sus hijas mayores, mayor de edad. Para la hija, la ocupación de cuidar de tantos niños es una tarea que le desborda, pues es muy importante pero a la vez agotadora y frustrante, al tiempo que emocionalmente muy dañina.

No hay que olvidar el aspecto de que algunos de los niños tienen necesidades de cuidado muy altas y enfermedades terminales. Reciben una atención que sabes que sólo es temporal, a corto plazo. Ese niño morirá como mucho en tres años.

La vida en la casa es inquietante. La mezcla de niños, sin embargo, genera una paz y una sintonía que son casi religiosas. Susan Tom es una madre ejemplar y sabe poner orden, organizar, motivar, gestionar y hacer que se sientan queridos todos esos niños.

Lo más extraordinario de su espontánea misión es que los niños, al sentirse rodeados de otros niños que están peor que ellos, se sienten muy bien. La niña sin piernas es una reina comparada con la deficiente mental. Y ésta disfruta sabiendo que no tiene tres años de vida, como el de la enfermedad degenerativa. Y este, sabiendo que no está en una silla de ruedas. Todos tienen un motivo por el que sentirse felices. Y sobre todo, por estar en una familia, no ser un lastre aparcado en una institución pública.

La película te deja una sensación de enorme frustración y asco. Sobre todo por la mezquina visión que tenemos actualmente de cumplir el expendiente familiar teniendo un único hijo, alegando mil historias de la crisis, las dificultades económicas, la falta de tiempo y atención.

Esta es la página de la familia de Susan Tom.
El documental tiene un 8.6 en Imdb.com. Tres décimas más que Blade Runner.

4 comentarios en “My Flesh and Blood”

  1. No he terminado de leer el post entero para no descubrir más de lo debido, y ya he bajado la película pero… ¿sabes donde conseguir los subtítulos en castellano?

    [Comentario zrubavel: Lo cierto es que la vi sin subtítulos. Tengo un fichero de subtítulos, pero es un .sub que no se puede ver tal cual. Te lo dejo por si te sirve de algo. La película se entiende bastante bien, lo importante es percibir la vida de la casa.]

  2. No me queda claro si hay que verla o no… Es todo absolutamente triste. No sé yo. Ultimamente, salvo excepcíones de chavalas que están mucho más que bien, la raza humana me parede deplorable y la humanidad de los humanos un poquito desagradable. No creo que yo esté para mirar un vídeo como este. Miedo me da.

  3. Yo tenia miedo de ver el documental y que fuera un dramon. Lo es, pero no me arrepiento de haberlo visto y lo recomiendo. Es una leccion de humanidad.
    salu2

  4. hola amigo acabo de condeguir la pelicula pero no encuentro en ningun lado los subtitulos en español, te agradeceria eternamente si los pudieras volver a subir, ya que la liga de mas arriba esta rota, gracias

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