Como hacer yogur casero perfecto

La yogurtera es el paradigma de los pequeños electrodomésticos que se compran con mucha ilusión pero se acaban usando entre una vez y ninguna. El principal problema de este fracaso anunciado es que produce unos yogures bastante aguados, que hacen el ridículo en la comparativa con cualquier marca.

Tratándose de un aparato que no tiene apenas ciencia, la gente desespera y tarde o temprano, lo da por imposible. Además tiene el tamaño ideal para guardarla en un armario sin que moleste demasiado, por lo que se puede pasar 3-4 años en el olvido sin grandes problemas.

En mi caso me compré la yogurtera no por ahorro – los yogures tienen precios que rozan el dumping, es casi imposible hacerlos más baratos. Lo hice porque ninguna marca comercial hacía los yogures exactamente como a mi me gustan.

De un lado, se abusa del azúcar. En otros casos se añade fruta pero es siempre de la peor calidad imaginable. Finalmente están los yogures con suplementos raros que en realidad aportan más bien poco.

Es terrible también ver cómo se van moviendo de acuerdo a las modas de salud. Si el último peligro es el azúcar, hacen yogur con edulcorante – con el mismo sabor demasiado dulce. Si el rival a batir son las grasas, con leche desnatada, pero para compensar su mal sabor, le añaden extras de azúcar. Si quieren que tenga extra de calcio, aprovechan para incluir leche descompuesta en factores primos.

El yogur con el que soñaba tenía que estar hecho con leche normal (“leche clásica” como inquietantemente anuncia Carrefour ahora), fermento de yogur y nada más. Tener la consistencia de un yogur griego y menos acidez que un yogur comercial. Sin azúcar, pero sin preocuparme de la cantidad de grasas lo más mínimo. Ni que decir tiene que con una yogurtera no conseguí nada de eso.

Leyendo por foros de internet encontré todo tipo de sugerencias: calentar la leche antes de mezclarla. Llevarla a ebullición y luego dejarla enfriar. Usar leche fresca. Usar leche pasteurizada. Usar leche semi desnatada. Usar leche entera. Dejar la máquina más tiempo de las 8 horas recomendadas. Echar más cantidad de yogur de base.

Todos los consejos que he mencionado arriba llevan al mismo resultado: un yogur que no está ni bien ni mal. La única forma de mejorarlo fue con mi propio I+D y quiero compartirlo con todos vosotros.

La forma más sencilla de hacerlo más espeso es añadiendo un poco de leche en polvo a cada vaso de yogur. Esto aumenta la consistencia notablemente y es un método claro para aumentar el espesor: más leche en polvo, más densidad del yogur.

Durante mucho tiempo estuve con este invento que no iba nada mal. Hasta que un poco por casualidad di con la piedra filosofal del yogur casero: la leche de oveja.

La leche de oveja es el típico producto que jamás se pondrá de moda: tiene unos niveles de grasas superiores a la leche de vaca. Y es mucho más cara por razones de tamaño obvias. Se trata de un producto tan graso que apenas si se puede comercializar más que en su forma semi desnatada.

La leche de oveja semi desnatada tiene exactamente las mismas calorías que la leche de vaca entera. Eso sí, un 80% más de calcio. El brick cuesta unos 2 euros, con lo que el precio es, de largo más del doble que la leche de vaca.

Ahora bien, la leche de oveja hace un yogur de yogurtera perfecto. Estoy hablando de un yogur con mucha más consistencia que el queso mascarpone. Si además se combina con un yogur de leche de oveja, estamos ante un producto de calidad sublime – con un precio razonable.

oveja yogurt

El mayor problema es encontrar estos productos en el supermercado. El mejor yogur del mundo es el de oveja de ‘El Cantero de Letur‘. Simplemente es un producto que no se parece a ningún otro: yogur casi para comer con cuchillo y tenedor. Este yogur se vende en Aldi y Supermercados El Corte Inglés – que yo sepa. El único problema que tiene para que sea perfecto es que quizás es demasiado denso para mi gusto: el único yogur que se pasa en densidad de todo el mercado.

La leche de oveja semidesnatada, de la marca Gaza, Ganaderos de Zamora, por otro lado sólo se vende en Carrefour e Hipercor.

gaza

Creedme cuando os digo que esa combinación es el Santo Grial de la yogurtera.

Turrón de Jijona

turron-jijona
Aunque a todos nos parezcan que llegan prontísimo, los dulces de Navidad aparecen en los supermercados tras el festivo del 12 de octubre. Denostados como principales culpables del sobrepeso que se consigue tras la Navidad – y no sin motivo – de entre tantos dulces quiero romper una lanza en favor del que considero uno de los mejores postres que existen: el turrón de Jijona o turrón blando.

Antes de entrar en su principal virtud, su calidad nutricional, algunas ventajas:

  • Perfecto contra gran cantidad de alergias: no tiene leche ni gluten.
  • Acepta muy buen maridaje con vinos dulces y cavas.
  • Conservación duradera y fuera del frigorífico.
  • Barato, 200 gramos se pueden comprar por menos de tres euros.
  • Buen sabor, dulce pero no demasiado empalagoso.
  • Fácil de conseguir en España, El Corte Inglés – y algunos Mercadona – suelen venderlo todo el año.
  • Tiene huevo, luego no es apto para veganos.
  • Gran poder saciante.

Pero como decía antes, el turrón de Jijona es una maravilla por su composición. Pocos ingredientes y muy buenos:

  • Almendra.
  • Miel.
  • Azúcar.
  • Estabilizante E-471
  • Clara de huevo.

Nada más.

Si lo comparamos con cualquier otro postre, la diferencia es abismal. Una tarta de queso – que es a su vez bastante anodina – tiene queso, clara pasteurizada, azúcar, leche, yema pasteurizada, almidón de maíz, margarina (vegetal), acidulante (ácido cítrico), sal, conservador y aroma. El producto más inquietante de repostería es la copa de chocolate que venden todos los supermercados, que suele costar menos de 20 céntimos y tiene una lista de casi 30 ingredientes.

Lo mejor es la proporción de almendra, el mejor fruto seco que existe. En un turrón de calidad, puede llegar al 70%, esto deja poco espacio para añadir azúcar. Y más teniendo en cuenta que el turrón de Jijona tiene más miel que azúcar. Pocos postres tan deliciosos tienen menos de un 15% de azúcar. Un yogur azucarado puede tener un 9% de azúcar. Pero difícilmente podremos comer 125 gramos de turrón (media tableta), mientras que un yogur se toma en segundos.

A la hora de evaluar un alimento, más que caer en el simplismo de contar calorías, o contar grasas, lo más importante es ver qué estamos tomando. La mayoría de las veces son subproductos de la leche o del huevo (clara de huevo pasteurizada, proteínas de leche, leche desnatada en polvo) y un sinfín de aditivos. Aquí tenemos una receta trivial, sencilla y tradicional. Donde abunda la almendra que es un producto de gran calidad nutricional – y nada barato. Puede decirse que el turrón de Jijona es una forma muy agradable de tomar almendras.

El precio del turrón de Jijona no es cuestión de esnobismo, como con otros productos donde el más barato no es el peor. Comparemos turrón Jijona Delaviuda – calidad suprema – con Carrefour discount – calidad extra.

Carrefour discount:

Almendra (50%)
Azúcar
Jarabe de glucosa-fructosa
Miel
Clara de huevo
Emulgente.

Delaviuda:

Almendra (67%)
Miel (16,4%)
Azúcar
Estabilizante E-471
Clara de huevo.

Los ingredientes, en las recetas, siempre van del más abundante al menos abundante. Así, vemos que no sólo el de Carrefour tiene más azúcar que el otro, sino que además tiene más glucosa-fructosa que miel (y azúcar también). Y encima se le quita porcentaje de almendra (apenas superando el mínimo legal del 46% requerido para poder llamarse turrón de Jijona). Es una pócima hasta arriba de azúcar, que justifica su precio muy inferior.

Dinero falso

En Estados Unidos, y probablemente muchos otros países, está prohibido fotocopiar dinero, incluso aunque no se pretenda comprar algo o engañar a alguien con él.

Si haces una fotocopia de un billete, tiene que ser al menos un cincuenta por ciento más grande que el real o un 25 por ciento más pequeño. Si lo imprimes en color, sólo está permitido hacerlo por uno de los lados.

Gillette

Gillette es una empresa cautivadora. El mismo tipo que inventó la cuchilla de afeitar desechable, King Camp Gillette (1855–1932), un americano con nombre de rey pero sin títulos nobiliarios, allá por el año 1903, acabó fundando la compañía que todavía hoy es indiscutiblemente la número uno en ventas.

No importa en qué producto pienses, un porcentaje elevadísimo de los consumidores acaba claudicando ante las marcas blancas, los productos menos buenos pero dignos y de precio insuperable. Hasta la intocable Coca-cola pierde cuota de mercado ante los que razonan que mezclada con whisky no se nota la diferencia con la Cola marca DIA%.

Pero las cuchillas de afeitar siguen siendo una vaca sagrada, tal vez la única verdadera. Resulta increíble que cuando Gillette tiene productos tres y cuatro veces más caros que los mejores de las marcas alternativas, la gente insiste en comprarlas. Gillette tiene la inimaginable cuota de mercado del 70 por ciento ¡Mundial! Muy lejos queda Wilkinson con un 18 por ciento. Y el resto, se muere de asco con un mísero 12 por ciento, a repartir entre miles.

Todo esto surge porque quería conocer el dato de la competencia entre Wilkinson y Gillette. Sabía que el segundo vendía más que el primero, y bastante más, pero quería ver hasta qué punto era así.

En los comentarios dejo una estadística bastante anticuada (de hace 20 años) aunque interesante, que muestra las cuotas existentes para Gillette, Wilkinson y Bic en la Unión Europea de aquel entonces:

  • Gillette: 59 % (en volumen), 70 % (valor).
  • Wilkinson Sword 14 % (volumen), 13 % (valor).
  • BIC 17% (volumen), 8% (valor).
  • Schick 7% cuota.

Los ingresos que genera Gillette vendiendo cuchillas de afeitar son extraordinarios: 4.600 millones de dólares al año, con datos del año 2006. Con ese dinero se podría comprar una empresa del tamaño de Acciona. Lo mejor de todo es que el margen de beneficio de Gillette es bestial. Según un documental – sensacionalista – una cuchilla que cuesta producir en torno a siete céntimos de euro se vende a más de tres euros, generando unos porcentajes de beneficio exorbitantes. Obviamente hay que pagar la producción de las cuchillas pero también los anuncios de los deportistas de super élite. Aunque ese dinero da para mucho más.

Cuenta en la página de la Wikipedia que Gillette es un caso especial donde la propia marca es tan apreciada que tiene valor en sí misma. Es como cuando ING compró el Baring Bank. Era una empresa arruinada pero fundada en 1762 y que da nombre a una crisis económica, mucho más importante que la actual, y que sale en los libros de historia. La marca, tiene un valor intrínseco.

Los siempre cuestionables gurús del tema han extraído que si Gillette se diversificara en dos empresas: una que se dedicara a fabricar cuchillas de afeitar pero que se llamara de otra forma, y una que se llamara Gillette e hiciera cualquier otra cosa, esa segunda empresa valdría en sí misma 16.000 millones de dólares, o lo que es lo mismo, más de lo que valdrían Gas Natural y Telecinco juntas, tanto como la décima empresa más valiosa de España.

Freemium

Cuánto daño ha hecho a Internet la historia del disco In Rainbows del grupo Radiohead. La banda británica decidió lanzar el disco en Internet y en lugar de venderlo que cada cual pagara por él lo que considerara justo, incluso nada si no quería.

En su momento se movieron muchas cifras de ingresos en torno a esta iniciativa que provocó un inusitado volumen de descargas y especulaciones sobre beneficios de récord. Sin embargo la página de la Wikipedia, en la que uno no cree cuando no le gusta lo que dice, habla de que no hay cifras oficiales sobre el dinero ingresado por la banda y de que se realizó como estrategia comercial para disparar las ventas del formato físico, como así acabó sucediendo.

Para muchos gurús de batín y ADSL de oferta con compromiso de permanencia este caso se presenta en la portada de su carta magna de métodos para revitalizar la industria musical. Se supone que la gente es honrada, dispuesta a donar su dinero por causas que les emocionan.

Sin embargo no deja de ser una excepción que, sin cifras fiables de ningún tipo, se usa como si fuera una norma, algo que otros pueden replicar y que si no lo están consiguiendo es porque algo estarán haciendo mal.

Esto causa mucha desazón en personas que tratan de ganarse la vida en el difícil mundo de Internet. Se supone que regalando tu producto puedes ganar mucho dinero si lo vendes también a otros con algún valor añadido (el llamado modelo freemium). Pero luego muchos se dan cuenta de que la gente no quiere pagar nada si hay algo gratuito, aunque no sea ni remotamente tan bueno.

Los mismos que critican a los que quieren cobrar al estilo antiguo, condenan la actitud de los periódicos que quieren regalar sus editoriales a todo el mundo y algún contenido algo mejor a los que quieran pagar (que luego no son casi nadie).

Sobre la actitud de la gente ante la opción de no pagar, y para que pueda ser usado como contraejemplo del caso Radiohead, transcribo un párrafo de un libro de Bill Bryson:

Una vez hablando con el vicario de la Iglesia de la Universidad de St Mary the Virgin en Oxford – la parroquia más visitada de todo Inglaterra – este me comentó que de los 300.000 visitantes que recibe cada año se consiguen recaudar unas 8.000 libras de las urnas para donativos.

Es decir, que el visitante promedio que acude a una iglesia del siglo XIV, de motu proprio, interesado en verla por dentro, decide pagar 2.6 céntimos de libra, lo que cuesta una bolsa del DIA%.

Colesterol bueno y colesterol no tan malo

Consideremos un bistec de solomillo con una capa de grasa de medio centímetro. Después de asarlo a la parrilla, esta carne se reducirá a partes casi iguales de grasas y proteínas.
El 51% de la grasa es grasa monoinsaturada, de la cual el 90% es ácido oleico.
Las grasas saturadas, constituyen el 45% de la grasa total, pero un tercio de estas son ácido esteárico, que incrementa el colesterol HDL (bueno), mientras que no tiene efecto sobre el LDL (malo). (El ácido esteárico se metaboliza en el cuerpo en ácido oleico, de acuerdo a la investigación de Grundy). El restante 4% es de grasas poliinsaturadas, que reducen el colesterol LDL (malo), pero no tienen efecto significativo en el HDL(bueno).

En suma, quizá tanto como un 70% del contenido de materia grasa de un filete mejorará los niveles relativos de colesterol LDL(malo) y HDL(bueno), en comparación con lo que se conseguiría si se consume hidratos de carbono como el pan, las patatas o las pastas. El restante 30% eleva el colesterol LDL(malo), pero también aumenta el colesterol HDL(bueno) y tendrá un efecto insignificante, si es que lo tiene, en la proporción de colesterol total y HDL(bueno). Todo esto sugiere que comiendo un filete en lugar de pan o patatas se reduciría el riesgo de enfermedades cardíacas, aunque prácticamente ninguna autoridad nutricional lo dicen públicamente. Lo mismo es cierto para la manteca de cerdo y el tocino.

La cita es del libro de Gary Taubes Good Calories, Bad Calories. Las críticas negativas al libro suelen decir que es demasiado científico.

Danone

Preámbulo

Ahora que con la crisis todos somos menos ricos que antes, se ha iniciado una verdadera cruzada en defensa de las marcas blancas.

Una marca blanca es la propia de una cadena de supermercados. Solían ser productos fabricados por empresas desconocidas. Con el tiempo, cada vez más empresas grandes y conocidas empezaron a fabricar algunos de sus productos para dichas cadenas de supermercados, con nombres encubiertos. Pasó un poco más de tiempo y esto se convirtió casi en la norma.

Antes las marcas blancas eran garantía de producto cutre, ahora suelen luchar de igual a igual con las marcas que se publicitan. Hay productos en que marcas blancas son mejores que conocidas (como los yogures griegos de marca DIA%, las cuajadas de DIA% o la crema catalana de Hacendado) mientras que en otros casos hay empate. Y también hay situaciones en que las marcas conocidas son mejores (como la deleznable tónica marca DIA% o la repugnante crema catalana marca DIA%).

Lo ridículo es que para mucha gente esta idea no se ha considerado hasta que se han visto económicamente apurados. Qué triste es ahorrar por necesidad, no por la lógica del concepto.

En internet uno ve a gente que escribe indignada ante la campaña “manipuladora” de las marcas que no son blancas. Ante su pérdida de cuota de mercado han hecho lo lógico: pelear por recuperarla. Y una forma clara de hacerlo es de la manera más coherente posible: diciendo que son productos diferentes.

Y es que el esconder el verdadero origen de las marcas blancas, normalmente indicando el fabricante mediante el registro sanitario o el NIF, no por el nombre, ha llevado a todo tipo de leyendas urbanas. La primera marca que recuerdo que me contaron, como en confidencia, fue el Whisky marca DIA% (“tengo entendido que es J&B”).

A partir de ahí, todo tipo de creencias, más o menos verdaderas, han pasado de boca en boca, llegando a comparativas difíciles de valorar. En Internet hay listas muy completas de marcas blancas y el nombre de su fabricante.

Al proliferar las marcas blancas, mucha gente ya ha llegado a pensar que todas las marcas que se publicitan se dedican a producir también marcas blancas, lo cual no es siempre cierto. Así, por lógica, ante la rumorología, han optado en algunos casos por decirlo claro: nosotros no fabricamos para marcas blancas.

Danone no fabrica marcas blancas

Entre todas estas marcas, Danone se ha erigido como principal abanderada. Cuando destapas uno de sus yogures, te lo encuentras en el mismo reverso explicado. Es cierto que no fabrican para otras marcas y se nota en el sabor. No que sea mejor ni peor, simplemente es diferente, como el sabor de la Pepsi y el de la Coca cola.

Hay sin embargo quienes se sienten agredidos por la campaña publicitaria y empiezan a atacar a Danone. Al fin y al cabo sus yogures son mucho más caros que los del resto de marcas. En Internet se encuentran muchos artículos de blogs que indican que productos de Danone anunciados casi como “medicamentos” no hacen nada más de lo que hace un yogur natural. Que es un timo, etc.

Al final han atacado a Danone porque era el que tiene las campañas de publicidad más visibles en televisión y porque parecía justificado que algunos de sus mensajes publicitarios eran exagerados.

En cierto modo es una reacción de despecho. Tantos años tomando sus yogures para ahora darme cuenta de que los que valen casi la mitad no están tan mal. Y en lugar de abrazar la nueva religión, se ataca a la antigua con extraña saña.

Lo que me sorprende de todo esto es que Danone, de entre todas las empresas que no fabrican marcas blancas, es posiblemente la empresa que se publicita más honorable que existe. O sea, que se ha atacado a la que menos motivos tenía de ser atacada.

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Los orígenes de Danone

La historia de Danone comienza con Isaac Carasso, un judío de una importante familia bien situada entre Turquía y Grecia, en la ciudad de Salónica. Isaac acabaría viviendo a Barcelona en 1916 donde fundaría la famosa empresa de yogures.

Su negocio no podía ser más curioso. Se estableció en Barcelona a inicios del siglo XX. Allí se dio cuenta de que muchas personas sufrían afecciones intestinales, sobre todo los niños. Y que contra ellas, uno de los remedios más habituales en los Balcanes era recomendar el consumo de yogur. Esos yogures que ahora aparecen en los anuncios, como si los más auténticos fueran los griegos o los búlgaros.

Pues lo cierto es que hasta el siglo XX no había yogur en España y Danone fue el que lo introdujo. No como postre, sino como medicamento. Fue su hijo pequeño, de nombre Daniel, con el sobrenombre en catalán de Danon, el que ayudó a dar nombre a la compañía Danone que fundó en 1919 en Barcelona.

Y el hijo, Daniel Carasso, sería el que levantaría de una modesta empresa todo el imperio que ahora conocemos.

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Voy a repetir esto porque puede quedar desapercibido: en 1915 el yogur era un producto desconocido en España. En el mundo global en que vivimos nos cuesta entender que algo que se llevaba siglos consumiendo en otros países del mismísimo Mediterráneo, no existía en el nuestro.

El yogur inició entonces su andadura española como producto farmacéutico. Lentamente fue ganando su lugar en los hogares, esta vez como derivado lácteo que no se echaba a perder tan fácilmente (una gran virtud de los productos fermentados).

Desde siempre la empresa Danone fue una compañía innovadora. Lejos de tratar de vender más, sin ton ni son, estudiaron el producto al máximo, tratando de sacar sus mejores cualidades. Todo se había iniciado con la idea del premio Nobel Élie Metchnikoff que recomendaba el lactobacillus como uno de los métodos más sencillos de mantener la salud y prolongar por tanto la vida. En 1923 Daniel Carasso marchó a Marsella para estudiar en la escuela de negocios y para asistir en el Instituto Pasteur a un curso sobre las bacterias (el componente activo del yogur no es más que bacterias “buenas”).

Con estos conocimientos, de vuelta a Barcelona expandió el negocio familiar, abriendo sucursales en Francia en 1929. El negocio comenzó a prosperar, pero con el estallido de la II Guerra Mundial, la familia emigró a Estados Unidos, salvándose del Holocausto. En Estados Unidos relanzaron su negocio, con la colaboración de otros miembros de la familia (los judíos siempre han sido muy colaborativos en sus negocios, algo que a muchos les causa rechazo).

En Estados Unidos, compraron una pequeña compañía de Nueva York, le cambiaron el nombre con la versión americanizada de Dannon y empezaron a vender sus yogures naturales en botellas de cuarto de litro.

Las declaraciones de uno de los socios, Joe Metzger, en esta nueva empresa demuestran hasta qué punto era marginal el consumo de yogur por aquel entonces:

Los empleados pagaban 11 céntimos (y 3 céntimos de depósito) por los yogures. Joe lavaba los recipientes que devolvían. Sólo vendíamos unos 20 dólares al día, pero incluso asín éramos la compañía más grande de las dos que operaban en ese negocio.

La empresa estuvo operando en pérdidas hasta que en 1947 las autoridades sanitarias permitieron la comercialización de una mezcla de fresas con yogur, creando lo que ahora conocemos como yogur de sabores. Este producto simplemente explotó en el mercado, en poco tiempo pasaría a venderse casi solo. Este salto de lo casi farmacéutico hacia el consumo como producto de buen sabor es el mismo que transformó a Coca-cola en lo que es hoy en día.

La empresa de yogures, gracias a la popularidad creciente, fue prosperando a pasos agigantados. En 1959 Beatrice Foods compró Dannon y los fundadores volvieron a España con los bolsillos llenos y la sencilla idea de volver a fundar Danone. El negocio que había funcionado perfectamente en Estados Unidos, prosperó por España y en una expansión salvaje, se extendió por Francia y Alemania.

La empresa fue creciendo más y más hasta que en 1981 Danone ¡Compró Dannon! consolidándose como el mayor distribuidor de yogur en todo el mundo.

Como muestra de las propiedades saludables del yogur, tener en cuenta que toda esta historia es un resumen de la necrológica de Daniel Carasso, el alma mater de Danone, que murió en mayo de 2009 a la edad de 103 años.

En resumen, Danone es una empresa nacida en España, con un compromiso inicial en la salud, que nunca han abandonado. Siempre volcados en la investigación y el desarrollo de nuevos productos. Pensando en fabricar postres pero también en crear medicamentos fáciles de tomar.

Great Place to Work

Uno de esos premios que aparecen de año en año es de la consultora Great Place to Work. Se trata de un ranking de empresas, entre las que se valora las que mejor tratan a sus empleados. Obviamente el ranking tiene un sesgo y es que para participar en él, una empresa tiene que inscribirse. Así, los primeros puestos de esta lista sólo significan “las empresas mejor valoradas por sus empleados, de entre aquellas adscritas a la campaña”.

Cada vez más empresas se apuntan a este carro, que consiste en pagar a la consultora y pasar una serie de test a sus empleados. La idea de “ser un buen sitio donde trabajar” empieza a ser un sinónimo de buena empresa. Google ha explotado esta imagen hasta la saturación, con sus famosas oficinas con toboganes y comedor gratis.

La lucha por los primeros puestos es en algunos casos una lucha despiadada. Las mejores empresas de esa lista tienen flexibilidad horaria, incentivos, guarderías, empleados y empleadas atractivas, salarios competitivos, todos los contratos indefinidos, bonos de restaurante, descuentos en productos que fabrican y un largo etcétera. Pero para arañar las décimas que distinguen al primero del segundo, hay quienes se lanzan en mimar al empleado. En los meses previos a la encuesta, los departamentos de recursos humanos tienen la misión de hacer felices a sus empleados.

Los primeros puestos de esta lista suelen oscilar. En el 2008 algunas de las mejores empresas para trabajar eran financieras (American Express, Bankinter, La Caixa). Con la llegada de la crisis, los sectores más afectados han replegado filas, se acabó el buen rollo de oficina y las palmaditas en el hombro. Estas empresas han desaparecido de los primeros puestos.

Pues bien, no importa en qué año estemos, no importa la crisis o bonanza económica que atravesemos, Danone siempre ha ocupado los primeros puestos de esos rankings.

Es decir, que Danone es una empresa famosa por no hacer contratos basura, por pagar bien a los empleados, por tratarles bien, por estar bien con ellos. Año tras año (en 2009 por primera vez no está entre los primeros puestos).

Lo que me llama la atención sobre la absurda cruzada contra Danone. Una de las pocas empresas españolas innovadoras, exitosas, modernas y que encima cuidan de sus empleados. Y a la gente le da por atacarla, por criticarla, por menospreciarla.

Si prefieres los yogures DIA% pues los compras. Si sabes que el Actimel no es más saludable que el yogur natural caducado un día marca DIA% pues no lo compres, pero encima de que sostienen el maltrecho mercado publicitario, ¿Vas a criticar a esa empresa?

Lo más abochornante de todo este asunto es que algunos de los que la critican echan de menos el tobogán de las oficinas de Google en Mount View. Sin darse cuenta de que Danone es una empresa española donde se trabaja aún más a gusto. Estos amigos de deslizarse en el trabajo merecerían ser lanzados al vacío desde el viaducto de Millau.

Nota absurda: Este artículo no lo ha patrocinado Danone. Ojalá las grandes empresas me propusieran esos chanchullos promocionales, aceptaría encantado.
Fuente: Casi toda la información sobre la historia de Danone ha sido tomada de la indicada necrológica de Daniel Carasso en el New York Times.

Pizza

El país donde se consumen más pizzas precocinadas per cápita de todo el mundo es Noruega. El promedio es de once pizzas anuales por persona.
Si estáis más interesados en el mercado de la pizza no os recomiendo este completo estudio sobre los hábitos de consumo. Puedes descargártelo online al precio de $3,795.00.
Fuente: World leaders in pizza.
Via:El blog de Seth.

El viaje del pavo

No hay país que dignifique más la carne de pavo que los Estados Unidos. Y es curioso cómo el animal llegó a los Estados Unidos.
En México, antes de la llegada de los españoles, no había animales de granja, con la única excepción del pavo, que no existía en Europa. El otro animal doméstico que a veces comían los mexicanos era el perro.
Los españoles llevaron sus animales a América y trajeron al pavo a Europa. Desde allí, vía Sevilla, viajó muy pronto a Inglaterra. Los barcos de colonos británicos, en algunos de sus viajes a las costas americanas, empezaron a enviar pavos a Norteamérica, esta vez a los Estados Unidos.
En Estados Unidos existían, al igual que en México, pavos salvajes. Pero la versión doméstica tuvo que recorrer miles de kilómetros para cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.
En aquella época era común ese trasiego: los productos americanos viajaban a España y Portugal y desde Sevilla o Lisboa eran exportados a toda Europa. Ingleses y franceses enviaban estos productos de vuelta a Canadá y Estados Unidos.
Se tardó muchos años en realizar trayectos más eficientes. Luego se usaron las islas del Caribe como puertos principales que distribuían los productos de América a todo el mundo. En algún momento del tiempo Inglaterra llegó a valorar mucho más a las islas de las Antillas que a Canadá y Estados Unidos juntos.
Aún hoy en día no se aclaran sobre el origen del famoso pavo en la Cena de Acción de Gracias. Unos opinan que los colonos tomaron pavo por una costumbre Navideña británica. Otros que lo hicieron basados en los pavos salvajes que encontraron en el nuevo territorio. Lo que sí que es cierto es lo que os acabo de contar, que había pavos en México y llegaron a Estados Unidos por tan extraña ruta.

Chocolate inexacto

Supongo que muchos os habéis preguntado lo mismo. Los chocolates “negros” que se jactan de su alto contenido en cacao, siempre dan una cantidad de cacao mínima. “80 por ciento de cacao mínimo”.
Es algo absolutamente incomprensible, salvo que haya alguna restricción legal. No nos engañemos, todos estos chocolates son productos de fábrica creados masivamente. ¿De veras que no sabéis a ciencia cierta el contenido EXACTO en cacao de la mezcla? Y no me puedo creer que la masa no sea lo suficientemente homogénea como para que esta cantidad pueda variar apreciablemente.
Otro punto: si miras en los ingredientes de los chocolates – y de muchos otros productos – encuentras las temidas trazas de avellanas, nueces y leche en polvo. Esta información se escribe ante los posibles alérgicos severos (uno entre mil millones de personas) que podrían morir simplemente por tomar el producto que ante el que reaccionan. Como medida legal de precaución.
Aunque resulta repugnante. Se sabe que la misma máquina que hace el chocolate con leche hace luego el chocolate con avellanas. Pero que diablos, ¿No son capaces de limpiar la máquina hasta el punto de que no quede ni rastro de lo que han procesado unas horas antes?
Además, no dicen “contiene trazas de nueces”, sino el altamente improbable, “puede contener trazas de nueces”, o sea, hay una probabilidad de que queden restos insignificantes de un producto al que es casi imposible que tengas intolerancia y si la tienes es casi seguro que no irá más allá de gases o molestias estomacales.
Nota: Para los consumidores de marcas cutres de chocolates, según esta página en que ha contrastado los registros sanitarios, las marcas de chocolate de las grandes cadenas de supermercados (marcas blancas) son realmente las siguientes:
Marca Eroski: Zahor
Marca Mercadona: Gorriaga/Cantalou
Marca El Corte Inglés: Valor
Marca DIA%: Nestlé (para el chocolate con leche). Gorriaga/Cantalou para el resto.
Marca Carrefour: Gorriaga/Cantalou
Marca El Árbol: Comercial Loraine