Conciliación laboral

Hace unos días estuve viendo el programa de Salvados sobre la conciliación laboral. En dicho programa se comparaba la difícil situación para conciliar vida laboral y personal en familias de España y Suecia.

En general el concepto del programa ‘Salvados’ no me gusta nada y este episodio no fue una excepción. Solo la idea de comparar un aspecto de la vida de dos países, de forma totalmente aislada, es simplista o manipuladora. O una deliberada mezcla de ambas cosas.

¿Por qué comparar con Suecia? Desde luego que es uno de los países más ricos del mundo. Pero aún dentro de esta lista, hay numerosos países donde apenas hay cobertura social suficiente como para poder cuidar holgadamente de un hijo mientras se trabaja. Estados Unidos, Alemania u Holanda no tienen coberturas que se parezcan a las que ofrece Suecia, pareciéndose mucho más a España en ese aspecto.

Cierto es que la inexistente conciliación laboral en España, que en muchísimos casos sólo es posible gracias a los abuelos, es un problema. Pero ese programa no exponía ninguna solución posible, salvo la manida: España tiene mucha corrupción – que la tiene – y con el dinero de la corrupción, se podrían pagar un montón de compensaciones sociales.

Pero ese dinero de la corrupción tiene que dar también para la memoria histórica, para poner un policía a cada mujer maltratada, para el cuidado de personas dependientes, para una Sanidad que cubra cada aspecto mejorable. Tiene que dar para mejorar la educación y subsidiar la compra de coches y casas. Y para que haya un salario básico universal. Robamos, pero no tanto para poder pagar todo eso con el dinero de la corrupción.

Luego el programa mencionaba que ‘los políticos no quieren’, o más finamente dicho ‘no hay voluntad política’.

En mi opinión el problema de la inexistente tasa de natalidad española es uno de los más graves para el país de cara a su posición mundial dentro de digamos 50 años. Si la población no crece, es casi inevitable que la economía se mantenga en niveles de escaso crecimiento. España es, a día de hoy, el 30º país del mundo por población. En 50 años, bien podríamos estar pasado el puesto 50º. Y la población de un país es uno de los más importantes factores económicos, especialmente en países que ya no están en fases de desarrollo.

Pero en España apenas si se llevan a cabo correcciones cuyos efectos no se notarían en menos de cuatro años. ¿Para qué arreglar un problema que aún no tenemos y por el que no se pueden conseguir votos?

Volviendo a Suecia, ¿Por qué no es legítimo comparar la conciliación laboral en ese país con la del nuestro? Básicamente porque tienen una economía totalmente diferente. Dice la Wikipedia que la economía sueca es una economía orientada hacia la exportación – saludable ventaja de tener un país con poca población – mientras que de la economía española, destaca el relevante factor del turismo.

Nada nuevo bajo el sol, pero un aspecto fundamental si simplemente queremos comparar un típico puesto de trabajo sueco con un típico puesto de trabajo español. Las decisiones sociales en ambos países giran, por fuerza, en torno a empleos medios. En España no hay apenas empresas grandes y las pocas que hay, son continuamente machacadas mediáticamente, con el nuevo soniquete de ‘Las empresas del IBEX35’ popularizado por Podemos.

Como su propio nombre indica, el IBEX35 sólo tiene 35 empresas, entre las que están los supermercados Dia% (el artículo enlazado nada tiene que ver con la realidad actual).

Para sorpresa del presentador durante una de sus preparadas entrevistas, la empresa española que mejor plan de conciliación laboral tiene es Iberdrola. Un infame miembro del IBEX35. En general, casi todas las grandes empresas tienen políticas sociales muy superiores a las de empresas de menor tamaño.

Precisamente las empresas más castigadas por otros programas de ‘Salvados’ son aquellas que mejor tratan a sus empleados. Que pueden permitirse no distinguir si contratan a un hombre o una mujer. Que pueden extender una baja de varios meses sin que sea un insoportable coste.

Paradójicamente es el periodismo una de las profesiones donde menos conciliación laboral existe. Es muy posible que la productora que realizó el programa no tenga nada parecido a planes de conciliación laboral.

¿Qué conciliación laboral puede ofrecer el dueño de un bar, con dos camareros, si uno de ellos falta cada vez que el niño tiene fiebre? Como empresario, el dueño del bar será un hijo de puta. Pero también como empresario será una persona que hará números, que pondrá los precios en función de lo que cobra el bar de al lado y que tiene que pagar sueldos de miseria para poder ser competitivo. Porque su negocio es un negocio de escasos márgenes, mucha competencia y poca estabilidad.

El problema de la conciliación laboral en España es el de su sistema productivo – quizás el mayor problema de todos los que tiene España, por encima de la corrupción y el paro. Tenemos un sistema productivo que no escala, que solo permite racanear céntimos en cañas, en raciones de jamón, en habitaciones de hotel con una cama más pequeña. No tenemos empresas de verdad. O casi.

Una de las pocas empresas españolas de las que estar orgullosos a nivel mundial es Inditex. El gigante de la distribución textil fue, sin embargo, amargamente criticado en otro programa de ‘Salvados’ por contratar mano de obra infantil, mano de obra que no cumple las condiciones de seguridad laboral, etc. Puede que sea verdad que alguna de las camisetas de Zara que tienes en el armario la haya hecho un niño. La cruda realidad es que no importa de qué fabricante sea la camiseta que tienes en el armario para que la posibilidad de mano de obra infantil esté ahí.

Inditex está en un negocio que funciona así. Márgenes pequeños pero con economías de escala. Sería bonito que toda la ropa de Inditex se fabricara en Alicante, pero en tal caso Inditex no sería competitiva a nivel mundial – posiblemente ni siquiera a nivel nacional.

Un artículo muy interesante que leí hace unos meses se titula ‘Por qué es imposible comprar (ropa) éticamente’. En él aborda la problemática de este tipo de empresas. El artículo detalla que la industria textil funciona con una enorme cantidad de intermediarios y mayoristas. Inditex no tiene fábricas en Vietnam, China o Malasia. Tiene acuerdos con mayoristas en esos países que a su vez tienen acuerdos con empresas que operan en estos países.

En el articulo mencionan que son las grandes empresas – como Inditex – las únicas que tratan, a veces infructuosamente – de evitar a los fabricantes que permiten peores condiciones laborales. Así, si evitas a los grandes como Inditex, Mango, H&M, es posible que acabes en una marca de segunda fila que, esta vez ya sí, te puede garantizar al 100% que tu camiseta ha sido fabricada por un niño. Por lo tanto, la idea de comprar éticamente te acaba llevando precisamente a los comerciantes menos éticos.

Para tener opciones de conciliar vida laboral y personal necesitamos más Inditex en España. No necesitamos que España sea el nuevo centro de fabricación de camisetas, insistiendo en los empleos con poco valor añadido, de talleres pequeños. Necesitamos que haya puestos de alto nivel que se creen en España. Volviendo al ejemplo sueco, ¿Queremos un arsenal de reponedores y cajeros en los Ikea de España, o los asexuales ingenieros que diseñan los muebles de nombres impronunciables?

¿Pero cómo puede permitirse Suecia tener tantos servicios sociales? Para conseguirlo, ha llegado a un sistema impositivo bastante asfixiante, con una media del 45% del sueldo destinado a impuestos y un IVA del 24% en prácticamente todo. Si España aumentara su presión impositiva a estos mismos niveles, para permitir una mejor conciliación, podríamos llegar a unas coberturas similares a las suecas. ¿Pero, estaríamos dispuestos a hacer ese esfuerzo?

El programa de televisión simplísticamente culpabilizaba a los políticos pero ante un reto así, no se puede fabricar el dinero de la nada. Hay que tomarlo de alguna parte. Y lo tenemos que poner el resto de los españoles.

Así, en una economía de libre mercado, al estilo americano, cada uno tiene que pagar lo suyo. Compras un coche, pagas sus impuestos. Conduces sus carreteras, pagas sus impuestos. Tienes un hijo, pagas su guardería. El estilo sueco es más social: todo el mundo paga lo de todos – en los coches no. ¿Quiero yo, que he renunciado a tener hijos por la difícil conciliación laboral, pagar las guarderías del resto de españoles? ¿Y la dependencia de los abuelos que yo ya no tengo? ¿Y la educación con ordenadores de los hijos que no tengo? No es una pregunta retórica, sino directamente al bolsillo. ¿Estaría dispuesto a pagar 50 ó 150 euros al mes, cada mes, para que haya esa cobertura social a las personas que han tenido un hijo?

Si el programa se hubiera afrontado con esa pregunta la mayoría de la gente que no tiene hijos habría dicho que no, que prefiere España con sus cañas baratas a Suecia y sus días oscuros. Pero cuando se pinta todo en blanco y negro, con los malísimos políticos y empresarios, se llega a una historia fácil, pero que no es real. Y sobre todo, que no aporta soluciones, sólo lloriqueos.

4 comentarios en “Conciliación laboral”

  1. Buen resumen en el penúltimo párrafo, lo que no sé es por qué no vamos más allá y dejamos de pagar la educación y la sanidad de los pobres, si yo apenas la uso y puedo permitirme que mis hijos vayan a un colegio para niños bien. Personalmente sí pagaría 100 euros si esos 2 mil millones extra al mes se usaran correctamente, y no se lo llevaran a Suiza en sobrecitos (47 millones solo uno de los tesoreros del PP) ni lo tiraran en obras decomunales (1.100 millones de euros el aeropuerto de Ciudad Real). La corrupción no paga todo, pero paga un parte (aunque sea 50€ por empleado, es algo).

    Y entiendo hacer un programa comparando con un país donde lo que se expone se hace bien. Muchas veces (como en tu post) se argumenta que no se puede hacer o que la gente prefiría no hacerlo, lo cual se demuestra que no es cierto. Es más difícil por como está orientado el negocio en España, pero no es imposible.

    Y justificar el negocio de la ropa porque «todos funcionan así» es maravilloso. Sencillamente no me vale decir que es un negocio con márgenes pequeños donde el director del negocio es el hombre más rico del mundo (70 mil millones de euros, que se dice pronto). Claro que es rentable coser en alicante, pero quizá Amancio no fuera tan rico.

  2. Hay otra cuestión de fondo: ¿realmente nos interesa tener hijos? La problemática de las pirámides poblacionales y de nuestro puto sistema económico basado en ‘crecimiento o muerte’ me recuerda al drama del náufrago que se muere de sed y, para aliviarla, bebe agua del mar; lo que, a medio plazo, le provoca aún más sed. En algún momento deberíamos poner el freno en esta huida hacia adelante o lo hará el propio planeta y la finitud de sus recursos, provocando un hostión de magnitudes desconocidas.

    Porque la carrera entre los científicos (únicos que, en estos momentos, pueden salvarnos) y nuestra estupidez la vamos ganando nosotros por varios cuerpos. Y si acaso ellos consiguieran, in extremis, desarrollar la fusión comercial estable y acumuladores mil veces más capaces que los actuales, dando otros misericordiosos cien años de prórroga a la civilización humana, ni siquiera tendrían tiempo para tomar resuello: nuestra estupidez seguiría corriendo a todo trapo cual Forrest Gump. Crecimiento, beneficio, crecimiento, beneficio, crecimiento…

    Por lo demás, gran artículo.

  3. Es la Sexta, está vendiendo el producto mágico de la casa «podemos».
    Ese producto promete todo esto y lo pagaremos los que trabajamos también llamados «los ricos».

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