Rosas en San Valentin

Si mañana tienes la suerte de que te regalen alguna rosa, no estaría de más que supieras que la flor que te entregan puede provenir de países remotos.
Los principales exportadores de rosas son países sorprendentes. Kenia, Holanda, Zimbabwe, Colombia, Ecuador, Zambia e Israel. Durante algún tiempo Israel fue el mayor exportador de rosas del mundo.
La producción de rosas en China tiene una magnitud que escapa a nuestra imaginación. Más de un millón y medio de personas trabajan directamente en el negocio de las flores. Aún así, tienen problemas para satisfacer la enorme demanda de flores, especialmente rosas, dentro del país.
Algunos países son grandes productores de rosas, como Estados Unidos o Italia. Pero tienen una demanda interna tan elevada que necesitan importar flores.
La economía de Kenia, ahora en todos los noticieros por los disturbios que presagian una Guerra Civil, además de sostenerse en el turismo, tiene como otros sustentos el té y las flores.
Hace pocos años Kenia obtenía más ingresos de sus flores que del turismo. Las flores de Kenia suponen el 8% de sus exportaciones y dominan el mercado mundial con más del 25% del total de exportaciones de flores en todo el mundo.
Un tercio de toda la producción de rosas de Kenia se vende en San Valentín, por lo que los disturbios no han podido llegar en peor momento.
Existen gigantescas granjas dedicadas exclusivamente al cultivo de rosas, la mayoría en torno al lago Naivasha. Muchas han perdido a miles de trabajadores que han escapado, comprometiendo la recogida de millones de flores.
Aunque muchos afirmen que San Valentín es un invento de El Corte Inglés, mañana es el día más importante del año para Kenia.
Traducido de «The Economist».

Valor añadido

Refiriéndose a la desastrosa economía comunista de Rusia, la Wikipedia nos muestra un ejemplo extraño de hasta qué punto el control del gobierno sobre los precios puede llevar a anomalías del mercado:

Por ejemplo, el precio del pan, un pilar en la dieta tradicional de los rusos, estaba por debajo del coste del trigo empleado para fabricarlo. En algunos casos, los granjeros alimentaban al ganado con pan en lugar de con grano porque les resultaba más barato.

Este ejemplo recuerda al también sacado por los pelos de las situaciones de hiperinflación en que una divisa pierde casi todo su valor. La gente tiene que moverse con cifras multimillonarias para realizar sus compras y en algún caso el papel físico con que está fabricado el billete costaba menos que el papel que podía comprarse con los billetes, por lo que la gente prefería quemar billetes antes que comprar cualquier otro tipo de mercancía para emplear en la calefacción.
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Siempre he creído que esta fotografía está sacada de contexto. Aunque afirman en el pie que es:

Una alemana alimentando el horno con billetes, que arderán más tiempo que la cantidad de leña que puede comprarse con ellos.

Me resulta más lógico pensar que son billetes que han quedado fuera del curso legal, algo frecuente en estas situaciones de hiperinflación. También el hecho de tener dinero para hacerse una fotografía quemando billetes pero no tener dinero para leña me resulta muy sospechoso.

Los riesgos de la energia eolica

Hace unas semanas la revista alemana Spiegel publicaba en su número 34 del año 2007 un artículo sobre los problemas prácticos con que se enfrentaba la energía eólica (Unerwartete Kräfte, cuesta 0,50€ el verlo). Una traducción al español bastante aceptable puede leerse en esta página (Los Peligros de la Energía Eólica).

En general, la energía eólica es un gran avance para la Humanidad. Lo que no es cierto es lo que se dice sobre su rentabilidad. Aquel emprendedor que se plantee participar en un proyecto de parque eólico debe saber que las rentabilidades que le van a prometer son bastante engañosas, por no decir una auténtica tomadura de pelo.

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No hay negocios garantizados y este es uno más de tantos. Se invierte mucho capital para recuperar la inversión y entrar en beneficios al cabo de diez o quince años. Pero nadie puede asegurarte que los molinos vayan a durar tanto tiempo.

El artículo de Spiegel se centra en la situación en Alemania, muy representativa por cuanto es el país con mayor volumen de producción eólica del mundo. En la anterior legislatura se hizo notar el paso por el gobierno del partido de los Verdes, que promovió todo tipo de medidas que facilitaran el desarrollo de estas tecnologías.

Cerca de la casa de una amiga en el norte de Alemania tienen algunos parques importantes. A muchos podrá parecerles una molestia menor la sombra de las aspas del molino en la distancia. Durante las horas en que el sol pasa cruzando molinos de viento se produce una especie de eclipse parpadeante. Primero se ve la luz perfectamente y un segundo después el sol queda tapado por un aspa, para a continuación volver la luz, así durante bastante tiempo. El efecto discotequero es bastante molesto, y a mi amiga no le queda sino resignarse.

Pensaba que todos los problemas terminaban ahí, o con algunos pájaros que de vez en cuando mueren a causa de los potentes motores. Pero la lista de inconvenientes, de los que no se habla por tratarse de una energía cool, es bastante extensa.

  • Los mayores problemas son de ámbito tecnológico. Las empresas fabricantes simplemente no dan abasto. Tienen pedidos pendientes durante varios años y el ritmo de producción no da para más. Esto es muy positivo para los fabricantes de parques eólicos. Pero tremendamente negativo para aquellos que deseen comprarlos.El problema más sorprendente es el tamaño del molino. Digamos que consta de dos partes, la base y las aspas junto a la turbina. La base es una pieza maciza que no puede ensamblarse, así que debe transportarse entera. Los molinos pueden medir hasta 100 metros con lo que nos encontramos con algo casi imposible de transportar. No se pueden hacer bases de molino más largas porque sería imposible llevarlas por carretera, así que nos encontramos con una limitación en el crecimiento de los molinos.Con el tiempo, se ha ido optando por hacer más y más largas las aspas del molino, para optimizar el rendimiento. Esto provoca problemas físicos, por cuanto la base tiene que soportar un peso considerable y las aspas, al ser tan grandes, tienen problemas de estabilidad.
  • En los prototipos de molino todo funciona a la perfección, pero la experiencia ha demostrado que el comportamiento de los molinos es siempre inesperado. Las fuerzas a que deben someterse las aspas y las turbinas son superiores a las que se esperaba en un principio. El viento cambia de dirección y de fuerza en formas imprevisibles. Y como no estaba previsto, se producen roturas.
  • A veces se rompen los molinos. No hay ni un caso ni dos sino muchos más. Si se rompen las aspas mientras están girando los fragmentos más pequeños que se desprendan pueden llegar a cientos de metros e incluso algunos kilómetros de distancia. Aunque los molinos están alejados de las viviendas y las carreteras, siempre estarán cerca de lugares poblados y de carreteras que pueden tener coches en circulación. Todavía no se han producido accidentes importantes pero pueden ocurrir en un futuro. Y el responsable será el dueño del parque eólico.
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  • También los molinos se pueden quemar. Al estar a tanta altura, los bomberos no pueden hacer nada, porque las escaleras no llegan tan alto – otra cosa es ver qué podrían hacer, a casi 100 metros de altura en un fuego eléctrico y con un viento que no pone las cosas más fáciles.
  • Se han producido suficientes accidentes y averías como para que las aseguradoras entiendan que los parques eólicos son un producto de alto riesgo. Tras perder mucho dinero pagando compensaciones se han vuelto muy severas. Los seguros obligatorios son mucho más caros y obligan a mayores revisiones y al reemplazo de alguna de las piezas más susceptibles de averías, pero también más caras. Todo esto menoscaba la rentabilidad enormemente. En algunos casos la aseguradora podría no aceptar cubrir los riesgos de un molino que tenga demasiados años de funcionamiento, por lo que aunque los fabricantes prometan que el molino durará 20 años por lo menos, si no se puede tener en uso más allá del tiempo que las aseguradoras estén dispuestas a aceptar, de nada servirá esa supuesta duración.
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  • A pesar de ser productos altamente tecnificados, la calidad deja mucho que desear. Encuestas realizadas entre compradores de parques eólicos arrojan una imagen de muy poca satisfacción entre los clientes. En general, el mayor problema son las reparaciones y el mantenimiento. Como no paran de fabricar y de vender, apenas si tienen tiempo o se preocupan con las reparaciones, aun cuando las cubra el periodo de garantía. El tiempo de espera hasta que te arreglen la avería puede ser de más de seis meses. Esos seis meses que tienes el molino averiado es tiempo en que no estás produciendo energía y por lo tanto no estás recuperando tu inversión.
  • Elegir dónde montar un parque eólico no es fácil. Cerca de buenas carreteras pero alejado de grandes poblaciones. En lugares donde haya mucho viento y que sea fácil conectar el suministro al resto de la red eléctrica. Las mejores ubicaciones ya están escogidas y quien trate de construir uno nuevo debe buscar mucho dónde colocar sus molinos. Hacerlo en un lugar sin demasiado viento provocará que el molino no sea tan rentable. Si está demasiado cerca de un pueblo, cualquier accidente por pequeño que sea puede desembocar en un cierre forzoso del molino, lo que aniquilaría toda perspectiva de rentabilidad.
  • La idea de situar los molinos en el mar, aunque con mucho futuro, es actualmente una quimera. Todos los intentos hasta el momento han sido sonoros fracasos. Dinamarca tuvo que desmantelar un parque eólico completo hace pocos años porque las turbinas no eran capaces de soportar vientos tan fuertes. También se han producido fracasos en el Reino Unido. Con tan ilustres precedentes, hay que ser muy valiente para intentarlo en otro lugar.
  • A efectos del beneficio a largo plazo no hay que olvidar que se trata de una fuente de energía subvencionada. Esto quiere decir que el gobierno favorece con impuestos bajos y ayudas la producción de energías renovables. Pero es de esperar que a medio plazo estos beneficios vayan disminuyendo lo que se traducirá en que tendrá que ser vendida a precios más y más bajos conforme vaya pasando el tiempo.
  • Un problema sorprendente es la variabilidad del viento. Cuando no sopla, el molino no produce electricidad. Cuando sopla con fuerza, como en las tormentas, produce unas cantidades de energía muy superiores a las que se pensaba en el laboratorio. Estas potencias son tan fuertes que el molino no es capaz de aprovechar toda la energía por riesgo de sobrecalentamiento y avería por lo que tiene que desaprovechar la mayoría. Si se pudiera aprovechar toda, la rentabilidad aumentaría drásticamente.
    Actualmente se está trabajando en este sentido. Un proyecto interesante (página en alemán) propone almacenar ese aire «sobrante» bajo tierra, aprovechando bolsas de aire subterráneas como las que se obtienen de las minas de gas ya extintas. Ese aire se podría procesar por separado generando mucho mayor beneficio.
  • Se está investigando menos de lo que se debería. Pero es lógico: si produces Seats 600 y la gente te los quita de las manos, ¿Para qué empezar a investigar en los Seats Ibiza? Pero aún así, se avanza. Los molinos de hace diez años son mucho menos eficientes que los actuales, se rompen más y durarán menos años. Como con la compra de un ordenador, hacer una compra a 20 ó 30 años (para obtener rentabilidad) de un producto que está en continua evolución, supone un enorme riesgo económico.

En los comentarios a la traducción al artículo de Spiegel los hooligans de las energías renovables atacan con fiereza. Todo tiene que ser o bueno o malo. El petróleo es malo, ganar dinero con él es sucio. Las energías renovables son sanas, baratas y hasta rentables.

Para mí lo ideal sería que los inversores siguieran cayendo como moscas atrapadas en la miel de los cantos de sirena que recorren los medios de comunicación. Ellos son los pardillos que pagan el pato de un mundo mejor. Poca gente está ganando dinero comprando parques eólicos. Estamos ganando todos los demás. Me molesta que engañen a la gente valiente que arriesga su dinero y por eso publico esto. Los que escriben en los foros las maravillas de estas nuevas energías no estarían dispuestos a pagar un 20% más por su recibo de la luz si les garantizaran que iba a ser «energía verde».

Queremos un mundo mejor, pero que se esfuercen los demás, que no me cueste a mi el dinero.
Como resumen, los parques eólicos tienen algunos riesgos económicos que merece la pena conocer de fuentes imparciales y fiables. Y esta no es una de ellas.

La bucólica primera fotografía la he tomado de la Wikipedia y es libre.

Las otras dos son del artículo de Spiegel que posee los derechos de autor, yo sólo las he expuesto a modo orientativo.

El milagro de Botsuana

Dos hechos que todo el mundo conoce:

Esto es, China crece y África decrece. Pero entre ambos extremos surge el milagro de Botsuana: Botsuana crece y lo hace más rápidamente que China. Y desde hace más tiempo.
Desde que obtuviera su independencia, en 1967, Botsuana tiene el mayor crecimiento en renta per cápita del mundo. El crecimiento económico ha sido de un 9% de media durante el periodo 1967-1997.
La educación en Botsuana ha mejorado mucho desde 1966, cuando apenas un puñado de estudiantes terminaba una carrera y sólo unos pocos comenzaban la enseñanza secundaria.
Hoy en día todos los estudiantes tienen garantizados diez años de enseñanza básica y la mayoría estudia dos años más para obtener un título que les permita estudiar en escuelas técnicas o acceder a la Universidad.
La economía de Botsuana se sustenta sobre todo en sus minas de diamantes. Sin embargo estos ingresos no son nada comparados con los que obtienen algunos de sus vecinos gracias al petróleo.
Con un gobierno responsable Botsuana tiene unos niveles de deuda externa insignificantes. La política fiscal es muy estricta, llevando incluso a caer en el déficit público.
Botsuana tiene el mejor registro de crédito de todo África y tiene reservas de divisas externas equivalentes a dos años y medio de importaciones (más de 7.000 millones de dólares guardados en el calcetín).

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Henry Bessemer

En estos tiempos que corren se tiende a imaginar la innovación como una elección entre dos posturas posibles.
Por un lado la línea proteccionista: inventar algo – o robarlo – bloquearlo en la medida de lo posible mediante alguna patente y dedicarse a hacer caja con la creación.
Por otro la línea abierta: crear algo, facilitar su uso tanto como sea posible – incluso llegando a regalarlo – y luego tratar de cobrar con servicios relacionados con ese nuevo producto.
Un buen ejemplo de lo primero sería el caso de la fotocopiadora. El invento que catapultó al éxito a la Xerox Corporation. La Xerox estaba al borde de la ruina tras muchos años de infructuosa investigación, habiendo renunciado a algunas de sus otras líneas de negocio, en la búsqueda desesperada de una eficaz máquina copiadora.
Idearon un producto que todo el mundo necesitaba y que estaban dispuestos a pagar ya fuera comprando sus carísimas fotocopiadoras o por los derechos de fabricación de sus propias máquinas. El riesgo de su esfuerzo inicial se vio compensando con los sustanciosos beneficios posteriores.
Un ejemplo de producto abierto sería el primer libro de poemas de Borges «Fervor de Buenos Aires», publicado en 1923. Borges compró 100 ejemplares de su propio libro y se los dejó a un amigo que trabajaba en la redacción de un periódico para que este los fuera colocando en los bolsillos de los abrigos de las visitas que por la redacción pasaran. Lo que de otro modo hubiera sido un libro más totalmente anónimo, pasó a ser un libro que tuvo una buena acogida ya que acabó siendo leido por mucha gente importante y recibiendo una buena crítica.
Que junto a estas dos posibles formas de crear hay muchas otras intermedias es algo que debe resultar bastante claro para aquel con algo de discernimiento. Muy curioso es el doble caso que nos muestra la vida del excelente inventor Henry Bessemer.
Henry Bessemer nació en 1813 en Charlton (Inglaterra). Hacia 1830 trataba de ganarse la vida con procesos relacionados con la mejora de los moldes y del refinado de metales. Un día fue a visitar a su hermana, que era una experta caligrafista. Esta le encargó que le comprara un bote de polvo de oro, con el que quería escribir las letras de la portada de un libro.
Cuando Henry volvió de la tienda se quedó asombrado por el sablazo que le dieron por un botecito de nada, sabiendo que el polvo de oro no podía contener nada de oro.
Siendo como era un miembro del gremio, se esmeró en investigar el proceso mediante el cual se realizaba el polvo de oro. Llegó a la conclusión de que podría mejorarlo y hacer que este producto fuera mucho más barato. El problema era que su sistema era demasiado simple. Si encargaba la maquinaria para realizar su procedimiento perfeccionado, alguien de la competencia vendría, lo copiaría y lo dejaría en la ruina.
Bessemer no tenía fondos suficientes para entablar una lucha de precios. Podía crear un producto nuevo pero necesitaba obtener el monopolio durante algún tiempo, para resarcirse de la inversión inicial y ganar dinero. La opción más lógica hubiera sido la de patentar su nuevo método. Pero las patentes del siglo XIX no eran muy diferentes de las de ahora. El solicitar una patente exige hacer una descripción muy detallada del producto o mecanismo que se pretende registrar. Esto no hace sino facilitar la copia por parte de aprovechados que siempre tenían un amigo indiscreto en la oficina de patentes.
Los robos eran frecuentes y sostener un litigio por infracción en los derechos de patentes era caro, extenuante y sin certidumbre de obtener un resultado satisfactorio. Sin medios económicos suficientes, Bessemer no podía arriegarse tampoco a patentar su idea.

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Optima situacion temporal

El libro del periodista Thomas L. Friedman The World Is Flat (La Tierra es plana) trata sobre la globalización, entendiéndola como un fenómeno positivo. Gran parte del libro habla sobre la subcontratación, especialmente la que requieren compañías estadounidenses con mano de obra de China o India.
La mayoría del trabajo de atención telefónica de cualquier empresa americana lo realiza una empresa subcontratada en la India. Para ello se han tenido que dar varias circunstancias: en India los salarios son mucho más bajos, un elevado porcentaje de la población sabe hablar un inglés muy bueno. Las condiciones políticas son las adecuadas y resulta más barato redirigir una llamada telefónica a lo largo de varios miles de kilómetros que pagar un poco más a un empleado en los Estados Unidos.
De entre esas ventajas, se perfila una de ellas sin que el autor sea capaz de destacar su importancia lo suficiente. La India se encuentra a una diferencia horaria de entre 10 y 13 horas de los Estados Unidos. Puede decirse que este horario es económicamente óptimo.
Si un paleto de Arkansas llama a la agencia de viajes por la mañana, digamos a las 10 am, el teléfono lo descolgará una persona de Bangalore, India a las 10 pm. Esto podría resultar un grave problema, ya que el indio tendría que estar trabajando totalmente a deshora para poder atender su empleo en Estados Unidos. Teniendo que trabajar por las noches, el trabajo no resultaría muy atractivo y con el tiempo la calidad del servicio se iría degradando.
Sin embargo, lo que ocurre en la India es que las personas que atienden al teléfono son, en muchos casos, estudiantes universitarios. Estos estudiantes encuentran perfecto el poder trabajar por las noches sin que esto les impida seguir sus estudios. El sueldo es incluso elevado comparado con el estandar de los típicos empleos de estudiantes.
La conclusión la indica el propio Friedman: hay tortas para conseguir esos puestos de trabajo, lo que provoca que sólo los mejores estudiantes, con el mejor inglés posible, acaben desarrollando esos empleos. Los propios jóvenes en la India se esfuerzan más en el instituto para tener un inglés lo suficientemente decente como para poder acceder en los próximos años a los trabajos de atención telefónica.
El beneficio en este caso es mutuo: los Estados Unidos se lucran con mano de obra baratísima y de gran calidad. Pero también la India saca partido. Porque la situación le permite incentivar los estudios universitarios. Además, esos estudiantes, que han empezado trabajando con uno de los mejores empleos del país, son muy ambiciosos, porque el que comienza con un Mc Donald’s puede encontrar el trabajo de administrativo como un gran avance, pero el joven que ha estado ganando más dinero que su padre con veinte años, no se conforma con poco. Muchos de esos indios se plantean montar sus propias empresas y quieren ganar pasta gansa, sabiendo que para ello hay que trabajar duro.

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Cuentas separadas

Hace unos días, entre los favoritos de internet (que pueden y deben consultarse diariamente en del.icio.us/popular o mejor aún en del.icio.us/tag/toread ) aparecía un artículo titulado Los 25 mejores consejos sobre el dinero.
De entre todos ellos, había una verdad muy incómoda. Para uno de los expertos consultados, el principal punto a tener en cuenta a la hora de administrar el dinero, conseguir ahorros, hacerse rico y dar con buenas inversiones, era elegir una buena esposa.
Terreno movedizo mezclar dinero con amor. Se supone que una buena pareja debe ser una persona comprensiva, cariñosa, asertiva, divertida, ingeniosa, buena en la cama y fuera de ella. A falta de algunas virtudes ser un manitas o una buena cocinera han estado siempre bien considerados. ¿Qué tiene que ver el dinero con todo esto?
Un amigo mío es una de esas personas que podría tener mucho dinero. Tiene cierta facilidad para ganarlo: es un gran trabajador y muy bueno en lo que hace. Además tiene gustos muy austeros. Sin embargo, su mujer es bastante diferente. Le gusta un ladrillo más que a un tonto un lápiz. Gracias a ella ahora tienen dos coches y dos casas…y una enorme deuda con el banco. Ellos son felices, pero también son menos ricos de lo que podrían serlo. Desde luego el dinero no da la felicidad, pero no me sorprendería que la vida les diera uno de esos «imprevistos» en que uno tiene la necesidad de gastar mucho dinero. Los imprevistos se convierten en problemas cuando no hay dinero para pagarlos. Y los problemas acaban con la felicidad.
Desde luego, no se debe elegir caballo sólo mirándole los dientes. Pero no está de más echarles un vistazo antes de comprarse uno. Es una pena ver como hay gente que tiene varios empleos, vive como un asceta para ahorrar unos pocos euros y luego, cualquiera desde fuera puede ver cómo todo el dinero se va por el sumidero porque su pareja es manirrota.
El peor caso de todos es el de la gente simple. Un familiar mío es la típica persona sencilla a la que le gusta veranear en el campo, pasar la tarde entre ovejas o gallinas trabajando más que durante el resto del año. Una persona de gustos sencillos. Y encontró a una mujer sencilla como él. Lo peor de todo es la gente sencilla que trata de parecer sofisticada. Mi familiar es un tipo que parece un paleto pero al que cuando se le conoce un poco se da uno cuenta de que es un tipo listo, ingenioso y que además sabe disfrutar de las pequeñas cosas. Pero su mujer además de todo eso es pretenciosa. Ya en el viaje de novios les tocó el martirio de ir a Japón. El capricho implicaba gastar el triple de lo que a él le habría bastado para tener una excelentes vacaciones. Cuando aún se estaban recuperando de deudas y subidas de tipos de interés ya tenía ella pensado un nuevo viaje, esta vez a Canadá.

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Negocios en tiempo de guerra

Unas definiciones antes de leer la historia:
I Guerra Mundial. Guerra que enfrentó, entre otros, a franceses, ingleses e italianos, contra los alemanes.
Hindemburg. Jefe del Estado Mayor alemán durante el fin de la I Guerra Mundial.
Batalla del Somme. Una de las principales batallas de la I Guerra Mundial, quizás la más sangrienta de la historia, que deparó más de un millón de muertos.
Thomas. Tipo de obús, fabricado en Alemania durante la I Guerra Mundial, de calidad media.
Martin. Tipo de obús, también fabricado en Alemania de mayor calidad que los obuses Thomas.

En Alemania, el ejército exigía obuses del mejor acero, y por esta razón a partir de 1915 el Ministerio no renovó los contratos Thomas.

Mientras que, obligados y forzados, los industriales transformaban su mercancía, fabricando poco a poco obuses de tipo Martin, los stocks de obuses Thomas eran vendidos, a través de Suiza, a Francia y a Italia. Cuando en 1916 Gran Bretaña interrumpió sus propias exportaciones de acero, la demanda de los neutrales, de los franceses y de los italianos se acrecentó bruscamente. Por la falta de divisas, el Gobierno alemán dejó a los industriales reconvertir una parte de su producción, para ser vendida en el extranjero, a condición de vender los obuses a precios de cártel (caros a propósito) para prevenir cualquier carrera de baja de precios entre los magnates alemanes.

Estos pronto prefirieron vender obuses Thomas al enemigo a vender obuses Martin al Ministerio. En la batalla del Somme el alto mando se encontró por vez primera peor aprovisionado de municiones que el enemigo. Entonces exigió con urgencia el máximo de obuses, aunque fueran Thomas. Los productores se los ofrecieron al Ministerio, pero al precio de cártel. El Ministerio exigió el precio justo; los industriales se negaron a entregarlos. Así fue como vendieron al enemigo, a través de los neutrales, obuses que no proporcionaron a sus propios soldados. Esta situación no duró mucho; Hindemburg tenia necesidad de la ayuda de los industriales y ordenó al Ministerio que les pagase «el precio que quisieran».

Gerald Feldman. Del libro Army and industry and Labor in Germany(1914-1918).