Los nórdicos, la gente casi perfecta


The Almost Nearly Perfect People: Behind the Myth of the Scandinavian Utopia, (La Gente Casi Perfecta: tras el Mito de la Utopía Escandinava) es un libro en inglés, publicado en 2015 sobre qué hay de cierto en la idílica vida en Escandinavia que continuamente vemos en los medios de comunicación.

El enamoramiento con Escandinavia se basa en tres pilares: la impecable neutralización de la división de sexos en Suecia, el primer puesto – casi perpetuo – de Dinamarca como el país con la gente más feliz del mundo y el ejemplar sistema educativo de Finlandia, que continuamente se usa como referente mundial. El autor toma un punto de vista muy complicado: hacer de abogado del diablo sin negarse a ver todo lo bueno que tienen esos países, desde la perspectiva de ser un periodista británico que lleva viviendo en Copenhague varias décadas.

Es un libro muy interesante, aunque solo sea por tratar transversalmente un tema del que sólo se suele ver lo blanco o lo negro. Os recomiendo encarecidamente su lectura, llena de datos curiosos. El autor dedica una serie de capítulos a cada país, dejando para el final a Suecia, que es el verdadero plato fuerte. Como el mismo escritor menciona, hay que aclarar qué es nórdico y qué es escandinavo. Técnicamente, Escandinavia no incluye a Finlandia, pero es un país muy similar a los otros, en el que incluso el sueco es un idioma oficial. El libro habla sobre Dinamarca (el que mejor conoce el autor), Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia.

Dinamarca

Quizás los mejores capítulos de todos son los que tratan sobre Dinamarca. Habiendo leído también How to be Danish (Cómo ser danés) puede decirse que sé mucho más de lo que debería sobre ese país.

Dinamarca es famosa por su igualdad. Los salarios, después de impuestos, son muy similares entre todas las profesiones. La gente está mucho más conectada que en otros países. Los grupos de amigos son enormes y se extienden por empleos muy diversos. Una barbacoa de barrio y entre los invitados hay políticos, fontaneros, enfermeros y taxistas que conviven con total normalidad. Esto lleva a veces a una obsesión por el networking. Conocer por el simple hecho de aumentar la red de contactos. Y esto a a su vez lleva a una excesiva superficialidad en las relaciones. En cierto modo los daneses tienen redes de contactos similares a las que nosotros tenemos en Facebook: exageradas, interesadas e inconsecuentes.

Siendo el autor un extranjero que vive en Dinamarca, le cuesta creer como cierto el dato de que sea el país más feliz del mundo. Pero en gran parte es un círculo que se retroalimenta. Dinamarca es todo buen rollo y está mal visto no ser feliz, así que ante una pregunta de encuestador, nadie daría una nota baja. España, por el contrario, es el típico país donde la gente está visiblemente contenta pero se queja continuamente.

Un dato poco conocido sobre Dinamarca: es el país con mayores índices de cáncer del mundo, una terrible estadística que nunca vemos en las noticias porque España casi no aparece en dicho listado.

Dinamarca y sus altísimos salarios – que menguan mucho tras los impuestos – son otro cacareo de nuestros patéticos noticiarios. Un dato que recalca el libro es la deuda privada danesa. Tras haber sufrido una brutal burbuja inmobiliaria, ahora son el país donde la gente está más endeudada del mundo (en proporción a sus ingresos). La deuda per cápita es el doble que la de un español (es decir, si un danés gana 80.000€ al año y un español 20.000€, la deuda del español promedio es de 30.000€ y la del danés de 240.000€).

Otro mito sutil, en un país que ciertamente está lleno de atractivos, es el de su ecologismo. Aunque es a veces obsesivo, suspenden en las estadísticas por una desafortunada razón: la mayor empresa de contenedores de transporte marítimo del mundo, Maersk, es danesa. Esto lleva a que Dinamarca sea el cuarto país más contaminante del mundo, sólo por detrás de tres países del Golfo Pérsico. El transporte marítimo de mercancías es simplemente el factor contaminante más importante de todos, y muy de largo.

Islandia

Islandia es uno de los países menos mencionados cuando se habla del éxito nórdico, por múltiples razones. Tiene una naturaleza única en el mundo, pero no deja de estar físicamente aislado en una Europa muy conectada y con una población tan pequeña que la hace ser casi irrelevante.

Islandia fue devastada por la crisis financiera de 2008 que prácticamente les hizo viajar en el tiempo económicamente unos 30 años atrás. El gobierno decidió hacer un “simpa” de la deuda de los bancos, algo que se ha contado de formas muy peculiares en la prensa española, como ejemplo de gobierno valiente. Es, sin embargo, un proceso que sólo está en el principio. Básicamente el país está tratando de reorganizar su economía como puede. La idea de que todo el mundo viva del sector bancario, que les hizo vivir una prosperidad ficticia durante un par de décadas, les ha llevado a un proceso de reestructuración brutal. Ni siquiera se sabe si ese país volverá a ser significativo en algo – aparte de por sus majestuosos paisajes.

Islandia, con una población de 330.000 habitantes, tiene problemas específicos por la falta de habitantes. Casi todo el mundo tiene dos profesiones o más. Cualquier ‘Talent Show’ de televisión no acaba funcionando por falta de participantes. La prensa es irrisoria y al mismo tiempo, está manipuladísima, controlada por muy pocas personas.

No obstante el libro indica un par de curiosidades que merecen ser resaltadas:

Islandia consiguió su independencia indirectamente gracias a la Alemania Nazi. Islandia era territorio danés. Alemania invadió Dinamarca y los aliados ocuparon Islandia para evitar que fuera tomada. Aprovechando la coyuntura, los islandeses declararon la independencia.

Pero si hay un dato preocupante sobre este país es el hecho de que una parte elevadísima de la población cree en los duendes. Rodeados de volcanes, aguas termales y todo tipo de rarezas naturales, los islandeses están muy acostumbrados a mantener extraña relación con las fuerzas de la Madre Naturaleza. Un estudio del 2007 reveló que un 32% de la población pensaba que la existencia de los duendes era posible, un 16% la consideraba probable, mientras que un 8% la daba por totalmente segura. Esto en un país donde cree en Dios apenas un 45% de la población. Por desquiciado que parezca, cualquier proyecto de envergadura que implique grandes alternaciones en la Naturaleza, debe contar con consultores que opinen si el proyecto es ‘duende friendly’.

Noruega

Este es el país del milagro económico en forma de petróleo. Noruega es uno de los mayores productores de crudo del mundo y además tiene reservas previstas para muchos años. Intentar comparar sus condiciones laborales o sociales con cualquier otro país es un ejercicio infantil, que sin embargo tenemos que ver a menudo en la prensa española.

Un país productor de petróleo tiene una industria equivalente a una impresora de dinero. Se genera un beneficio puro, enorme y casi sin riesgo, que puede distribuirse de muchas formas a toda la sociedad. La mayoría de los países, sin embargo, acaban embriagados por esa economía fácil, que permite todo tipo de errores y abusos. Noruega ha administrado sabiamente gran parte de sus ingresos del petróleo, creando un fondo de inversión nacional. Este fondo es tan grande que posee ya el 1% de todas las empresas cotizadas del mundo y un 2% de todas las europeas.

Noruega siempre se ha caracterizado por ser el país donde no se ha caído en la indolencia de los petrodólares. Pero esto simplemente no es del todo cierto. También Noruega sufre la vida cómoda del petróleo. Casi todos los trabajos que tienen algo incómodo son relegados a extranjeros, principalmente suecos. Los niveles de absentismo laboral son bastante elevados, nadie se esfuerza demasiado. Tampoco los niños, que tienen puntuaciones bastante mediocres en los test comparativos con otros países. Y lo que es peor, su posición no para de bajar en dichos rankings.

Es un país plácido, donde nunca pasa nada. Apenas hay gente en prisión (3.500 personas en total), la tasa de asesinatos es ridículamente baja. Anders Breivik, con un solo atentado, multiplicó por dos la tasa nacional de asesinatos en ese año.

Es cierto que con Noruega cuesta encontrar hasta qué criticar. Son un país muy metido en sí mismo. Los más tímidos de todos los nórdicos – que ya es decir. Un defecto poco conocido: la empresa estatal petrolífera es tan poderosa, que acaba siendo la que dicta las relaciones internacionales del país. Es un lobby más grande que el propio gobierno.

Finlandia.

Finlandia es el paraíso de los estudiantes de primaria. Siempre mencionándose que tiene el mejor sistema educativo del mundo, lo cual es por un lado una exageración: el informe PISA sólo mide la calidad de la enseñanza a los estudiantes de primaria – y las universidades finlandesas no son especialmente buenas, y por otro lado es mentira: es el primer país europeo, o de la Unión Europea, pero Singapur o Hong Kong obtienen los mejores resultados mundiales.

Cuando se trata de entender las causas del éxito educativo finlandés, se suele hablar de profesores muy bien preparados, y aulas con pocos alumnos. El autor del libro apunta a dos razones inesperadas por las que su educación es mucho mejor: tienen muy pocos inmigrantes, y los que hay están repartidos de forma bastante uniforme. Esto fomenta que no haya manzanas podridas que arruinen la media de la clase. Y es que los niños inmigrantes suelen tener problemas en los primeros años en que tienen que adaptarse a un país e idiomas nuevos. La otra causa es quizás la más sorprendente y contraintuitiva: el idioma finlandés es muy fácil.

Una llamativa característica del idioma es que no hay forma futura para los verbos. Es algo que está en cierto modo en la esencia del país. En español tenemos el subjuntivo, una forma verbal no presente en otros idiomas. El subjuntivo “expresa una acción, un proceso o un estado como hipotético, dudoso, posible o deseado”, algo muy relacionado con la forma de ser de España y América latina. Pero para Finlandia, el futuro hipotético no tiene sentido.

Mientras que en inglés o alemán puedes decir “Voy a hacer esto o aquello”, o “Yo habré hecho eso”, un finlandés dice, “¿Cómo puedes confiar en gente que tiene diferentes formas de hablarte del futuro? O lo vas a hacer, y se considera cosa hecha, o no”.

La simplicidad aparente de su idioma se muestra de forma meridiana en los alumnos suecos. Finlandia tiene también el sueco como idioma oficial. Una gran parte de la población lo usa como primera lengua. Sin embargo las escuelas en zonas donde el sueco es el principal idioma obtienen notas mucho más bajas, casi en la media europea, en los estudios de calidad de la enseñanza. El hecho de que el 99% de los niños de las escuelas en finlandés ya hable el idioma, es determinante.

Un curioso estudio inverso, preguntaba a los alumnos si les gustaba su sistema educativo. Los escolares finlandeses, a pesar de tener su famoso sistema, eran los que menos felices estaban a la hora de tener que ir a clase.

Finlandia es un país lleno de rarezas y contradicciones, quizás el más fascinante de todos los países presentados en el libro. La gente habla tan poco que roza lo patológico, especialmente los hombres. Se entregan generosamente al alcoholismo y son de suicidio fácil. Cuando beben, los hombres se vuelven bruscos: sexualmente agresivos y algo violentos. Al mismo tiempo, es el país donde más helados se consumen de toda Europa. Y donde más se baila tango de todo el mundo, por delante incluso de Argentina.

Los finlandeses son personas muy trabajadoras, sufridas y valientes. Tuvieron su propia guerra civil en 1918, pero no han lloriqueado – y espero que tampoco hayan hecho tantas películas – como en España. Se han enfrentado a Rusia y Alemania durante las Guerras Mundiales, mientras el resto de países nórdicos elegía la forma en que bajarse los pantalones. Aún hoy en día ejercen de tapón entre Europa y Rusia, evitando caer en la trampa de Ucrania, con una diplomacia silenciosa, pero con un par de cojones.

Suecia.

Todo el rato el libro está adelantando datos sobre Suecia, el plato fuerte, el más nórdico de todos los países nórdicos. Pero cuando llegan sus propios capítulos, resultan bastante flojos y decepcionantes – el nivel general del libro es muy alto.

Suecia es el país que ha acogido el mantra de la acogida masiva de inmigrantes y que se permite dar lecciones morales al resto de Europa. Una posible causa de esta cruzada es tratar de lavar su imagen internacional. Con la excusa de la neutralidad, miraron para otro lado cuando la Alemania de Hiler invadía Dinamarca y Noruega. También ignoraron a Finlandia, cuando esta era masacrada por Rusia – los finlandeses, aún sabiendo que perderían estrepitosamente, se enfrentaron hasta las últimas consecuencias con Rusia. No estamos hablando de que Suecia ignorara a países vecinos y amigos, estamos hablando de países hermanos que habían sido territorio sueco no hacía mucho tiempo. Además Suecia se lucró sin ningún tipo de escrúpulos en estos tiempos de guerra. El paso de los años no ha hecho sino airear más sus vergüenzas: aparecer en el mapa como neutral no es suficiente.

El mayor problema de Suecia es, sin lugar a dudas, el pensamiento único. Sólo hay una forma de ver las cosas, la disidencia de pensamiento no está permitida. Hay una lectura única ante todos los problemas y los hombres, mujeres, niños y ancianos, son prácticamente idénticos en todo. El Estado suplanta los roles que anteriormente eran desarrollados por la familia.

Suecia tiene una de las economías más sólidas del mundo, bien diversificada, eficiente y productiva. Un ejemplo casi perfecto de cómo deberían hacerse las cosas. Pero no está exenta de grandes problemas. No se permite criticar la política de inmigración – quien piense que no es adecuada, debe ser sin lugar a dudas de extrema derecha.

La incómoda verdad del multiculturalismo sueco es que los inmigrantes y solicitantes de asilo son responsables de una cantidad desproporcionada de los delitos que se cometen en el país, especialmente crímenes violentos, sobre todo violaciones. En el libro “Fishing in Utopia” Andrew Brown escribe: Uno de los tabús que no se pueden mencionar en la sociedad sueca es que las tasas de delitos entre inmigrantes y sus descendientes son de al menos el doble que la población nativa – los inmigrantes cometen más de cuatro veces más asesinatos que los suecos y más de cinco veces más violaciones.

Pero en Suecia, quejarse está mal visto. Durante el parto, las mujeres tratan de gritar lo menos posible, y a menudo suelen preguntar, cuanto han terminado, si se han quejado demasiado. Se muestran muy orgullosas cuando les dicen que no. La gente evita todo tipo de situaciones comprometidas, por triviales que resulten. Subirse en el ascensor con desconocidos, que quizás puedan iniciar una conversación, les trae de cabeza hasta el punto de preferir usar las escaleras.

Suecia tiene la tasa de divorcios más alta del mundo, el mayor número de hogares unipersonales del mundo y es el país donde más ancianos viven solos. Para ellos, uno debe resolver sus propios problemas y sufrirlos en silencio. En Suecia estas estadísticas no se consideran negativas, sino todo lo contrario. No obstante ahora lideran una de las más preocupantes de todas: Suecia, el país donde más se ha luchado por la igualdad, es el país europeo donde se producen más violaciones.

Mis películas recomendadas

Tras la lista con mis libros favoritos, voy a seguir con mis películas preferidas. No pretende ser una lista con las mejores películas de todos los tiempos, sino aquellas que de alguna forma me han sorprendido en su momento, algunas de las cuales puede que no conozcáis. Un decálogo de nueve películas.

Personalmente soy una persona que ve muy poco cine. Soy muy crítico y exigente y prefiero no ver nada a ver una película que sólo es bastante buena. Con las series de televisión me sucede algo parecido. Hasta la aclamada Breaking Bad se me hacía un poco lenta, predecible y pesada. Ser de gustos exquisitos es una maldición que, afortunadamente, no arrastro en casi ningún otro aspecto de mi vida.


Fight Club (1999) 8.8/10 en IMDB.
Esta es la décima película más popular del ranking IMDB así que imagino que todo el mundo la ha visto. Basada en una novela de Chuck Palahniuk de bastante éxito, apenas si consiguió una nominación secundaria a los Oscar, pero el tiempo la ha convertido en una película de culto.

Recuerdo que vi Fight Club en un campamento. Tras estar trabajando toda la mañana y haber dormido bastante poco, ante la inminente siesta apareció el plan alternativo de ver la película. Nunca saltarse una siesta fue tan provechoso. La cinta me causó una impresión que pocas después han conseguido.
La primera mitad de la película es extraordinaria, pero hacia el final la historia decae. Siendo uno de los que se leyó el libro también, es muy interesante ver la primera parte de la película y continuar leyendo el tramo final, pues el ritmo del libro es justo el opuesto, yendo de menos a más.

Película contrapuesta: Matrix (1999). Matrix me parece una gran película, que da para ser vista más de una vez, pero que al mismo tiempo no me pareció nada sorprendente, aparte de por los efectos especiales.


Crash (1996) 6.4/10 en IMDB.
Tras una película Top 10, nos vamos a una que directamente tiene una nota bastante baja. Con la escasa salvaguarda del famoso director, David Cronenberg, estamos ante la típica película de estilo europeo, con demasiado sexo para ser estrenada en Estados Unidos. El argumento es bastante desquiciado, pero para muchos no es más que una película de softcore (porno suave, muy popular en los noventa) con demasiadas pretensiones.

La película tiene un ritmo casi onírico, en gran parte marcado por la excelente banda sonora. Las actuaciones son extraordinarias, las escenas de sexo, en sí mismas, no son un aliciente – salvo una de las finales. Puede decirse que Crash consigue plasmar el lado oscuro del sexo, sin caer en una sucesión de perversiones ya por todos conocidas. Lo que hay en el sexo más allá del placer físico, el animal o el lado emocional.

Crash es la típica película que me gusta mucho y que sin embargo no parece nada especial a nadie de los que se la recomiendo. De ahí su bajísimo 6.4. Pero es lo que la hace aún más especial.

Película contrapuesta: The Duke of Burgundy (2014).
Ante el aluvión de estrenos, esta obra quizás haya pasado algo inadvertida, pero también es una muy buena. No tiene la magia de la anterior, pero es una gran película sobre sexo, más erótica y menos profunda.

En general creo que una parte de mi generación se crió con el género híbrido de los thrillers eróticos, capitaneados por Instinto Básico (1992) – que por cierto tiene una buenísima banda sonora. Eran películas de intriga sustentadas con unas tensiones sexuales de medio pelo y escenas en que uno se imaginaba más de lo que veía. Al igual que con Internet, pienso que es una verdadera suerte haber nacido en ese territorio intermedio, lejos de las bruscas revistas pornográficas de nuestros padres y distanciados del porno a la carta de nuestros hijos. Me siento un afortunado por haber podido dar mi primer beso antes de haber visto un bukake en HD.


Un long dimanche de fiançailles (Largo domingo de noviazgo) (2004) 7.7 en IMDB.

La siguiente película que grabó el director de Amelie, también con la misma protagonista femenina. La mezcla de historia de amor, película bélica y thriller, es sencillamente genial. Al contrario de con los antes citados thrillers eróticos, que solían ser malos thrillers y peores películas eróticas, en este caso el autor deja una muy buena marca en cada uno de los géneros. La película es tierna, divertida e inteligente.

Mi generación también se crió con Amelie y muchos de los jóvenes de ahora se habrán acercado a ella años después. Pues si os gustó Amelie, esta otra quizás, como a mi, os guste aún más.

Película contrapuesta: Amelie (2001).
Todo se ha dicho y escrito ya sobre esta película, que también es una de mis favoritas. Para mi lo curioso es que, por extrañas coincidencias de la vida, la he visto tres veces en tres idiomas distintos, siempre con subtítulos: francés, alemán e inglés.

No soy un fanático de los subtítulos, sobre todo las comedias a veces pierden algo si no están traducidas. Opino que el principal defecto de las películas traducidas es la poca variedad de voces, especialmente entre los personajes secundarios. Los que se dedican al doblaje suelen tener voces demasiado perfectas y uniformes, haciendo las conversaciones poco realistas.


Being John Malkovich (1999) 7.8 en IMDB.
Recuerdo perfectamente cuando me enseñaron esta película. Un amigo me la recomendó, aunque no enfervorecidamente. Era una tarde de Semana Santa, al día siguiente me volvía a Madrid. Me dijo que no le importaba volver a verla de nuevo, que seguramente me gustaría. No estaba muy convencido, pero la acabamos viendo juntos. Me pareció en su momento, y es algo que no ha cambiado 15 años después, la película más complicada y genial que he visto jamás. Tiene un nivel de dificultad narrativa altísimo, sin caer en la pedantería o la complejidad inabarcable. Es una película divertida, brillante, sorprendente, cerrada sin fisuras. Cuando terminé de verla me quedé con la sensación de vivir en un mundo totalmente diferente. No solo es la película que más me ha gustado, es la película que más me ha sorprendido jamás.

Película contrapuesta: Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004) 8.3 en IMDB.
También bajo guión del mismo autor de la anterior, Charlie Kaufman, esta película es también brillante, pero con un trasfondo más romántico que la hizo aún más popular que su predecesora. A partir de aquí, sin embargo, el guionista empezaría un declive narrativo. Primero con su demasiado complicada Synecdoche, New York y luego yendo en picado con Anomalisa. Algo muy común en todas las artes, uno espera que su artista favorito siga haciendo lo que a uno tanto le gusta pero sin embargo éste tiene otro plan: evolucionar. En este caso, el escritor ha evolucionado tanto, se ha centrado tanto en sus contradicciones, que se ha olvidado de todo lo demás, a veces más importante: ser divertido, crear intriga.


Zero Effect (1998) 7.0 en IMDB.
De nuevo una película con una nota muy baja. Un género mixto, thriller y comedia. No es un guión brillante pero la historia tiene algo que te mantiene pegado a la pantalla. En lugar de ser un thriller moderno, donde se crea un misterio y 20 minutos antes del final te das cuenta de que hay un giro inesperado, para que 10 minutos antes del final otro giro vuelva a sorprenderte, aquí estamos ante una forma más original de sorpresa: empieza con un misterio, pero conforme evoluciona la película te vas interesando más por otro misterio, para terminar manteniéndote más atento a la posible historia de amor.

Como indicaba al principio, tengo gustos muy exigentes, pero si hay algo que me gusta de una película – y que casi todas las de esta lista tienen en común – es el ritmo. Me dan igual las malas actuaciones o los efectos especiales de medio pelo. Esta película tiene un ritmo pausado pero muy adecuado, jamás aburre y no se sostiene a base de trucos de guión. En muchas películas suele sobrar media hora. Esta se creó con material para hacer una mini serie.


Donnie Darko (2001) 8.1 en IMDB.
A mitad de camino entre un thriller y una película de ciencia ficción, ambientada como la típica película de instituto americano. Es otro clásico con una nota altísima por muchas razones.

De nuevo estamos ante una película en la que destaca sobre todo el ritmo. Comienza como una película de suspense y luego salta totalmente a una típica película romántica de institutos, para más tarde recordarnos que sigue habiendo algo sin explicar. La historia en sí misma no tiene ni pies ni cabeza y sólo se hace grande por la forma en que es expresada. Como muchas de las anteriores, no es para todo el mundo.

Película contrapuesta: Brick (2005) 7.4 en IMDB.

Una brillante idea: mezclar una película de institutos con el típico thriller. Recuerda, y mucho, a Donnie Darko por su extraña mezcla de estilos. Aquí vemos a personajes que están a medio hacer, intentando resolver un crimen. Si bien esta película no creo que aguante un segundo visionado, sí que tiene algo que la hace muy original y sorprendente.


Frequency (2000) 7.4 en IMDB.
Un thriller con algo de ciencia ficción, al menos tenía que recalcar una película con viajes en el tiempo. Puede que esta película esté muy superada hoy en día, pero qué duda cabe que es porque las hijas han aprendido mucho de esta cinta.

Recuerdo que la primera vez que la vi era en un viaje en AVE. No se sabe muy bien por qué, pero en los trenes siempre suelen emitir películas mediocres, muy blandas y “para público familiar”, así que empecé a ver esta con muy pocas expectativas. Sin embargo también recuerdo cómo me quedé solo sentado viendo el final mientras todo el mundo ya estaba en el andén con las maletas bajadas. Muchas veces lo que cuenta más es el estado de ánimo con el que se ve una película. Las bajas expectativas, totalmente desbordadas, hacen que tenga a esta como una de mis favoritas. También pienso que el haber visto una película en un lugar público multiplica las sensaciones.


Dawn of the Planet of the Apes (El amanecer del planeta de los simios) (2014) 7.6 en IMDB.

Las películas sobre “El planeta de los simios” son una reedición de una saga que se creó en 1968. Sin tener el éxito comercial de otras franquicias, esta ha tenido un éxito de público bastante aceptable y para 2017 se tiene que estrenar la tercera película de la serie.

Un amigo mío me había recomendado la anterior, “El origen del planeta de los simios” que es de 2011, pero la historia de los monos inteligentes luchando contra los hombres me parecía una analogía mil veces contada de otras formas, con distintos buenos y malos. Ignoré su consejo, para que tres años más tarde, me volviera a recomendar esta otra película, El amanecer del planeta de los simios. Como persona razonable que soy, volví a ignorar su recomendación.

Una de mis manías para el cine es que no me gustan los personajes que no son humanos. La saga Star Trek, con gente de orejas puntiagudas, el mono peludo o los robots de Star Wars, los personajes con cabeza de cono, películas en las que el protagonista es un perro…ese tipo de actores tienen todo mi rechazo a priori.

Tiempo más tarde, volví a hablar con él para preguntarle por posibles sugerencias de películas. Me empezó a enumerar una larga lista, y todas las había visto ya. Al final, me volvió a preguntar, ¿Viste la del planeta de los simios? Le dije que no y, sabiendo de mi reticencia, me dijo que le diera una oportunidad, al menos a la segunda parte.

Con tan bajas expectativas, acabé viendo las 2 horas 10 minutos sin pestañear. Una buena señal de si te gusta una película es si no has mirado cuánto le queda ni una sola vez. El Amanecer del planeta de los simios es una película espectacular. Y tras la bizarra forma en que la vi, os sugiero el orden cambiado: ver primero la segunda parte y luego la primera (que es también excelente).

No estamos ante un clásico del cine, ni algo que vaya a pasar a la historia, pero si ante una película con garantía 100% de que va a gustar, algo muy poco frecuente hoy en día. En contraposición con muchas de las señaladas más arriba, que son muy personales, esta es incuestionable.

Película contrapuesta
: Star Wars: Episodio VII 8.1 en IMDB
Aclamadas y con millones de fans, especialmente entre la gente de mi generación, las películas de Star Wars me despiertan total indiferencia. He visto las tres primeras, la cuarta y la sexta. Los efectos especiales perfectos, la complejidad de los mundos, no me aportan nada. Se supone que tiene una historia profunda, pero es más previsible y sencilla que el mito de Edipo, que es del siglo V a.C.
Algo parecido me ocurre con las películas de Harry Potter (no he visto ninguna) o las de El Señor de los Anillos (he visto la primera).
Por favor no comentéis para convencerme de que son buenas películas, es algo obvio, pero sólo quiero mencionar que no son para mi.


Exit Through the Gift Shop (2010) 8.0 en IMDB
Un documental muy interesante pero con giros propios de un thriller que, además, tiene partes de realidad y de ficción que no son fáciles de distinguir. La película dirigida por Banksy es un gran documental sobre el mundo del arte urbano, pero también es una historia con un personaje sorprendente. Que siete años después todavía no se sepa si es un falso documental o uno auténtico, dice mucho de la calidad de la obra.

Película contrapuesta: Hoop Dreams (1994) 8.3 en IMDB.

Un documental sobre la trayectoria de dos chicos muy prometedores en su camino hacia convertirse en jugadores de la NBA. Cuando ves esa película te das cuenta del esfuerzo y milagro que es convertirse en deportista profesional. Para ser profesor de matemáticas de instituto sólo hay que hacer una cosa: estudiar, y aún no demasiado. Para trabajar de cajera de supermercado, algo menos. Sin embargo, son profesiones que tienen tendencia a decir cosas como “he trabajado muy duro para conseguir esto y ese gana X millones por darle patadas a un balón”.

Esta película habla sobre el lado menos dorado del mundo del deporte: lo complicado que es conseguir llegar a la cima, a pesar de tener el talento y el esfuerzo. El entorno, la competición de otros que intentan lo mismo que tú, los problemas familiares o las lesiones, acechan a cada uno de los aspirantes. Una carrera hasta la élite sólo se puede conseguir con talento, trabajo incansable y suerte.

La simultánea

La idea de dar una partida simultánea de ajedrez (simultánea, para mayor brevedad) en el colegio de mi sobrino no fue, desde luego mía. Sus padres insistían, y aunque me negué en varias ocasiones, acabé cediendo. Sabía que lo hacían por presumir. En un mundo en que cualquier niño normal tiene todos los juguetes de la televisión, y en un tiempo en que esforzarse para conseguir algo está hasta mal visto, la única forma de mostrar que se es más que los demás es mediante muestras de estatus, tan taimadas como sea posible.

Mi idea de ser el tío austero que en lugar de avasallar con regalos lo hace con enseñanzas, había fracasado hacía años. Realmente no creo que fuera una idea, sino más un deseo. Con el tiempo, abandoné toda esperanza hasta de que mi nombre fuera recordado. La simultánea era una buena oportunidad de hacer algo bueno por mi sobrino de una vez por todas.

Se suponía que estaría todo organizado y yo sólo tendría que jugar contra algunos niños. Perder un par de horas de trabajo, poco más. Sin embargo me acabé complicando un poco mediando para que el colegio consiguiera los tableros de ajedrez de la Federación. Pero he de reconocer que la dirección del colegio era bastante competente.

Para los hombres que no tenemos hijos, el mundo de los niños es un territorio totalmente vedado. A priori somos violadores y pederastas. Estuve saliendo unos meses con una chica que tenía una hija. Cuando la niña quería invitar a alguna amiga suya, tenía que pedir permiso a los padres, y la habitual respuesta era la negativa. Al fin y al cabo, no me conocían lo suficiente, y no podían dejar a su hija con un desconocido.

No era algo que me importara lo más mínimo, pero siempre me hacía sonreír conseguir una nueva negativa. El proceso era complejo y protocolario. La niña quería que su amiga viniera a algún sitio. Se lo preguntaba a la madre y ésta a mi. Tras conseguir el primer aprobado, la cuestión era elevada a la familia de la amiga.

La amiguita hablaba con su madre, que teóricamente lo consultaba con el padre. Luego llegaba la madre y explicaba que por ella no era problema, pero no así por el padre, que era algo desconfiado. La moción no pasaba la segunda cámara y la amiguita se quedaba llorando, mientras que nosotros nos podíamos marchar con un problema menos del que ocuparnos.

La situación era aún peor para el padre de la niña. Cuando era él quien tenía a su hija, ninguna de sus amigas iba tan siquiera a su casa. Un hombre solo, aunque sea un buen padre, siempre es peligroso.

Supongo que si se hubiera cumplido la ley al 100%, tendría que haber solicitado algún tipo de documento policial para dar la simultánea en el colegio. Nunca se sabe si alguien está, o ha estado en el registro de delincuentes sexuales. Pero me imagino que con lo complicado que resultó conseguir todos los tableros de ajedrez, la dirección no prestó mucha atención.

Así, llegué el día indicado y me encontré que la biblioteca estaba totalmente preparada. Las sillas, las mesas, el espacio para pasar, sólo hacía falta poner las piezas, sentar a los niños, y empezar a jugar. Me presentaron a la plana mayor del colegio, directores, jefe de estudios, la responsable de la biblioteca. La escuela estaba llena de mujeres. Dos tercios del profesorado en España son mujeres y un 95% de los estudiantes de magisterio son también mujeres. Una forma más de opresión por parte de los hombres, que por el contrario se aglomeran en los consejos de dirección de empresas del IBEX35.

Cuando llegaron los niños, me sorprendió su comportamiento ejemplar. Nunca olvidaré una simultánea que di en mi barrio, hacía décadas. Muchos de los niños eran de familias desestructuradas y tenían el típico comportamiento agresivo e incontrolado de los hijos de delincuentes, que tan bien retratan en The Wire. Casi ninguno fue capaz de terminar las partidas sin lanzar las piezas o directamente pelear con los compañeros de mesa. Aquello acabó mal.

Pero en el colegio de mi sobrino, todos los niños tenían unos modales británicos. Los profesores preguntaron quiénes querían jugar. Se apuntaron unos cuantos, suficientes como para llenar las mesas y que quedaran algunos a la espera. Luego llegaría otra clase más, lo que aumentaría la cola de espera. Mi sobrino y sus compañeros aparecían en ese segundo turno. La directora me explicó que entregarían tres premios a los mejores jugadores, aquellos que yo seleccionara.

Tras explicar el proceso de la simultánea a los niños, comenzaron las partidas. Para mi sorpresa, uno de los chicos, tan desorientado como los demás, desató la tormenta perfecta, hizo las dos peores jugadas posibles y se dejó el jaque mate del loco. Como no conozco a los niños de ahora, me guié por los criterios pandilleros, de mis tiempos de escolar. Para salvar de semejante ridículo a ese chico, le expliqué que perdía y que pusiera rápida y discretamente las piezas de nuevo, para empezar otra partida.

Estaba claro que en esa tanda de chicos no había ni uno solo que tuviera la más mínima idea. Vencerles a todos era trivial, mi única preocupación era cómo elegir a los tres ganadores de las medallas. Conforme los niños iban perdiendo, se iban marchando y sentando otros. Quizás uno había empezado muy mal, pero luego demostraba unas habilidades defensivas bastante dignas. En una partida de ajedrez, no juega mejor el que aguanta más tiempo, sino el que supone un desafío mayor.

Ya casi había terminado con todos los chicos de la primera ronda y elegí a uno de ellos un tanto por descarte. No era el tuerto en el país de los ciegos, era el ciego con mejores gafas de sol. Como curiosidad, el chico del mate del loco, que había tenido una segunda oportunidad, fue uno de los que más tiempo estuvo jugando. Lo cual no quiere decir que fuera de los mejores, ni mucho menos.

Llegaban los chicos del segundo turno y me quedaba la duda, ¿Entregar un segundo premio entre estos, o guardarlo para los siguientes? Había una chica que jugaba tan mal como los demás, pero que al menos mostró una cualidad que no tuvo ningún otro, ni de ese turno ni del siguiente: tener un par de huevos. Mientras todos los chicos se dedicaban a mover las piezas casi al azar, esa chica tuvo la osadía de plantar un par de amenazas. Triviales, pero intentos de hacer daño al fin y al cabo.

Ninguno de los niños sabía algo más que mover las piezas, así que a través de su forma de jugar, trasmitían un poco de su personalidad. Estaban los nerviosos, que se comportaban como si estuviesen ante una celebridad. Había otros que pensaban muchísimo, sin conseguir nada de tan aparente esfuerzo. Otros se dedicaban a dar consejos a los tableros de los lados, para luego jugar cualquier cosa en su partida. Muchos niños optan, por instinto, por jugar posiciones simétricas, casi siempre empezando con los peones de las esquinas (la peor estrategia posible). Pero algunos sorprendían con ideas relativamente potables. Sólo la chica mencionada antes intentó algún tipo de agresión y por ello se ganó todo mi respeto. Traté de recordarla como posible candidata a premio, pero en cuanto perdió, se marchó sin que pudiera indicársela a la directora del colegio.

Luego llegaron los niños mayores, entre los que estaba mi sobrino. Eran todos igual de malos, incluido él, que sin embargo sí había tenido alguna lección mía en el pasado. Su juego fue nefasto, lo cual me evitó cualquier atisbo de duda sobre si darle un premio a él o no. Uno de sus compañeros sabía jugar aperturas, lo cual fue toda una sorpresa, pero tras unas pocas jugadas, una vez se acabó lo que sabía de memoria, se desmoronó como un castillo de naipes.

Poco a poco se fueron marchando todos los niños. Me quedaban dos premios por repartir y sólo uno de ellos estaba claro. La simultánea comenzó con 15 niños, e iba moviéndome de tablero en tablero, para volver al inicial tras haber jugado en los otros 14. Conforme se iban eliminado tableros, mi vuelta era cada vez más pequeña, hasta que llega el momento mágico, muy fotogénico, en que el simultaneador se enfrenta a un único niño. Se acabó el pasear por la sala. Se toma una silla, y pasa a ser un encuentro de verdad, uno contra uno.

De pequeño fui ese niño que se quedó en la rueda final de la simultánea. Jugaba contra un tipo con aspecto de profesor de colegio de curas. Era una competición que organizaba El Corte Inglés. Al comenzar las partidas, el maestro sabía que yo era el hueso a roer y dedicó el tiempo suficiente a reflexionar contra mi como para llegar a ese final con una posición ganada. Me molestó mucho perder esa partida y lo tome como un aliciente para que no volviera a ocurrir en el futuro. Pocos años después, ganaría a ese maestro – que no era maestro de ajedrez, sino profesor de universidad – en una partida de torneo. Y también acabaría probando la satisfacción de estar del otro lado en esa misma competición del Corte Inglés, siendo ahora yo uno de los simultaneadores.

Así, en esta simultánea del colegio de mi sobrino, sólo quedaba un chico. Estaba totalmente perdido, con una pieza de menos, pero le permití disfrutar de la experiencia. Él sería uno de los ganadores de los tres premios, y el tercer premio acabaría en manos del chico que al menos sabía jugar las aperturas. Por instinto, me hubiera gustado más habérselo concedido a la chica, pero había desaparecido y estaba claro que mostró más actitud que capacidad de jugar bien.

Tras liquidar al último chico, que pudo presentar la imagen de último superviviente a todos sus compañeros, tuve una conversación de café con la directora. Era una profesora de raza, no sé si tenía tres o cuatro hijos. Disfrutaba con su trabajo y había demostrado una total competencia en la organización.

Le expliqué que para mi había sido un alivio que mi sobrino jugara tan mal, pues ni de lejos había aspirado a alguno de los premios. No le expliqué lo de la chica que se quedó sin medalla, porque con tanto niño, ya ni recordaba si era rubia o morena y mi criterio de selección podía parecer un poco irracional – que lo era. La directora me comentó que el chico que llegó hasta el final, el único ganador incuestionable de una de las medallas, era el hijo del subdirector. Por ser su hijo, y para evitar suspicacias, nunca podía ganar nada en el colegio. Era uno de los mejore estudiantes, pero estaba vetado de todas las competiciones escolares. El premio al experimento de ciencia, que había ganado mi sobrino y que se entregaría en la misma gala, quizás tuvo que haber sido para el hijo del subdirector, que vivía en una continua frustración. Tuvo que venir una persona de fuera, aparentemente imparcial, para que ese pobre genio tuviera su primer reconocimiento público.

Mis libros recomendados

A lo largo de los años he recomendado unos cuantos libros, casi todos en la misma categoría de ‘Libros‘. Como he mencionado a veces, solo suelo mencionar lo que me ha gustado mucho, ni hago resúmenes de todo lo que he leído ni tan siquiera de todo lo que me ha gustado.

No obstante, no estaría de más tener un resumen con mis principales recomendaciones, como referencia y para aquellos que no quieran pasar el suplicio de tener que leer artículos antiguos. Voy a evitar un ranking de peor a mejor, o por categorías. Deliberadamente la lista será tan caótica como sea posible: un decálogo de doce puntos.

La lista es tan personal que no se parece a ningún ranking de los mejores libros que hayáis visto jamás.


Trampa 22, de Joseph Heller.
Año de publicación: 1961.
Temática: Humor.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: En su momento me pareció super divertido, algo que rara vez se consigue en una novela americana. Es muy entretenido e ingenioso. Además tiene mensaje anti belicista, lo cual siempre es un factor progresista a tener en cuenta.
Es un libro sencillo: sólo tienes que leer los dos primeros capítulos y el resto del libro es todo igual. Si te encanta de salida bien, si no, no te va a gustar más conforme evolucione la trama.


Ishmael, de Daniel Quinn.
Año de publicación: 1992.
Temática: Novela filosófica.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro:

Aunque admite numerosas críticas se trata de una obra extraordinaria por lo pulido del material, la originalidad de principio a fin – tanto de la temática como de la forma de desarrollarla – y sobre todo porque es un libro que se atreve a entrar donde otros se limitan a merodear.


Ensayos, de Michel de Montaigne.
Año de publicación: 1533.
Temática: Es como un blog personal, pero del siglo XVI, filosofía, vida privada y ética expresada en términos sencillos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo (la parte final).
Qué hace especial a ese libro: Es el libro que me llevaría a una isla desierta. Se puede leer una y otra vez, de principio a fin o por capítulos salteados. Tiene la profundidad de un libro clásico, el ingenio de un superdotado con la frescura de un aficionado. El estilo recuerda mucho al de Cervantes en El Quijote. El contenido de los Ensayos de Montaigne me parece mucho más profundo y ameno, pero claro, es que El Quijote, solo por la estructura de la novela, ya es insuperable. Montaigne es el típico genio que deliberadamente trata de pasar desapercibido, y aún así, no lo consigue.
El lema de este blog está extraído de los Ensayos.


Manual del Aventurero, de Rüdiger Nehberg.
Año de publicación: 1984.
Temática: Manual de supervivencia.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Es uno de los primeros libros de supervivencia que se publicaron. Tiene un cierto encanto retro. Ahora que la supervivencia está tan de moda, este libro la trata de una forma totalmente diferente: menos tecnológica y preparacionista y más centrada en los problemas a que te puedes enfrentar en la naturaleza y cómo resolverlos sin apenas recursos. Es muy divertido y tiene algunas frases míticas.
Es un libro de mi generación, popular hace muchísimos años pero ahora totalmente superado por otros autores con más medios, no obstante este libro tiene la magia del que escribe sobre algo de lo que no se había escrito antes, basándose en experiencias propias, sin apenas bibliografía.


Padre rico, padre pobre, de Robert T. Kiyosaki
Año de publicación: 1997.
Temática: Autoayuda, temática económica.
Qué hace especial a ese libro: Los libros de autoayuda suelen ser infames, te hacen sentir bien mientras los lees, como si estuvieras experimentando los beneficios que prometen, pero al terminarlos, te sientes vacío y no se produce ninguno de los cambios prometidos. En ese sentido, este libro quizás no sea muy diferente. Para mi sin embargo, por haberlo leído en un momento específico de mi vida, y en una situación económica determinada, me sirvió para aclarar conceptos que estaban en mi cabeza pero a los que no había conseguido dar forma. Gracias a ese libro me he salvado de ser una víctima más de la burbuja inmobiliaria – lo cual no deja de ser curioso teniendo en cuenta que el libro sugiere las inversiones inmobiliarias como el camino hacia la riqueza.

Lo que me quedó grabado de este libro es que la lectura generalizada de cómo debe gestionar uno su economía – y por extensión su vida – no solo es equivocada, sino que resulta en la mayoría de los casos nociva. En muchas ocasiones lo que es bueno para el bien común, no lo es para ti. Por ejemplo, que te hagas emprendedor, des de alta una empresa, alquiles un local, contrates a empleados, compres mobiliario, y publicidad, para luego perderlo todo una vez la empresa quiebre (lo cual sucede en más de las tres cuartas partes de los casos), es muy bueno para la sociedad, que se habrá quedado con gran parte de todo tu dinero, pues los impuestos se cobran primero, y podrá construir escuelas y hospitales con tu dinero. Pero algo me dice que no es bueno para ti.


Ficciones, de Jorge Luis Borges.
Año de publicación: 1944.
Temática: Cuentos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Algunos de los relatos de Borges son quizás las únicas obras de arte hechas por el hombre que son absolutamente perfectas. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius es un relato tan fascinante, original y complejo, que parece escrito por alguien de otro planeta. Al terminarlo, sientes como si estuvieras drogado. Toda la ciencia ficción de los siglos XX y XXI está en eterna deuda con el camino que abrió Borges.
Nota: La poesía de Borges es un mundo totalmente diferente al de sus relatos, tiene un público devoto pero yo no figuro entre ellos.


Vidas Paralelas, de Plutarco
Año de publicación: 117.
Temática: Biografía.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Las biografías de Plutarco son quizás el libro más influyente de la Historia, sólo después de la Biblia. Shakespeare lo copió (y mejoró) hasta la nausea. Gran parte del interés por la antigua Grecia y Roma se sostiene en lo contado por Plutarco y es una referencia histórica fundamental. Sus libros son los pilares sobre los que se ha construido todo después.
A veces son aburridos, a veces intrascendentes. Están plagados de datos erróneos, a veces deliberadamente inventados, pero en muchas ocasiones mostrando que los antiguos tenían un muy interesante concepto de la realidad que incluía sucesos fantásticos.

En el mundo actual, que ensalza a personajes como Steve Jobs o Elon Musk, es muy saludable leer la vida de Julio César para poner cada cosa en su sitio y darse cuenta de cómo la gente de hace 20 siglos estaba hecha de otra pasta. Con los años, y tantas películas de viajes en el tiempo, he llegado a la teoría de que si hoy Julio César viajara al siglo XXI, se adaptaría hasta el punto de convertirse en una persona notable. Mientras que si Steve Jobs viajara al siglo I a.C., posiblemente moriría en menos de 24 horas.

Las historias de Grecia y Roma, contadas de primera mano, muestran un mundo brutal y trastornado pero también con una energía y vida que hacen de nuestro tiempo una época aburrida. ¿El mayor espectáculo del siglo XXI? Quizás las películas de “El señor de los Anillos” en un cine con 3D. ¿En la Antigua Roma? En el 46 a.C, en el circo Romano, con un aforo similar al del Santiago Bernabeu, mostrar una jirafa, que era un animal jamás visto por los romanos. Sólo traer la jirafa desde África habría costado tanto como construir el Santiago Bernabeu hoy en día. Y a pesar de ello Julio César permitió que fuera destrozada por los leones en una batalla perdida, como muestra de máximo poder: me puedo permitir traer al animal más fascinante del mundo y aún así matarla en unos minutos. Y que esa solo fuera una parte del espectáculo, lleno de combates, muerte y sorpresas.


Corrección, de Thomas Bernhard.
Año de publicación: 1975.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un a priori libro aridísimo. No sólo tiene un único capítulo, sino que sólo está compuesto de un párrafo y en la primera página sólo hay un punto y seguido. El libro no tiene ni un sólo punto y aparte. Lo que podría tratarse de un experimento estilístico de un autor pretencioso, en el caso de Bernhard se trata de su estructura mental. Considerando que el libro está escrito en alemán, donde los verbos no se mencionan hasta el final de las frases, los españoles debemos sentirnos agraciados.

Pero como digo, es un libro árido sólo en apariencia. La continua repetición, las frases larguísimas, recuerdan mucho a la forma obsesiva en que a veces pensamos. Si se conecta con la forma de escribir del autor, su estilo resulta hipnótico y adictivo. En la novela no pasa nada: te introduce en la trastornada visión del mundo del protagonista, y sus obsesiones enfermizas. La desquiciada primera frase, de más de 300 palabras – y que no lo es más que las siguientes – te muestra que no estás ante un libro habitual. Personalmente me he leído casi todos sus libros y algunos, como este, más de una vez.

Bernhard es un autor que provoca asco o admiración. Y nada en medio. Algunos me maldeciréis por la sugerencia, otros me ofreceréis la mano de vuestra primogénita por el consejo.


Trópico de Capricornio, de Henry Miller.
Año de publicación: 1938.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro, el nombre del blog es un homenaje a este libro.
Qué hace especial a ese libro: Puede decirse que es mi libro favorito, lo he leído más de siete veces, aunque la última hace más de 10 años. El libro es una secuela del más famoso, Trópico de Cáncer, libro prohibido por su alto contenido sexual durante muchos años. Objetivamente es un libro que no tiene nada especial, no pasará a la Historia, no ha tenido nunca mucho éxito. Pero con el tiempo, el libro ha pasado a ser una parte importante de mi.

Para mi es contradictorio decir que es mi libro favorito y, al mismo tiempo, no creo que lo disfrutara volviéndolo a leer – cosa que no diría, por ejemplo de El Quijote o los Ensayos de Montaigne. Eso sí, lo he leído tantas veces que he conseguido saltar la barrera de mi pésima memoria y tenerlo siempre presente.


Empresas Y Tribulaciones De Maqroll El Gaviero, de Álvaro Mutis.
Año de publicación: 1993.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Al contrario que “Trópico de Capricornio”, que podría decirse que es una novela para post adolescentes que tratan de entender un mundo lleno de contradicciones, siempre mirando hacia adelante, las novelas sobre Maqroll tienen un aire de “libro para viejos” que hacen una reflexión sobre lo vivido. Sus libros están llenos de nostalgia, serenidad y búsqueda de la magia en un mundo del que uno ya está irrecuperablemente desengañado.


Early Retirement Extreme, de Jacob Lund Fisker.
Año de publicación: 2010.
Temática: Autoayuda financiera.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Aunque el libro se supone que es una guía para conseguir jubilarse antes de los 40-50 años, en realidad es un libro que aborda la cultura financiera desde un punto de vista inusual. Si bien el libro antes señalado de “Padre Rico, Padre Pobre”, trata de ilustrarnos en el camino hacia el enriquecimiento, este realiza una aproximación más modesta, hacia la subsistencia con pocos medios. El primero podría ser un libro “de derechas” y este uno “de izquierdas” pero liberado de las obsesiones progresistas.

El libro trata de orientar sobre cómo podemos simplificar nuestra vida para ser más felices. Cómo muchos de los costes necesarios para ser felices son en realidad puro consumismo (el coche nuevo, la casa grande, el Netflix, comer en el restaurante Michelin). El autor se hace grande eligiendo su propio camino mental, alejado de sectarismos. No busca un mundo más primitivo, ni propone cambios que sólo funcionan si los toma la sociedad en su conjunto. Te da una serie de ideas para que tengas una vida más sencilla y para que pongas el foco en lo realmente interesante. Podría decirse que es como una economía con buena relación calidad/precio.

Personalmente creo que si adoptamos un modo de vida de persona acomodada en los años 70, podemos ser felices, aún teniendo ingresos de pobre del siglo XXI. En aquella época la gente tenía casa propia, pero no dos cuartos de baño, hidromasaje, trastero y plaza de garaje. Tenían coche pero no uno que aparca solo y que no emite gases contaminantes. La gente comía fuera, pero no a diario.


Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.
Año de publicación: 1981.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un libro recomendado hasta la nausea, del mismo modo que Cien años de soledad, del mismo autor. Este es mucho más intenso y maduro, en apenas 100 páginas crea una historia, cuyo desenlace está ya desvelado hasta en el título, pero que crea una sensación de intriga continua.

Si bien muchos de los libros arriba mencionados pueden ser controvertidos, amados por algunos y odiados por otros, García Márquez es como un Ángel de Victoria Secret: puedes adorarlo o envidiarlo, pero nada más.

Petróleo en Noruega

De todos es conocido que Noruega es uno de los países más ricos del mundo porque tiene unas enormes reservas de petróleo que, además, administra sabiamente con mentalidad de pobre.

Lo que no es tan conocida es la cronología de cómo se descubrió ese petróleo.

Noruega y Suecia fueron, de 1814 a 1905 una unión de dos países, que entre otras denominaciones tuvo la de United Kingdoms (Reinos Unidos, que no Reino Unido). La unión, que en realidad fue una especie de OPA hostil por parte de Suecia, se había producido de una forma bastante trapera.

Noruega, al comienzo del siglo XIX, era un territorio danés. Dinamarca no se planteaba tomar partido en las Guerras Napoleónicas, pero los ingleses, por si acaso se les pasaba por la cabeza, les atacaron para mermar su flota. Los daneses, como buenos nórdicos, se enfadaron, dijeron que aquello estaba mal. Pero no hicieron nada…hasta que los ingleses les volvieron a atacar. No les quedó más remedio que unirse a las tropas francesas.

Suecia aprovechó el rio revuelto para atacar a Noruega, pero no lo hizo con mucha pericia. Además, se encontró con que Rusia, envuelta en el conflicto, decidió invadir Finlandia, contra lo que poco pudieron hacer los suecos.

Así, al terminar las guerras, Dinamarca, como perdedor, se quedó sin Noruega. Suecia, como derrotado en su guerra particular contra Rusia, se quedó sin Finlandia. Pero como ganador parcial, se sentó a exigir Noruega como compensación. Un extraño intercambio de estampitas en el que Noruega no fue un mero convidado de piedra, pues pasó de ser un territorio danés a un casi igual de Suecia, en una coalición similar a la que ahora une – de momento – a Escocia con Inglaterra.

Estos Reinos Unidos tuvieron unas diferencias en 1905, diferencias que Suecia decidió solucionar proponiendo un referéndum a la Independencia de Noruega, en una historia que recuerda bastante a la del Brexit británico. Quizás no fuera una total sorpresa, pero los noruegos votaron masivamente por la disolución de la Únión, el 99,95% de la gente votó a favor de la independencia (¡Sólo 184 personas votaron en contra!). Un resultado de referéndum más propio de la reelección en una dictadura africana.

¿Por qué contar estas batallitas de la independencia de Noruega? En parte para mostrar que Noruega no deja de ser un país que aún huele a recién pintado. En parte para mostrar que nunca se les ha tenido en serio en los Acuerdos Internacionales.

Pero volvamos al petróleo. El petróleo era conocido desde tiempos inmemoriales, pero no se le consideró un producto valiosísimo hasta mediado el siglo XIX, siendo ya un objetivo buscando en algunas de las conquistas durante las Guerras Mundiales.

Las reservas de Arabia Saudí, las más grandes y conocidas del mundo, no se encontrarían hasta 1938. Puede decirse que gran parte del petróleo estaba por descubrir.

La cronología del petróleo en Noruega es extrañísima.

En 1959 se encuentra un enorme depósito de gas natural en Groningen, Holanda. Hasta entonces se pensaba que en el Mar del Norte no había nada de nada. De ahí nacería la monstruosa (por tamaño) Shell, la empresa más grande del mundo por capitalización bursátil en 2013.

Visto que podía haber más gas en el Mar del Norte, de inmediato se ofrece una empresa a Noruega, para explorar una zona de sus fondos marinos. Los nórdicos tienen dos ideas geniales de inmediato: la primera, que no es bueno que toda la extracción de tu petróleo caiga en las manos de una única empresa – y además, extranjera. Así, en 1963 proclaman una ley que especifica que los recursos en el territorio noruego pertenecen exclusivamente al gobierno (bueno, lo típico de la época, al Rey) y que además sólo el gobierno puede emitir licencias de explotación.

La segunda idea genial que tuvieron desde el gobierno de Oslo, era que había que poner orden en definir cuáles eran sus aguas territoriales. Hasta entonces, las aguas territoriales sólo habían servido para pescar bacalaos. Basta mirar el mapa para darse cuenta de que el vértice inferior de Noruega, está bastante pegado a Dinamarca, pero incluso no muy distante de Inglaterra.

En 1965 se firma un acuerdo que define exactamente dónde están las aguas territoriales de cada país, especialmente entre Dinamarca y Noruega. El trazado, según las páginas oficiales noruegas “estuvo bastado en el principio de equidistancia“. Aunque en el mapa, no se ven las líneas tan rectas como ellos afirman. Pero como se trataba de los noruegos, al igual que con el referéndum de 1905, nadie los tomó muy en serio, o pensaron que pudieran ir con algún tipo de suspicacia.

El caso es que una vez estuvo todo el papeleo firmado, comenzaron las prospecciones en busca de petróleo o gas.
Marzo de 1965: se firma el acuerdo que establece las aguas territoriales al milímetro.
Abril de 1965: se concede la primera licencia para la prospección.
Verano de 1966: se hace la primera perforación.
Navidad de 1967: se descubre el yacimiento Ekofisk, uno de los más grandes del mundo por aquel entonces.

Y sí, todos hemos oído hablar del petróleo noruego pero, ¿Habéis pensado alguna vez dónde está Ekofisk, el origen de la riqueza noruega?

Pues sí, resulta que está justo en la zona que podía haber peleado con uñas y dientes Dinamarca, o hasta el Reino Unido, de haber sabido que era tan valiosa.

Para colmo de recochineo, apenas 4 años después, Dinamarca se encuentra con la crisis del petróleo de 1973, que les convertiría en uno de los mayores perjudicados. Eso sí, en lugar de dedicarse a llorar o publicar chorradas en Facebook, los daneses hicieron lo que mejor saben hacer: mirar hacia adelante y empezaron a prepararse para un mundo con poco petróleo para ellos. De aquellos barros estas bicicletas por todas partes que ahora disfrutan y su apuesta hasta la supremacía mundial en energía eólica.

Mucho tiempo después Noruega encontraría petróleo por muchas otras partes, más al norte y sin ningún tipo de discusión, con reservas que no parecen tener fin. Ahora se encuentra con problemas similares a los del inicio: delimitar sus fronteras en el Ártico, con vecinos no tan amigables. Dinamarca encontró petróleo, no en tanta cantidad pero sí suficiente para ser un país auto sostenible durante muchos años.

Y lo mejor de todo, los noruegos salieron de la Navidad de 1967 no solo ricos sino que además, su imagen internacional de buenazos sigue totalmente intacta.

Problemas de España

cis

Con motivo de la presentación del último ‘Barómetro del CIS’ (Centro de Investigaciones Sociológicas) me dio por buscar el estudio completo en su página web. En televisión siempre se filtran las secciones más importantes, las respuestas más votadas, pero leyendo los datos de Noviembre 2016, es interesante revisar un poco las secciones que nunca aparecen en televisión.

Al margen de las preguntas sobre intención de voto se hacen dos, sobre los problemas de la gente:

¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?
¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?

La imagen de más arriba muestra los porcentajes de algunos aspectos interesantes que puntúan muy bajo. Nada de la corrupción, el paro, los políticos, la Sanidad, que siempre están en los primeros lugares.

Tres aspectos que están continuamente en los medios de comunicación, como son ‘Los refugiados’, ‘La violencia contra la mujer’ o ‘Los desahucios’, apenas son mencionados por la gente. La violencia contra la mujer en particular, se considera como un problema mucho más importante para España (1,1%) que para las personas en particular (0,2%). Con números tan pequeños, parece que son diferencias de décimas, pero estamos hablando de que es un problema más de 5 veces más grave para España, que para las personas en particular.

He destacado esos tres problemas en particular porque están continuamente en los medios de comunicación, dando la impresión de que no sucede otra cosa. A pesar de la continua exposición mediática, a la hora de la verdad, la gente entiende que los verdaderos problemas, son otros. Incluso con el enorme desgaste psicológico que supone oír una y otra vez las mismas opiniones, no se consigue lavar el cerebro de la gente y hacerles pensar que son lo único en que deben pensar.

Totalmente ignorado en el estudio, aparece un interesante epígrafe: ‘Falta de inversión en industrias e I+D’ (con un 0,7% y 0,3% de respuestas), frente a un 72,9% de gente que considera que su problema es ‘El paro’. Posiblemente el anterior sea el mayor problema de España, pues es estructural. Con una sólida industria agro-alimentaria y turística, el gran cáncer económico de España es no tener suficiente industria ‘de verdad’. Los polígonos industriales de muchas ciudades dan pena, con empresas que se limitan a solicitar productos por Internet (a industrias reales) y distribuirlos por España.

Mientras no tengamos industria real, dependeremos del turismo – y la construcción que está relacionada con éste – que son sectores cíclicos que se mueven por burbujas. La gente que vive de profesiones en burbujas no puede tener una vida de verdadera clase media, moviéndose entre la más absoluta miseria en los años malos, y la ostentación de los nuevos ricos en los buenos.

La crisis, en retrospectiva

Afortunadamente en 2016 se acabó la crisis económica española. Bueno, quizás se acabó antes, pero no fue hasta 2016 en que se dejó de hablar de que la crisis seguía estando ahí.

A pesar de haber sido una experiencia devastadora para muchas personas, y haber comprometido las opciones de futuro de casi toda una generación, resulta sobrecogedor ver como la mayoría de la gente no ha aprendido nada de ella.

Con el tiempo se ha ido simplificando la explicación de la crisis y por qué sucedió hasta niveles de Pocoyó. ‘La crisis fue culpa de los bancos y la corrupción de los políticos’ es la opinión de una inmensa mayoría de la población española.

Es cierto que gran parte de la responsabilidad de la crisis la tienen bancos y políticos. Pero reducir los culpables a estos dos simples grupos, o apurando aún más, al Partido Popular como representante de los políticos y a Bankia – o hasta tan solo Rodrigo Rato – es un ejercicio de infantilismo.

Allá en la época dorada de los blogs, había unos cuantos contando los riesgos a los que se enfrentaba España, inmensa en una enorme burbuja inmobiliaria. Mientras sonaba la orquesta, nadie hacía nada al respecto. Todo el mundo era próspero y se decía aquello de “la cosa va p’arriba”, que era una forma de entender que se soñaba con un mundo de perpetua prosperidad.

Muchos acabarían viendo como el sueño se convirtió en pesadilla. Familias enteras arruinadas, que pasaban de la bonanza y la vida acomodada a un mundo de precariedad y vergüenza. Ahora bien, todas esas personas ya han olvidado a todos los culpables de su situación. No es de extrañar que dentro de unos años, cuando la situación se repita, vuelvan a tropezar con las mismas piedras. Ellos o sus hijos, asesorados por sus consejos.

No voy a decir aquí “quienes son los verdaderos culpables”. Hay muchos. Los políticos y su intervención en los bancos, tienen el puesto de honor. Pero me parece muy injusto cómo tantos otros actores se han marchado de la fiesta sin pagar las consumiciones.

Quizás el mayor responsable de la crisis que ha salido de rositas ha sido el mundo de los medios de comunicación. Eran ellos los que jamás publicaban una noticia negativa de un banco o de un directivo importante. Dependientes de la publicidad que estos pagaban, durante los años previos a la crisis siempre hubo una total falta de periodismo crítico.

Era responsabilidad de los medios de comunicación el alertar sobre los riesgos de lo que estaba a punto de suceder. Si lo hubieran hecho adecuadamente, muchas personas no habrían pedido ese crédito justo en la cima de la burbuja, o no se hubiera inflado un 10% más el precio de la vivienda o no se hubiera comprado ese tentador Porsche Cayenne. Del mismo modo, los políticos y los banqueros se hubieran cortado un poco en su forma de actuar, tan a cara descubierta. El Cuarto Poder también miró para otro lado durante la crisis.

Resultaba patético ver cómo había que informarse en medios alternativos, como preparacionistas o conspiracionistas. Nunca una noticia alertando de riesgos, peligros. Para colmo de males, luego los medios de comunicación han hecho caja con programas y personajes que explicaban la crisis de forma sencilla, a toro pasado. Al Rojo Vivo, de la Sexta, ha sido un referente, trayendo la economía al Prime Time de las televisiones. Aunque este programa ha hecho cosas muy buenas, ¿Por qué no surgió cuando se le necesitaba de verdad, cuando todo iba bien? Luego también es penoso ver cómo han ganado mucho dinero durante la crisis economistas y personajes que no tenían ni idea de lo que estaba a punto de ocurrir, pero se mostraron muy expertos en contar la realidad y sus causas con meses de retraso. Los periodistas económicos, de notables culpables, a figuras ensalzadas y libres de toda culpa.

Los políticos son muy responsables de lo que ocurrió. Y resulta triste ver como ninguno ha sufrido consecuencias por ello, salvo aquellos que han robado descaradamente y se les ha descubierto con multitud de pruebas. Cuando se empezaba a hablar de nueva política, con los partidos de Podemos y Ciudadanos, se mostró una gran verdad: todos los políticos que estaban antes de la crisis, siguieron en sus cargos durante y después de la crisis. Un puesto de gran responsabilidad que, sin embargo, no tiene ninguna. Pase lo que pase, ellos seguirán como el dinosaurio de Monterroso.

Ahora bien, ¿Por qué seguían esos políticos ahí? Porque la gente los votaba. Recuerdo como si fuera ayer la campaña electoral de las Elecciones Generales del 2008, ganadas por el Partido Socialista. Tras haber gobernado los cuatro años anteriores – de bonanza económica – se centraron en negar la existencia de síntomas de declive económico. En medio de una situación insostenible, en que cada indicador era peor que el anterior, se atrevieron a negarlos y lo mejor de todo fue…que la gente les votó.

Mentir salía gratis y dar malas noticias, como hizo el Partido Popular en la campaña del 2008, restaba votos. Del mismo modo, en regiones con futuros escándalos de corrupción, como Andalucía o Valencia, todo iba bien. Se renovaban mayorías una tras otra. A la gente le gustaba la campechanía de los dirigentes públicos, que vivían en una perpetua euforia del 3%. Nadie votaba a los políticos de la oposición, con aspecto de aguafiestas y amargados.

Puede decirse que la gente les votaba porque aún no sabían que eran corruptos. Lo cual es cierto solo en parte. Cierto es que los periodistas no se atrevían a decir nada sobre ellos hasta que estuviera reconfirmado cien veces. Todo el mundo sospechaba la existencia de tejemanejes. Pero como hemos podido ver en las Elecciones de 2016, la corrupción es uno de los mayores problemas para los españoles pero no es uno de los factores más decisivos a la hora de elegir el voto.

Así, nos guste o no, hemos votado de forma irresponsable una y otra vez. Y lo seguiremos haciendo.

Luego basta con mirar a cualquier colectivo damnificado por la crisis para encontrar su parte de culpabilidad. Los afectados por el escándalo de las preferentes de Bankia por ejemplo. Se ha incidido en el caso de personas mayores que no sabían escribir, gente que no podía ni tan siquiera ver, que habían perdido ‘los ahorros de toda una vida’.

Sin embargo, en España nadie ahorraba. Una gran parte de esas personas mayores tenían ese dinero como parte de una venta de vivienda. Muchas de estas inocentes personas, estafadas por los bancos, habían sido los que se habían lucrado enormemente durante la bonanza de la burbuja inmobiliaria. El paradigma de compraventa era una pareja joven, sin hijos pero con planes de tenerlos, que compraba sobre plano. Y luego, ya a un nivel más modesto, que compraba un piso o local comercial a reformar a una persona mayor.

Uno de los aspectos más dramáticos previos a la crisis era ver cómo se producía una transferencia de riqueza de la gente joven – en muchos casos riqueza futura o riqueza que jamás alcanzarían – hacia las personas mayores. Durante los años posteriores hemos podido ver cómo se revertía este proceso. El abuelo con una modesta pensión acogiendo a sus hijos desahuciados o ayudándoles a llegar a fin de mes.

Con una población cada vez más envejecida, los mayores y sus pensiones son intocables, mientras los jóvenes tienen que elegir la forma en que se evaden de la realidad donde no tienen cabida: pagar con impuestos las pensiones de varios jubilados, o ser tratados como escoria una y otra vez (puteros, ni-nis, obsesionados con los videojuegos). Antes de la crisis había un problema generacional muy grande. Sigue habiéndolo y se sigue mirando para otro lado. Esta es una especie de burbuja que nos arrasará lentamente. Habrá una generación que prácticamente sólo pague impuestos para pagar las pensiones de sus mayores, mientras que cuando les llegue su jubilación, no percibirán casi nada.

Pero no fue la crisis una cuestión de jóvenes o mayores. Todos estábamos inmersos en una locura colectiva, la sociedad entera estaba enferma y no se empezaron a ver valores humanos hasta que estalló la crisis. La solidaridad entre familias, ayudando al que se quedó sin techo era antes un continuo duelo de cuñados a ver quién se había comprado el piso más adosado, a ver quién había metido más extras en la hipoteca, quién tenía la deuda más grande.

Unas forma de ocio más grotescas que ponerse a cazar Pokemons. Más viajes a Punta Cana que a Torremolinos. Turismo burdo de capitales europeas sin dejar jamás una propina. Todos los fines de semana de turismo rural a alguna parte, para no morirse de vergüenza en el trabajo por no tener nada que contar. Ocio tan a crédito como la vivienda. Restaurantes fuera de las estrellas Michelin con listas de espera de años. Comprar marcas blancas era de pobre. Toda la ropa, de marca. Menos mal que los smartphones no empezaron a aparecer hasta después de la crisis o no sé qué cosas habríamos visto. Todo el mundo tenía Audis porque los Seats eran para los muertos de hambre. Un mercado de segunda mano prácticamente inexistente.

Con la crisis llegarían medidas razonables: veranear en el piso de la playa de tu cuñado. Comer fuera pero en sitios baratos, convirtiendo a Ikea en uno de los principales proveedores de comida rápida del país. Pasar tiempo en casa, pasear. Visitar a los familiares, alargar la vida útil de coches que siguen funcionando perfectamente.

Uno de los mayores responsables de la crisis era una sociedad enferma, egoísta, sólo preocupada de aparentar. La riqueza – ficticia – y el dinero en el centro de todo lo que se hacía. Operaciones de estética sin parangón en toda Europa. Era normal incluir una operación de aumento de pecho a los gastos de la hipoteca. Las parejas se divorciaban no por falta de amor – que nunca hubo mucho – sino por falta de ambición de sus cónyuges. Antes de la crisis se vivía un egoísmo generalizado y era casi imposible escapar a él.

Blogs como Sanchiguarro, los colonos del Páramo, en tono humorístico, mostraban la irracionalidad de la sociedad en medio de la verdadera crisis : la de valores. Una cita que lo resume todo:

El problema no es que los pisos sean caros: es que nos hemos convertido en unos animales de bellota.

Inmersos como estábamos en una sociedad enferma, la crisis era en cierto modo una consecuencia inevitable.

Finalmente, antes de la crisis había un mercado de trabajo totalmente disfuncional. Todo el mundo vivía, directa o indirectamente, de negocios bancarios, inmobiliarios o una mezcla de ambos. Mucha gente cobraba una parte de su sueldo en negro, o vivía directamente de comisiones de venta que parecía nunca acabarían. La gente sin estudios ganaba mucho más dinero y tenía mejores condiciones laborales. Pero claro está, con decenas de miles de personas que estudiaban carreras profesionalmente inútiles por aquello de que uno tiene que estudiar aquello que realmente le gusta. Luego basta con desearlo mucho para que surja una trabajo soñado de Filosofía y Letras, o de Historia del Arte. Estudiar Empresariales sin vocación nunca será la solución.

El mercado laboral era una auténtica locura: empleados con intocable antigüedad que no sabían – ni querían – tocar un ordenador, mientras los jóvenes llegaban con contratos precarios debajo del brazo y palmaditas en el hombro. El aluvión de la crisis no ha arreglado nada de esto pero al menos ha servido para mostrar el inquietante aspecto de la realidad que nos podemos permitir, mientras no tengamos ningún tipo de industria.

En resumen, la crisis tuvo muchos culpables. Unos más que otros, pero me parece muy triste, e infantil, que muchas personas duerman con una total sensación de inocencia. Sobre todo porque la vida es una rueda que da continuos giros. Y si dentro de 15 años se repite algo parecido a todo esto, por lo menos que sepamos darnos cuenta y tomar las medidas que estén en nuestra mano.

Scrabble

scrabble

Scrabble, el juego de formar palabras, fue inventado por Alfred Mosher Butts en 1938. La idea de crear un juego de mesa le llegó a este arquitecto cuando se quedó en paro en el año 1931, por la Gran Depresión. En un tiempo sin smartphones, tablets o tan siquiera televisión, un buen juego de mesa podía ocupar cientos de horas del ocio familiar.

Las reglas del juego cambiaron mucho durante los primeros años, así como el nombre del juego. Lexico, Criss-Cross Words, para al final llegar al definitivo de Scrabble, siete años después.

Butts trató sin éxito de comercializar su juego durante años. Las ventas eran insignificantes. Uno de los pocos que compró su juego fue su amigo James Brunot, con quien solía jugar al Scrabble junto con su mujer. A pesar de la patética acogida del publico, Brunot pensaba que el juego era muy bueno y acabó comprando los derechos del mismo a su amigo, encargándose de replantear las ventas. Sería Brunot el que daría el nombre definitivo de Scrabble, así como simplificó un poco las reglas, aunque manteniendo casi intacto el original.

Durante el primer año de ventas, Brunot consiguió vender apenas 2.500 ejemplares del juego. No obstante, su fortuna pronto empezaría a cambiar.

Es fascinante cómo fue formándose el efecto bola de nieve con este juego. Butts lo creó y apenas si lo conocía alguien más que su familia y amigos. No obstante, uno de sus amigos, que disfrutaba mucho jugando, vio potencial en él. Con 2.500 ejemplares por todo Estados Unidos, el juego estaba más expuesto al público. Sería la Universidad femenina Smith College donde se convertiría en un auténtico fenómeno. Una estudiante se llevó una copia del juego y poco a poco fue apoderándose de todo el campus.

De una forma similar a como Facebook trató de popularizarse en sus orígenes como una página web solo para los estudiantes de la prestigiosa universidad de Harvard, Scrabble se presentó de forma totalmente espontánea como un juego para personas inteligentes con estudios universitarios.

El golpe de gracia lo daría un ejecutivo de Macy’s – los grandes almacenes americanos en que están inspiradas cadenas como El Corte Inglés – y que en el siglo XXI tiene menos glamour que ponerse a regatear en una churrería. Este ejecutivo conoció el juego por casualidad durante sus vacaciones de verano. Le gustó y se propuso comprarlo en la tienda. Cuando vio que no se vendía en los grandes almacenes le pareció sencillamente imposible. Mientras los Brunot se movían en ventas anuales de 2.500 ejemplares, él solo hizo una orden de comprar 60.000 juegos.

Y el resto, es historia.

Fuentes:
The People’s Almanac Presents The 20th Century: History With The Boring Parts Left Out (un libro).
Scrabble, en la Wikipedia.

Como hacer yogur casero perfecto

La yogurtera es el paradigma de los pequeños electrodomésticos que se compran con mucha ilusión pero se acaban usando entre una vez y ninguna. El principal problema de este fracaso anunciado es que produce unos yogures bastante aguados, que hacen el ridículo en la comparativa con cualquier marca.

Tratándose de un aparato que no tiene apenas ciencia, la gente desespera y tarde o temprano, lo da por imposible. Además tiene el tamaño ideal para guardarla en un armario sin que moleste demasiado, por lo que se puede pasar 3-4 años en el olvido sin grandes problemas.

En mi caso me compré la yogurtera no por ahorro – los yogures tienen precios que rozan el dumping, es casi imposible hacerlos más baratos. Lo hice porque ninguna marca comercial hacía los yogures exactamente como a mi me gustan.

De un lado, se abusa del azúcar. En otros casos se añade fruta pero es siempre de la peor calidad imaginable. Finalmente están los yogures con suplementos raros que en realidad aportan más bien poco.

Es terrible también ver cómo se van moviendo de acuerdo a las modas de salud. Si el último peligro es el azúcar, hacen yogur con edulcorante – con el mismo sabor demasiado dulce. Si el rival a batir son las grasas, con leche desnatada, pero para compensar su mal sabor, le añaden extras de azúcar. Si quieren que tenga extra de calcio, aprovechan para incluir leche descompuesta en factores primos.

El yogur con el que soñaba tenía que estar hecho con leche normal (“leche clásica” como inquietantemente anuncia Carrefour ahora), fermento de yogur y nada más. Tener la consistencia de un yogur griego y menos acidez que un yogur comercial. Sin azúcar, pero sin preocuparme de la cantidad de grasas lo más mínimo. Ni que decir tiene que con una yogurtera no conseguí nada de eso.

Leyendo por foros de internet encontré todo tipo de sugerencias: calentar la leche antes de mezclarla. Llevarla a ebullición y luego dejarla enfriar. Usar leche fresca. Usar leche pasteurizada. Usar leche semi desnatada. Usar leche entera. Dejar la máquina más tiempo de las 8 horas recomendadas. Echar más cantidad de yogur de base.

Todos los consejos que he mencionado arriba llevan al mismo resultado: un yogur que no está ni bien ni mal. La única forma de mejorarlo fue con mi propio I+D y quiero compartirlo con todos vosotros.

La forma más sencilla de hacerlo más espeso es añadiendo un poco de leche en polvo a cada vaso de yogur. Esto aumenta la consistencia notablemente y es un método claro para aumentar el espesor: más leche en polvo, más densidad del yogur.

Durante mucho tiempo estuve con este invento que no iba nada mal. Hasta que un poco por casualidad di con la piedra filosofal del yogur casero: la leche de oveja.

La leche de oveja es el típico producto que jamás se pondrá de moda: tiene unos niveles de grasas superiores a la leche de vaca. Y es mucho más cara por razones de tamaño obvias. Se trata de un producto tan graso que apenas si se puede comercializar más que en su forma semi desnatada.

La leche de oveja semi desnatada tiene exactamente las mismas calorías que la leche de vaca entera. Eso sí, un 80% más de calcio. El brick cuesta unos 2 euros, con lo que el precio es, de largo más del doble que la leche de vaca.

Ahora bien, la leche de oveja hace un yogur de yogurtera perfecto. Estoy hablando de un yogur con mucha más consistencia que el queso mascarpone. Si además se combina con un yogur de leche de oveja, estamos ante un producto de calidad sublime – con un precio razonable.

oveja yogurt

El mayor problema es encontrar estos productos en el supermercado. El mejor yogur del mundo es el de oveja de ‘El Cantero de Letur‘. Simplemente es un producto que no se parece a ningún otro: yogur casi para comer con cuchillo y tenedor. Este yogur se vende en Aldi y Supermercados El Corte Inglés – que yo sepa. El único problema que tiene para que sea perfecto es que quizás es demasiado denso para mi gusto: el único yogur que se pasa en densidad de todo el mercado.

La leche de oveja semidesnatada, de la marca Gaza, Ganaderos de Zamora, por otro lado sólo se vende en Carrefour e Hipercor.

gaza

Creedme cuando os digo que esa combinación es el Santo Grial de la yogurtera.

Brexit

Europe1650
Ya ha pasado casi un mes desde que Reino Unido votara en referéndum su salida de la Unión Europea. Creo que tiene sentido escribir algo sin el calentón del momento.

La cobertura desde España del Brexit ha sido totalmente parcial en favor de que Reino Unido siguiera en la Unión Europea. Casi todos los artículos al respecto se centran en las ventajas y desventajas del Brexit para los que no son británicos. En qué nos afecta a nosotros, no a ellos.

Es como el temido referéndum catalán, a ellos les puede perjudicar salir de España, pero el resto de España saldría perdiendo siempre. ¿Os imagináis un artículo sobre las consecuencias de la salida de Cataluña para la economía de Aragón? Suena a bizarrismo periodístico, pero sería el mismo rigor periodístico que aquí se ha dado al Brexit, centrándose en los británicos que viven su jubilación en la Costa del Sol o Valencia o el caso de Gibraltar, que de repente, parece gustar que no sea español.

Hay 30.000 residentes en Gibraltar. 300.000 británicos residentes en España. Reino Unido tiene 64 millones de habitantes. La cobertura del problema en España, simplemente entrando en lo anecdótico, es preocupante.

El otro punto de vista para hablar del Brexit ha sido mencionar los numerosos españoles residentes en el Reino Unido. Por una vez nos preocupan los españoles…que se han tenido que ir de España. Nos guste o no pensarlo, son una pieza totalmente irrelevante en la decisión que han tomado los británicos. Su punto de vista puede tenerse en cuenta a la hora de informar, pero jamás debería ser el centro de la noticia.

El último clavo del ataúd ha sido mencionar que la gente “urbana” de Londres ha votado a favor de quedarse, mientras que la gente rural es la que quiere salir de la Unión. Ese tipo de puntualizaciones lo que deja caer, más o menos veladamente, es que hay un voto paleto y que este, debería valer menos.

Los defensores de la Democracia, este sistema de Gobierno tan cutre pero mejor que otros aún peores, no se atreven a rasgarse las vestiduras con sus propios argumentos tan antidemocráticos. Están los paletos que votan sin saber y luego está aquello de que los Referéndum es que no están bien convocarlos sin informar bien a la gente. Es decir, que hasta que no haya certeza de que van a votar lo que los políticos quieren, no deberían convocarse.

Culpar a David Cameron de las consecuencias del Brexit, por atreverse a convocar una consulta que había prometido en su campaña electoral, es aparentemente muy democrático. Al igual que con los aeropuertos, radiales y tranvías en mitad de la nada de España, la culpa no es del político que decide construirlos, sino de los votantes que deciden votarle para que lo construya. Si Cameron ganó las elecciones con el Brexit en su programa, la culpa sería de sus votantes, que no lo vieron como una propuesta temeraria.

Si el Brexit ha ganado, teniendo en contra a los dos principales partidos británicos, que hacían campaña en contra, y todo el resto de Europa, es porque la opinión generalizada era muy mayoritaria en contra a seguir en la Unión Europea.

En la campaña del miedo contra el Brexit casi todos los argumentos han sido, aparte de pensando en nuestros intereses (insisto, el Brexit es malo para España, sin lugar a dudas), sobre los problemas a corto plazo con que se enfrentaría Reino Unido.

El primer afectado sería, la cotización de la Libra respecto al Euro o el Dolar. Y esto ha sido así, tras el sí a la salida de la UE, la libra sufrió una severa caída, de la que no se recuperará en el medio plazo.

pound

Sin embargo es interesante mirar las cosas en perspectiva. La libra nunca había tenido una caída tan significativa. Y estará en valores de los años 80. Pero si comparamos con datos de épocas puntuales, la libra había sufrido un lento Brexit, de valer 1.7 en Julio de 2014 a 1.44 en Marzo de 2016. Y en ese bajada no había ningún tipo de factor riesgo ante una posible salida. Es simplemente otra moneda y dependiendo de muchos factores puede subir o bajar, el Brexit es sólo uno de ellos.

Otro de los miedos que se han intentado inculcar en los británicos es a sus opciones de viajar a países de la Unión Europea. Esto sin embargo es bastante absurdo. España es la primera interesada en mantener un acuerdo bilateral con Reino Unido para que el movimiento de sus ciudadanos sea el mismo que mientras estaba en la Unión. El resto de países se verán en situaciones similares porque Reino Unido es un país muy importante. No es como Noruega o Estonia, a donde nadie va de vacaciones o a trabajar. España, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido siempre estarán a favor de mantener casi todas sus relaciones comerciales entre sí.

Es cierto que puede que la gente menos educada, menos informada, menos internacional, haya provocado el Brexit. Pero eso no quiere decir que sea una opción irracional. El Brexit tiene ventajas para Reino Unido, algunas de ellas sólo se notarán en el largo plazo.

En España el largo plazo simplemente no existe. Es que ni siquiera se habla de él. El sistema de pensiones de España es insostenible. Y no me refiero a que el sistema actual haya que cambiarlo, me refiero a que no hay una solución posible. Con sueldos decrecientes, pirámide poblacional invertida, gente que no se muere nunca porque en España se vive muy bien, una Sanidad intocable, no hay manera de que se siga teniendo una pensión “al estilo antiguo”.

Cierto que se escriben tonterías del tipo “que los robots, que sustituyan a los humanos, coticen a la seguridad social” o “que el dinero de la corrupción – que aparentemente tiende a infinito – sirva para eso”. Pero las únicas medidas sólidas deben ser brutales. Una Seguridad Social sin tantas coberturas, o la minimización de la prestación por desempleo, puede que incluso la desaparición (no al estilo Pinochet) de la figura del jubilado.

¿Y qué tiene que ver esto con el Brexit? Pues lo mismo que la construcción de un muro para evitar que entren refugiados sirios en Hungría. Suena muy racista, sobre todo cuando no vives en Hungría. Para desgracia de este país, al formar parte de la Santa Unión Europea, no puede hacer algo tan sencillo como evitar una invasión descontrolada de inmigrantes, porque la Ley Europea es común a todos los países.

Hungría ha tenido que entrar en la desobediencia para poder solucionar un problema de fronteras. Un problema que tenían ellos y que la Unión Europea no sólo no les solucionaba, sino que, con sus normativas, impedía que ellos pudieran tomar su propia solución.

Así, formar parte de la Unión Europea nos permite tener una moneda común, algunas leyes generales comunes, derechos similares. Pero también restringe mucho las opciones de los países a tomar decisiones en problemas que sólo tienen ellos. Grecia tiene un problema de fronteras tamaño XXL. Polonia tiene un problema de suministro de gas si hay problemas con Ucrania. Francia y España tienen serios problemas con regiones internas que aspiran a independizarse. Reino Unido, como destino de emigración masivo.

Cada uno de estos países tiene problemas estructurales que la Unión no puede solucionarles, en primer lugar, porque la mayoría de la gente ni siquiera los entiende. En segundo lugar, porque la legislación tiene que llegar a un compromiso en el punto medio. España se sorprende ante la intransigencia húngara, el racismo británico o las fronteras griegas. No sólo no tenemos su problema, sino que ni siquiera lo entendemos. Y es por eso que, casi siempre, vamos a votar en contra de soluciones que suenen demasiado drásticas.

Así, la salida del Reino Unido de la Unión Europea tiene una ventaja que no he leído en ninguna parte: ahora su gobierno podría hacer política. El gobierno de España, que tanto está costando formar, es una especie de Diputación de la Unión Europea. Se deciden aspectos secundarios, como las materias a incluir en los planes de estudio de Secundaria, si vamos a financiar la deuda con el BBVA o con el Santander y si hacemos dos aeropuertos nuevos o tiramos dos de los antiguos. Pero la inmensa mayoría de las medidas ya no las toma el Gobierno.

En el caso de España, donde el gobierno suele elegir entre meter la pata, favorecer a los amigos o quedar bien, estar en la Unión Europea es lo mejor que nos puede pasar, somos como una persona que tiene la mayoría de edad pero necesita de un tutor. Lo sufriremos cuando queramos tomar algunas medidas relacionadas con las pensiones y veamos que ni siquiera tenemos libertad de hacerlo por tener que cumplir las normativas Europeas. Pero Reino Unido es un país atrevido, de ADN peculiar, afición desmedida por el fútbol, la jardinería y el alcohol. Pero también de muy buenos políticos.

El Brexit es una decisión valiente. Es como dejar de trabajar para el Gobierno y decidir montar una Startup. Seguir en la Unión Europea es fácil, pensar que lo puedes hacer mejor por separado, en personas es valorado, en países parece ser que no.

Una perspectiva interesante del Brexit es el Acuerdo de Libre Comercio de Canadá con al Unión Europea. Ahora se ha hablado mucho de él porque Canadá quería firmar dicho acuerdo principalmente por sus exportaciones al Reino Unido, su principal socio en Europa. Estando Reino Unido fuera del acuerdo, este es mucho menos interesante para Canadá, que se plantea modificarlo.

Sin embargo, revisando dicho acuerdo, puede verse que se firmó en agosto de 2014, aunque dos años después aún no ha sido ratificado. ¿Por qué? Porque la Unión Europea es un elefante. Ahora cada país miembro tiene que revisar la normativa, aprobar leyes internas, ratificarlo en su congreso o, en casos excepcionales, promover un referéndum. La burocracia de la Unión Europea es infinita. Si por ejemplo Dinamarca decide que no sigue adelante, o que necesita cambiar alguna cláusula, el proceso volvería al punto de partida.

Pero en realidad el acuerdo de Canadá era con el Reino Unido. Si no hubiera estado la Unión de por medio, habría entrado en vigor en septiembre de 2014 y si es un acuerdo bueno – como así parece – sus beneficios se habrían empezado a notar dos años antes.

En resumen, vivimos en un mundo complicado, lleno de relaciones de todo tipo. La visión del Brexit que se ha dado en España ha sido tan simplista y centrada en nuestros propios intereses – que nada importaban en este asunto – que creo que una opinión algo diferente merecía ser expuesta.